4.7 Algorithms for Lock Evaluation
4.7.1 Server Algorithm
LOS CIENTÍFICOS SUS TEORÍAS?
Los antiguos griegos definieron al ser humano como un animal racional, pero las sospechas que despierta esta definición han ido en aumento (por ejemplo, Ariely, 2008; Mele y Rawling, 2004). La ciencia sin embargo es una institución que parecía ajustarse al ideal griego, ya que su éxito la proclama aparentemente como el parangón de la racionalidad. Ésta plantea un problema importante a la ciencia porque la racionalidad, al igual que la moralidad, es un concepto normativo. Ser moral y racional es algo que las personas debieran ser, y a lo largo de los años, los filósofos han intentado esta- blecer criterios de racionalidad mediante los cuales poder pedir responsabilidades a las personas, de la misma forma que se les piden por su conducta moral o inmoral. El abandono de los criterios de racionalidad tiene el mismo peligro potencial que el abandono de los criterios de moralidad: si todo vale, ¿cómo pode- mos impedir la anarquía, la tiranía y la ignorancia?, ¿cómo sabremos qué es correcto y qué no lo es, qué es bueno y qué es malo? Si la ciencia no es racional, ¿hay algo que lo sea?
Las filosofías de la ciencia tradicionales, tales como el positivismo y el positivismo lógico, aceptaban la racionalidad de la ciencia y asumieron la tarea de explicar la metodología racional de la ciencia con todo detalle lógico y formal. Es más, la imagen positivista de la ciencia estaba vacía de contenido, ya que sus partidarios asumieron que la ciencia tiene una única estructura lógica, independiente del periodo histórico y de su objeto. Sin embargo, cuanto más se examina la historia de la ciencia, menos se parece a un proceso puramente racional que sigue una metodología abstrac- ta e inmutable vacía de contenido. Los científicos son seres humanos que, a pesar de su formación rigurosa, cuentan con destrezas perceptivas y de razonamiento sujetas a las mismas restricciones y errores que las de otras personas. Los científicos han sido formados y trabajan dentro de una comunidad de científicos que comparten metas, valores y criterios que cambian históricamente. En la ciencia, como en otros ámbitos de la vida, lo que resulta sumamente racional para una persona, parece una estupidez a otra.
Estas consideraciones sugieren que el positivismo lógico se equivocaba al buscar una interpretación
ca pítulo 1: CIENCIA, HIST ORIA Y PSICOLOGÍA 15 puramente metodológica de la ciencia. Desde comien-
zos de la década de 1960 y dentro del ámbito de la metaciencia, se ha puesto en marcha un movimiento que desafía e incluso niega el supuesto de que la ciencia se define por una racionalidad constitutiva que la distingue de otras formas de actividad humana (por ejemplo, Daston y Galison, 2007). A este nuevo movimiento, que incluye a filósofos, historiadores, so- ciólogos y psicólogos de la ciencia, se le conoce como aproximación naturalista a la ciencia, ya que considera a ésta como una institución que debe examinarse empíricamente más que regirse por los dictados de la filosofía. Existen muchas formas de llevar a cabo una aproximación naturalista a la ciencia. En esta sección comentaré dos de ellas: los teóricos de la Weltanschauung (Cosmovisión), liderados por Thomas S. Kuhn, que han ejercido una influencia directa sobre la psicología en las tres últimas décadas, y los teóricos que consideran que la ciencia está sujeta a una evo- lución intelectual, siguiendo las directrices de Darwin. UN ENFOQUE NATURALISTA: KUHN
Y LOS PARADIGMAS
El desafío más importante que ha sufrido el modelo racional de la ciencia es el lanzado por los pensadores que la consideran como una forma de vida socialmente constituida. Una cultura humana constituye una forma de vida y moldea nuestra percepción y conducta de maneras que con frecuencia ignoramos. Absorbemos valores, prácticas e ideales con muy poca o ninguna enseñanza explícita, y los damos tan por supuestos como el aire que respiramos. Cuando los antropólogos estudian una cultura, intentan comprender y describir la concepción del mundo subyacente o Weltanschauung, que comparten todos sus miembros, y mostrar cómo funciona y cómo cambia con el tiempo. Algunos estu- diosos naturalistas de la ciencia proponen adoptar un enfoque semejante al de historiadores y antropólogos, con el fin de captar las concepciones y revoluciones
científicas universales. Los enfoques naturalistas de la ciencia surgieron del campo de la historia de la ciencia, donde los historiadores, en vez de contemplar las teorías científicas como objetos abstractos, investigan cómo cambia la ciencia, desvelando su dimensión humana.
