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Baal Ulises Delupi

Doctorando en Semiótica - CEA, FCS-UNC

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Presentación del tema y justificación del problema

En este proyecto me propongo abordar los discursos del intelectual en diferentes procesos socio-políticos argentinos e indagar cómo se configura en tanto sujeto

de cierta producción discursiva. Me planteo analizar las diversas modalidades de

producción discursiva, las convergencias y divergencias significativas que mantienen entre sí o que pueden, a priori, reconocerse en ellas. Específicamente, trabajaré sobre dos momentos históricos: los periodos 1963-1973 (considerando las dos épocas de

aparición de Pasado y Presente) y el periodo kirchnerista (2008-2015), etapas en las que considero que esta figura social aparece de modo particular. A través del análisis del corpus -seleccionado en la etapa exploratoria-: la revista Pasado y Presente, como expresión de la primera etapa; y las publicaciones del colectivo autodenominado Carta abierta, correspondiente a la segunda periodización, pretendo rastrear las estrategias y las operaciones de configuración discursiva del intelectual durante ambos períodos. Al respecto, se me presentan una serie de preguntas que se articulan como problema: ¿qué temáticas aparecen en los discursos?, ¿qué visiones del mundo se pregonan? (Angenot, 2010), ¿cómo se definen?

Para precisar de qué manera se produce el discurso del intelectual, hay que pensar cuáles son las condiciones de generación que hacen posible ese discurso, así como también el reconocimiento que se hace de otros anteriores (Verón, 1981). Esto me servirá para pensar la discursividad política-intelectual en diversos contextos socio-históricos. Si entendemos que los discursos de una época están determinados por otros, anteriores y simultáneos, es posible pensar la presencia, en el discurso intelectual, de ideas y consignas expuestas durante décadas anteriores. Parto de la propuesta de Mijaíl Bajtín (1989), quien señala la construcción polifónica de los discursos, la presencia de otros discursos en un discurso; en términos del autor, son

enunciados que dialogan con otros enunciados. A partir de esta característica de

documento, los discursos pueden ser pensados como objetos memorísticos, hay algo que es retomado, relocalizado y resignificado para funcionar bajo otras condiciones.

La disputa por la hegemonía discursiva en una época determinada puede reconocerse en todo proceso sociopolítico. Los intelectuales parecen ser un vehículo

Parto de la propuesta de Altamirano (2013), quien da una definición inicial del

intelectual: son los que pueden “proporcionar a la sociedad ´una conciencia inquieta´

de sí misma, una conciencia que la arranque de su inmediatez y despierte la reflexión” (p. 46). Si bien no hay una definición unívoca sobre quién es un intelectual, se pueden señalar diversas denominaciones en las distintas etapas históricas y procesos socio-

políticos. Podría remontarme a las ideas platónicas o aristotélicas sobre la función

del pensador en la polis. Sin embargo, adhiero a la propuesta de Altamirano (2013) y Pulleiro (2013), quienes plantean que el caso Dreyfus1 marca un antes y un después

en las reflexiones sobre el rol social del intelectual. Se puede observar, entonces, que la figura del intelectual en el terreno de lo público es una discusión de larga data. ¿Cuál es el rol del intelectual en los procesos socio-políticos en la actualidad? Es una de las preguntas que muchos pensadores se han hecho: Benda, Sartre, Benjamin, Walzer, Williams, Said, Gramsci, Bourdieu, Sarlo, Charle, Altamirano, entre tantos otros.

