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Simulation study 5: estimation efficiency with heteroscadestic errors

Chapter 5 Simulation Studies

5.2 Estimation efficiency of the BEL estimates at quartiles

5.2.2 Simulation study 5: estimation efficiency with heteroscadestic errors

Entre los métodos de gestión orientados a la irregularización de una masa forestal encontramos dos estrategias diferenciadas y compatibles entre sí, la miniaturización de las unidades de corta con estructura de masa regular, y la extensión de los periodos de regeneración.

En el modelo analizado, la situación de referencia es una masa regular por bosquetes y no una masa irregular pura de modo que la miniaturización se asume de forma implícita. Para conseguir la irregularización de la masa forestal, será necesario evitar la concentración en el espacio de bosquetes o grupos de edad similares. Por otro lado, los bosquetes deben tener un tamaño reducido, en caso contrario la irregularización es cuestionable.

Existen numerosos interrogantes sobre el tamaño de los bosquetes, y para resolverlos es necesaria experimentación mantenida a largo plazo. Desde el punto de vista de la irregularidad, será deseable emplear bosquetes de tamaño reducido, pero, si el tamaño de los bosquetes se reduce en exceso el modelo de referencia puede perder validez. La obtención de las distribuciones de tamaños de referencia se basa en que cada uno de los distintos grupos que formará la masa se comportará como una unidad regular. Para que esto ocurra es necesario que los distintos grupos o bosquetes tengan una extensión y compacidad suficiente para minimizar

los efectos de borde (Bradshaw, 1992). Si el tamaño se reduce, tendiendo a una irregularidad pura o mezcla pie a pie, la dinámica dentro de los bosquetes puede sufrir modificaciones, las tablas de producción pierden representatividad y la validez de las distribuciones obtenidas para cada bosquete es una incógnita. Por ello, para aplicar el modelo propuesto por García-Abril et al.( 1999) con plenas garantías, el tamaño de los bosquetes debe ser el mínimo que permita que los bosquetes tengan una dinámica de masa regular.

Existen experiencias en Francia donde el Pinus sylvestris se ha tratado como masa regular por bosquetes (Boudru, 1989) estableciendo unidades con un tamaño variable entre las 0.1 y las 0.4 ha. Aunque estas experiencias han resultado exitosas no se conoce la medida en que estos bosquetes de tamaño tan reducido se comportan como fragmentos de masa regular. Al menos los bosquetes de 0.1ha parecen ser excesivamente reducidos para el caso del Pinus sylvestris en la Sierra de Guadarrama. Según los modelos de crecimiento en altura dominante de las Tablas de producción de Rojo y Montero (1996) en la peor y la mejor calidad se alcanzarán alturas dominantes de 18.18m y 30.38m a los 120 años. Cuando no existen referencias basadas en datos experimentales de mayor precisión, suele considerarse que los efectos de borde que condicionan la regeneración en masas irregulares desaparecen si se abren claros con un diámetro igual a dos veces la altura dominante. Aunque esta es una regla aproximada, superficies circulares de 36.36m y 60.38m de diámetro, dos veces la altura dominante a los 120 años, suponen 0.10ha y 0.28ha y solo en el centro se conseguiría anular por completo el efecto borde. El empleo de bosquetes de menor tamaño podría causar que el comportamiento de estos se alejase del de una masa regular e introduciría una incertidumbre adicional sobre la validez del modelo obtenido. Por tanto, aunque la realidad es que se desconoce cuáles son los límites hasta los cuales puede reducirse el tamaño de los bosquetes de Pinus sylvestris en la sierra de Guadarrama, se propone que estos tengan un diámetro igual cuatro veces la altura dominante, de forma que quede un espacio central con un radio igual a dos veces la altura dominante, libre de efectos de borde. Si los bosquetes fueran circulares, estos deberían tener superficies de 0.5 a 1.2 ha. El empleo de bosquetes de diámetros comprendidos entre dos y cuatro veces la altura dominante también podría ser factible aunque aumenta el riesgo de que estos dejen de funcionar como masas regulares. En cualquier caso, parece claro que es necesario obtener datos o referencias experimentales sobre el posible tamaño de los bosquetes.

Si cada uno de los grupos que forman las masa en el estado de equilibrio tuviese una superficie de 1ha, serían necesarias al menos 120 ha para conseguir una serie completa de bosquetes (120 grupos de 1ha cada uno) (Madrigal, 2003). Estas extensiones son equiparables a cuarteles (Martínez et al., 2011) y serían las superficies donde aparecerían todos los grupos de edad. Si se plantease el objetivo de conseguir una masa regular por bosquetes en cantones, (tamaños 10ha a 50ha) será prácticamente imposible obtener series completas de bosquetes de 0.5-1.2 ha. En estos casos podrían considerarse dos posibles alternativas. La primera de ella sería reducir el tamaño de los bosquetes. Si considerásemos un cantón de 12 hectáreas se establecerían 120 bosquetes de 0.1 hectárea, aunque como se ha comentado, para estos casos, puede ocurrir que los bosquetes dejen de funcionar como grupos regulares. La validez del modelo en este caso sería cuestionable y este debería considerarse tan solo como una aproximación preliminar. La segunda alternativa sería establecer bosquetes de mayor tamaño, aunque sin llegar a obtener series completas de bosquetes. Por ejemplo, considerando el cantón anterior de 12 ha podrían establecerse bosquetes de 1ha. En este caso se establecerían 12 bosquetes cuyas edades (10, 20, 30…110, 120) se espaciarían 10 años. Las distribuciones de tamaños de referencia en estos cantones con series incompletas no tienen por qué coincidir con la distribución de referencia que contiene los 120 grupos de edad, aunque es esperable que ambas distribuciones de referencia sean similares. También podría obtenerse la distribución de tamaños de referencia para un cantón con una serie incompleta de bosquetes, ya que se trataría de una simplificación del modelo con todas las edades, en la que solo se considerarían ciertos grupos de edad, uno de cada 10 en el caso del ejemplo considerado. Si se trabaja con cantones con series incompletas, la serie completa de bosquetes se obtiene al agregar las existencias de varios cantones. En el ejemplo anterior, tendríamos que la serie completa de bosquetes se obtendría al agrupar 10 cantones de 12 hectáreas con 12 bosquetes o grupos de edad cada uno. Estos cantones se podrían agrupar en un único cuartel de 120 hectáreas, cuya representación esquemática podría ser la indicada en la Figura II-31. El cantón de la esquina superior izquierda está formado por la serie incompleta considerada en II.5.4.1. Las distribuciones de diámetros obtenidas en dicho apartado podrían emplearse como referencia para cada uno de los cantones de 12ha. Al tener 10 cantones, si se actúa cada año en uno diferente, una vez transcurridos 10 años estará en la situación de referencia en el cantón donde se iniciaron las cortas.

