• No results found

En octubre de 2005 el huracán Stan impactó en la región del Soconusco, generando fuertes daños materiales y cuantiosas pérdidas humanas. En octubre-noviembre de 2007 una depresión tropical en el Golfo de México ocasionó fuertes inundaciones en la ciudad de Villahermosa y en 80% del territorio tabasqueño. En el norte de Chiapas una ladera se desgajó y ocasionó un fuerte oleaje en el río Grijalva, lo cual sepultó a la comunidad de Juan Grijalva, desapareciéndola de la geografía estatal y generando un tapón en la segunda cuenca más caudalosa de México, que generó múltiples inundaciones en comunidades rurales de Chiapas.

Ante la magnitud del desastre natural, la primera versión oficial ha sido imputarlo al cambio climático global, es decir, en algunas esferas públicas el fenómeno se ha convertido en uno de los principales justifi- cantes del deterioro de los recursos naturales y los consecuentes proce- sos de desertificación, y por lo tanto una diplomática forma de evadir la responsabilidad del retiro del Estado del medio rural, lo que ha agravado la situación del deterioro de los recursos naturales.

Es decir, el discurso del cambio climático se ha convertido en una justificante de la inoperatividad de diversas instancias oficiales, pero ade- 1. Profesor de tiempo completo adscrito a la División de Procesos Naturales de la Universidad

170

León Enrique Ávila Romero

más, ante la firma del Protocolo de Kyoto y la aparición del mercado de emisiones, se ha convertido en un gran negocio para un conjunto de em- presas generalmente de carácter transnacional, las cuales han favorecido la consolidación de la propuesta de los agrocombustibles.

En México y en Chiapas se han aprobado respectivas leyes que fo- mentan el cultivo de los bioenergéticos.2

En el desarrollo de esta actividad predomina un modelo agrícola ba- sado en amplias extensiones de tierra y en la utilización de maquinaria y tecnología que utilizan combustibles fósiles, lo que acarrea un mayor gasto energético en su producción.

Ante esto es importante analizar los posibles impactos que acarrea- rán en Chiapas el fomento de dicha actividad por el gobierno del estado y por los intereses de grandes compañías de carácter transnacional, que son las principales impulsoras de la propuesta.

En primer término, se hace urgente realizar un breve recorrido por la problemática del cambio climático global.

El cambio climático global

En la historia del planeta Tierra, desde su formación hace alrededor de 5,000 millones de años, se han ubicado diferentes etapas en las cuales el clima ha sufrido modificaciones, las cuales en los últimos 4,000 a 5,000 años se encuentran plasmadas en documentos escritos.

Con el surgimiento de los periodos glaciares, gran parte de la super- ficie terrestre se ha visto cubierta, y han llegado a durar alrededor de 100,000 años, con periodos interglaciares de alrededor de 10,000 años en los que los hielos se retraen. Actualmente estamos ubicados históri- camente en un periodo interglaciar. Cabe destacar que entre cada etapa se da un diferencial de temperatura que va de 10 a 15° C (Wigley et al., 1995).

2. El 1 de febrero de 2008 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la Ley de Promoción y Desarrollo de los Bioenergéticos. El 18 de junio de 2009 se publicó el Reglamento de la Ley de Promoción y Desarrollo de los Bioenergéticos. Ya existen algunos elementos en el marco jurí- dico vigente, en los cuales se apoyan tanto la Ley como el Reglamento, Es necesario revisar la LGEEPA con el fin de garantizar que se lleven a cabo las MIA previo a proyectos de bioenergéticos. La NOM-086-Semarnat-Sener-SCFI-2005, publicada en el DOF el 30 de enero de 2006, establece para las zonas metropolitanas del Valle de México, Guadalajara y Monterrey, la obligatorie- dad del uso de oxigenantes en las gasolinas. En mayo de 2008 Pemex anunció que la ZM de Guadalajara iniciará el uso de etanol como oxigenante a partir de 2010.