El historiador Thomas S. Kuhn proporcionó la pri- mera y más influyente expresión de la aproximación de la Weltanschauung a la ciencia en su libro Structure of Scientific Revolutions (La estructura de las revolu- ciones científicas, 1970). Kuhn describe la historia de la ciencia como un ciclo repetitivo de etapas (véase la Figura 1-1). Además proporcionó una explicación de cómo la práctica científica va tomando forma a partir de supuestos profundamente arraigados de una visión del mundo de la cual los científicos en activo apenas serían conscientes. Una de las innovaciones de Kuhn fue la de enfatizar la naturaleza social de la ciencia. La ciencia la practican comunidades de científicos, no hombres y mujeres aislados. Por tanto, para comprender la ciencia en activo, hay que entender a la comunidad científica y las normas que comparte, que en conjunto constituyen lo que Kuhn denomina ciencia normal.
Para que la investigación científica avance, la co- munidad científica que trabaja en un ámbito concreto de investigación debe estar de acuerdo sobre algunos aspectos básicos. Sus miembros deben coincidir sobre los objetivos de su ciencia, las características básicas del mundo real pertinentes para su materia de estudio, qué constituye una explicación válida de los fenómenos y los métodos de investigación y las técnicas matemáticas admisibles. Kuhn denomina paradigma a esta visión del mundo sobre la que existe acuerdo. La existencia de acuerdo sobre estos aspectos permite a los científicos continuar analizando la naturaleza a partir de un punto de vista colectivo unificado; si no existiera tal acuerdo, cada investigador tendría su propio punto de vista y se producirían muchas discusiones inútiles y equívocos involuntarios. Kuhn describe una ciencia como la construcción de un edificio, que demanda la
Ciencia normal comienza la ciencia un paradigma, no hay escuelas investigación para solucionar problemas Periodo preparadigmático escuelas enfrentadas recogida de datos al azar no hay ciencia Anomalía problema importante irresoluble Crisis inseguridad relajación de las restricciones del paradigma teorías enfrentadas surgimiento paradigma nuevo Revolución científicos jóvenes aceptan el paradigma nuevo algunos científicos veteranos cambian adscripción Parad igma n uevo re
emplaza al antiguo, comienza fase nueva d
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HIST
ORIA DE LA PSICOLOGÍA
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contribución de muchas manos. El esfuerzo coopera- tivo exige que el edificio se construya conforme a un proyecto y sobre unos cimientos firmes.
Antes de tomar las decisiones necesarias sobre el proyecto y los cimientos, no habrá construcción, ni se progresará. El esfuerzo colectivo para la construcción sólo podrá comenzar cuando exista acuerdo sobre los planos. Los paradigmas ofrecen los planos y los cimientos a las empresas científicas.
Durante los periodos de ciencia normal, los planos se dan por sentados. Los experimentos no ponen a prueba el paradigma, sino que son meros intentos de solución de los problemas planteados por el propio paradigma. Si los científicos fracasan en la solución de uno de estos problemas, el fracaso será de los científicos, no del paradigma. Considere qué sucede en las prácticas de las asignaturas que cursa: aunque siga todas las instrucciones, no siempre obtiene el resultado «correcto». Sin embargo, sus profesores no llegan a la conclusión de que la ciencia existente esté equivocada, sino que asumen que usted se habrá equivocado en algún paso y le ponen una ca- lificación baja. Lo mismo les ocurre a los científicos durante los periodos de ciencia normal. La comuni- dad científica reconoce que hay ciertos problemas lo suficientemente maduros como para ser resueltos y, excepto en circunstancias extraordinarias, cuando los científicos los abordan, son ellos y sus teorías los que se ponen a prueba, no el paradigma implícito.
Durante los periodos de ciencia normal, la inves- tigación progresa y se va solucionando un problema tras otro. Sin embargo, Kuhn afirma que la ciencia normal es sólo una de las fases del desarrollo cien- tífico. Un paradigma es un logro histórico específico en que uno o unos pocos científicos establecen un nuevo estilo científico basado en un éxito destacado en la comprensión de la naturaleza. Los paradigmas también fracasan y son reemplazados cuando ya no son capaces de guiar correctamente la investigación de una comunidad. El primer paradigma de una ciencia surge de una fase precientífica en su historia. Los paradigmas se reemplazan periódicamente durante las revoluciones científicas.
De acuerdo con Kuhn, el cambio científico no es siempre gradual ni continuo. Existen momentos en que una ciencia experimenta un cambio radical en un periodo de tiempo breve. Dicho cambio es tan radical que, con frecuencia, a quienes previamente se consideraba científicos importantes pasan al olvido como antiguallas, y los conceptos y cuestiones que ocuparon las mentes de los científicos sencillamente desaparecen. Este tipo de cambio constituye más una revolución que una evolución y depende de principios que están más allá de los de variación, selección y retención. Kuhn (1959) propuso que la sustitución de la antigua cosmología geocéntrica de Ptolomeo por
la cosmología heliocéntrica de Copérnico constituyó una de estas revoluciones, y algunos observadores opinan que la psicología también ha tenido sus pro- pias revoluciones.
