5. Implementation of the Framework
5.3. Server Architecture
Puede resultar revelador el sintetizar las características del sector de las microcréditos en España desde el punto de vista de un análisis DAFO.,que nos dará una visión más global de las circunstancias en que se desarrolla, y de sus potencialidades en cuanto que incorpora al mismo tiempo los aspectos negativos a tener en cuenta para vencerlos o evitarlos.
Para nuestros propósitos, definiremos así los cuatro componentes del análisis DAFO:
Oportunidades: Posibilidades que abre el mundo del microcrédito para ayudarnos a alcanzar los objetivos económicos y sociales de la CM.
Fortalezas: Capacidades y recursos de la CM que pueden servir para explotar las oportunidades relacionados con los microcréditos.
Debilidades: Aspectos internos a la CM que limitarían la capacidad de desarrollo de nuestra estrategia de la CM en el área de microcréditos si no actuásemos para contrarrestarlos.
Amenazas: Factores externos a la CM que dificultarían la implantación de una estrategia de microcréditos por parte de la CM si no actuásemos para contrarrestarlos.
Oportunidades
Contribuir a Integrar colectivos desfavorecidos mediante un potente programa de acción
Los programas de microcréditos son un sistema eficaz de contribuir a la integración social de colectivos desfavorecidos, como son los inmigrantes, las mujeres y parados de larga duración.
Existe una fuerte coincidencia, en aquellos países desarrollados en los que los microcréditos han evolucionado más rápidamente, en que existe una demanda
potencial latente de microcréditos que cuando se estimula, y se ponen los instrumentos necesarios a su disposición, las peticiones de microcréditos se multiplica. Muy probablemente, la inexistencia de esfuerzos decididos para dinamizar esta demandas ha podido deberse a las modestas cifras que se han venido manejando en España sobre solicitudes solventes de microcréditos a la vez que a la preocupación sobre los volúmenes de impagados consecuencia de la no aportación de garantías reales a este tipo de transacciones.
Del análisis de la oferta efectiva de microcréditos disponible en la CM, promovido o no por entidades públicas, se deduce la inexistencia de oferta distinta a la de la Fundación Un Sol Món. Otras ofertas correspondientes a programas públicos o privados, inciden en la necesidad de que el emprendedor aporte una parte del volumen de inversión necesario para comenzar o afianzar el negocio. Esta circunstancia hace que un número proporcionalmente no pequeño de emprendedores, quede fuera del acceso a este tipo de financiación.
Este programa supone un fuerte impulso a la oferta de microcréditos en la Comunidad de Madrid que posibilita la integración de la parte más emprendedora de importantes colectivos en riesgo de exclusión.
Mejorar la cohesión social
Cada microemprendedor que accede a un puesto normalizado en la sociedad es un posible modelo de identificación para otros miembros de colectivos en riesgo de exclusión. Es la demostración palpable de que existen vías de inserción, y que la marginalidad no es su único futuro.
Promover la capacidad global de emprendimiento en la sociedad
En una época en que el Estado del Bienestar se transforma, es vital que la sociedad desarrolle su capacidad global para emprender, evitando esperar del providencialismo del Estado la solución a los tremendos retos competitivos que plantea la sociedad global, con un sector muy dinámico emergiendo en el Tercer Mundo que empieza a competir incluso en los ámbitos industriales que tradicionalmente habían quedado reservados para las industrias occidentales tecnológicamente avanzadas.
Los microcréditos son una llamada a las personas que tienen capacidades para crear para que pongan en juego unas capacidades que de otra forma se perderían irremisiblemente.
Aumentar la eficiencia del uso de fondos sociales públicos
La estrategia de apoyo a los microemprendedores tiene un doble efecto benéfico en cuanto que aumenta los ingresos fiscales del Estado disminuyendo al tiempo los costes de la Seguridad Social en concepto asistencial.
En efecto, invertir en integrar a un microemprendedor es más barato que subsidiar su desempleo, al tiempo que se evitan los peligros personales sociales que se derivan de la inactividad.
