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6.1 Introduction

7.2.2 Simulation

“En la década de los años setenta se produjeron varios cambios que repercutirían en la producción literaria: se gestan nuevos valores sociales y estéticos; hay una clara evolución en el concepto de la infancia y de la pedagogía; el público al que están dirigidas las obras ya no va a sentarse a escucharlas, como en épocas anteriores, sino que las lee directamente. También el rango de edad de los lectores se amplía al extenderse la escolarización: tienen acceso a los libros, los niños desde que asisten al jardín de infantes y los adolescentes que ya no se incorporan al mundo laboral. Todos estos factores inciden en la creación de una literatura distinta de la tradicionalmente aceptada como literatura infantil y juvenil” (Jarrin, 2012, 46).

Teresa Colomer señala que actualmente uno de los ejes de renovación de la literatura infantil radica en escoger temas que tradicionalmente habían sido poco habituales y hasta tabú, en los textos para niños. Revisemos algunos de estos temas presentes en la literatura infantil contemporánea:

Nuevos temas sociales:Como la libertad individual, el respeto, la tolerancia, la legitimación

de la vida placentera, la defensa de las minorías, la vida armónica con la naturaleza. Hay un claro rechazo al autoritarismo y a cualquier forma de poder, se reivindica la democracia aunque hay bastante crítica a los políticos y otros responsables sociales.

Transgresión de normas sociales y literarias: Las normas sociales se transgreden con

comportamientos como el desorden, el descaro, la pereza. Se permite introducir temas que antes se consideraban “de mal gusto” como, por ejemplo, el control de esfínteres y otras funciones corporales. En algunos casos, el personaje que hace gala de romper las normas sociales se da cuenta por sí mismo de los límites de su conducta (sin castigos ni sanciones externas). La transgresión de normas literarias

consiste en la experimentación con las reglas de construcción narrativa, uso de juegos referenciales (intertextualidad) y explicitación de las relaciones entre lector, narrador y mensaje.

Conflictos psicológicos:Relacionados con cada etapa del desarrollo infantil y juvenil: para los

lectores más jóvenes hay temas como el miedo a la oscuridad, a lo desconocido, los celos fraternos, la conducta agresiva. Para lectores jóvenes los conflictos se centran, básicamente, en las relaciones con los padres. Se los soluciona a través de la verbalización, las relaciones personales positivas, el humor y la imaginación. Todos estos temas son tratados con dureza, desde una perspectiva realista.

Temas inadecuados para la infancia: La muerte, la enfermedad, la discapacidad, el desamor de los demás; son temas presentes en la literatura contemporánea. Si bien no son temas absolutamente nuevos (como veremos la muerte es un motivo recurrente en la literatura infantil) si hay una variante en la forma en que se trata estas condiciones humanas: la literatura contemporánea señala que no hay soluciones mágicas, ni el consuelo de que tras la muerte se obtenga una recompensa, una vida mejor, como sucede, por ejemplo, en el cuento (La niña de los fósforosde Andersen). La única posibilidad que presenta la literatura contemporánea, es la de asumir estas realidades durante el proceso de maduración. Esto es parte de una fuerte tendencia a no ocultar el dolor a los niños y jóvenes.

El alcoholismo de los padres, el maltrato, el abuso, son problemas que surgen dentro del núcleo familiar y que solamente ahora se retratan en la literatura. Otra forma de incorporar estos temas es a través de descripciones explícitas de agresión

y violencia con finales negativos para generar conciencia en los lectores. Finalmente, otro tema tabú es el de la sexualidad y el enamoramiento, temas que se abordan principalmente en la literatura juvenil.

Nuevos problemas familiares: Surgen de una nueva organización familiar. Por un lado, está

la desviación de la familia prototípica y la necesidad de aceptar esa desviación (adopción, familias monoparentales, divorcio). Por otro lado, hay una crítica al grado de protección que dan los padres.

Muchos de estos temas requieren una forma distinta de desenlace, para mantener la verosimilitud de la obra: hay muchos finales abiertos dada la complejidad moral que se presenta, pues un conflicto difícilmente tendrá una solución enteramente positiva. El final abierto permite que el lector tome parte activa de la construcción de la obra. Por otro lado, existe también el uso de finales negativos (en contraste con los finales felices de los cuentos de hadas) que suponen una frustración de las expectativas creadas en el lector. Éstos se usan, principalmente, en obras destinadas a primeros lectores o a adolescentes. En el caso de la literatura juvenil, el final negativo se usa especialmente para crear conciencia social. (Colomer, 1998)

2.2. La discapacidad

Según la Convención Internacional por los Derechos de las Personas con Discapacidad, celebrada en diciembre de 2006, establece que “las personas con discapacidad incluyen a aquellas que tengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo

que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con los demás”.

