CHAPTER 3 IMPROVING ROBUSTNESS TO CONTINUOUS
3.4 Simulations and Experiments
“Gracias a Dios que no toda la gente joven es igual; que aburrido sería para el resto del mundo si así fuera”
( Manual de participación juvenil: Cerrando la brecha)
La concepción negativa que tienen los jóvenes respecto a la praxis política, nos debe hace aterrizar y descartar la pretensión de una participación masiva de la
20 TRAHTEMBERG, León. “Educación para el outsourcing”, en diario La Industria de Chiclayo, del 25 de Marzo
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juventud en política; actualmente sería materialmente imposible y osada tamaña pretensión, por los factores que hemos venido desarrollando en el presente trabajo y también por otros indicadores que ya han sido socializados por diversos cientistas sociales.
Este fenómeno no es patrimonio exclusivo del Perú, es una corriente que se viene dando a nivel mundial, al respecto García dice: “… el actual fenómeno de la despolitización de la juventud y de las sociedades parece ser universal y no es una actitud impuesta por el Estado en algunos países”21, del mismo modo Zovatto, citando un estudio de Internacional IDEA, lo confirma: “… un pronunciado desinterés por la política, en especial de los jóvenes, lo cual se traduce entre otras consecuencias, en aumento de votos en blanco y votos nulos, una disminución en la identificación y afiliación política, así como un incremento del abstencionismo (Colombia, El Salvador, Guatemala, Haití, Venezuela y Costa Rica, por citar algunos de los casos más recientes)” (ZOVATTO, 2003: 14).
La preocupación legítima ante esta realidad, está cifrada en el hecho de ¿quién va asumir próximamente las riendas o los destinos políticos locales, regionales y nacionales?, teniendo en cuenta que la gran mayoría de jóvenes no están interesados en incursionar en el escenario político y si como dice el histórico líder del Partido Popular Cristiano, Luis Bedoya Reyes: “En el Perú llegar al poder no es motivo de alegría, es una preocupación” 22.
La creación de instituciones representativas de la juventud como lo fue el CONAJU ó la actual “Ley del Concejal Joven” y la incursión de los mejores alumnos de las Universidades peruanas en las instituciones del Estado, no son desde nuestro punto de vista, la solución para el vacío generacional de líderes jóvenes por el que estamos atravesando23.
21 GARCÍA PÉREZ, Alan. “El asombroso modelo chino, veinte años después” Ob. Cit. Pgs. 14-16 22 Entrevista en el programa Prensa Libre, emitido por América Televisión el día 18 de Enero del 2007. 23 La relación Estado – Juventud siempre ha sido muy distante, por consiguiente, la formulación de Políticas
de Juventud, no ha logrado los resultados esperados: “Las políticas implementadas desde el Estado con relación a las juventudes han sido básicamente iniciativas público estatales orientadas a la exclusión, control e incorporación segmentaria de las demandas juveniles” (MONTOYA, 2002: 187). “En lo que se refiere al
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Por otra parte no es novedad que actualmente las organizaciones políticas no están preparando y formando a sus jóvenes con una visión generacional, con una visión de país, ni siquiera con una visión de Partido que les pueda asegurar sostenibilidad y legitimidad en el tiempo. El cierra puertas a nuevos rostros, a líderes jóvenes, a la renovación de ideas, es evidente, preocupante y decepcionante; en ese sentido, García Salvatechi reflexiona acertadamente: “Décadas atrás existía docencia política, actualmente se han perdido los políticos maestros. Años atrás la gente se reunía para pensar, existían los Partidos Escuela, todos preparaban a sus cuadros, había una vocación de preparar a la juventud para las grandes tareas. A partir de los ochenta se inició la instrumentalización de los jóvenes en la lucha interna del Partido, cada candidato con sus jóvenes. Se empezó a usar a los jóvenes mediante pre vendas, se les convirtió en instrumentos de campañas políticas” 24, argumento que compartimos y que a todas luces es práctica común hoy en día, en todas las organizaciones políticas. Por la misma línea de la instrumentalización de los jóvenes, el Maestro de Juventudes González Prada en 1908 sentenciaba: “Nuestros hombres públicos y también los deseosos de llevar ese nombre, aman a la juventud y a la clase obrera con un amor intermitente, que se hace más intenso y adquiere temperaturas febriles al aproximarse las elecciones. Desde los candidatos a senadurías y diputaciones hasta los aspirantes a cargos municipales, todos buscan el cerebro del joven que piensa y el brazo del ciudadano que trabaja. Pasado el acceso de amor ¿qué ganan el universitario y el obrero?” (GONZÁLEZ PRADA, 1969: 122).
