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5.3 ASSESSMENT OF PO RTS’ COMPETITIVENESS

5.3.3 M EDITERRANEAN CONTAINER PORT MARKET CONDUCT

5.3.3.1 Shift-Share analysis

La modalidad ha sido sujeto de estudio por la lingüística, pero anteriormente a ésta lo fue por la filosofía. Aristóteles79 diferenciaba entre juicios80 ‘apofánticos’ o aseverativos, y ‘semánticos’, que aunque considerados plenamente significativos, no poseen un valor de verdad determinable. Los escolásticos distinguían entre: (i) proposiciones in esse, son las denominadas atributivas. En ellas se afirma o se niega que un predicado P sea atribuido a un sujeto S; y (ii) las proposiciones modales, en las cuales no se realiza sólo la atribución de P a S, sino que se informa de cómo tiene lugar esa unión. Los lógicos escolásticos en toda proposición distinguían el modus (determinación que afecta a la cópula modificándola con respecto a la verdad o falsedad) y el dictum (relación dada entre S y P). Kant81consideraba que todo juicio posee una modalidad precisa. Clasificaba los juicios en: (i) juicios ‘asertóricos’ (según los escolásticos eran no modales); (ii) juicios de contingencia o ‘problemáticos’; (iii) y juicios de necesidad o ‘apodícticos’82. A partir de Kant, en la concepción filosófica de la modalidad predomina una interpretación epistemológica: la modalidad viene a representar la expresión del grado de certeza del hablante sobre lo enunciado. En contraposición actualmente los lógicos consideran que los conceptos de ‘necesario’, ‘posible’o ‘imposible’ que representan las clases de modalidad kantiana, constituyen sólo una parte de la noción de modalidad (vid. Ridruejo, 2000: 3211).

79

Aristóteles fue el primero que planteó de un modo claro el concepto de necesidad, en sus dos acepciones más relevantes: la ontológica y la lógica. Vid. Izuzquiza Otero (2000: 419) para diferenciar estas dos acepciones de la necesidad.

80

Se entiende por modalidad de los juicios el conjunto de diferentes maneras o “modos” en los que la cópula realiza la unión entre sujeto y predicado, y que afectan especialmente a la posibilidad, imposibilidad, contingencia y necesidad. (Izuzquiza Otero, op.cit.: 420).

81

Vid. Ridruejo (2000: 3211) en el que además de las aportaciones comentadas de Aristóteles, los escolásticos y Kant, da a conocer otras aportaciones de lógicos y de lingüistas en un orden cronológico.

82

Calificamos a los juicios problemáticos como aquéllos en que la relación del predicado con el sujeto es sólo posible –o la negación de la posibilidad (imposibilidad); estos juicios son posibles por las categorías de la ‘posibilidad’- ’imposibilidad’. Los juicios asertóricos son aquéllos en los que se afirma la existencia del sujeto como en: “Pedro existe”; pero la existencia no añade nada a los conceptos, sino que es la misma cosa considerada como existente; y ello es posible gracias a la categoría de la ‘existencia’. Y, finalmente, en los juicios apodícticos se predica la necesidad de la relación del predicado con el sujeto y que esa relación no puede ser de otra manera; pero esta clase de juicios sólo es posible mediante la categoría de la ‘necesidad’ y de su contrario –la negación de la necesidad- que es la ‘contingencia’. Vid. Roche Ruiz (1982).

Una vez vista la perspectiva filosófica, deseamos explorar cómo ha sido tratada la modalidad por los lógicos. Presentamos inicialmente la clasificación de la modalidad por parte de una figura indispensable en dicha área, Wright (1951), para posteriormente abordar la modalidad contrastando algunos aspectos con la lingüística.

Wright, subdivide en cuatro grupos los valores modales:

(i) Modalidades aléticas83, integradas por las nociones de ‘necesario’, ‘posible’, ‘contingente’ e ‘imposible’.

(ii) Modalidades epistémicas, constituidas por los conceptos de sabido como ‘cierto’, ‘indeciso’ y sabido como ‘falso’.

(iii) Modalidades deónticas, formadas por los conceptos de ‘obligatorio’, ‘permitido’ y ‘prohibido’.

(iv) Modalidades de existenciales, incluyen los conceptos de ‘universal’, ‘existente’ y ‘nulo’.

La lógica y la lingüística mantienen una discrepancia clara: la lógica modal se desenvuelve con un lenguaje simbólico, abstracto y semánticamente unívoco, mientras que los usos lingüísticos se sitúan en el terreno de la experiencia y en la polisemia. No existe una correspondencia exacta entre las interpretaciones de las valoraciones modales que se dan entre la lógica y la lingüística84.

