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CHAPTER 4 DISCUSSION

5.2 Study recommendations

Leonardo José Mario Oyola

Doctorado en Ciencias Políticas - CEA, FCS-UNC

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Introducción al objeto de estudio

El 29 de Mayo de 1970 en el primer aniversario del “Cordobazo” y en el día del Ejército Argentino, un grupo de jóvenes secuestro y ajustició al Gral. Pedro Aramburu, hombre vinculado en el imaginario popular peronista de la época al golpe de estado de 1955 que derrocó y provocó el exilio del Gral. Juan Domingo Perón. Con esta acción de tipo armada y clandestina, Montoneros hacía su aparición pública en sociedad. La espectacularidad de la acción, como posteriormente la toma de la Ciudad de la Calera en la provincia de Córdoba el 1 de Julio de 1970, hizo que buena parte de la bibliografía y estudios existentes sobre el tema le hayan adjudicado a Montoneros un carácter predominante de organización puramente armada, caracterizando su accionar con un objetivo político vanguardista radicalizado, equiparándola en algunos casos a las típicas guerrillas marxistas leninistas o maoístas de la época.

En contraste con este tipo de interpretaciones, mi hipótesis se ubica en identificar que las acciones armadas fueron sólo una parte más de un dispositivo político que convivió con su accionar y desarrollo de frentes de masas en la apertura democrática de 1973, en su participan en distintas esferas institucionales democráticas de ese periodo y aún en vísperas del golpe del 24 de Marzo de 1976, participando

democráticamente en elecciones con la constitución de un partido político propio. Perspectivas del objeto de la investigación

Unas de las preocupaciones que atraviesan mi investigación, es mostrar el paso de la organización guerrillera Montoneros, en sus inicios caracterizada de foco urbana, hacia organización de masas, en el seno del movimiento peronista. Cómo fue ese paso y convivencia de la lucha armada con construcciones democráticas, de qué manera participaron en el armado, la campaña y el gobierno del Frente Justicialista de Liberación (FRE.JU.LI.) entre 1972-1974, como construyeron y fundaron el Partido Peronista Auténtico (PPA) en 1975, y como fue nuevamente el pase a la clandestinidad antes del golpe de estado del 24 de Marzo de 1976.

Para desarrollar mi trabajo, ordenó el mismo en tres etapas diferenciadas: 1970-1971, 1972-1974 y 1975-1976. Esta división por etapas permite el estudio de la

construcción discursiva de Montoneros que tenía por una parte un anclaje histórico

en el peronismo, pero que a la vez entrañaba parte del discurso hegemónico de las izquierdas marxistas de la época. Esta singularidad, permite distinguir a Montoneros de otras guerrillas de la época, y de algún modo demuestra el grado de aceptación y

popularidad de que gozaron sus acciones en gran parte del periodo bajo estudio. Algunas consideraciones sobre el anclaje teórico

El proceso de investigación tiene un anclaje en el análisis de la temática del objeto

de estudio, desde la perspectiva de la teoría del discurso, y la noción de populismo y

democracias populistas en términos de hegemonía laclausianos.

Ernesto Laclau presenta su primera aproximación a una teoría del populismo, en el contexto de la discusión suscitada desde fines los años setenta por los escritos de Louis Althusser. Esta renovación de la teoría marxista inaugura todo un campo de indagación acerca de la especificidad de lo político y de lo ideológico.

La identidad de un sujeto popular proviene de la operación retroactiva de

unificación que pone en juego la nominación. Ésta tiene lugar toda vez que se crean lo que Laclau llama significantes “vacíos”, los cuales actúan como puntos nodales de fijación del sentido sobre los que se estructura una cadena equivalencial de demandas

populares.

Esta categoría de “significante vacío” no es nueva en La razón populista (2005), puesto que ya había sido utilizada en Hegemonía y estrategia socialista (1987), aunque en ese texto sin alcanzar una neta distinción respecto de la de “significante flotante”.

Mientras que el primero condensa una única cadena equivalencial en el ámbito en que

la frontera entre los dos campos políticos es estable; el significante flotante implica, por el contrario, la movilidad de dicha línea divisoria y la tensión entre dos cadenas de

equivalencia que disputan su sentido.

