4 CUH NHS Foundation Trust carbon footprint: analytical methodology &
4.4 Procurement emissions calculations
4.4.3 SIC classification
En los club predominan las mujeres inmigrante y este hecho se ha constatado a lo largo de diversos estudios, realizados tanto a nivel nacional (Colectivo IOE, 1998; EDIS, 2004; Estébanez et al., 2002; González y Tirado, 2006; Malgesini, 2006; Médicos del Mundo, 2005; Monteros, 2005; Rodríguez, 2002), como estudios en diversas Comunidades Autónomas (Acién y Majuelos, 2003; Casal, 2001; ASE-Psiké, 1997; Ballester et al., 2003; Bonelli, 2001; Brussa, 2002, 2004; Calderón y Ortiz, 2003; Emakunde, 2001, 2007; Guilló, 2005; Jiménez y Vallejo, 1999; Meneses, 2003;
56 Ortí, 2005; Oso, 2002; Pinedo, 2005, 2008; Serra, 2008. etc.). También se ha constatado en estudios que se han realizado en Asturias (Fernández, 2004, 2007; Ojer et al., 2007). Las investigaciones calculan que las mujeres inmigrantes en los club suponen entre el 80% y el 90% del total de mujeres que ofertan servicios sexuales; los porcentajes varían según las Comunidades Autónomas.
En todos los estudios hallamos diversos perfiles de inmigrantes, A continuación vamos a analizar este colectivo de inmigrantes, que difieren en algunos aspectos, como son la procedencia, la modalidad que ejercen, las formas de entrada y acceso a la prostitución, formas de reclutamiento, etc. Para este apartado escogemos tres estudios que reflejan de forma esplendida los perfiles de las mujeres inmigrantes: la comparecencia de Médicos del Mundo en la Comisión Mixta de Juana Mª Santana, (2006); el estudio de la Comisión de Investigación de Malos Tratos a Mujeres (CIMTM, 2002); el estudio sobre víctimas de explotación sexual de González y Tirado (2006) y el estudio de APDHA (Acién y Majuelos, 2003) en la costa de Almería que nos ofrece datos sobre el colectivo de mujeres africanas.
1º perfil: Mujeres procedentes de África Subsahariana: son mujeres jóvenes, (18 - 24 años), con un nivel de formación básico que desconocen el idioma. Su proceso migratorio viene caracterizado por la clandestinidad, por ser largo (entre 1 y 3 años) e inmerso en redes de tráfico. Para garantizar el pago de las deudas contraídas, se practican desde el propio país de origen rituales de magia negra o ―yuyu‖; el miedo y el control psicológico que ejerce esta práctica les impedirá denunciar esta situación y moverse con libertad; manifiestan desconfianza con las organizaciones de ayuda y con la población autóctona. A nivel social, no tienen relaciones con personas y no tienen ningún tipo de vínculo con gente de nuestro país. El rechazo social, el desconocimiento del idioma, el tipo de actividad que ejercen o la ausencia de autorización de residencia son, entre otros, los elementos que destacan como factores que pueden explicar este hecho. Suelen ejercer en la calle y en menor medida los club. Esta población tiene grandes dificultades para acceder al sistema público de salud durante los primeros años ya que les resulta imposible cumplir con los requisitos. Se trata de una población en principio sana, a pesar de haber sido víctimas en su mayoría de mutilación genital al haberles practicado distintos tipos de ablación. Son mujeres con escasa formación acerca de la sexualidad, desconocen en su gran mayoría el uso de los métodos anticonceptivos o los utilizan erróneamente, de ahí el elevado número de embarazos no deseados y de abortos. Las mujeres senegalesas, guineanas y nigerianas son los tres principales grupos que se dedican a la prostitución. Aquellas que no han sido víctimas de tráfico lo son, mayoritariamente, de chulos de su propia nacionalidad. La venta de un club a otro y la irregularidad documental se encuentra en un
57 porcentaje mucho más alto que en el resto de las nacionalidades. En estos casos (y también en las traficadas) se repiten los casos de demandantes de asilo. Normalmente sus chulos las fuerzan a pedir asilo como solicitantes de Sierra Leona. Esto es una fórmula ideal para que obtengan permiso s temporales o definitivos y así proseguir con su actividad en los club.