Por supuesto que no todas las opiniones son negativas, por ejemplo la del Dr. Schöler, es importante tenerla en cuenta: “Hay quienes afirman que la nueva
Estado, nunca ha tenido una política para la juventud… para la juventud el Estado es un referente ausente y para este, simplemente la juventud no existe” (BERNALES, 1985: 12) . “Hasta el momento el momento el CONAJU se ha convertido en una especie de elefante blanco – un estamento burocrático-, creado por la prisa de cumplir con una promesa electoral, pero con escasa visión de futuro y planificación, tornándose en una suerte de freno que buscó por un lado, reconocer el rol trascendental de la juventud en la caída del régimen de Fujimori y, por otro lado, posicionar en la mente de los jóvenes la idea que después de un siglo, por fin un gobierno se acordó de ellos y promulgó una ley que los incluye, los integra y los favorece” (BURGA y SIALER: http://www.monografias.com/trabajos26/)
24 Conferencia Magistral dictada por el Dr. Hugo García Salvatechi en el Seminario “La crisis de la democracia,
de las ideologías y de los partidos políticos” “Repercusiones políticas del fenómeno de la globalización” organizado por la Universidad San Martín de Porres, filial Chiclayo los días 23 y 24 de Febrero del 2007.
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generación no está interesada en la política. Eso me parece falso. Hoy las condiciones de vida son más difíciles que cuando fui joven y eso la política debe tenerlo en cuenta. Es cierto que ha aumentado la desconfianza respecto a los partidos políticos, pero los jóvenes han demostrado que están interesados en movilizarse por causas que consideran justas, como lo ocurrido respecto a la reciente guerra contra Irak. En Alemania hay diversos mecanismos por los cuales el Parlamento se relaciona con los jóvenes. Existe el ‘”Parlamento para Jóvenes”, el cual se reúne una vez al año en el parlamento… los partidos incluyen en sus listas a jóvenes de 35 años. El hecho de que no sean tan jóvenes se justifica porque para ser parlamentario es necesario haber adquirido cierta experiencia” 25.
Como toda regla tiene su excepción, siempre encontraremos en las organizaciones juveniles, en los centros de estudio, en cursos, seminarios, organizaciones de base y comunitarias, etc., jóvenes preocupados por la realidad local, regional, nacional y mundial; con mucha capacidad crítica, con cualidades innatas de liderazgo, con ganas de hacer Patria y también Política, que surgen muchas veces de la espontaneidad, en síntesis con un potencial juvenil impresionante. No son muchos pero están allí y es precisamente con ellos que las organizaciones políticas o asociaciones civiles deberían trabajar. Del mismo modo encontraremos jóvenes interesados en política, por tradición familiar, son pocos como los espontáneos pero también están allí. En relación a estos últimos Venturo manifiesta: “Se trata de familias que no rechazan las actividades en ámbitos público – políticos y que, inclusive, celebran y apoyan el activismo de sus hijos” (VENTURO, 2001: 108, 109 ).
La preocupación por el reducido número de jóvenes dispuestos a asumir liderazgos se puede captar en el diálogo de Noam Chomsky con David Barsamian, al que le responde: “Si el mundo llegara a su fin, sería feliz de dejarlo. Sería deseable que fuera gente más joven quien hiciera ese esfuerzo y llevara a cabo todas estas
25 SALCEDO, Carlo Magno. “Historia y experiencia del sistema parlamentario alemán”, ponente Dr. Ulrico
Schöler, director de la oficina de la Presidencia del Parlamento Alemán, en Excerpta, Lima: Fundación Friedrich Ebert, № 98, Noviembre del 2003.
