3. Opportunistic Routing under Utility-Optimal CSMA
3.7. System Level Evaluation
3.7.2. Simulative Evaluation: The Single Flow Case
La focalización es equivalente al scoping de otros países, que se puede definir como:
«El medio, rápido y abierto, empleado tanto para determinar el alcance de las acciones
de un proyecto incorporado al proceso de Evaluación de Impacto Ambiental, como para iden- tificar los efectos significativos relativos a la actividad propuesta.»
Otra buena definición es la que hace el Departamento para el Desarrollo Internacional (De-
partment for International Development, DFID):
«El propósito del scoping es identificar los impactos ambientales más significativos, así
como el tiempo y la extensión que su análisis requiere, las fuentes de información y la reco- pilación de datos.»
Este término aparece por primera vez en la National Environmental Policy Act (NEPA) de los Estados Unidos de Norteamérica, en 1978 (véase CD), pero no es el único país que ha incorporado a su legislación este proceso, teniéndola otros como el Reino Unido, los Países Bajos, Dinamarca o Canadá. Su significado, proveniente del vocablo inglés scope, significa ámbito o alcance. En algunos textos también se le ha venido a llamar delimitación o en- foque.
En España, la fase del procedimiento administrativo de «Consultas Previas», en la que la Administración Ambiental hace una serie de consultas a entidades o particulares para que ex- presen su parecer con respecto al proyecto y las alternativas presentadas por el promotor, y que el equipo redactor del Estudio de Impacto Ambiental tendrá que incorporar al mismo, no tiene otro objetivo que mejorar la focalización del Estudio de Impacto Ambiental.
La focalización se hizo necesaria al desarrollarse gran número de estudios de impacto ambiental que no cuidaban su «calidad» y que eran excesivamente voluminosos y densos sin necesidad, con gran cantidad de información irrelevante para la toma de decisiones. Por «ca- lidad» se entiende en este caso un adecuado tratamiento técnico y científico de los objetivos del estudio, para lo cual es necesario optimizar tanto los recursos como el tiempo a utilizar en los mismos.
Hay que establecer las prioridades de análisis y decidir qué metodología va a ser la ade- cuada para tratarlas. Estos objetivos se van a conseguir mediante un conocimiento previo de las inquietudes de los distintos grupos sociales posiblemente afectados y una identificación preliminar de los posibles impactos. El Órgano Ambiental correspondiente conoce las ca- racterísticas de la zona donde se realizaría el proyecto del promotor, y manda copias de la Memoria-Resumen a los organismos y particulares que se verían afectados por la actividad propuesta, pero todavía no es un proceso abierto a todo el que quiera opinar y proponer nue-
vas alternativas. Es importante mantener una coherencia dentro de los distintos documentos, desde que la Administración Ambiental (Órgano Ambiental) tenga en sus manos la Memoria- Resumen del proyecto, hasta la redacción de la Declaración de Impacto Ambiental.
Para realizar una focalización adecuada es necesaria una visión global del proyecto y te- ner presente la filosofía de la evaluación de impacto ambiental.
Así los objetivos de la focalización son:
— Reconocer a los grupos sociales que deben ser informados y consultados para cono- cer cómo les afecta el proyecto, los impactos que les genera y diferenciando entre he- chos, juicios y opiniones.
— Informar a expertos sobre el proyecto en curso para que ayuden en el reconocimien- to de los problemas, las técnicas adecuadas, etc.
— Identificar y jerarquizar los posibles impactos.
— Identificar, de una forma preliminar, los impactos significativos. — Razonar y justificar los impactos obtenidos.
— Localizar fuentes de información útiles.
— Disponer de la documentación necesaria para tratar esos impactos.
— Delimitar la zona de estudio para cada elemento ambiental y factor ambiental afec- tado e importante.
— Diseñar un plan de trabajo en el que se optimice el tiempo.
— Determinar las técnicas que se van a usar para tratar los impactos significativos.
Gracias a este mecanismo, la confección de estos trabajos se realizará centrándose en los im- pactos significativos impidiendo gastar tiempo y esfuerzo en puntos irrelevantes para la va- loración ambiental del proyecto, evitando así los documentos extremadamente extensos y sin sentido.