Más allá de las diversas ideas sobre el intelectual en distintos momentos

históricos, se puede decir que hay cinco grandes figuras que permiten introducirnos en el debate acerca de quién es el intelectual y cuál es su incidencia. En primer lugar,

se sitúan “Los nuevos clercs”, de Benda: el intelectual aparece como una figura que debe custodiar los valores de la civilización (Altamirano, 2013). En segundo lugar se

encuentra el ´intelectual comprometido sartriano: Sartre sostiene que los intelectuales

tienen una gran responsabilidad y debe conservar su autonomía de los poderes y aparatos políticos (Sartre, 1962). En tercer lugar, aparece el ‘intelectual orgánico y tradicional’ gramsciano: toda clase que quiera conquistar la hegemonía de una sociedad debe contar, por un lado, con nuevos intelectuales, y por otro, con los ya tradicionales de una comunidad determinada (Gramsci, 2012). De este modo, según Pulleiro (2013) se amplía la noción de intelectual y relaciona esa categoría con tareas organizativas. En un cuarto lugar, se puede mencionar a Walzer, quien entiende que la función del intelectual es estar dentro de la comunidad y debe aparecer como un “articulador de la queja común” (1993). Por último, sitúo al intelectual crítico de Said: lo que define un intelectual es la crítica que hace de su tiempo. Propone la idea del

intelectual como ´franco tirador´: éste es quien “plantea cuestiones incómodas para

los gobernantes, desafía las ortodoxias religiosas e ideológicas…” (Said, 1996).

En la emergencia de la denominada izquierda latinoamericana de los años ´60 y ´70, las lecturas y relecturas de la teoría marxista y gramsciana fueron fundamentales;

muchos intelectuales intentaron llevar estas ideas a la práctica. Un antecedente destacable en relación a la introducción de ideas de izquierda en América Latina es José Carlos Mariátegui. En su libro Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana ([1928] 2012), contextualiza América Latina y piensa la región desde algunas de sus lecturas teóricas. Postula que el pueblo (considera al intelectual dentro de este colectivo) es quien puede levantarse para conducir la integración nacional y el

desarrollo económico.

Si hablamos de la gravitación de Gramsci en Argentina, resulta necesario situar la participación que han tenido diversos grupos intelectuales en esta configuración de la izquierda latinoamericana de los años ´60 y ´70: los gramscianos argentinos.

Héctor Agosti2, Juan Carlos Portantiero3 y José María Arico fueron autores claves de

la época. Éste último, director de la segunda etapa de Pasado y Presente, en su libro

La cola del diablo (2014), muestra la incidencia que tuvo Gramsci en América Latina y

cómo los intelectuales podían transformar la realidad presente: “Gramsci era el primer

marxista que desde la política y la reflexión política parecía hablar para nosotros, los intelectuales […] de algún modo expresaba lo que nosotros hubiéramos querido ser sin haberlo logrado nunca…” (p. 39).

Pasado y Presente, revista trimestral surgida en Córdoba, en 1963, pretendía encarnar una nueva izquierda en esta provincia –y en el país-, en ruptura con el

dogmatismo de los partidos de izquierda nacionales. Las ideas que Antonio Gramsci

(2012) había desarrollado en Intelectuales y la organización de la cultura tomaban

cuerpo en Argentina, más precisamente en Córdoba y Buenos Aires4.

Décadas después, en los primeros años del siglo XXI, luego de los años ´90 en la Argentina, llega al gobierno Néstor Kirchner. Comenzó su mandato en un país con muchos inconvenientes, luego de sobrellevar “la crisis de 2001”5, momento en el

que se rompió la paridad peso/dólar, en un clima social muy hostil y con niveles de pobreza inéditos en el país (Natanson, 2008). Néstor Kirchner implementó medidas controversiales, con algunas prácticas y discursos que parecían activar operaciones sobre la memoria colectiva que recordaban a los años ´60 y ´70 (Pigna, 2017); una de ellas, fue el papel protagónico que tuvieron los intelectuales, pero esta vez, desde el Estado, participando en actos gubernamentales, articulando su pensamiento y actividades con las secretarías y ministerios. Claramente, la hegemonía discursiva, el conjunto de retóricas y doxas de nítida configuración cambian con respecto a la etapa

anterior.

