Los Conquistadores españoles encontraron en Centro América un número de sociedades indí- genas que generaban un excedente económico. En muchos casos, estas han sido caracterizadas como cacicazgos, o sea sociedades organizadas jerárquica- mente en base, sobre todo, al parentesco. Los lencas, por ejemplo, tuvieron una organización política de cacicazgos.
Algunos autores consideran que los cacicazgos son una etapa histórica de transición (de la sociedad sin clases a la sociedad de clases). En la terminología antropológica que permite comparar diversas for- mas de organización política, la sociedad de clases generalmente se denomina como “estado”. Es decir, el estado es más complejo que el cacicazgo, pero siempre hay que tener en cuenta que las diferencias entre uno y otro pueden ser bastante reducidas.
Vasija plomiza Tohil que representa a Huehueteotl,el dios viejo. Tomado de: FOWLER JR., William R. op.cit. 1995. p. 148.
butaría prehispánica. El pago del tributo se hizo en productos agrícolas y en productos de hechura arte- sanal especializada, como cerámica, esteras, ropa y tela. Después de la pacificación de la región, los pueblos pipiles pagaron tributo a sus encomenderos españoles con cacao, algodón, mantas, maíz, chile, frijoles, miel, pescado y sal. Los mismos productos indudablemente fueron pagados en tributo antes de la Conquista a un soberano indígena.
La élite gobernante controló el uso de la tierra para efectos agrícolas. Entre los pipiles, los linajes nobles (que, como se discutió antes, muchas veces eran los mismos calpulli) ejercieron el control sobre la tierra y era el privilegio del soberano asignar el uso de la tierra comunal a los jefes de linajes. Cada linaje tenía sus plebeyos y esclavos para trabajarlas.
En vísperas de la Conquista, el cacao era el producto principal del comercio del sur de Mesoamérica; uno de los centros productores más importantes de toda la región era los Izalcos. Según un informe del siglo XVI, el cacique de Izalco, al momento de la Conquista, poseía “gran número de huertas de cacao, más que ningún otro pueblo de la región”.
El cacao no solo se pagaba como tributo a los soberanos prehispánicos de Mesoamérica, sino que servía como dinero para comprar varios productos y servicios. El cronista Oviedo ela- boró una lista
de “precios” de mercancías y servicios que se podía comprar en Nicaragua con el cacao; por ejemplo, un conejo cos- taba 10 semi- llas, un esclavo 100 semillas y ocho zapo- tes costaban 4 semillas. ¿Cuáles son, entonces, las principales diferencias
entre estado y cacicazgo? Son tres los criterios gene- ralmente aceptados que se usan para distinguir a los estados de los cacicazgos: los estados tienen el poder de reclutar a los individuos para la guerra o las obras públicas, imponer y cobrar impuestos y decretar y hacer cumplir las leyes. Es decir, mien- tras los individuos deben abstenerse de practicar la violencia, el estado tiene la potestad para hacer la guerra, también puede recaudar impuestos y exigir obediencia a las leyes, cosa que no puede hacer ningún particular.
En cambio, los cacicazgos organizan los ejércitos y los trabajos comunales por medio de las relaciones de parentesco, pero no pueden reclutar a los gue- rreros y a los trabajadores. Los caciques sí reciben el tributo, pero no tienen el poder político o militar como para exigir el pago de impuestos. Por ende, los cacicazgos no tienen leyes ni los medios de fuer- za institucionalizada para ponerlas en vigencia. Principalmente en base a los datos que aporta Fuentes y Guzmán, y considerando también algu- nas fuentes históricas del siglo XVI (tales como Alvarado, García de Palacio y documentos de los archivos como la Relación Marroquín, las tasa- ciones de tributos de Alonso López de Cerrato de 1548-1551 y ciertas “probanzas de méritos y servi- cios” de los conquistadores del siglo XVI, todos los cuales proporcionan datos parciales muy intere- santes), puede concluirse que las unidades políticas pipiles de Izalco y Cuscatlán cumplen a cabalidad los criterios para clasificarse como estados.