En la lógica modal85, la formulación fundamental es la modalidad relacionada con el valor de verdad o falsedad de una proposición (modalidad alética). Ésta se representa por un cuadrado lógico en el que aparecen las cuatro modalidades aléticas86 (necesario, no necesario, posible, imposible) interconectadas a través de las relaciones de contrariedad y de contradicción. La mayoría de los lógicos consideran que los enunciados que son simplemente verdaderos o falsos, no están modalizados. Pero en el uso lingüístico un enunciado exento de marcas puede adquirir modalidad en el contexto.

Garrido (1988: 92) mantiene que para manifestar que lo que decimos (el dictum) es más o menos probable o seguro (modus) se emplea en ocasiones adverbios de alcance oracional (como

83

El término de alética fue formado por Wright según Garrido (1988: § 4.1.2., 92-96) a partir del adjetivo griego que significa “verdaderamente, propiamente dicho”.

84

Vid. Calsamiglia Blancafort & Tusón Valls (1999: § 6.4.1., 176-178); el ejemplo que pone es el que en las lenguas naturales la expresión de la posibilidad por parte del locutor está asociada al conocimiento que éste posee. En un ejemplo que expone la expresión de la posibilidad indica que el locutor no sabe con certeza X. Con lo cual, para el lenguaje corriente se muestra más adecuada y funcional la modalidad epistémica (relacionada con el saber), más que el correspondiente en la lógica, que sería el de modalidad alética.

85

Alwood et alii (1981) distingue diversas modalidades: la lógica alética (op.cit: § 7.1., 121-123) y otras modalidades (op.cit.: § 7.3., 124-127) tales como la lógica deóntica (obligación y permiso), la lógica epistémica (conocimiento y creencia). En la lógica alética, que denomina lógica modal, introduce el término de ‘seguro’ como equivalente al de ‘necesario’, como posteriormente denominará a este operador modal. Otra es la que expresa el valor modal del deseo: la lógica bulomaica.

86

Asimismo la ‘necesidad’ (valor alético en la lógica modal) por parte del locutor está asociada a la ‘obligación’. Con lo cual en el uso corriente se muestra más funcional y adecuada la modalidad deóntica, relacionada con el deber ser o el deber hacer. Su cuadrado semiótico integrado por los valores de: obligatorio, facultativo, permitido y prohibido. Mantienen relaciones de contrariedad y de contradicción entre ellos.

posiblemente), además del modo subjuntivo, como los verbos modales. Además de los

operadores aléticos (de ‘necesidad’ y de ‘posibilidad’), también necesitaremos de los

operadores deónticos 87, así como de unos operadores epistémicos, para expresar las actitudes. Concepto, el de la actitud, que exploraremos con mayor profundidad por ser un centro de interés en nuestro trabajo. Garrido (op.cit.: 92) mantiene que para formular la interpretación del

operador modal de necesidad hay que definirlo con respecto al modelo empleado. Afirma que

existen diferentes sistemas de ‘necesidad’, según se defina el concepto de necesidad en relación con los mundos posibles. La base de esta definición (la de los mundos posibles) la tenemos en la

relación de accesibilidad (o alternatividad)88.

La lógica modal además de emplear los operadores modales aléticos de necesidad (N), de posibilidad (M) y los deónticos: de obligación (O) y de permiso (P), utiliza operadores para expresar:

(i) Las actitudes y creencias (Garrido, 1988: § 4.2.1. Operadores epistémicos, 97-99)89. (ii) Así como otros para resolver ciertos problemas para la interpretación90.

Allwood et alii (1981: 127-ss) nos muestra diferentes problemas relacionados con el alcance y la identidad en la lógica modal con los que nos podemos encontrar:

(1) Las ambigüedades de DICTO y de RE 91. (2) El problema de la especificidad 92.

(3) El problema de la opacidad. Es el problema de los llamados contextos opacos (vs

contextos transparentes). Allwood (op.cit.: § 7.4.3., 130-131) presenta una regla de deducción

que llama “sustitución de términos con referencia idéntica” 93. Diferencian los contextos opacos de los contextos transparentes, en que estos últimos sí pueden sustituir los términos correferenciales.