Se trata, en suma, de una estrategia que contribuye a hacer evolucionar la sociedad del bienestar hacia una verdadera sociedad de la integración.
Fortalezas
Capacidad única de dar volumen al sector de microcréditos
Los microcréditos han demostrado ser un mecanismo eficaz de integración para sectores en riesgo de exclusión, pero esto no ha hecho que el sector crezca hasta el volumen que podría esperarse de su función social. El motivo es, en último extremo, que la propia sociedad civil ha de hacerse cargo de los costos no financieros (acompañamiento y asesoría) de un mecanismo de integración que interesa a la sociedad en su conjunto y, en consecuencia, a los poderes públicos.
Entendemos que sólo las Administraciones pueden dar a los microcréditos el volumen que los haga social y económicamente significativos, generando de paso economías de escala y eficiencias que en los volúmenes actuales no se pueden dar.
Es evidente que las Administraciones no deberían facilitar directamente fondos financieros para la concesión de microcréditos si eso conlleva (como parece inevitable) una cierta sensación de impunidad para el solicitante que no devuelva el crédito.
Como Administración, nuestro papel en este sector ha de ser subsidiario al de la sociedad civil, llegando sólo a donde ésta no alcance de forma suficiente. Existe el consenso de que las entidades financieras privadas están en situación de invertir en este sector si se dan las condiciones que lo hagan competitivo. La CAM puede justamente desempeñar la labor de corrector de los factores que dificultan la asunción de un papel más activo por parte de las entidades financieras. Nuestra labor, por tanto, puede incluir:
x la asunción mediante avales del riesgo extra que tiene este mercado respecto al convencional;
x la financiación de los costes de formación y acompañamiento para microemprendedores;
x la financiación de los costes operativos fuera de escala que se derivan del pequeño volumen de los préstamos respecto a los costes medios de préstamos convencionales.
Un esquema de funcionamiento como el descrito pone en juego lo mejor de nuestras capacidades como Administración, sin eclipsar la capacidad única del
sector bancario privado a la hora de dar criterios de negocio a la actividad del microcrédito, buscando su eficiencia y evitando el asistencialismo.
Capilaridad de acceso al microemprendedor
A través de la red de Servicios Sociales a diversos niveles, las comunidades autónomas tenemos una capacidad única para llegar a los colectivos que son objetivo natural de los programas de microcréditos.
La CAM, a través de la sociedad de garantía recíproca AvalMadrid, participada fundamentalmente por IMADE y Caja Madrid, y mediante acuerdos con entidades orientadas a la formación empresarial, está en condiciones de facilitar:
x Complementariedad con oferta de formación.
x Capilaridad: Capacidad de marketing a través de los servicios sociales de los ayuntamiento.
x Capacidad de complementar a la banca privada: la CAM no necesita desembolsar grandes cantidades de dinero, su misión es complementar (como fiadora y como pagadora de la parte de acompañamiento).
Capacidad para concitar esfuerzos
La CAM está en una situación privilegiada a la hora de articular iniciativas en las que hayan de estar implicados distintos jugadores. Este es el caso precisamente de los programas de microcréditos, en los cuales en principio podría requerirse el concurso de entidades de crédito, entidades avalistas, organizaciones privadas de acción social e instancias administrativas de distintos niveles.
Debilidades
Falta de cultura de microcréditos
En cuanto actividad emergente, la cultura de microfinanzas no tiene aún un arraigo extendido en el tejido social. Esto se traduce en:
x Un número exiguo de experiencias previas similares. Las únicas comparables en España en circunstancias similares a la de la CM son el promovido por el Instituto de la Mujer y el patrocinado por la C.A.de Andalucía en alianza con la Fundación Genus.
x Dificultad para aprender de otras experiencias en el área de microcréditos, dado que las entidades privadas que las promueven tienden a atesorar la información para poder competir con otras instituciones en posición ventajosa.
x Falta de cultura de microcréditos en algunas de las entidades candidatas a participar en un programa promovido por la CAM.