El caso del peronismo de las décadas del sesenta y setenta, con Perón en el exilio como significante vacío, posibilitó el éxito de la construcción de una cadena

casi ilimitada de equivalencias de la cual todos los sectores del peronismo formaron

parte de una misma identidad. Una vez en la Argentina, Perón ya no pudo ser ese significante vacío

(...) era el presidente de la República y, como tal, debía tomar decisiones y optar entre alternativas. El juego de los años de exilio, por el cual cada grupo interpretaba sus palabras según su propia orientación política, mientras el propio Perón mantenía una prudente distancia de toda interpretación, ya no pudo continuarse una vez que Perón estuvo en el poder. (Laclau, 2005: 273)

Así, toda identidad es dislocada en la medida que depende de un afuera que niega esa identidad y provee su posibilidad de ser al mismo tiempo. Por esto es que

los términos de la dislocación deben ser contradictorios en sí mismos. En este sentido

Montoneros a pesar de estos disloques, simbólicamente y discursivamente, siguió asumiendo y siendo parte de la identidad peronista, llegando incluso a la constitución de un partido político propio, asumiéndose enunciativamente como el verdadero peronismo. El problema estuvo, en que una vez en Argentina, Perón ya no pudo ser ese significante vacío. El juego de los años de exilio, por el cual cada grupo interpretaba sus propias palabras según su propia orientación política, terminaron por deslegitimar a Montoneros en el seno del Movimiento Peronista (MP).

Una aproximación a la enunciación de la identidad de Montoneros

Actualmente me encuentro trabajando en la identificación identitaria sobre los orígenes de Montoneros y su anclaje discursivo, en cuanto a trazos de una construcción en sentido populista. En este sentido, siguiendo a Laclau, consideramos al populismo no como un régimen sino como una lógica política, desde la que se desencadena un tipo

de democracia en términos de hegemonía populista.

Los trabajos de Richard Gillespie (1987) y Silvia Sigal y Eliseo Verón (2003), en el tema referido a la adopción de la identidad peronista de montoneros, muestran disparidades en cuanto al abordaje e interpretación que le dan a la misma; el primero marca que la adopción parte de una postura de tipo movimientista, basada en la ingenuidad y el desconocimiento de Perón y del peronismo; en el caso de Sigal y Verón manifiestan que adoptan dicha identidad de manera netamente instrumental, para ganar el apoyo de la clase obrera argentina, rondando la idea de infiltrados en el peronismo con la que luego serían tildados, por el propio Perón y los sectores ortodoxos del peronismo.

Más allá de estas interpretaciones, es importante identificar las distintas corrientes existentes dentro del MP, entre fines de los años cincuenta y la década del sesenta, a fin de caracterizarlas y dotarlas de sentido, para aproximarnos a una interpretación sobre la identidad y origen de los primeros Montoneros.

En este sentido, tomaré como punto de partida la línea interpretativa de Gillespie (1987:70-72), tomando como categoría de análisis los distintos sectores que conformaban el Movimiento Revolucionario (MR).

Este MR, estaba conformado por una línea revolucionaria, que consideraba el apoyo a Perón como táctico y por ende circunstancial, reconociendo la fuerza de su liderazgo carismático y simbólico sobre las masas peronistas y optaban por guardar silencio respecto a su figura, mientras desarrollaban una alternativa independiente para la clase obrera, mediante el trabajo de base, por fuera de las estructuras formales

del movimiento peronista.

La otra tendencia, menos radical pero más numerosa, creía en el carácter revolucionario de la figura de Perón, esa corriente era más partidaria de la alianza de clases, que de las luchas de clases, y estaba integrada por los sectores de clase media peronizados, que de hecho serían los que confluirían masivamente en Montoneros.