2º perfil: Las mujeres procedentes de la zona del Magreb: siguen siendo relativamente pocas, aunque su número aumenta progresivamente; son jóvenes (25-34 años) y tienen la barrera del idioma; han abandonado su país de origen por la precariedad económica y por las dificultades para trabajar. Tanto en el proceso migratorio como en el de inserción social, se ven apoyadas por la población árabe residente en España; ejercen tanto en casas como en la calle, utilizando pensiones o su propio domicilio. Mayoritariamente iniciaron el ejercicio de la prostitución en su país de origen, donde el uso del preservativo es prácticamente nulo, situación que siguen manteniendo muchas de ellas, ya que mantener relaciones sexuales sin ningún tipo de protección les permite aumentar sus ingresos económicos, aumentando a su vez los factores de riesgo frente a las infecciones de transmisión sexual y el VIH. Los principales grupos nacionales son marroquíes y argelinas. El colectivo de las argelinas es más joven (entre 20 y 26 años) y la gran mayoría no tienen papeles, ni forma de acceder a un trabajo; mayoritariamente están ejerciendo la llamada prostitución de alto standing.
El estudio de APDHA (Acién y Majuelos, 2003) en la costa de Almería nos ofrece datos sobre el colectivo de mujeres africanas; para el estudio han entrevistado a 30 mujeres procedentes en su mayoría de Nigeria, Senegal, Marruecos, Ghana y Guinea Bissau; Las edades de estas mujeres se comprenden mayoritariamente entre los 20 y 35 años. En cuanto a su estado civil, 14 mujeres afirmaron estar casadas, 10 solteras, 4 separadas y 2 tienen una relación estable; más del 50% de la muestra tiene hijos pequeños que están en su país de origen; sólo 3 mujeres afirmaron estar en posesión de un título universitario; el resto se reparten a partes iguales entre los estudios primarios, secundarios y sin estudios; tienen experiencia laboral en el pequeño comercio o en peluquería, otras en cocina, confección, etc. Familia: 26 de las 30 mujeres entrevistadas afirmaron contar con sus padres, y la gran mayoría tiene varios hermanos; sus familias en origen dependen económicamente de ellas. El recorrido migratorio hasta llegar a la zona ha sido muy diverso. En el caso de las mujeres nigerianas el paso por Madrid es bastante frecuente, de hecho es común encontrar que algunas de ellas siguen viajando a esta ciudad más o menos frecuentemente, alegando que ―tienen amigos-compatriotas allí‖. El paso por otra ciudad europea, sin embargo, presenta mayor diversidad, ya que algunas afirman haber pasado por Alemania, otras por Holanda, otras por Francia, Italia, etc. En cuanto al modo o fórmula utilizada para entrar en España, lo mayoritario es
58 el visado de turista, seguido por la ―patera‖ o ―barco‖. Las razones que llevan a emigrar son eminentemente económicas, necesitan ayudar a sus familias e hijos y/o no encuentran un trabajo en su país de origen. Tan sólo una de las chicas nigerianas afirmaba haber venido a este país por miedo a los conflictos bélicos. Sin embargo, hay decepción generalizada entre las entrevistadas, ya que no se cumplen sus expectativas en absoluto. Se encuentran sin documentación, en su mayoría, sin alternativa laboral al desempeño de la prostitución y sin esperanzas de que su situación vaya a cambiar en mucho tiempo. El tiempo de permanencia en España oscila entre unos pocos meses y más de cuatro años. Por otro lado, su movilidad en el espacio es muy grande, ya que viajan a buscar trabajo de forma temporal a lugares como Barcelona, Gerona, Lérida, etc. No obstante, su proyecto en estos viajes es de corto plazo, ya que siempre vuelven a Almería. Otra constante entre las mujeres es la expresión del carácter transitorio y ocasional de su actividad; las pocas que consiguen regularizar su situación, o se mantienen en el ámbito de la prostitución de forma exclusiva, o compaginan esta actividad con trabajos esporádicos y de temporada. La forma de entrar en contacto con la prostitución es a través de las redes de compatriotas; aunque hay cierta variedad: algunas ya habían trabajado en club y bares en otras ciudades; otras empezaron aquí tras haber convivido con ―familiares‖, que no han podido hacerse cargo de ellas, también en otras ciudades o tras un breve periodo en Ceuta o Algeciras. Algunas llegaron aquí directamente a través de las redes.
3º perfil: El colectivo de mujeres latinoamericanas (CIMTM, 2002; Santana, 2006). La edad oscila entre 25-34 años. Se trata de mujeres cuyo tiempo de residencia en nuestro país es mayor respecto al de las mujeres africanas, por lo que muchas de ellas cuentan con autorización de residencia y / o trabajo y se encuentran en la etapa de asentamiento dentro de su proceso migratorio. El nivel formativo es medio-alto y ya han ejercido en su país de origen una profesión remunerada. Los problemas vienen a la hora de homologar los títulos. Al encontrarse en situación regularizada, han iniciado procesos de reagrupación familiar, mantienen una doble vida: por una parte son madres de hijos escolarizados, vecinas con un nivel económico considerable, mantenedoras de su familia en el país de origen y por otro, ejercen la prostitución como medio para generar ingresos económicos e intentar mantener su estatus social. Ejercen en club, o bien domicilios particulares que alquilan ellas mismas. Desde el punto de vista sanitario, se trata de una población también en principio sana y con un nivel de información-concienciación medio-alto con respecto al cuidado de su salud. En cuanto a las formas de acceso a la prostitución las autoras constatan los siguientes datos para el colectivo de mujeres inmigrantes latinas: las mujeres dominicanas entran al país vía turismo o por contingente. Hay una fortísima relación de redes
59 familiares que prestan el dinero para el viaje de mujeres compatriotas y se han desarrollado redes específicas de captación de mujeres con fines de prostitución que prometen empleo doméstico y hostelero. La prostitución dominicana está focalizada en todo tipo de club de alterne, prostitución de alto standing y pisos de contacto compartidos regentados por mujeres. Las mujeres cubanas y dominicanas son especialmente víctimas de las redes de "novias por correo" y "matrimonios de conveniencia". En cuanto a las mujeres brasileñas están más relacionadas con redes estables, jerárquicas y organizadas cuyos fines son específicamente la explotación sexual. Las colombianas y ecuatorianas suelen entrar de forma ilegal en el país, bien para su explotación laboral como empleadas domésticas, para la prostitución o para ambas cosas. Muchas de ellas comienzan en el trabajo doméstico y acaban en la prostitución como un medio más rápido de pagar sus deudas y comenzar a enviar dinero a sus familias, o porque son directamente inducidas por los prestamistas. También se ha constatado la presencia menor de bolivianas, peruanas, y argentinas. Respecto a la situación documental depende de la forma de iniciación/ reclutamiento. Alrededor del 36% tienen papeles de residencia y están empadronadas.
4º perfil: El grupo de mujeres procedentes de Europa del Este: las mujeres procedentes de Polonia, Rusia y Rumanía son las más numerosas. De este grupo, algunas de ellas han optado por el matrimonio con clientes o por tener hijos nacidos en España para regularizar su situación, aunque muchas siguen manteniendo la irregularidad al no contar con la documentación necesaria para convertirse en residentes. Comparadas con los otros grupos su presencia en el alto standing es más notable, así como en el sector de peep-shows, espectáculos eróticos en general, saunas., etc. Como en el caso de las subsaharianas, la presencia de mujeres del Este se debe mayoritariamente a la trata con fines de explotación sexual. No todas las redes tienen un perfil de organización criminal. El nivel organizativo de las redes depende muchas veces del país.
