Insight Server Clusters
3. In the Server Files Manager, open the Components for Processing Servers directory 4 Do the following to open Disk Files.cfg :
El Servicio de Extensión Agrícola Ganadera del MAG inició su labor operativa en enero de 1953 con cinco agencias locales. En 1967 contaba con 22 oficinas locales muy bien equipadas y con un plantel de técnicos adecuadamente preparados. La estructura de las agencias, aunque pequeñas, permitía un buen desempeño de la extensión en las áreas bajo su responsabilidad. En la década de los 80s la DEAg pone en marcha el Pro- yecto de Tecnología para el Pequeño Agricultor, con la cooperación técnica y financiera de USAID. El proyecto resultó exitoso en virtud que los extensionistas se centraban casi con exclusividad en las tareas propias de la extensión y además contaban con recursos operativos suficientes y de entrega oportuna. Otra experiencia exitosa fue el Programa de Acción Conjunta, ejecutado con el Banco Nacional de Fomento. Mediante este programa se ofrecían al productor servicios técnicos y financieros articulados entre ellos.
A partir de los años 90s se inicia un proceso de decaimiento de los servicios de la DEAg, hecho atribuible a varias razones: falta de recursos para las operaciones de campo, fuga de técnicos bien formados al sector privado y a la universidad, constante disminución de las acciones de capacitación y actualización técnica de
los cuadros, etc. Con la aprobación de la carta orgánica y funcional del MAG en 1992, la DEAg queda como dependencia del Viceministerio de Agricultura. En la década del 2000 una nueva restructuración de la DEAg, principalmente a nivel de campo, crea los Centros de Desarrollo Agrario (CDA), buscando con esto la articula- ción con las gobernaciones y los municipios. Las debilidades de la DEAg continúan, con la implementación de proyectos del MAG sin articulación con la DEAg y con la puesta en marcha de una política de recursos humanos que favorece la contratación de personal técnico por períodos cortos (6 meses) y sin la capacitación necesaria. Todo esto, sumado a sus propias y profundas debilidades, ha hecho que el perfil de la DEAg se recorte aún más. Hoy día se señalan como fortalezas de la DEAg: su presencia en casi todos los departamentos del país, la aceptación de los servicios por parte de los productores, la creciente integración de los CDA con los Gobiernos Departamentales y Municipales. Como debilidades se indican: la necesidad de actualización de sus técnicos en manejo de nuevas tecnologías de producción y mercadeo, la incorporación de recursos humanos poco ca- lificados, los bajos niveles de remuneración, la falta de adecuadas asignaciones presupuestarias para gastos operativos, la presencia en las CDA y oficinas distritales de la DEAg de importantes contingentes de técnicos que opera sin relación directa con los responsables de las mismas, por estar asignados a proyectos.
La investigación agropecuaria, por su parte, no ha recibido una consideración presupuestaria consecuente con la importancia del sector agropecuario en Paraguay. Las fuentes de innovación en los últimos años se han basado en buena parte en la importación de tecnologías generadas en el Brasil o, en menor grado, Ar- gentina, con resultados no siempre satisfactorios. Recién en el año 2010 se crea el Instituto Paraguayo de Tecnología Agropecuaria (IPTA), como un ente autárquico de naturaleza mixta público-privada, destinado a captar fondos del sector privado y administrar aportes estatales, del que se espera pueda restablecer el stock tecnológico del país. El IPTA es heredera de la Dirección de Investigación Agrícola (DIA), creada en base a una reestructuración del MAG en 1994, la cual a su vez proviene de la Dirección de Investigación y Extensión Agropecuaria y Forestal. El IPTA tiene un total de doce Unidades Experimentales (3 centros de investigación y 9 Campos experimentales agrícolas y pecuarios), con Programas de Investigación y de Servicios de Apoyo, distribuidos a nivel nacional, los cuales necesitan por una parte ser optimizados en sus recursos y por otra fortalecidos en construcciones y equipamientos de laboratorios. Cuenta con una dotación de 544 funciona- rios, de los cuales 151 tienen formación de grado universitario, 18 con maestrías y 5 con doctorados, siendo solamente 75 Ingenieros Agrónomos y 39 Bachilleres Técnicos Agropecuarios dedicados exclusivamente al desarrollo de conocimientos. El presupuesto asignado al IPTA en el primer año de vida fue de US$ 7.3 millones y para el presente año ronda los US$ 9.3 millones.
El proceso de I&D se puede describir de la siguiente manera (Stads y Santander):1
• La capacidad total de I&D agropecuario se contrajo sensiblemente durante el período 1991-2006. • El gasto en I&D agropecuario aumentó de forma más desigual pero se ha ido incrementando en los
últimos años gracias principalmente al mayor apoyo del BID, a la investigación universitaria y a la se- paración de SENAVE del MAG, lo que provocó un mayor financiamiento para los ensayos con semillas y productos agroquímicos.
• El I&D agropecuarios está financiado en gran medida por el gobierno nacional y por recursos generados internamente. Las donaciones en especie también juegan un papel importante en el financiamiento de las actividades de investigación realizadas por la DIA.
• Los niveles de titulación académica del personal de investigación agropecuaria de Paraguay están entre los más bajos de América Latina.
• La reciente creación del IPTA podría impulsar la capacidad y el gasto en I&D agropecuario en los próxi- mos años.
Siendo una institución tan joven el IPTA, es todavía prematuro poder tener una evaluación.
Según estas consideraciones, son los productores de la agricultura familiar y sus familias quienes están en mayor riesgo, primero, por su situación de vulnerabilidad inicial y segundo por su escasa capacidad para gestionar eficientemente los riesgos de producción y mercado. Para cambiar esta situa- ción, sería necesario tanto, mejorar las condiciones en las cuales los pequeños productores gestionan el riesgo, cuanto corregir los factores que causan la específica vulnerabilidad de partida. Sin resolver esto difícilmente se podrán reducir los riesgos a lo largo de cadenas tales como la del algodón o las hortalizas y se podrá además elevar la viabilidad de la producción de pequeña escala en cadenas como la de la soja y otras.