A pesar de la crisis, el denominado Frente Para La Victoria pudo sobreponerse y logró gobernar durante doce años con políticas de Estado que dividieron aguas en la población. Intelectuales como Horacio Verbitsky, Nicolás Casullo, Ricardo

Forster y Jaime Sorín, Horacio González, Adrián Paenza, Daniel Filmus y Diego Tatián, entre otros, tuvieron un lugar preponderante en la producción discursiva que acompañaba las medidas que desarrollaba el gobierno de Néstor Kirchner y

posteriormente en los dos periodos de Cristina Fernández. En la primera gestión de la

mandataria, el rol de los intelectuales tuvo gran preeminencia: es así que en marzo del año 2008 crearon Espacio Carta Abierta, con el objetivo de poner en ideas la resistencia del paro agropecuario nacional que duró 129 días. Con el tiempo, Carta Abierta creció

Estado, Política de género, Derecho tecnológico, Foro de salud, Filosofía, entre otras, publicaron 24 cartas. En ellas expresaban sus ideas y preocupaciones frente a diversos conflictos: “Hace años que nos reunimos los sábados más de 300 intelectuales de distintos lugares del país para discutir sobre la coyuntura socio-política-económica. Es una experiencia notable en la historia intelectual-política Argentina” (Tatián, 2017).

De esta manera, se puede observar cómo la figura del intelectual se va configurando en la discursividad política –e intelectual- con características particulares que puede, tentativamente, resignificar en sus discursos, algunos procesos de la memoria colectiva (Montero, 2012). En este trabajo pretendo comprender de qué manera se configura el rol del intelectual como sujeto en su producción discursiva. Me interesa mirar qué se tematiza en sus discursos, qué modalidades aparecen, que visiones de mundo se pregonan (Angenot, 2010), así como las convergencias y divergencias que puedan aparecer en ambos periodos. Para ello, pretendo responder al interrogante ¿De qué manera se configura el rol del intelectual a partir de su

producción discursiva en la revista Pasado y Presente y publicaciones Carta Abierta? A partir de la exploración realizada durante la selección preliminar del corpus, adelanto como hipótesis que la configuración del intelectual aparece de diferente manera en los periodos seleccionados. Asimismo, puedo detectar posiciones análogas en esa configuración, en tanto el intelectual se constituye como una figura que entiende que su intervención puede y debe tener presencia en los procesos socio-políticos. El autor clave que me guiará en el análisis del discurso es Mijaíl Bajtín (2005). Tomaré como

categoría central su idea de cronotopo: así como Bajtín utiliza la idea de cronotopo en

la novela europea para identificar, de manera argumental, la conciencia del hombre como sujeto de la historia, también podemos hacerlo con la figura del intelectual a partir del corpus seleccionado. Las expresiones y los discursos de los intelectuales de las dos épocas elegidas aparecen entonces como tiempo histórico y como tiempo de la política-cultural refractados en Pasado y Presente y Carta Abierta. También me

centraré en sus ideas sobre dialogismo y polifonía del discurso.

Además, recurriré a Eliseo Verón (1981, 1985), ya que desarrolla herramientas de análisis centrales para esta reflexión. En específico retomaré su dispositivo teórico- metodológico que, en un primer acercamiento, me permitirá dar cuenta del entramado comunicación y política. En simultáneo, utilizaré los aportes de Marc Angenot (2010)

para pensar el funcionamiento de la hegemonía discursiva. La descripción de algunos

de sus componentes me permitirá observar qué temáticas aparecen, qué visión de mundo se pregonan y quiénes son legitimados para hablar de determinados temas.

Diseño metodológico

tomaré dos casos: la revista Pasado y Presente (1963-1973) y las publicaciones de

Carta Abierta (2008-2015). El criterio de esta elección se basa en poder mirar de qué manera se configura el rol del intelectual en sus producciones discursivas en dos momentos diferentes y en contextos distintos. No se descarta la posibilidad de que en el decurso de la investigación se agregue/n archivo/s al corpus seleccionado o se amplíe el periodo temporal si se considerara necesario y pertinente.