(4) Identificación del mundo a través o identificación transmundana (cross-world

identification). Se intenta dar respuesta a los interrogantes: ¿Qué significa decir que un mismo

87

Los operadores deónticos comprenden el operador de obligación que corresponde a la interpretación de un modelo tal que la proposición es verdadera en todos los mundos posibles (del sistema ético), y el operador de permiso corresponde a la interpretación según la cual la proposición es verdadera por lo menos en uno de los mundos posibles Garrido (op.cit.: 96).

88

Para una mayor profundización sobre dicha relación de accesibilidad, vid. Garrido (1998: § 4.1.2., 92-96).

89 El operador epistémico de creencia se suele representar mediante las letras B del inglés “believe”, o K, o C de

‘creer’ en español.

90

El operador de deseo, es decir, bulomaico. Garrido (1988) presenta algunos otros: el operador iota: ι es el singularizador (op. cit: § 3.4.1., 78-80); el operador eta: η es el de la indeterminación, puede explicar las diferentes interpretaciones en los verbos modales (op.cit.: § 3.4.2., 80-82); el operador lambda: λ es el de abstracción (op.cit.: § 3.4.3., 82-84).

91 Es un problema semántico de importancia que surge de combinar los operadores modales con los cuantores: √ =

cuantificación (para todo); ∃ = existencial (existe). De DICTO hace referencia al contenido y, de RE al acto comunicativo o enunciación.

92

Vid. Allwood (op.cit.: § 7.4.2., 129).

93

Vid. Allwood. (op.cit.: § 7.4.3., 130-131) en el que expone su conclusión respecto a la observación de Frege de la imposibilidad de sustituir de manera general los términos correferenciales en contextos indirectos.

individuo, tiene unas propiedades y tales otras en otro mundo posible? ¿Cómo sabríamos que es el mismo si tiene otras propiedades? 94.

(5) El que trata del alcance del juicio de la realidad sería el de los llamados enunciados

contrafácticos95. En un enunciado contrafáctico hablamos de una situación que es todo lo semejante que permite la verdad de la oración condicional a la situación real. Se soluciona la interpretación de dichos enunciados a través de grados de semejanza entre mundos posibles.

(6) Otro problema planteado, de forma aislada en su obra, por Allwood (op.cit.: § 7.6., 134- 138) es el que estudia la lógica temporal y puntos de referencia. Deberemos tener en cuenta en el estudio de los mundos de creencias y de las actitudes que éstas se mueven en dos ejes, el espacio y el tiempo. Y si bien es cierto que tendemos a ahondar en ese eje espacial, no debemos olvidarnos del temporal. Este último tiene un papel importante en la enunciación96. Vet (1997: 272), desde una perspectiva lógica y lingüística, afirma que la información que nos da, cuando el locutor habla, pertenece a su universo de conocimientos, así como que este universo de conocimientos no contiene exclusivamente el estado cognitivo del locutor tal como es en el momento de la enunciación, sino que también incluye sus estados cognitivos anteriores97.

Un conjunto puede variar según sea el mundo98 que tomemos de partida, bien sea el del hablante o el del oyente. Partamos del concepto de conceptibilidad. Lo que es concebible en un mundo puede no serlo en otro. Cada mundo tiene un conjunto de mundos que son accesibles desde él vía la conceptibilidad, y este conjunto cambia de un mundo a otro mundo. Dicho mundo poseerá unas creencias determinadas, las cuales, unas serán compartidas y otras no.

Compartimos junto con Ridruejo (2000) que cada tipo de modalidad puede recibir su expresión a través de diferentes recursos lingüísticos: la entonación, la sintaxis, la variación del modo verbal, adverbios, adjetivos, y verbos modales. Ridruejo ve la posibilidad de que un mismo instrumento lingüístico99 sea susceptible de transmitir diversas modalidades; como

94

Tradicionalmente se ha pensado que hay dos tipos de propiedades: las esenciales o necesarias y las contingentes o accidentales. Para sus identificaciones, véase Alwood et alii (ibid: 132). Garrido (op. cit.: § 4.2.2., 99-101) presenta dos soluciones al problema de la identificación de los sujetos: (i) la primera es la inspirada en Kripke (1972: 269-270) que proponía distinguir entre designadores rígidos y designadores accidentales. Son muy similares a las propiedades accidentales y esenciales de Quine, pero con perspectivas diferentes. (ii) la segunda solución es la propuesta de la Teoría de los homólogos de Lewis (1968).

95

Enunciados en los que hay una implicación y el antecedente es falso (Ej. Si fuera invisible, todo el mundo me vería / nadie me vería).