La imagen de la ciencia que presentaron Kuhn y sus seguidores resultó controvertida. Kuhn contribuyó a dirigir la atención de los expertos hacia la historia real de la ciencia, y no a versiones idealizadas de la misma. Sin embargo, los estudios sobre la historia científica han vertido juicios muy variados sobre la adecuación del modelo de cambio científico de Kuhn, especialmente en lo que respecta a la existencia de revoluciones (Gutting, 1980). Algunos historiadores apenas han encontrado pruebas de que alguna ciencia haya cambiado mediante una revolución (R. Laudan, 1980), y el propio Kuhn se retractó de sus afirmaciones revolucionarias (Kuhn, 1977). Por otra parte, uno de los historiadores de la ciencia más eminentes, I. Bernard Cohen (1985), amplió los temas tratados por Kuhn en un detallado estudio de casos de revoluciones científicas exitosas, fracasadas, reales y supuestas. No se ha llegado a resolver la validez del modelo histórico específico que defendiera Kuhn, quien, sin embargo, sí logró establecer sin lugar a dudas que el estudio de la ciencia debe incorporar las influencias históricas, sociales y personales que están más allá de la metodología científica.
UN ENFOQUE METODOLÓGICO: POPPER Y EL FALSACIONISMO
Los filósofos que contemplan la ciencia como una empresa definitivamente racional, encuentran incó- modo el naturalismo. La crítica más influyente al naturalismo viene de Sir Karl Popper (1902-1994). La filosofía de la ciencia de Popper es especialmente interesante porque aborda la pregunta de cómo cambia la ciencia desde un punto de vista más normativo que histórico. Popper quería saber cuándo los científicos deben cambiar sus teorías (Popper, 1963).
Cuando Popper era joven y vivía en Viena, se encontró con muchas teorías que se presentaban como científicas, incluyendo la teoría de la relatividad y el psicoanálisis. Popper quería saber cuáles había que tomar en serio, como ciencia, y cuáles debían descartarse como absurdos disfrazados de ciencia. Abordó el problema estudiando ejemplos de ciencia bien definidos, tales como la física newtoniana, y ejemplos claros de pseudociencia, tales como la astrología, e intentando entender la diferencia entre ellos. Los positivistas hacían hincapié en la verifi- cabilidad de las teorías como prueba de su estatus científico. Es decir, a partir de una teoría con defi- niciones operacionales correctamente elaboradas, se pueden deducir predicciones cuya verificación da credibilidad a la teoría. Las teorías metafísicas o pseudocientíficas no serán capaces de definir sus
ca pítulo 1: CIENCIA, HIST ORIA Y PSICOLOGÍA 17 términos operacionalmente, por lo que no podrán
derivar predicciones de acontecimientos que apoyen sus afirmaciones. Las teorías buenas acumulan verificaciones; las malas, no.
Popper rechazó esta perspectiva por considerar- la ingenua. Las pseudociencias reivindican contar con muchas verificaciones. Los astrólogos pueden mostrar predicciones verificadas (ascensos en el trabajo, novias conseguidas) y defenderse de las predicciones erróneas mediante excusas tales como las influencias, no tenidas en cuenta, de planetas menores. La verificabilidad tampoco le ayudó con los casos dudosos de la relatividad o el psicoanálisis, porque ambos reivindican que sus teorías han sido verificadas en repetidas ocasiones.
De hecho, fue escuchando a los psicoanalistas y comparándoles con Einstein como Popper formuló su criterio de demarcación, o norma para distinguir la ciencia verdadera de la falsa. Popper descubrió que por muchas dificultades que un caso pareciera plantear al psicoanálisis, los buenos analistas, al igual que los buenos astrólogos, siempre podía re- interpretarlas para ajustarlas a la teoría analítica. En la misma época, poco después de la Primera Guerra Mundial, se organizó una expedición para contrastar una de las predicciones de la relatividad, que establece que la luz se curva en presencia de un campo gravitatorio. A partir de fotografías tomadas a estrellas situadas cerca del borde del sol durante un eclipse total, los astrónomos descubrieron que los rayos de luz se curvaban, tal y como mantenía la teoría de Einstein. Aunque, a primera vista, el éxito de esta prueba parecía consistente con la exigencia de verificación de los positivistas lógicos, Popper encontró en ella una diferencia decisiva en- tre la relatividad y el psicoanálisis: ambos podían reivindicar la verificación de sus teorías, pero sólo la relatividad se arriesgó a la falsación. Lo importante en la predicción de Einstein no fue probar que era cierta, sino que pudiera probarse que era falsa. Si los rayos de luz de las estrellas no se hubieran curvado alrededor del sol, la teoría de Einstein se habría encontrado en un aprieto. Por el contrario, el psicoanálisis, al igual que la astrología, podría expli- car todo fácilmente. En otras palabras, de acuerdo con Popper, la racionalidad científica no consiste en buscar la comprobación de que se está en lo cierto, sino en permitir la posibilidad de poner a prueba que se está equivocado, en arriesgar el cuello y la posibilidad de que un hecho nos decapite la teoría.