Para llevar adelante el trabajo analítico me valdré de las herramientas sociosemióticas que me permitirán abordar los contenidos publicados por las revistas

y cartas seleccionadas. Pasado y Presente corresponden a ediciones de 1963 y 1965, en su primera etapa, y luego, en 1973 en su segundo periodo; las Cartas Abiertas pertenecen a publicaciones entre el año 2008 y 2015.

Notas

1 Hace referencia al rol intelectual a partir del encarcelamiento del capitán francés Alfred Dreyfus, condenado por “entregar” información a soldados alemanes. Un grupo de intelectuales, con Émile Zolá a la cabeza, reclamaron por su liberación.

2 Fue considerado por Aricó y Portantiero un maestro. Dirigió la publicación de los Cuadernos de la Cárcel por la editorial Lautaro y difundió las ideas de Gramsci a partir, entre tantos otros textos, de sus Cuadernos de Cultura.

3 Su libro, Los usos de Gramsci (1977), fue uno de los libros más significativos de la época.

4 La primera época de Pasado y Presente: Córdoba, n° 1: abril-Junio 1963 – n° 9: abril-septiembre 1965. Se publicaron 9 números y fue dirigida por Oscar del Barco y Aníbal Arcondo, sumándose en el segundo año personalidades como José María Aricó y Héctor Schmucler.

5 En el año 2002 fue el presidente provisional Eduardo Duhalde el que, junto a Roberto Lavagna como ministro de economía, tomó las medidas que permitieron dar los primeros pasos para la salida de la crisis. Duhalde llamó a elecciones generales por cuyo resultado fue electo Néstor Kirchner, quien comenzó su mandato el 25 de mayo de 2003. El colectivo que llevó adelante su candidatura se denominó Frente Para la Victoria.

Bibliografía

Altamirano, Carlos (2013). Intelectuales. Notas de investigación sobre una tribu inquieta. Buenos Aires: Siglo XXI.

Angenot, Marc (2010). El discurso social. Los límites históricos de lo pensable y lo decible. Buenos Aires: Siglo XXI.

Aricó, José (2014). La cola del diablo. Buenos Aires: Siglo XXI.

Bajtín, Mijail (2005) Estética de la Creación Verbal. Buenos Aires: Siglo XXI.

Burgos, Raúl (2004). Los Gramscianos argentinos. Cultura y política en la experiencia de Pasado y Presente. Buenos Aires: Siglo XXI.

Gramsci, Antonio (2012). Los intelectuales y la organización de la cultura. Buenos Aires: Nueva Visión.

Mariátegui, José Carlos (2012). Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. Buenos Aires: Gorla.

Montero, Ana (2012). ¡Y al final un día volvimos! Los usos de la memoria en el discurso kirchnerista (2003-2007). Buenos Aires: Prometeo.

Natanson, José (2008). La nueva izquierda. Triunfos y derrotas de los gobiernos de Argentina, Brasil, Bolivia, Venezuela, Chile, Uruguay y Ecuador. Buenos Aires: Debate.

Pigna, Felipe (2017). Entrevista con Felipe Pigna, entrevistador Baal Delupi. Buenos

Aires.

Pulleiro, Adrián (2013). “El papel de los intelectuales en la Argentina reciente: una aproximación a la experiencia de ´Carta Abierta´”. Iberofórum. Revista de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana, No. 15: 156-181. México. Said, Edward (1996). Representaciones del intelectual. Buenos Aires: Paidós.

Sartre, Jean-Paul (1981). ¿Qué es la literatura? Buenos Aires: Losada.

Tatián, Diego (2017). Entrevista con Diego Tatián / entrevistador Baal Delupi. Decanato de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC: Córdoba.

LA DECONSTRUCCIÓN COMO MATERIALISMO APLICADO A LA PSICOLOGÍA: