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TOWARDS A FRAMEWORK OF DEEP DIVERSITY

2.6 Shallow and Deep Diversity

IDEA GENERAL

Si es cierto que el carácter del alma y las pasiones del corazón presentan diferencias en los diversos climas, las leyes deben estar en relación con esas diferencias.

CAPITULO II

LOS HOMBRES SON MUY DIFERENTES EN LOS DIVERSOS CLIMAS

El aire frío (1) contrae las extremidades de las fibras exteriores de nuestro cuerpo: esto aumenta su elasticidad y favorecerla vuelta de la sangre desde las

extremidades hacia el corazón. Disminuyen la longitud de las mismas fibras (2) aumentando su fuerza. El calor, al contrario, afloja las extremidades de las fibras y las alarga, disminuyendo su fuerza y elasticidad.

Resulta, pues, que en los climas fríos se tiene más vigor. Se realizan con más regularidad la acción del corazón y la reacción de las fibras; los líquidos están más en equilibrio, circula bien la sangre. Todo esto hace que el hombre tenga más confianza en sí mismo, esto es, más valor, más conocimiento de la propia superioridad, menos rencor, menos deseo de venganza, menos doblez, menos astucias, en fin, más firmeza y más franqueza. Quiere decir esto, en suma, que la variedad de climas forma caracteres diferentes. Si encerráis a un hombre en un lugar caldeado sentirá un gran desfallecimiento; si en tal estado le proponéis un acto enérgico, una osadía, no os responderá sino con excusas y vacilaciones; su debilidad física le producirá naturalmente el desaliento moral. Los pueblos de los países cálidos son temerosos como los viejos; los de los países fríos, temerarios como los jóvenes. Si nos fijamos en las últimas

1. Se nota a la simple vista: con el frío parecemos más delgados. 2. Hasta el hierro se contrae por la acción del frío.

observamos que los pueblos del Norte no realizan en los países del Sur las mismas proezas que en su propio clima.

La fuerza de la fibra de los pueblos del Norte hace que saquen de los alimentos los jugos más groseros. Resultan de aquí dos cosas: una, que las partes del quilo y de la linfa son más propias, por su mayor superficie, para nutrir las fibras; otra, que son menos adecuadas por su grosería, para darle cierta sutileza al jugo nervioso. Las gentes del Norte, por lo mismo, tendrán más corpulencia y menos vivacidad.

Los nervios terminan por todos lados en el tejido de nuestra piel, formando cada uno de un haz. De ordinario no se conmueve todo el nervio sino una parte

infinitamente pequeña. En los países cálidos, donde lo elevado de la temperatura relaja el tejido de la piel, las puntas de los nervios están desplegadas y expuestas a la acción más insignificante de los objetos más débiles. En los países fríos, el tejido de la piel se encoge, y las manilas como las borlillas, están punto menos que paralizadas; la sensación no pasa al cerebro, sino cuando es muy fuerte y de todo el nervio junto. Pero la imaginación, el gusto, la sensibilidad y la viveza dependen de un infinito número de pequeñas sensaciones.

He observado el tejido exterior de una lengua de carnero en el punto que a simple vista aparece cubierta de manilas. Con el microscopio vi sobre ellas una especie de pesula; entre las mamillas había unas pirámides que formaban por la punta como uno pincelillos. Hay algún fundamento para creer que estas pirámides son el órgano principal del gusto.

Haciendo helar la mitad de dicha lengua, noté a primera vista que las mamillas habían disminuido considerablemente; algunas filas de ellas se habían metido en su vaina. Examiné el tejido con el microscopio y ya no vi pirámides. A medida que la lengua se deshelaba, a simple vista, se veían reaparecer las mamillas, y con el microscopio las borlillas.

Esta observación confirma lo que he dicho, es decir, que en los países fríos las borlillas nerviosas están menos esponjadas, encerrándose en sus vainas que las resguardan de toda acción externa. Las sensaciones, pues, son menos vivas. 3. Las de la sucesión a la corona de España. No conviene establecer estas

proposiciones generales; más tímidos, más incapaces de ir a la guerra son los lapones y los samoyedos, habitantes de países fríos, que cualesquiera otros; y los árabes conquistaron en menos de ochenta años más territorios que los poseídos por el imperio romano en los siglos de su mayor grandeza. Los españoles, por su parte, en bien escaso número, derrotaron a los soldados del norte de Alemania, muy

superiores en fuerza, en la batalla de Muhlberg. (N. DE VOLTAIRE).

En los países fríos habrá poca sensibilidad para los placeres, será mayor en los países templados y extremada en los países tórridos. Así como los climas se diferencias por los grados de latitud, igualmente pudieran distinguirse por los grados de sensibilidad. He visto óperas en Inglaterra y en Italia; en ambos países

he oído las mismas piezas ejecutadas por los mismos actores, y he observado que la música, siendo la misma, produce en los dos países efectos desiguales: deja a los ingleses tan tranquilos y excita a los italianos hasta un punto que parece inconcebible.

Una cosa análoga sucede con el dolor. Ha querido el autor de la Naturaleza que sea proporcional a la sensación, al trastorno que produce; ahora bien, es evidente que los cuerpos abultados y las groseras fibras de los hombres del Norte, son menos susceptibles de alteración y desorden que las fibras más delicadas de los del mediodía. Es más sensible al dolor el alma de los hombres en los países ardientes. Para que lo sienta un coscovita, es menester desollarlo.

Por efecto de la delicadeza de los órganos, propia de los países cálidos, el alma se emociona excesivamente, con todo lo que se refiere a la unión de los dos sexos. En los países fríos, la sensibilidad amorosa es muy escasa; mayor es en los países templados, sin ser tanta como en los climas calientes.

En los países templados acompañan al amor cien accesorios que lo hacen agradable; son preliminares del amor, sin ser el amor mismo. En los países cálidos se ama el amor por el amor; es éste la causa de la felicidad: es la vida. En tierras meridionales, una máquina delicada, físicamente débil, pero muy sensible, se entrega a un amor que se excita y se calma sin cesar; bien en un serrallo, bien permitiendo a las mujeres más independencia, que expone a contratiempos el amor. En las tierras del norte, una máquina fuerte, sana y bien constituida, pero pesada, encuentra sus placeres en todo lo que sucede los espíritus, como la casa, los viajes, la guerra, el vino. Hay en los climas del norte pueblos de pocos vicios, bastantes virtudes y mucha sinceridad y franqueza. Aproximaos a los países del sur, y creeréis que cada paso os aleja de la

moralidad: las pasiones más vivas, multiplicarán la delincuencia. Ya en la zona templada son los pueblos inconstantes en sus usos, en sus vicios, hasta en sus virtudes, porque el clima tampoco tiene fijeza.

El calor del clima puede ser tan extremado, que el cuerpo del hombre desfallezca. Perdida la fuerza física, el abatimiento se comunicará insensiblemente al ánimo; nada interesará, no se pensará en empresas nobles, no habrá sentimientos generosos, todas las inclinaciones serán pasivas, no habrá felicidad fuera de la pereza y la inacción, los castigos causarán menos dolor que el trabajo, la servidumbre será menos insoportable que la fuerza de voluntad necesaria para manejarse uno por sí mismo.

CAPITULO III

CONTRADICCION EN LOS CARACTERES DE CIERTOS PUEBLOS MERIDIONALES

Los indios están naturalmente desprovistos del valor, (4) y aun los hijos de europeos nacidos en la India pierden allí el vigor de su raza. (5) Pero, ¿cómo puede conciliarse esto con sus actos brutales, sus bárbaras costumbres, sus atroces penitencias? Los hombres se someten a torturas increíbles y las mujeres se queman vivas por su voluntad: es demasiada energía para un pueblo tan flojo. La naturaleza, que ha dado a aquellos pueblos una debilidad que los hace

tímidos, los ha dotado a la vez de una imaginación tan viva que todo les

impresiona íntimamente. La misma delicadeza de órganos que les hace temer la muerte, sirve para hacerles temer otras cosas más que la muerte. La misma sensibilidad que les hace huir de los peligros, los impulsa a veces a arrastrarlos. Así como la educación es más necesaria a los niños que a las personas mayores, así también los pueblos de aquellos climas necesitan, más que los del nuestro, de un sabio legislador. Cuanto más impresionable se es, tanto más importa ser bien impresionado y no someterse a preocupaciones contrarias a la razón.