96 Para profundizar en dicho tema: vid. Prior (1968 [1957], 1967, 1968) ha tratado de incorporar en sus sistemas la

categoría del tiempo.

97

Co Vet, en dicha obra, examina en qué medida los tiempos verbales pueden expresar la modalidad epistémica. Bajo dicha modalidad se reunirían todos los elementos capaces de indicar la fuente de información vehiculada por la frase y el grado de compromiso del locutor respecto a la verdad de la proposición que expresa la frase.

98

Allwood et alii (1981) a la respuesta clásica de poner membretes o nombrar a lo que hace posible que usemos el lenguaje para hablar del mundo, contraponen la de responder a través de la lógica intensional (op.cit: 139-161). Definen la intensión como algo que relaciona una expresión lingüística con su extensión. Ésta determina la extensión de una expresión lingüística. Una intensión es una función de mundos posibles en extensiones. Distinción muy similar a la de Sinn y Bedeutung de Frege.

99

Característica entre otras que impide que la modalización sea concebida como categoría formal. Señalada por Charaudeau (1994) y denominada polisemia.

ejemplo presenta el verbo poder que se emplea para transmitir tanto la modalidad deóntica de permiso o capacidad, como la modalidad epistémica de incertidumbre.

Otra clasificación de la modalidad, de corte pragmático-lógico, es la presentada por Picavez (2003) que se orienta hacia la categoría verbal. Las modalidades no son concebidas en cuadrados semióticos. Distingue las siguientes modalidades y valores:

(i) Aléthique: nécessaire ; impossible ; contingent ; possible.

(ii) Doxologique : croire certain ; ne pas croire non certain ; ne pas croire certain.

(iii) Pragmatique : important ; indifférent.

(iv) Volitive : vouloir ; ne pas vouloir.

(v) Désidérative : désirable ; non désirable.

No quisiéramos omitir el artículo de Menuet (2003), el cual merece ser mencionado, tanto por su clasificación en los valores modales, como por las formas modales repartidas en las modalidades de RE y de DICTO, así como la combinación de ambas que nos propone. Los valores son presentados en una escala de mayor objetivación a mayor subjetivación.

En conclusión, hemos observado que el concepto de modalidad desde el punto de vista filosófico y lógico en sus inicios estaba ligado a unos valores determinados, enlazados a la modalidad alética, actualmente la modalidad ha ampliado el número de valores, siendo su análisis más preciso. El análisis en los enunciados se realizará a través de operadores identificados con estos valores. Entre estos valores están los que delimitan nuestro campo de estudio, los de la modalidad epistémica.

2.1.1. Modalidad epistémica

En este apartado abordaremos el concepto de modalidad epistémica desde la perspectiva lógica. Identificaremos los valores epistémicos. Asimismo, se complementa con el capítulo 6, denominado “Conceptos vecinos”, en el que hacemos una aproximación lingüística y epistemológica, y con los apartados que vienen a continuación agrupados en tres ámbitos.

El lingüista Lyons (1980: 725-ss) presenta la modalidad epistémica vinculada a las nociones de conocimiento y creencia. La define como “la expresión del grado de compromiso que el hablante asume con respecto a la verdad de la proposición contenida en un enunciado”.

Palmer (1986) asevera una opinión que compartimos100, al afirmar que “la modalidad epistémica está caracterizada por la subjetividad, por la fuerza pragmática. Está relacionada con las creencias, conocimiento, verdad, etc.” (op. cit.: 96), y con “el grado de compromiso del hablante hacia lo que dice” (op.cit.: 51).

100

Desde la lógica podemos abordar las llamadas actitudes proposicionales101 (creencias, deseos, esperanzas, temores, etc.) afirmando que se pueden formalizar de tal modo que los operadores relacionen estas actitudes con individuos con la actitud en cuestión. Ejemplo de ello es el sistema de lógica epistémica formada por el finlandés Hintikka en 1962, que utiliza fórmulas tales como Bap (de ordinario significa ‘a cree que p’) interpretándose como “en todos

los mundos posibles consistentes con las creencias de a, p es verdadero”102.

La modalidad epistémica, como hemos observado, está relacionada con el saber, presenta un cuadrado semiótico compuesto de los siguientes valores: cierto, dudoso, probable e improbable. Dichos valores mantienen relaciones de contrariedad y de contradicción entre ellos. Existe una estrecha relación con la modalidad alética. Legallois (2002) define la modalidad epistémica como la expresión de un tema en relación con la verdad subjetiva; por el contrario, la modalidad alética es inherente a la verdad objetiva de una predicación.