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empresas26. Si esto fuera así, perfecto. En ese caso estaría satisfecho de pasar a un segundo plano. Pero no ocurre nada semejante y esto es algo que me preocupa… No estoy hablando de personas que aparezcan y digan “Muy bien, soy vuestro líder. Seguidme. Yo me ocuparé de vuestros asuntos”. De esas personas ya hay muchas. Sino de la clase de personas que siempre hace cosas… No es que no existan personas con esa vocación, pero creo que la proporción actual de ellas no tiene nada que ver con la que debería existir o, incluso con la que existió en el pasado” (CHOMSKY, 2002: 124). Esta cita es muy esclarecedora, pues nos da a conocer que la preocupación por la escasez cuantitativa de jóvenes dispuestos y capaces de asumir liderazgos, no se da exclusivamente en el Perú, empero, lo más importante y valioso es que el recurso humano sí existe; jóvenes que en términos de Durston gozan de una ciudadanía latente potencialmente explotable, que bien podría canalizarse en la formación de nuevos líderes políticos. Con esta inmensa minoría se debería empezar a trabajar inmediatamente, seleccionándolos minuciosamente en función de sus capacidades y competencias, de su formación, de sus valores y de su nivel de compromiso con un trabajo a corto y mediano plazo, reuniéndolos en círculos o grupos de reflexión, de debate, de estudio, de investigación, conformando así núcleos de jóvenes políticos, de ciudadanos responsables, de recambio generacional ó como tenga a bien llamárseles, finalmente el nombre es lo de menos, lo importante es el trabajo a realizar con ellos. Estos jóvenes recibirían una formación política que tenga solidez académica, intelectual y técnica relacionada con la función pública, pues, como bien apunta Sartori: “… un pueblo soberano que no sabe nada de política ¿es soberano? ¿Qué puede nacer de la nada?...O de otra manera: de la nada nace el caos” (SARTORI, 2004: 179); complementada con una sólida formación ética y moral, basada, más que en teoría, en prácticas cotidianas dentro del escenario político.
Se precisa buscar una serie de mecanismos para construir puentes de acercamiento entre la juventud y la práctica política, sin presiones ni imposiciones,
26 Cuando Chomsky habla de “empresas” se refiere al desarrollo de actividades intelectuales y de reflexión que
lleven a los ciudadanos a despertar su conciencia ciudadana, traducidas en compromisos y acciones concretas.
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valorando e incentivando las actividades personales que estos muchachos realizan. Encasillarlos en una ideología o en una militancia rígida donde el nivel de compromiso los coloque en la dicotomía de elegir entre la actividad político – partidaria y su trabajo sería un craso error; al contrario, se debe buscar armonizar las prácticas individuales y las peculiares formas de concebir y pensar la sociedad de los jóvenes con el quehacer político; visto de esta manera los compromisos se hacen más sólidos y legítimos.
Valorar y hacer sentir a los jóvenes que su trabajo, por muy opulento o por muy humilde que sea, es una pieza valiosa del engranaje que contribuirá al desarrollo del país, ayudará a incrementar su capital simbólico, que actualmente por la velocidad de la vida cotidiana y el vertiginoso cambio social se encuentra devaluado, pues casi nadie lo toma en cuenta. El ser humano se ha convertido en una especie de autómata que sólo tiene que producir y producir sin ningún reconocimiento. “Los jóvenes necesitan sentir que son apreciados por aquellos que los rodean… significa que crean en uno, tanto en los buenos tiempos como en los malos”27. Significa también, hacer sentir a los jóvenes que este proceso de formación no es única y exclusivamente ideológico sino que también incluye la ejecución de acciones que los acerquen a su comunidad, se interrelacionen con ella, se acercan a sus problemas, desarrollando sensibilidad social y política. Que sientan que la praxis política si puede solucionar problemas sociales y servir a la población mediante proyectos que ellos mismos ejecutarían. Es imprescindible hacerlos sentir y demostrarles con hechos que no todo es “floro” dentro de la actividad política. Este proceso tal cual lo vengo planteando, aparte de generar experiencias y aprendizajes en los jóvenes, aperturaría un espacio que permitiría reducir las brechas generacionales, pues, si los mayores se jactan de su experiencia, los jóvenes también ya la tendrán, de tal forma que el intercambio de ideas, y de experiencias no sea abismalmente asimétrico sino que oscile en un punto medio de manera tolerante y se establezcan compromisos generacionales.