10 90 50 70 9 89 49 69 8 88 48 68 Cuartel 40 60 100 20 39 59 99 19 38 58 98 18 Cantón 80 110 30 120 79 109 29 119 78 108 28 118 6 86 46 66 5 85 45 65 4 84 44 64 36 56 96 16 35 55 95 15 34 54 94 14 76 106 26 116 75 105 25 115 74 104 24 114 t Bosquete 7 87 47 67 1 81 41 61 3 83 43 63 37 57 97 17 31 56 91 11 33 53 93 13 77 107 27 117 71 101 21 111 73 103 23 113 Edad (t) 2 82 42 62 32 52 92 12 72 102 22 112

Figura II-31. Representación esquemática de un Cuartel, con 10 cantones, cada uno con una serie incompleta de 12 bosquetes con edades espaciadas 10 años.

Otro de los factores que influirán en la irregularización de la masa es la duración del período de regeneración 𝑅. Mediante la extensión de los periodos de regeneración se consigue que coexistan arboles de edades cada vez más diferenciadas en una misma unidad de superficie. Igual que ocurre con el tamaño de los bosquetes, la extensión del período de regeneración estará relacionada con el temperamento de la especie. Por otro lado, dado que la obtención de las distribuciones de referencia de alturas o diámetros se basa en que los bosquetes se comportarán como unidades regulares y responderán a la evolución contemplada en las tablas de producción será necesario que los periodos de regeneración no excedan los límites contemplados en las tablas. En el caso de las Tablas de Producción para el Pinus sylvestris en la Sierra de Guadarrama, las diferencias de edades de los árboles en las parcelas estudiadas es a lo sumo 40 años y ese sería el límite para el período de regeneración. Se podrían emplear periodos de regeneración más largos, pero en ese caso, las distribuciones de referencia obtenidas perderían validez.

Una de las diferencias que se observan entre las distribuciones diamétricas obtenidas por, García-Abril et al.(1999) y Ayuga Téllez et al.(2005), y las distribuciones de referencia aquí obtenidas, es que estas últimas presenta una mayor acumulación de área basimétrica. Esto se debe a que en los citados trabajos, se consideraron cortas a hecho. Este tipo de cortas equivalen a un período de regeneración de un año, y todos los árboles maduros, con edades superiores al turno desaparecen en una única operación de corta. En el caso aquí considerado se extiende el

período de regeneración hasta los 40 años de modos que en los bosquetes en regeneración coexisten regenerado, que apenas proporciona área basimétrica, y arbolado maduro. Este arbolado maduro aporta una cantidad importante de área basimétrica explicando las diferencias con estudios anteriores para esta variable.

El periodo de regeneración y la extensión de los bosquetes son variables que están relacionadas. Si se consideran cortas a hecho, reduciendo al máximo los periodos de regeneración, será necesario reducir también al máximo la extensión de los bosquetes. Las extensiones de referencia propuestas de 0.5ha a 1ha son claramente excesivas si se aplican cortas a hecho, e incluso estarían prohibidas en algunos países como Reino Unido, donde la extensión de este tipo de cortas está limitada a superficies de 0.25 ha (García-Abril et al., 2013). Desde el punto de vista paisajístico cortas a hecho de esta extensión suponen un fuerte impacto visual. Además, para la especie y localización aquí consideradas se han observado sobre el terreno, problemas para la regeneración cuando se emplean cortas a hecho en extensiones de incluso 0.25 ha. Si se aumentan los periodos de regeneración, es posible trabajar con bosquetes de mayores dimensiones aplicando sobre estos aclareo sucesivo uniforme. Dado que con este sistema no se generan superficies rasas, el impacto visual se reduce y es posible trabajar con bosquetes de las extensiones recomendadas.

Por último, es importante considerar que, aunque la situación de referencia y la conceptualización de la masa en equilibrio se establecen con unos criterios de extensión de los bosquetes y composición de la masa muy estrictos, conseguir replicar de forma exacta en la práctica dicha composición es una tarea complicada. Aunque la gestión deberá orientarse a la obtención de masas lo más equilibradas posibles, esta tampoco debe ser inflexible. La aplicación del sentido común será la mejor forma de compaginar los objetivos de gestión, orientados a obtener y mantener una masa regular por bosquetes, con la complejidad de los entornos forestales y las circunstancias o condicionantes específicos que se encuentren en situaciones concretas.