El discapacitado como habitante del lado anormal del mundo, presenta ciertas especificidades. Aparece como aquel al que le falta algo en su naturaleza corporal o funcional, no tiene lo que hay que tener: no tiene ni el cuerpo, ni la inteligencia, ni los sentidos necesarios para ser normal.

(…) Como la falta es atribuida a la naturaleza, el sujeto está exento de responsabilidad por su inadaptación a las normas, pero simultáneamente le es impuesta la responsabilidad de someterse a todo intento de normalización o casi normalización. Esta eximición de su responsabilidad implica que la sanción social de su infracción no es punitiva sino correctiva, bajo parámetros medicalizados.

(…) La discapacidad es una anormalidad que, a partir de ser diagnosticada, es decir, a partir de ser producida en un acto de enunciación que supone la constatación profesional de una falta respecto delparámetro de una normalidad única, presenta algunas características paradojales.No se corrige, pero el discapacitado debe intentar la corrección, a través del sometimiento a rehabilitación. No se cura, pero la cura es la orientación de las intervención es profesionales y del sentido común. No se castiga punitivamente, pero somete a dominación extrema, que incluye la expropiación del cuerpo y la sospecha de inhumanidad.

Esa resistencia, a la vez que sostiene la industria de rehabilitación denuncia lo que la ideología de la normalidad oculta: la radical diferencia como constitutiva de lo humano, las relaciones de desigualdad entre quienes adquirieron el poder de imponer ciertas normas y quienes son prescriptos/proscriptos por las mismas, la irrupción de la singularidad a pesar del proyecto eugenésico y racionalizador” (Rosato, 2009, p 172-174).

Luis Miguel Bascones, respecto a la discapacidad nos dice: “La discapacidad es una interacción entre las limitaciones funcionales y el entorno, con sus factores de equiparación y sus barreras discriminatorias. Es un hecho de la diversidad humana y como tal exigimos que se nos respete, lo cual pasa por construir/transformar una sociedad donde(…) poder ejercer un control sobre nuestra vida hasta donde sea posible, y sobre las acciones que nos conciernen (sobre nosotros) emprendidas por poderes públicos y otras organizaciones”.(pendientedemigración.ucm.es/info/nomadas/17/mferreira.pdf)

En la política social, según Marta Caamaño Garrido; se define por discapacidad a “toda restricción o ausencia, debido a una deficiencia de la capacidad de realizar una actividad en forma y dentro del margen considerado normal para un ser humano”. Las personas con discapacidad sufren en múltiples ocasiones discriminación, entendiéndose a ésta como “una actitud que promueve o acepta realizar distinciones que implican dar un trato de inferioridad o restringir los derechos de algunas personas sobre la base de su pertenencia a categorías sociales o naturales” (D. Asun, Psicólogo Social).

(www.ubiobio.cl/cps/ponencia/doc/p2.1.htm)

La discapacidad dentro de la dinámica social, ha tenido un avance matizado por diversas expresiones, con las que se han tratado de definir a las personas que poseen esta condición. Los términos de impedido, incapacitado, disminuido, inválido, retrasado; se han utilizado para referirse de manera despectiva a estas personas. Alexandro Rodríguez en su artículo “La discapacidad como fenómeno social: un acercamiento desde la sociología”, dice que: “La aparición de la discapacidad en la familia comprende complejos estados emocionales dentro de ésta, que provocan conflictos en el funcionamiento familiar, ocasionando una redefinición de los roles sociales y apoyo afectivo de los padres”. (www.ubiobio.cl/cps/ponencia/doc/p2.1.htm)

Las personas discapacitadas se sienten inferiores en relación a los demás y excluidas por la sociedad en general, al respecto Betina Zuttión y Candelaria Sánchez sostienen que: “Es la exclusión la que genera discapacidad y no a la inversa” (…) En relación con la discapacidad es muy frecuente escuchar “excluido del sistema educativo común”, “de la dinámica laboral”, “excluido de espacios de recreación y esparcimiento” y una lista interminable de situaciones de exclusión. Sostenemos que estos ejemplos se entrampan en el conocido sentimiento de resignación que por un lado reclama, pero, a la vez, justifica dicha desigualdad bajo el legado de que no hay otra posibilidad de estar en este mundo… pobreza siempre hubo, discapacitados también.