En el estudio realizado en los club de Avilés (Fernández, 2004) se extraen las siguientes conclusiones: la mayoría (el 97%) de las mujeres inmigrantes se encuentran en situación irregular en nuestro país; no tienen los ―papeles‖ en regla (permiso de residencia y de trabajo, visado o pasaporte), lo que facilita situaciones de abuso y explotación económica así como una constante movilidad geográfica para evitar problemas policiales y judiciales. Tienen un alto grado de movilidad a nivel regional y nacional; permanecen en España solas (sin familia) al menos 2 años, lo que implica falta de arraigo cultural, familiar y personal; la movilidad supone el desconocimiento y la falta de acceso a los servicios sanitarios, sociales, judiciales, etc. de la zona y por lo tanto la falta de constancia en los controles sanitarios, la falta de demandas sociales, etc. El tipo de emigración que realizan las mujeres inmigrantes es mayoritariamente autónomo, apoyadas por redes
60 comunitarias y familiares que no difieren de las que se emplean para el servicio doméstico o el cuidado de personas en España. El tipo de emigración no está exento de deuda económica a intermediarios o familiares. Una vez en España, se les proporciona una dirección o un teléfono de contacto con otros inmigrantes o con españoles que les ofrecen una plaza en un hotel-club. Una vez que llevan tiempo en España y han saldado la deuda más importante, suelen buscar un piso en la ciudad, generalmente compartido con otras compañeras de trabajo o con amigos de su país de origen. Viviendo en un piso, parece que su calidad de vida mejora y se ―normaliza‖: realizan actividades de ocio, salen con amigos, se relacionan con más gente, regulan sus horarios de comida, buscan más apoyos y recursos, conocen la ciudad y los servicios públicos, etc. Son mujeres con cargas familiares importantes. El dinero que se envía a la familia nuclear cubre necesidades básicas, como la alimentación, la educación de los hijos, la vivienda, o la compra de una casa. En otros casos sirve para atender necesidades sanitarias, como operaciones o tratamientos médicos; o incluso, la compra de un negocio para la familia, con las expectativas de volver al país de origen y trabajar allí. Estas cargas familiares suponen en algunos casos una presión importante, por la necesidad de mantener el status social y económico adquirido. Su formación educativa y experiencia profesional no es acorde con los trabajos que desempeñan en España. Son mujeres que han podido acceder a la cultura y a la formación académica; el 40% tienen al menos titulación media; el 60% han trabajado en su país de origen en diferentes sectores; sin embargo, la mayoría, el 88%, vienen a nuestro país para ocuparse directamente en un club; no tienen experiencia previa en la prostitución, pues la mayoría no ejercían en su país de procedencia.
En cuanto al perfil socio- sanitario de las mujeres que ejercen en los club de Avilés es el siguiente: son predominantemente mujeres inmigrantes jóvenes, en edad fértil y madres de familia mono- parentales; el intervalo de edad más frecuente es de 24-26 años; tiene hijos el 70% y tienen una media de 1-2 hijos, que residen junto con la familia en el país de origen; esta situación las convierte en cabeza de familia de 4 -5 personas de media y con cargas económicas importantes. Los hijos no viven con sus madres; están a cargo de los abuelos en el país de origen; la mayoría intentan traer a su familiares a España para asentarse, pero tienen dificultades para la reagrupación familiar por varias razones: falta de ―papeles‖ en regla y por lo tanto miedo a ser retenidas en su país; si traen a los hijos no tienen posibilidades de atenderlos, dada las características del ejercicio en el club: nocturnidad, estigma social, etc.; las que desean traer a sus hijos, planifican previamente el casamiento o la unión con un español, para arreglar los ―papeles‖, con la posibilidad de dejar el trabajo actual y atender a sus hijos. En general, se observa una tendencia a la búsqueda de apoyos de redes sociales, ya que las inmigrantes suelen vivir con compañeras del club (el 68%) o con la pareja, amigos o familiares (el 28%) y tan sólo el 3% viven solas. Se constata que las mujeres
61 tienden a realizar controles sanitarios para la prevención y cuidado de su salud; todas intentan empadronarse para obtener la tarjeta sanitaria y acuden a los controles de las ITS en los centros de la zona. El ejercicio en club tiene asociado el consumo de alcohol y tabaco; pero se constata que el 90,4% no consumen ni han consumido ninguna vez ningún tipo de droga. Existen perfiles diferentes de mujeres inmigrantes en los club y por lo tanto con necesidades diferentes; hay mujeres que están asentadas desde hace tiempo en nuestro país y su situación es legal, han tenido varios trabajos en otros sectores y han reagrupado a su familia; hay mujeres que son ―turistas‖ y que tan solo vienen por tres meses a ejercer la prostitución; hay mujeres inmigrantes en situación ilegal que han venido a España y han accedido a la prostitución a través de diferentes formas.