Además de dichos criterios, cabe mencionar que la sociedad pipil poco antes de la Conquista ya se caracterizaba por la explotación intensiva de la mano de obra y la diferenciación en clases sociales. Los antiguos estados pipiles tenían un modo de producción tributario, aspecto clave para entender la dinámica de la sociedad pipil. Los datos no son claros ni abundantes, pero se puede suponer que la capacidad de pagar el tributo a los españoles a comienzos de la época colonial, o sea inmediatamen- te después de la Conquista, refleja una economía tri-
La importancia del cacao como objeto de intercam- bio en El Salvador antes de la Conquista está refleja- da en la existencia de unidades nativas (en náhuatl) para medir grandes cantidades de las semillas. Un zontle consistía de 400 semillas de cacao, mientras que un xiquipil equivalía a 20 zontles u 8,000 semi- llas. Estas unidades continuaron en uso durante la colonia, a las cuales los españoles agregaron la unidad de la “carga”, que pesaba aproximadamente 50 libras, equivalente a tres xiquipiles.
El intercambio regional e interregional fue suma- mente importante para los pipiles. El tianguis o el mercado se encontraba al centro de cada pueblo principal. Al tianguis llegaban mercaderes de la región y de otras regiones a vender sus productos y mercancías.
A partir de los datos de documentos como la Relación Marroquín de 1532 y las tasaciones de tributos de Alonso López de Cerrato de 1548-1551, pueden observarse patrones regionales de produc- ción especializada que habrían sido un estímulo fuerte al intercambio. Por ejemplo, algunos pueblos de la provincia de Cuscatlán, como Cojutepeque, Cuscatlán y Ateos, fueron famosos por su pro- ducción de maíz pues producían el grano para intercambiarlo por otros productos, mientras que un producto muy importante para los pueblos de Cuscatlán fue el algodón.
En comparación con Cusca- tlán, los pueblos de la provin- cia de los Izalcos producían relativamente poco maíz y algodón pero se especializaron en la producción del cacao. Es interesante notar que en 1549 los pueblos de Izalcos paga- ron 3,700 xiquipiles (32,190 kilogramos) de cacao y los de
Escuintla pagaron 1,595 xiquipiles (13,877 kilogra- mos), mientras que los de San Salvador pagaron solamente 739 xiquipiles (6,429 kilogramos) de cacao. Los pueblos de la provincia de Izalco que pagaron el tributo más alto de cacao fueron Izalco, Caluco, Naolingo y Tacuscalco.
Con respecto al intercambio interregional, se puede especular que en la época Precolonial, justo antes de la Conquista, los pipiles de Cuscatlán producían un excedente de algodón, lo cual, junto con los pro- ductos tejidos como las mantas y los toldillos, inter- cambiaron con los pipiles de Izalco para conseguir el cacao. Izalco probablemente exportó el cacao a la provincia de Cuscatlán a cambio de productos de algodón, tejidos y otras mercancías que no se pro- ducían o se producían en poca cantidad en aquella provincia. Sólo Nahuizalco (uno de los dos pueblos dominados por Cuscatlán en el occidente poco antes de la Conquista española) fue notable por su producción de algodón en los inicios del siglo XVI. Izalco posiblemente también intercambió cacao por obsidiana y jade procedentes del altiplano de Guatemala, a medida que se incrementó la partici- pación pipil en el sistema económico prehispánico de Mesoamérica. Otros productos de importancia comercial como la sal y el pescado seco también sugieren patrones de producción regional especia- lizados, que tal vez fueron llevados por mercaderes de una provincia a otra.
Tianguis pipil de la plaza del sitio arqueológico Tazumal. Tomado de:
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tomo I. México D.F.: Editorial OffSet S.A de C.V, 2002.p. 136.
Los pipiles llegaron a El Salvador desde el actual territorio mexicano hacia el año 1000 d. de C., a una zona ocupada principalmente por gru- pos mayas en el centro y la costa pacífica de El Salvador. La sociedad pipil era en esencia clasista y tendiente al desarrollo de la esclavitud, en un principio como resultado de los enfrentamientos entre las distintas tribus y no por razones here-
ditarias. A la llegada de los españoles existían en el país dos principales sistemas políticos pipiles: el pequeño reino de Izalcos en el oeste y el reino más grande de Cuscatlán en la región central. Hacen falta más estudios arqueológicos para conocer mejor a los pipiles durante los periodos Postclásico Tardío y de la Conquista.
Conclusión
Bibliografía
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1.http://terraeantiqvae.blogia.com/2005/070502-america-se- descubrio-25.000-anos-antes-de-lo-que-se-creia.php
1. Acerca de las costumbres y creencias religiosas que identifican a los lencas se recomienda la lectura de: HERRANZ HERRANZ, Atanasio. “El lenca de Honduras: una lengua moribunda”. “Mesoamérica”.Núm.14. Diciembre de 1987. Plumsock Mesoamerican Studies,USA. pp.429-466. Referencias bibliográficas