Se podrían establecer unas etapas para desarrollar correctamente la focalización:
1. Ha de prepararse un informe inicial en el que se exponga de forma clara el proyec- to y los posibles efectos que puede tener.
2. Se ha de crear un proceso de información pública en la que se notifique e informe a las distintas partes interesadas.
3. Se recibirán las respuestas, alegaciones y sugerencias por parte de los distintos gru- pos sociales y los expertos.
4. Ha de analizarse la información obtenida de la consulta pública y realizar una iden- tificación de impactos preliminar.
5. Se deben reconocer los futuros impactos notables y considerar las alternativas al pro- yecto del promotor, los factores ambientales afectados y la profundidad que el estu- dio debe tomar.
6. Finalmente, se han de establecer unas directrices que rijan la elaboración del Estudio de Impacto Ambiental.
La búsqueda de información es lo primero que se debe hacer, aunque esta búsqueda va a ir am- pliándose a lo largo de todo el Estudio de Impacto Ambiental. En primer lugar hay que saber cuáles son los Organismos de la Administración que van a tener competencias en el estudio. 86 Evaluación de impacto ambiental
Para preparar el informe que se va a presentar al público ha de disponerse al menos de la Memoria-Resumen del promotor. Además han de consultarse las políticas, planes y pro- gramas, como el planeamiento urbanístico de la zona y los proyectos que están aprobados y en estudio, para ver si la actividad propuesta es factible dentro de este marco o no. De la mis- ma forma es necesario conocer el uso que se le está dando al terreno y a los recursos pre- sentes en el mismo, donde se implantaría la obra, así como el de los colindantes.
Igualmente, es importante informarse sobre la legislación temática de aplicación en ese momento, del tipo de proyecto que se trate, así como la correspondiente a los temas me- dioambientales, para detectar las limitaciones legales que pueden existir para la actividad. Suele ser necesario realizar bases de datos, tanto de información bibliográfica como carto- gráfica, así como páginas de Internet útiles o lugares físicos donde se puede ampliar la in- formación, como pueden ser las distintas bibliotecas de los ministerios, de las consejerías o las de las universidades.
Para poder poner en conocimiento el proyecto a los afectados y expertos, antes hay que localizarlos, así que se debe reconocer a los distintos grupos sociales y particulares intere- sados, y a los especialistas, que pueden encontrarse en las universidades, centros de investi- gación, consultores privados, etc. Es importante disponer de personas que puedan arrojar datos válidos sobre las respuestas del medio a las acciones del proyecto, por haber participado en estudios similares y haber visto la incidencia real de aquél tras la implantación, así como el análisis de cómo han evolucionado otros estudios semejantes. En el caso de que se hayan de- tectado problemas en proyectos similares, es importante conocerlos para poder resolverlos y tenerlos en cuenta en el Programa de Vigilancia Ambiental.
Hay grupos sociales no propietarios de los terrenos a los que pondrán voz algunas organi- zaciones como las de cazadores, ecologistas, asociaciones de vecinos, etc. Es bueno conocer aquellos acuerdos, en materia de medioambiente, establecidos por las gentes de la zona que no están escritos pero que tienen mucho peso en ese lugar, como podría ser el uso del agua.
La participación pública es la base para tener información de lo que inquieta de ese pro- yecto a los distintos grupos sociales y para reconocer, posteriormente, los posibles impactos significativos a los que habrá de darse un tratamiento exhaustivo. Si no se realizaran estas consultas el reconocimiento de estos impactos sería más dificultoso.
La participación de la población es un derecho marcado en la Declaración de Río de Janeiro, en 1992, firmado por el Estado Español. En ella se especificó lo siguiente en su 10.oPrincipio (véase CD):
«El mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación pública de
todos los ciudadanos interesados, en el nivel que les corresponda. En el plano nacional, to- da persona deberá tener acceso a la información sobre el medio ambiente de que dispongan las autoridades públicas, incluida la información relativa a los materiales y las actividades que suponen peligro en sus comunidades, así como la oportunidad de participar en los pro- cesos de adopción de decisiones... Los Estados deberán facilitar y fomentar la sensibilización y participación del público poniendo la información a disposición de todos. Deberá propor- cionarse acceso efectivo a los procedimientos judiciales y administrativos, entre éstos el re- sarcimiento de daños y los recursos pertinentes.»