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2.1. Introducción
La Calidad de Vida es un concepto que surge en los años 50; su evolución y expansión en el campo de la investigación ha sido muy rápida en las últimas décadas, especialmente en los 90 donde se han articulado un centenar de definiciones, más de un millar de referencias bibliográficas en Psicología y más de un millar de instrumentos de evaluación sobre diferentes aspectos de la Calidad de Vida (Fernández-Ballesteros, 1998; Schalock y Verdugo, 2003).
La Calidad de Vida tiene gran relevancia, no solamente científica, sino también social, y se ha convertido en el objetivo por excelencia del estado del bienestar y de las políticas socioeconómicas de los países desarrollados (Fernández-Ballesteros, 1998). Su evaluación y medición puede ser aplicados en diversos ámbitos y su funcionalidad dependerá de los objetivos y finalidades, entre otros: la evaluación de la eficacia de programas, tratamientos, intervenciones, con pacientes y familiares, etc.; la evaluación del índice de Calidad de Vida y bienestar de colectivos específicos; la evaluación del bienestar general de la población o de comunidades concretas; el índice de satisfacción de la población en materia de Salud, empleo, vivienda, etc., etc.
Desde una concepción genérica la Calidad de Vida se define como bienestar general, producto de la satisfacción o insatisfacción con importantes aspectos de la vida (Ferrans y Powers, 1985). El bienestar general puede estar compuesto por dos elementos (Blanco y Díaz, 2005):
- el bienestar social o de una comunidad que tiene una connotación más objetiva, ya que supone la evaluación de elementos físicos, materiales, sociales y ecológicos de los diferentes contextos ambientales del individuo.
- y el bienestar personal o individual, de mayor connotación subjetiva, y formada por la percepción y evaluación del propio individuo sobre los elementos relacionados con el bienestar social.
Tenemos que tener en cuenta que para definir, delimitar y evaluar la Calidad de Vida se debe conceptualizar de acuerdo con un sistema de valores, estándares o perspectivas que varían de persona a persona, de grupo a grupo y de lugar a lugar (Velarde-Jurado y Ávila-Figueroa, 2002a) o depende de las condiciones sociales (Fernández-Ballesteros, 1998) o las situación específica (transitoria o temporal) de una persona en un medio social, político, económico, laboral o sanitario concreto. Considerando que las expectativas de Salud, el soporte social, la autoestima y la habilidad
63 para afrontar situaciones vitales estresantes pueden afectar la Calidad de Vida, dos personas con una misma situación tienen diferente percepción personal de su Calidad de Vida.
A pesar del auge y la gran relevancia que están adquiriendo el estudio y la investigación científica sobre la ―Calidad de Vida‖ en varios campos (enfermedad, envejecimiento, discapacidad, mundo laboral, educación, etc.) consideramos que carece de un desarrollo teórico y práctico en colectivos de exclusión o en colectivos muy específicos como las mujeres que ejercen la prostitución. Apenas se ha encontrado literatura científica sobre Calidad de Vida en relación a la prostitución; por el contrario, hemos hallado numerosos estudios que relacionan las personas que ejercen la prostitución con tópicos como el VIH-SIDA, las Infecciones de Transmisión Sexual, la pobreza, marginalidad y exclusión, los problemas de Salud derivados del ejercicio, las toxicomanías, los trastornos mentales o psicopatologías, los malos tratos y la violencia, la inmigración y el tráfico ilegal, las condiciones socio-económicas del ejercicio, los problemas en las relaciones sociales y