Chiapas entre la protección ambiental y la producción alimentaria

En la última glaciación el campo de hielo llegó hasta las ciudades de Nueva York, Moscú y Berlín. El hielo tenía un promedio de tres a cuatro metros de espesor y eso retrajo el nivel del mar en 120 metros respecto al presente (Barros, 2004).

Para Vicente Barros (2004), la primera glaciación se produjo hace 2,500 millones de años; después, a los 900 años se volvió a producir este cambio climático, y desde hace tres millones de años se han sucedido varios periodos de enfriamiento y de calentamiento. Las principales cau- sas fueron la deriva continental, los ascensos de cordilleras y macizos montañosos, cambios en la concentración del dióxido de carbono y el transporte del calor por los océanos.

Actualmente estamos en un periodo interglaciar que lleva más de 15,000 años, y que se espera finalice en unos cuantos milenios más. El fenómeno del calentamiento global surgió con la Revolución Industrial y la consecuente emisión de grandes cantidades de carbono a la atmósfera.

Lentamente esas emisiones se han ido acumulando a lo largo de los años, pero el proceso se ha visto acelerado del año 1960 al presente. Por ejemplo, las emisiones de la producción mundial de dióxido de carbono pasaron, de inicios del siglo XX de cerca de 250 millones de toneladas por año, a más de 6,000 millones en el año 2000 (Barros, 2004). Lo que nos da una idea del fuerte incremento de dióxido de carbono en la atmósfera.

Esta concentración de gases en nuestra atmósfera se acumula de for- ma normal, generando lo que se conoce como el efecto invernadero, ya que se permite la entrada de radiación solar (onda corta y alta frecuen- cia) pero impide su salida al ser reflejada (Antal, 2004). Cuantos más ga- ses aumenten, se retiene más calor. Esto a la larga afecta tanto al tiempo atmosférico como al clima.

Ello, según diversos estudios, ha traído el incremento en la tempe- ratura en alrededor de 0.6° C en 100 años, y la única respuesta posible es la quema de combustibles fósiles. Para la Universidad de East Anglia, la temperatura media del aire a nivel global ha sufrido una variación de alrededor de 0.9° C (Godrej, 2002).

Existe un organismo que se ha dedicado al estudio del cambio climá- tico, se trata de la Comisión Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC), donde colaboran más de 2,000 científicos. Esta comisión ha elaborado diversos modelos climá- ticos en los cuales tratan de incorporar diversas variables, no sólo enfo- cadas hacia el calentamiento global, sino respecto de comportamientos regionales, relación continente-océano y las estaciones del año.

172

León Enrique Ávila Romero

Básicamente las principales predicciones de los científicos del IPCC se basan en lo siguiente, de acuerdo con Godrej (2004) y Garduño (1994): 1. Más calor en las masas de tierra que en el mar, ya que la superficie

terrestre absorbe mejor la energía solar.

2. Se prevé que el Océano Ártico experimente mayores temperaturas en el invierno.

3. En latitudes medias de América del Norte, del Sur y Europa, habrá más días cálidos en verano y menos días fríos en invierno.

4. Los pronósticos más alarmantes: se espera un aumento de los suce- sos climáticos extremos, como inundaciones muy fuertes o sequías prolongadas.

La mediación global ambiental

La problemática generada por el cambio climático es un proceso en el cual han convergido gobiernos, organismos multilaterales y organismos de la sociedad civil.

Es así que desde la última década del siglo XX la preocupación causa- da por el posible deterioro de los recursos existentes coloca a la humani- dad en una encrucijada.

Los efectos de un cambio climático paulatino se han empezado a sentir; hay un consenso generalizado de que la temperatura global del planeta se ha incrementado en 0.6° C en el transcurso del siglo XX, y se calcula el repliegue de los hielos del Océano Ártico y de la Antártida, lo que ocasionaría el aumento del nivel del mar en seis metros.

A partir de 1979, cuando se celebró la primera Conferencia Mundial sobre el Clima en Ginebra, Suiza, se han celebrado 12 conferencias mun- diales relacionadas con la problemática del cambio climático, una cum- bre sobre protección atmosférica en La Haya, Holanda, en 1989, cuatro informes del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) y una Convención Marco sobre Cambio Climático, firmado en Río de Janeiro, Brasil, en 1992.