Este carácter natural que se construye en torno a la génesis de ciertas problemáticas sociales tiene su anclaje en un modo de producción desigual, que se inscribe con el nombre de capitalismo, el cual requiere, para su reproducción, del encubrimiento de esas relaciones de desigualdad de manera que emergen como parte de la naturaleza misma, de un orden social, para su continua repetición. Capitalismo generador de exclusión económica y social. Como consecuencia de esta exclusión, la discapacidad es producida de una manera particular, como un problema individual, que requiere algún tipo de tratamiento médico, educativo, jurídico (Oliver, 1994)

Excluye del sistema escolar para incluir a través de la escuela especial; excluye del mercado de trabajo para incluir en talleres escolares o talleres protegidos, o trabajo precario, inestable; excluye socialmente para incluir a través de equino terapia en lugar de equitación, acuaterapia en lugar de acu aerobic, musicoterapia en vez de música, olimpiadas especiales reemplazando cualquier actividad deportiva de competencia.

(…) Cómo se llega a la condición de discapacitado, quién la define o qué disciplina está habilitada para hacerlo, a través de qué instrumento se certifica, cuáles serían los beneficios que traerían aparejados estas supuestas anormalidades. Entonces podemos pensar en un número cada vez más amplio de sujetos/poblaciones que entran en esta categoría: categoría inventada por un nosotros que necesita clasificar todo aquello que se desvía de la norma. Dentro de estas poblaciones nos podríamos encontrar con necesidades básicas insatisfechas, alumnos con necesidades educativas especiales, tercera edad, etc.; conjunto de personas que presentarían un “déficit”, entendido como escasez de algo que se juzga necesario, que constituye un grupo “económicamente débil” (Castel, 2004).

Al pensar la exclusión como productora de discapacidad, las primera posibles respuestas están vinculadas con la necesidad de generar mecanismos compensatorios de inclusión que permitan a los excluidos (en este caso a los discapacitados) el merecimiento de ser devueltos a la normalidad, en tanto no eligieron ser discapacitados. Ser sordo, ser rengo, ser ciego, supone un fenómeno involuntario que refuerza el déficit como algo natural, dado, y no como una elección subjetiva, ni menos una forma de nombrar una singularidad” (Rosato y Angelino, 2009, 180-185)

“La influencia de la sociedad en excluir al diferente puede ser observada en el comportamiento de niños pequeños que parecen no haber sido influenciados por los modelos sociales. Juegan libremente con los niños diferentes: solamente después de incorporar los patrones culturales de perfección y belleza es que pasan a burlarse del niño con estrabismo, de cierto muchacho llamándolo retardado, o imitando la tartamudez o el defecto físico del otro. Es una actitud de la sociedad, en la mayor parte de las veces, que definirá la deficiencia como una incapacidad y es el individuo portador de dicha deficiencia el que sufrirá las consecuencias de tal definición” ([email protected]).

En el campo de la discapacidad, la integración se refiere al proceso de incorporar física y socialmente dentro de la sociedad a las personas con discapacidad, que se encuentran segregadas del resto de ella. Señala los esfuerzos para hacer que las personas pasen a ser miembros activos de la sociedad, teniendo los mismos privilegios y derechos que las

personas “normales”. Por eso se hace necesario un cambio cultural, que este orientado hacia un cambio de actitud y de percepción negativa hacia la discapacidad, para que los esfuerzos por disponer legislación, políticas sociales, presupuestos; sean útiles”

( www.ubiobio.cl/cps/ponencia/doc/p2.1.htm)

En nuestro país en los últimos años, gracias a la presencia de un discapacitado el Dr. Lenin Moreno en la Vicepresidencia de la República, (agosto 2006 – mayo 2013), la atención a las personas discapacitadas, se ha convertido en una política de estado, el CONADIS ha realizado varios procesos de carnetización con la finalidad de saber cuántos son y cuál es el grado de discapacidad que cada uno de ellosposee y de esa manera puedan beneficiarse del Bono de Desarrollo Humano para que mejoren sus condiciones de vida. A través de la Campaña Manuela Espejo se les brinda atención médica, han recibido sillas de ruedas y otros implementos para facilitar su movilización; los discapacitados de escasos recursos económicos han sido beneficiados con el Bono de la Vivienda, lo que les permite vivir con dignidad, además sus viviendas han sido dotadas del respectivo menaje de hogar.

En el campo laboral también hay avances, los discapacitados están presentes tanto en el sector público como en el privado, para lo cual el Código del Trabajo establece que las empresas ecuatorianas por cada veinticinco trabajadores que contraten deben incluir en su nómina a una persona con discapacidad. El programa de asistencia social Joaquín Gallegos Lara le da un incentivo económico a las personas que se dedican al cuidado de un discapacitado y por tal razón no pueden trabajar.