Para Gillespie (1987), el origen de Montoneros estuvo en la evolución interna de sectores del nacionalismo y el catolicismo, que a partir de su peronización, logran unir el catolicismo radical, el nacionalismo y el peronismo en una suerte de

populismo socialista que intentaba legitimarse a partir del correlato histórico del peronismo. Desde esta perspectiva es que conciben al peronismo como una alianza

de clases revolucionaria, cuyos objetivos eran la liberación nacional y la revolución social (Gillespie, 1987). En este sentido de construcción imaginaria de un nosotros, como lo define Laclau (2006), es que podemos interpretar a Montoneros como una guerrilla populista, que encontraba su representación en la identidad peronista. En esta sintonía, Gillespie plantea que la organización era reformista, en tanto que nunca rompió de manera explícita ni tácita la relación con Perón.

Planteado así el problema desde esta perspectiva, la acción política de Montoneros adquiría su significado a partir del campo imaginario en el que operaba, lo cual le permitía una articulación en una matriz de significantes que le daban sentido e identidad, y para Montoneros este campo era el peronismo como identidad discursiva, en tanto el líder del peronismo –Perón- no los desautorizara, ni tomara partido por algún sector del Movimiento Peronista (MP) en particular. Entonces, Montoneros como

vanguardia revolucionaria solo necesitaba demostrar que su versión del mensaje de

Perón era la verdadera (Bartoletti, 2010).

Ahora bien: ¿Qué otros elementos, además de la identificación de su identidad peronista y la validación de su discurso por parte del líder del MP, les permitieron a Montoneros convertirse en una guerrilla populista en el sentido de la aceptación, popularidad y hasta de apropiación popular que gozaban sus acciones en sus orígenes?

La respuesta a este interrogante, tal vez debería empezar a buscarse en el rol que se auto-asignaron de vanguardia presente y que discursivamente va a permanecer inalterable desde sus orígenes; con la salvedad que en sus orígenes: con plena dictadura militar, Perón en el exilio y la traición de la burocracia sindical peronista, el

escenario permitía compartir la hegemonía bajo el ala de Perón.

El concepto de vanguardia presente, se asienta en una práctica revolucionaria en el seno y corazón del sentir de un pueblo. La identificación era clara en este sentido: el pueblo es el peronismo, los mejores años habían sido los de Perón. Esta diferencia es central y es distintiva en relación con el resto de las organizaciones armadas marxistas de la época, porque hay una perfecta conjunción entre lo que el pueblo quiere y la

vanguardia quiere: terminar con la dictadura y el regreso de Perón. Asimismo esta práctica, impregnada de la mística peronista, les permitía la propaganda armada en el seno del pueblo – peronista; es así que los conceptos de guerra popular prolongada -ejército popular- patria socialista, van a convivir discursivamente con los clásicos del peronismo histórico Independencia Económica, Justicia Social y Soberanía Política.

Por estas razones, la construcción identitaria de Montoneros puede situarse dentro del concepto de populismo, “… no hay populismo sin una construcción

discursiva del enemigo: el ancien régime, la oligarquía, el establishment, etc.” (Laclau, 2009:59). Puesto que el populismo necesita constantemente desplegar una intensa

interpelación ideológica de los sectores populares que reactualice permanentemente

la ruptura. Debe construir consensos activos, no pasivos. Es decir, tiene que conseguir que sus adherentes se conviertan en militantes, y esto requiere gritar, denunciar, luchar y movilizarse contra los sectores dominantes identificados como la oligarquía, los traidores y los vendepatrias; e incluso en el caso de Montoneros armarse.

Bibliografía

Gillespie, Richard (1998). Soldados de Perón. Los Montoneros. Segunda Edición Actualizada. Buenos Aires: Grijalbo.

Laclau, Ernesto (2005). La razón populista. Buenos Aires: Fondo Cultura Económico

Laclau, Ernesto y Mouffe, Chantal (1987). Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia. Buenos Aires: Fondo Cultura Económico.

Laclau, Ernesto (2009), “Populismo: ¿Qué nos dice el nombre?” en F. Panizza (Comp.),

El populismo como espejo de la democracia. Buenos Aires: Fondo Cultura Económico.

Salas, Ernesto (2014). De resistencia y lucha armada. Buenos Aires: Punto de Encuentro.

Sigal, Silvia y Verón, Eliseo (2010). Perón o Muerte. Los fundamentos discursivos del fenómeno peronista. Buenos Aires: Eudeba.

HEGEMONÍA DEL PSICOANÁLISIS EN ARGENTINA Y PERONISMO