En 1988, en Ginebra, Suiza, se celebró la primera reunión del Panel Intergubernamental sobre el cambio climático, en la cual de acuerdo con Antal (2004) los principales objetivos fueron:

Chiapas entre la protección ambiental y la producción alimentaria

1. Obtener una evaluación completa del estado del conocimiento cien- tífico sobre el cambio climático.

2. Evaluar los impactos ambientales, sociales y económicos de este fe- nómeno.

3. Formular estrategias de respuesta realistas para la acción a nivel na- cional e internacional.

Este panel está integrado por tres grupos de trabajo, y ha estado fuerte- mente politizado en la presentación de sus informes. Por ejemplo, en el primer informe respecto al calentamiento global y el efecto invernadero se cuestionó fuertemente el modelo matemático empleado, y se descu- brieron fuertes presiones por grupos de industriales de Estados Unidos.

En 1990 se creó el Comité Intergubernamental de Negociación para una Convención Marco sobre Cambio Climático, por instancias de la ONU, y se adoptó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), la cual entró en vigor en 1994.

En el caminar de esta convención, de acuerdo con Edith Antal (2004) se han encontrado dos temas polémicos en los que se han generado cier- tos conflictos:

1. La soberanía de los Estados-nación respecto a sus recursos naturales. 2. Existe una responsabilidad común, pero diferenciada. Es decir los

países desarrollados han tenido un mayor acceso y disfrute de los recursos naturales y son los principales contaminadores.

De acuerdo con el World Resources Institute, el país que cuenta con la mayor emisión de gases de efecto invernadero (GEI) es Estados Unidos con 25% del total mundial; le siguen China con 15%, la Unión Europea, que aglutina a 25 naciones, con alrededor de 14%; posteriormente Rusia e India con 5%, y Japón con 4%. México aporta 1.5% de las emisiones globales. De acuerdo con los datos, los países industrializados aportan 52% de los GEI y los países en desarrollo 48%.

De acuerdo con Arvizu (2004):

Existen 15 países que contribuyen con 71.4% de las emisiones de CO2 mundiales

por quema de combustibles fósiles; entre ellos se encuentra México en la posición 12, con 98 millones de toneladas de carbono. A nivel de América Latina y el Caribe nuestro país contribuye con 27.3% de las emisiones, con un índice de 1.1 toneladas de carbono por habitante por año.

174

León Enrique Ávila Romero

En el caso mexicano, las mayores emisiones se concentran en el CO2, y de acuerdo con el Instituto Nacional de Ecología, la mayor parte se da por procesos de combustión (32.0%), el transporte con (14.6%), el sector forestal (23.5%), desechos 9%, la agricultura (8.1%), los procesos indus- triales 6.3% y energía fugitiva 6.5%.

El cambio climático y los agrocombustibles: una relación perversa Actualmente estamos viviendo el fin de la era del uso de los hidrocarbu- ros como motor de la economía mundial, se están agotando grandes yaci- mientos petroleros en el mundo, y el precio se ha elevado gradualmente, generando a mediano plazo el colapso de dicha actividad.

Pese a la existencia de diversas tecnologías alternativas, a nivel mun- dial se va configurando la conformación del mercado de los biocombus- tibles, en el cual sobresale la producción de etanol a partir del cultivo del maíz y la caña de azúcar y la producción de biodiesel a partir de los cultivos de palma de aceite, piñón y soya.

Existen experiencias en Brasil, Tailandia y Malasia en las cuales el de- sarrollo de la propuesta de los biocombustibles generó un fuerte impacto en el ambiente y la emergencia de movimientos sociales en contraposi- ción a dicha propuesta.

En nuestro país el Congreso de la Unión aprobó recientemente un proyecto de ley para el fomento de los bioenergéticos; en específico, en el estado de Chiapas, con el arribo en diciembre de 2006 del gobernador Juan Sabines se creó una comisión de bioenergéticos con la finalidad explícita de fomentar dicha actividad.

Existen diversos estudios que ven de forma crítica el fomento de los bioenergéticos, ya que ocasionan un deterioro ambiental y merman la capacidad de regeneración de los recursos naturales que intervienen en su producción (fertilidad del suelo, erosión, pérdida de semillas y biodi- versidad, entre otros).

Aunque en la esfera económica se ve de forma positiva el incremento que sufrirá el precio del maíz, al destinarse los excedentes de cereales que exportaban los países desarrollados hacia el tercer mundo, y desti- narse progresivamente hacia la producción de bioenergéticos en las me- trópolis.

Revisamos anteriormente el contexto global en el que se desarrolla la propuesta de los bioenergéticos, y la necesidad de ubicar los excedentes

Chiapas entre la protección ambiental y la producción alimentaria

de producción de cereales de Estados Unidos en una nueva actividad económica de alta rentabilidad. Es decir, reconocemos que existe una preocupación ambiental que se manifestó como máxima expresión en el Protocolo de Kyoto, y tiene que ver básicamente con el fenómeno del ca- lentamiento global, el que se debe al incremento de las emisiones de car- bono a la atmósfera, y se busca por diferentes medios su disminución. En el caso mexicano, en la gráfica podemos observar que el sector energéti- co es el que más contribuye a la emisión de gases de efecto invernadero.

Gráfica 1

México 2003. Emisiones de gases de efecto invernadero 613 Mton CO2eq USO SUELO 14% AGRICULTURA 7% ENERGIA 61% INDUSTRIA 8% DESECHOS 10%

Fuente: tomado de Manzini, Islas y Masera, 2007.

Sin embargo, en la consolidación de dicho proceso se han desarrollado lo que se denominan “mecanismos de desarrollo limpio” (MDL), los cuales se han convertido en un gran negocio.

Ya que el Protocolo de Kyoto permite la compra de bonos a otros paí- ses, y al efectuar esa compra aparece que dichas acciones de mitigación de emisiones las realizara el país comprador, entonces se dan procesos de triple contabilidad, subsidios para la puesta en marcha de la empresa en el país destino, subsidios para la compra de bonos en el país de origen y todavía deducción de impuestos por su carácter ambiental.

Es así que la reducción de emisiones de carbono mediante el uso de bioenergéticos se considera una enorme posibilidad de negocio.

A lo largo del texto hemos hablado de los biocombustibles. Pero ¿qué son? La definición nos dice que son un combustible de origen biológico.

Aún más, los usamos actualmente en el siglo XXI; sería impensable la cocción de los alimentos en las comunidades indígenas chiapanecas sin el

176

León Enrique Ávila Romero

uso de leña, o en la India sin el uso de estiércol seco de bovino; a este tipo los podemos denominar como biocombustibles de baja escala.

Actualmente, con la generación de procesos industriales más eficien- tes, es posible obtener combustibles que pueden ser utilizados en los au- tomóviles y en las máquinas industriales.

Ante la crisis petrolera debida al empantanamiento de la guerra de Irak, al alto precio de los hidrocarburos y a su escasez a nivel mundial, se están revisando diversas alternativas de producción de energía.

Si analizamos la producción de bioenergéticos, y en el caso específico del etanol, veremos que se desarrolla básicamente en dos naciones: Esta- dos Unidos y Brasil (véase cuadro 1), los cuales concentran alrededor de 90% de la producción mundial.

Cuadro 1

Producción de etanol, 2005

País o región Producción (millones litros/a) %

Brasil 16,500 45.2 Estados Unidos 16,230 44.5 China 2,000 5.5 Unión Europea 950 2.6 India 300 0.8 Canadá 250 0.7 Colombia 150 0.4 Tailandia 60 0.2 Australia 60 0.2 Total 36,500 100.0 Fuente: Eckerman, 2007.

Si comparamos los costos de producción entre Estados Unidos, la Unión Europea y Brasil, veremos que el etanol fabricado en este último país con base en caña de azúcar es el único que tiene una alta competitividad respecto a la gasolina y el diesel convencional.

