spatially explicit agent-based model
5.4 Simulation results
La proliferación de armas de destrucción masiva (ADM), especialmente de armas nucleares, químicas y biológicas, y de sus vectores (misiles de medio y largo alcance, misiles de crucero y vehículos aéreos sin piloto) constituye una amenaza creciente. La proliferación de ADM, combinada con la difusión de tecnologías y conocimientos de doble uso, aumenta el riesgo de que estas armas sean utilizadas por Estados, o que las adquieran grupos terroristas.
Las armas químicas no son algo nuevo; ya en el siglo V antes de Cristo (431-404), durante la guerra del Peloponeso entre Esparta y Atenas, se empleó dióxido de azufre, producto asfixiante que obliga a la evacuación de sitios cerrados como cuevas. Pero no es la referencia más antigua, se dice que los chinos, unos mil años antes de Cristo aproximadamente, ya empleaban humos arsenicales con el mismo fin. En el siglo XVI, los alemanes fabricaban bombas pestilentes a base de pezuñas y cuernos de animales molidos, mezclándolos con una resina vegetal pestilente que recibe el nombre de Asafétida, para posteriormente prender fuego a la mezcla. Como éstos, abundan los ejemplos.
La historia moderna de las armas químicas comienza el l0 de marzo de 1915, durante la Primera Guerra Mundial, cuando el ejército alemán comenzó a colocar cilindros de gas cloro a lo largo de la línea de trincheras de Ypres, en Bélgica, trabajo que duró poco más de un mes. Esperaron a que el viento soplara fuerte hacia el oeste y, finalmente, el 22 de abril de ese año abrieron las válvulas, liberaron más de 150 toneladas del mortífero gas y provocaron cerca de 10.000 casos de intoxicación y 5.000 muertos. Sólo durante el siglo XX se han llegado a utilizar 70 diferentes productos químicos como arma en diferentes guerras.
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Pero los productos químicos no sólo se han utilizado como armas de destrucción masiva durante las guerras, sino también tienen un carácter dual, como agentes antidisturbios permitidos y empleados por las fuerzas y cuerpos de seguridad de los estados en tiempos de paz.34 Los agentes antidisturbios (o gas lacrimógeno) son compuestos químicos que pueden limitar la capacidad de una persona al irritar sus ojos, boca, garganta, pulmones y piel. Estos agentes se emplean para controlar multitudes y como un apoyo a el entrenamiento de los militares (para probar la velocidad y habilidad para ponerse una máscara de gas en un tiempo determinado).
Según el Centro para el control y prevención de enfermedades (Center for Disease Control and prevention, CDC),35 los agentes antidisturbios más importantes son:
Cianuro de bromobencilo (CA), Cloroacetofenona (CN),
Clorobencilidenmalononitrilo (CS), Cloropicrina (PS), Dibenzoxacepina
(CR), Vanillilamida del ácido pelargónico (PAVA), Oleorresina Capsicum
(OC).
En los últimos años, los productos químicos vienen siendo utilizados en acciones terroristas, como la explosión de una bomba en Nueva York en 1993, que se encontraba cargada de cianuro. Afortunadamente la propia deflagración inactivó el cianuro. Más reciente en el tiempo encontramos los ataques sufridos en diferentes ciudades japonesas, como el ataque con gas sarín en el metro de Tokio en 1995, donde se puso a prueba la capacidad de reacción de los servicios de emergencias ante una catástrofe de semejante magnitud. Actualmente y tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en la ciudad de Nueva York, ha crecido de forma notable la preocupación y el temor a nivel mundial sobre la posibilidad
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De hecho, su uso en periodos de guerra supondría una violación de la Convención Internacional Sobre las Armas Químicas.
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El CDC es una de las entidades operativas más importantes del Department of Health (DoH) de los EEUU. Ver: http://www.cdc.gov/about/organization/cio.htm
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de sufrir ataques terroristas con armas de destrucción masiva, ya sean biológicas, atómicas o químicas. Los agentes químicos (vesicantes, nerviosos,…) y biológicos (bacterias, virus y hongos) son mucho más fáciles de producir, manipular y transportar que las armas nucleares o convencionales, y resultan mucho más baratos. Son difíciles de detectar y los síntomas que provocan pueden tardar horas o días en manifestarse.
Las últimas tendencias del terrorismo apuntan a un mayor interés por el uso de armas químicas y biológicas, que constituyen un medio eficaz de infundir un miedo generalizado entre los ciudadanos. A lo largo de la historia se han dado muchos casos de utilización o amenaza de uso de toxinas o agentes patógenos, y hay pruebas evidentes de que en los últimos tiempos ha habido personas y organizaciones terroristas que han realizado investigaciones sobre toxinas y agentes biológicos, o que han intentado adquirir este material.
El hecho de hacer frente a los peligros que plantean los posibles terroristas precisa de la cooperación internacional a varios niveles: desde la elaboración y aplicación de leyes adecuadas, a fin de penalizar los actos de terrorismo, hasta la creación de equipos y estrategias para poder reaccionar ante situaciones de emergencia a escala local y nacional.
Según la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, la Producción, el Almacenamiento y el Empleo de Armas Químicas y su Destrucción, hecha en Paris el 13 de enero de 1993,36 por "armas químicas" se entiende, conjunta o separadamente:
a) Las sustancias químicas tóxicas o sus precursores, salvo cuando se destinen a fines no prohibidos por la presente Convención, siempre que los tipos y cantidades de que se trate sean compatibles con esos fines.
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b) Las municiones o dispositivos destinados de modo expreso a causar la muerte o lesiones mediante las propiedades tóxicas de las sustancias especificadas en el apartado a) que libere el empleo de esas municiones o dispositivos.
c) Cualquier equipo destinado de modo expreso a ser utilizado directamente en relación con el empleo de las municiones o dispositivos especificados en el apartado b).
Por "sustancia química tóxica" se entiende toda sustancia química que, por su acción química sobre los procesos vitales, pueda causar la muerte, la incapacidad temporal o lesiones permanentes a seres humanos o animales. Quedan incluidas todas las sustancias químicas de esa clase, cualquiera que sea su origen o método de producción y ya sea que se produzcan en instalaciones, como municiones o de otro modo. (A los efectos de la aplicación de dicha Convención, las sustancias químicas tóxicas respecto de las que se ha previsto la aplicación de medidas de verificación están enumeradas en Listas incluidas en los Anexos sobre sustancias químicas.)
Por "precursor" se entiende cualquier reactivo químico que intervenga en cualquier fase de la producción por cualquier método de una sustancia química tóxica. Queda incluido cualquier componente clave de un sistema químico binario o de multicomponentes. (A los efectos de la aplicación dicha Convención, los precursores respecto de los que se ha previsto la aplicación de medidas de verificación están enumerados en Listas incluidas en los Anexos sobre sustancias químicas.)
Por "componente clave de sistemas químicos binarios o de multicomponentes" (denominado en lo sucesivo "componente clave") se entiende el precursor que desempeña la función más importante en la determinación de las propiedades tóxicas del producto final y que reacciona rápidamente con otras sustancias químicas en el sistema binario o de multicomponentes.
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De su aplicación internacional se encarga la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), cuya sede se encuentra en La Haya, mientras que en España es La Autoridad Nacional para la Prohibición de las Armas Químicas (ANPAQ)37 la que se encarga de su supervisión. Las armas químicas están clasificadas de acuerdo a las indicaciones de la OPAQ:38
Lista 1: todas aquellas sustancias que han sido utilizadas o pueden ser