A pesar de su atractivo como regla sencilla, el criterio de demarcación de la falsabilidad de Popper tropieza con dos dificultades. En primer lugar, las teorías no son nunca derrotadas por un experimen- to único y decisivo; y en segundo lugar, las teorías compiten entre sí, además de competir con la natu-
raleza. Los experimentos únicos no pueden decidir el destino de una teoría, ya que cada uno de ellos se basa en ciertos supuestos metodológicos que no están relacionados con la propia teoría. Cualquier experimento puede estar viciado por elegir un apara- to equivocado, seleccionar una muestra errónea de participantes, utilizar mal los métodos estadísticos, o cometer cualquier otro error. En resumen, la vera- cidad de una teoría podría defenderse casi siempre frente a los datos falsados atacando la validez de estos datos. Además, Popper asumía que la ciencia era una competición entre dos bandos, una teoría y el mundo, pero es tan importante poseer una teoría que los científicos prefieren tener una teoría mala a no tener ninguna en absoluto. La investigación cientí- fica no es una competición entre dos, sino entre tres bandos, dos teorías rivales y el mundo.
Los seguidores de Popper intentaron refinar su regla (Lakatos, 1970). El criterio desarrollado por Lakatos y más tarde por Larry Laudan (1977) es el éxito en la resolución de problemas. Estos autores consideran la ciencia principalmente como una tarea de solución de problemas o, como diría Kuhn, de re- solución de anomalías y rompecabezas, que fracasa o tiene éxito a lo largo del tiempo, no en una única prueba decisiva. Las teorías que resuelven problemas son científicas; las que fracasan repetidamente o ne- cesitan protegerse de la falsación mediante soluciones ad hoc y maniobras evasivas son pseudocientíficas. El falsacionismo moderno aplica la lógica evolutiva a la ciencia. Así, las ciencias cambian a lo largo del tiempo a medida que las ideas inadecuadas desa- parecen y las más adaptativas sobreviven.
REDUCCIÓN Y SUSTITUCIÓN
Cuando dos teorías discrepan sobre su capacidad para explicar los mismos fenómenos, existen dos re- sultados posibles. El primero es la reducción. Puede ocurrir que las dos teorías expliquen los mismos he- chos en niveles distintos: los niveles superiores tratan de objetos y fuerzas grandes, los niveles inferiores tienen que ver con objetos y fuerzas más básicos. En su intento por conseguir una imagen unificada de la naturaleza, los científicos intentan reducir las teorías superiores a teorías más elementales, más básicas, mostrando que la verdad de las superiores es consecuencia de la verdad de las más básicas. La teoría reducida todavía se considera válida y útil en su nivel de explicación. La segunda posibilidad es la sustitución o eliminación: una de las teorías es correcta y la otra es incorrecta y por tanto, esta última se rechaza.
La reducción de una teoría de nivel superior a otra puede ilustrarse por la reducción de las leyes clásicas de los gases a la teoría cinética de los gases, así como por la reducción de la genética mendeliana a la genética
HIST
ORIA DE LA PSICOLOGÍA
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molecular. En el siglo XVIII, los físicos determinaron que la presión (P), volumen (V) y temperatura (T) de los gases estaban interrelacionados de acuerdo con una ecuación matemática denominada ley del gas ideal: P = V x T. Mediante esta ley, que constituye un ejemplo paradigmático de ley general (covering law), los físicos podían describir, predecir, controlar y explicar el comportamiento de los gases de forma útil y precisa. Las leyes clásicas de los gases son un ejemplo de teoría de nivel superior porque describen el comporta- miento de objetos complejos, es decir, de los gases. Uno de los primeros triunfos de la hipótesis atómica fue la teoría cinética de los gases, que proporciona- ba una explicación causal de la ley del gas ideal. La teoría cinética sostenía que los gases, al igual que cualquier otra cosa, estaban compuestos de átomos en forma de bolas de billar, cuyo grado de excitación o movimiento dependía de la energía, especialmente del calor. La ley del gas ideal predecía, por ejemplo, que si calentamos el aire de un globo, se hinchará y que si lo enfriamos, se desinflará (sumergido en nitrógeno líquido, se desinflará completamente). La teoría cinética explica el porqué. Al calentar el aire,