En el caso del biodiesel, podemos observar que en los casos brasi- leño y estadounidense, éstos tienen una alta competitividad, ya que su producción se basa en la soya, mientras que la de la Comunidad Europea en la colza. Aunque es importante resaltar que se encuentra muy cerca del margen del diesel convencional, lo que acarrea a la larga un fuerte

Chiapas entre la protección ambiental y la producción alimentaria

problema: es necesario generar incentivos en la industria del transporte para la sustitución del diesel convencional por el biodiesel.

Cuadro 2

Comparación de costos de producción,* 2004

Etanol Gasolina Biodiesel Diesel

Estados Unidos

0.36 (maíz) 0.45 (con impuestos)

0.32 (sin impuestos)

0.50 (soya) 0.47 (con impuestos) 0.31 (sin impuestos) Unión

Europea 0.70 (trigo) 1.09 (con impuestos)0.34 (sin impuestos) 0.56 (colza) 1.06 (con impuestos)0.33 (sin impuestos)

Brasil 0.27 (caña de

azúcar) 0.69 (con impuestos)0.33 (sin impuestos) 0.52 (soya) 0.40 (con impuestos)0.32 (sin impuestos)

* Euros por litros equivalentes de energía. Fuente: Eckermann, 2007.

Los agrocombustibles y su potencial en México

En el caso mexicano, el potencial bioenergético es relevante a nivel nacional; sólo en el año 2005 alrededor de 3.6% de la producción de energía se realizaba con base en procesos de biomasa.

Los siguientes datos son tomados de la red mexicana de Bioenergía, coordinada por Omar Masera:

1. Existe un gran potencial energético del recurso biomásico. Actualmente, el uso de bioenergía en México representa 8% del consumo de energía primaria, sien- do la leña y el bagazo de caña las principales materias primas. Sin embargo, se estima que los recursos bioenergéticos en México representan entre 54 y 81% de la oferta interna bruta de energía primaria. Entre 27 y 54% del potencial proviene de los combustibles de madera, 26% de los agrocombustibles y 0.6% de los subproductos de origen municipal. Este gran potencial bioenergético se puede obtener mediante la generación de combustibles fósiles leñosos como subproducto del manejo de bosques naturales accesibles o a partir del estable- cimiento de 16.3 millones de hectáreas o plantaciones energéticas. Existen, a su vez, 73 millones de toneladas de residuos agrícolas y forestales con potencial energético, 17 millones de toneladas de residuos urbanos para generación de biogás, y un área agrícola importante potencialmente apta para la producción de etanol y biodiesel.

2. La bioenergía puede contribuir significativamente a la diversificación energéti- ca a mediano (año 2010) y largo (año 2030) plazos. Mediante la simulación de escenarios, se estima que la bioenergía podría representar entre 7 y 17% del

178

León Enrique Ávila Romero

consumo de energía en México en el año 2030. En el escenario de alta penetra- ción de las tecnologías bioenergéticas, es posible sustituir 15.5% de la produc- ción de electricidad generada por combustibles fósiles, y 18% del consumo de gasolinas y diesel por etanol y biodiesel en 2030.

Impactos ambientales y sociales de los bioenergéticos

El impacto ambiental de los biocombustibles se da a diferentes niveles: 1. Apertura de nuevas tierras al cultivo y la consecuente deforestación

de miles de hectáreas. Elizabeth Bravo (2006) nos proporciona los siguientes datos, que verdaderamente son impactantes:

El cultivo de soya ha causado ya la deforestación de 21 millones de hectáreas de bosques en Brasil, 14 millones de hectáreas en Argentina, dos millones en Paraguay y 600,000 en Bolivia. En respuesta a la presión del mercado global, próximamente se espera, sólo en Brasil, la deforestación adicional de 60 millones de hectáreas de territorio.

Esto es en el caso de América Latina, pero grandes extensiones de Asia, de acuerdo con Friends of the Earth, han sido deforestadas bajo la pro- puesta de los biocombustibles:

A mediados de los noventa Indonesia reservó 9.13 millones de hectáreas para el

Related documents