La puesta en marcha de un programa de microcréditos deberá tener en cuenta las necesidades de transmisión de la cultura del microcrédito a todas las partes implicadas.
Dificultad para operar en medio de una cultura asistencialista
La cultura asistencialista predominante pone de hecho barreras que disuaden al individuo emprendedor de asumir los riesgos inherentes a la creación de una empresa.
Así, el inmigrante que piensa en establecerse por su cuenta sabe que sufrirá una penalización en las condiciones laborables de su residencia si fracasa en su empeño y necesita volver a trabajar por cuenta ajena.
Por otra parte, el individuo que se convierte en autónomo debe contar con la pérdida automática de la percepción de la Renta Mínima de Inserción, sin que esté previsto un mecanismo de transición gradual hacia el autoempleo.
Inexistencia de un apoyo sólido al emprendimiento en los ámbitos de los colectivos vulnerables, promovido por las instituciones públicas más próximas a los ciudadanos
Si bien existen iniciativas procedentes de entidades financieras que empiezan a entrar en fase de estabilidad organizativa, no puede decirse lo mismo de aquellas iniciativas públicas que sólo han realizado atisbos de atención a estos colectivos. En muchas ocasiones se ha tratado de planteamientos poco estructurados desde el punto de vista organizativo, realizado sin prestar atención a los factores clave de éxito de las actuaciones en estos colectivos en el ámbito microfinanciero.
Insuficiencia del microcrédito para cubrir la totalidad de necesidades microfinancieras del emprendedor
El microemprendedor requiere con frecuencia servicios microfinancieros complementarios, que un programa exclusivamente centrado en los microcréditos no puede facilitar.
El solicitante del crédito normalmente no tendrá fácil acceso a un local si carece de capacidad de aval. Puesto que los microcréditos no están en principio pensados para cubrir esta necesidad, el resultado práctico es que cierto número de proyectos de pequeño comercio e industria no podrán arrancarse por la falta de local, aun cuando el microcrédito pudiese estar
disponible para realizar las inversiones necesarias en remodelaciones o adquisición de maquinaria.
Aunque en este momento no proponemos acciones concretas en el área de acciones microfinancieras complementarias, el futuro pudiera aconsejar incidir también en este terreno.
Amenazas
Deficiente control de expectativas
Los microcréditos son una más de las herramientas necesarias para la integración social. Sería un error esperar de un programa de microcréditos la solución definitiva a problemas complejos de desestructuración social, que deben atacarse desde varios flancos y con multitud de medidas a distintos niveles.
Agravamiento del problema por implementación deficiente
Existe el peligro de que los microcréditos se contemplen como un activo político proporcional al número de ellos concedido, sin consideraciones de calidad y sin medición de resultados. Algunos programas han empeorado en la práctica el problema que buscaban resolver por haberse concentrado en el número de microcréditos, obviando las necesarias acciones de selección y acompañamiento en el proyecto que aseguren el éxito.
Cuando el proyecto de un microemprendedor fracasa, sus dificultades iniciales se ven agravadas por la exigencia de la devolución del microcrédito. Por ello nunca se insistirá lo suficiente en la importancia de un estudio concienzudo de la viabilidad de los proyectos, aunque esto resulte en un número menor de microcréditos concedidos.
Visión cortoplacista
El mundo del microcrédito en España cuenta con una trayectoria estimable y suficiente para poder hacer una evaluación positiva de su potencial, pero queda mucho por desarrollar en el campo de la eficiencia de recursos, coordinación de entidades intervinientes, etc.
La puesta en práctica de todo programa novedoso debe contar con una buena dosis de aprendizaje de la experiencia, retroalimentación que irá puliendo los aspectos mejorables de la implementación a lo largo del tiempo.
Una visión cortoplacista del programa, que esperase resultados de forma inmediata supondría un lastre que pondría en peligro su buen término.