El tiempo de los romanos, vivían los pueblos del norte sin educación, sin artes, casi sin leyes; sin embargo, les bastó el buen sentido inherente a las fibras groseras de estos pueblos, para gobernarse con la mayor cordura y mantenerse contra el poder de Roma, hasta que llegó la hora de abandonar sus selvas para destruirlo.

CAPITULO IV

CAUSA DE LA INMUTABILIDAD DE LA RELIGION, USOS, COSTUMBRES Y LEYES EN LOS PAISES DE ORIENTE

Si a la debilidad de los órganos, causa de que los pueblos orientales reciban más fuertes impresiones, se añade cierta pereza espiritual, naturalmente ligada con la del cuerpo, que incapacite el alma para toda acción y toda iniciativa, se

4. Cien soldados europeos, dice Tavernier, batirán sin esfuerzo a mil soldados indios. 5. Los persas que se establecen en el Indostán, a la tercera generación han adquirido la

flojedad de los indios. (BERNIER, Sobre el Mogol, tomo I, pág. 282)

comprenderá que las impresiones recibidas sean inmutables. Esa es la razón de que las leyes, los usos y las costumbres, aún las que parecen las más

indiferentes, como la manera de vestirse, no hayan cambiado en aquellos países al cabo de mil años. (6).

CAPITULO V

LOS MALOS LEGISLADORES HAN FAVORECIDO LOS VICIOS PROPIOS DEL CLIMA; SE HAN OPUESTO A ELLOS

Los indios creen que el reposo y la nada son el principio y el fin de todas las cosas. Consideran, pues, que la inacción es el estado más perfecto y más apetecible. Dan al ser supremo el sobrenombre de inmóvil. (7) Los siameses creen que la felicidad suprema consiste en no verse obligados a animar una máquina y hacer obrar a un cuerpo. (8)

En aquellos países donde el excesivo calor enerva y aniquila es tan deliciosa la quietud y tan penoso el movimiento, que semejante sistema de metafísica parece natural; y Foe, legislador de los indios, tomó por guía sus impulsos naturales al reducir a los hombres a un estado completamente pasivo; pero su doctrina, hija de la pereza engendrada por el clima, la favorece y ha sido perniciosa. (9)

Más sensatos los legisladores de China, consideraron a los hombres en la

actividad propia de la vida, la quietud para ellos era un ideal de perfección al que habían de llegar un día; así dieron a su religión, a sus leyes y a su filosofía un carácter eminentemente práctico. Tanto como impulsen al reposo las causas físicas, deben apartar de él las morales.

6. Constantino Porfirogénito ha recogido un fragmento de NICOLAS DE DAMASCO, por el cual se ve que la costumbre de hacer estrangular al gobernador que desagradaba era antiquísima en oriente: databa del tiempo de los medos.

7. Panamanak; véase KIRCHER.

8. LA LOUBERE, Relación de Sian, pág. 446.

9. Foe prescinde de todo sentimiento; para él no existe el corazón. Según la Historia de China del p. DUHADE (tomo III) Foe decía: "tenemos ojos y oídos, pero la perfección consiste en no ver ni oír; tenemos manos, y la perfección consiste en no servirse de ellas.

CAPITULO VI

DEL CULTIVO DE LAS TIERRAS EN LOS CLIMAS CALIDOS

El cultivo de las tierras es el mayor trabajo de los hombres. Cuanto más les incline el clima a huir de ese trabajo, más deben fomentarlo la religión y las leyes. Por eso las leyes de la India, que dan al soberano la propiedad de las tierras y se la quitan a los particulares, agravan los malos efectos del clima; sin el sentimiento de la propiedad aumenta la pereza.

CAPITULO VII