27 Asociación canadiense de salud mental, OPS, OMS. Manual de participación juvenil: Cerrando la brecha.
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Lo anteriormente expuesto, debería ser una práctica común dentro de las organizaciones políticas ó estar en su agenda como un punto trascendental a tratar, pero en vista que no lo contemplan o en el mejor de los casos lo toman como tema secundario, el gran reto de formar jóvenes con capacidades para asumir un cambio generacional debe ser asumido por las organizaciones, instituciones o asociaciones de la Sociedad Civil, con la disposición, la capacidad y el compromiso de embarcarse en esta empresa. Para desarrollar este trabajo dichas entidades pueden hacerlo mediante recursos propios o de instituciones de cooperación internacional, pueden también firmar convenios con instituciones públicas y privadas como por ejemplo las Universidades, Municipalidades, Gobierno Regional, etc.; inclusive se pueden hacer convenios con partidos políticos. Todo ello con la finalidad de aportar con un granito de arena en la apuesta por un cambio generacional en la política peruana que es justo y necesario, lo cual se convertiría en un aporte solidario con el país y con los lugares donde operan institucionalmente.
La necesidad de una juventud preparada política y técnicamente (tecnócratas), con oportunidades para ejercer funciones públicas, está en razón de que el quehacer político y la sociedad demandan con urgencia jóvenes capacitados para relevar a los que ya cumplieron su ciclo. Aunque el proceso de seleccionar y formar grupos o núcleos de jóvenes parece antidemocrático, creo que no existe otra salida, salvo otro respetable parecer. Bobbio sostiene que la tecnocracia y la democracia son antitéticas, afirmación que compartimos y complementamos con la idea que no son incompatibles, es decir pueden convivir en un mismo espacio. Bobbio argumenta: “La democracia se basa en la hipótesis de que todos pueden tomar decisiones sobre todo; por el contrario, la tecnocracia pretende que los que tomen las decisiones sean los pocos que entienden tales asuntos… ciertamente hoy el vulgo es menos ignorante, pero los problemas que hay que resolver, como la lucha contra la inflación, el pleno empleo, la justa distribución de la riqueza ¿no se han vuelto cada vez más complejos? ¿no son estos problemas tan complicados que requieren conocimientos científicos y técnicas que el hombre medio de hoy no puede tener acceso a ellos
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(aunque esté más instruído)?” (BOBBIO, 1997: 41,42). Vender la idea que cualquier ciudadano aunque no esté preparado y no tenga trayectoria tiene capacidades y competencias para tomar decisiones políticas importantes ó trascendentales, y puede llegar a convertirse en un gran líder y protagonista político, teóricamente es una gran falacia, una ficción que en innumerables oportunidades se convierte en una realidad engañosa por el poder del dinero.
Finalmente queremos recalcar que si este desafío es asumido desde la sociedad civil no hay que entenderlo como una forma de hacerle el trabajo a las organizaciones políticas, las cuales están en la obligación de realizarlo, mas bien entendámoslo como una colaboración con el Perú que demanda con urgencia jóvenes preparados y capacitados para asumir labores públicas con total transparencia, eficiencia, eficacia, independencia, profesionalismo y compromiso. Si estos jóvenes capacitados política y técnicamente deciden incorporarse en alguna agrupación política en buena hora, porque de llegar a ser poder ya no habría necesidad de improvisar o capacitarlos, caso contrario, mantener su independencia político partidaria pero siempre dispuestos a servir al país dentro de la actividad pública si son convocados ó generando corrientes de opinión constructiva desde cualquier espacio democrático con la autoridad que le brinda su formación, permitiéndonos así, soñar con un Perú diferente y con una generación de jóvenes que inyecte decencia a la práctica política ■