Fruto de estas consultas se suelen obtener una gran cantidad de posibles impactos, no todos relevantes, pero de discriminación complicada, ya que para unos grupos sociales unas ac- ciones crean impactos significativos, mientras que para otros la misma acción puede no su- poner un problema. A causa de esto es posible no reconocer como significativo un impacto que sí lo es. Para solucionar esto se tiende a trabajar con todos los posibles impactos de for- ma que así siempre estén incluidos los significativos.
La obtención de los impactos significativos conlleva el uso de una gran cantidad de va- riables que resultan difíciles de manejar. Para resolver este problema existen diversas meto- dologías que ayudan a su solución (véase Capítulo 7). Éstas se basan en estimaciones cualitativas y/o cuantitativas, como las matrices de doble entrada o matrices de cruce, dia- gramas de causa-efecto y las listas de chequeo. Además, se deben establecer jerarquías en- tre los distintos impactos hallados, mediante distintos colores, escalas numéricas o signos.
Estas herramientas van a ser útiles para los impactos directos, pero los indirectos, sinér- gicos, etc., serán más difíciles de detectar en esta primera fase, ya que dependerán del pro- yecto concreto del que se trate y de las características del medio en el que se pretenda ubicar. Esto se estudia con más detalle en los apartados de descripción del proyecto (véase Capítulo 4) e inventario ambiental (véase Capítulo 5).
La realización de una buena focalización también va a depender de la experiencia del equipo redactor. Este parámetro va a jugar una importante baza durante la elaboración de to- do el Estudio de Impacto Ambiental, vigilando que no se utilice tiempo innecesario para te- mas no relevantes, los cuales básicamente hay que reconocerlos como tales en el documento sin darles mayor extensión. Es claro que va a ser útil para el apartado de identificación de impactos, pero también para el Inventario Ambiental, evitando los enormes documentos que se han presentado en algunas ocasiones que no se centran en los elementos ambientales a la escala afectada por el proyecto. Asimismo, el Programa de Vigilancia Ambiental hará énfa- sis sobre esos impactos notables y el cumplimiento de las Medidas Minimizadoras estable- cidas.
La focalización es imprescindible, ya que si no se realiza desde el principio y se esta- blecen las prioridades, resolver los problemas de enfoque cuando el Estudio de Impacto Ambiental está terminado es muy difícil.
Como resultado de una buena focalización se van a obtener una serie de beneficios en el Estudio de Impacto Ambiental:
— Tratamiento adecuado de los impactos significativos o notables.
— Reconocimiento de todas las alternativas del proyecto, dando como resultado una co- rrecta toma de decisiones.
— Valoraciones adecuadas de los impactos.
— Convertirlo en un proceso realmente público, con participación tanto de las adminis- traciones competentes, como de las partes interesadas.
— Recopilación de toda la legislación de aplicación al proyecto. — Economizar tiempo y recursos.
— Mayor calidad del Estudio de Impacto Ambiental, por:
• Presentar un tamaño adecuado.
• Identificar claramente los aspectos significativos. 88 Evaluación de impacto ambiental
• Desarrollar una estructura clara.
• Establecer conclusiones entendibles por los interesados.
Actualmente en España la legislación básica no contempla la focalización como un proceso formal, aunque se establece la posibilidad de llevarla a cabo, pero como derecho exclusivo del promotor, con lo que éste puede decidir desarrollarla o no. Sin embargo se hace necesa- ria esta etapa previa en la que a partir del conocimiento de las partes del proyecto y las ca- racterísticas del medio afectado, se concreten y discriminen los aspectos relevantes, para poder tratarlos de forma adecuada, con la extensión y rigor que merecen.
De la misma forma se evitará el análisis de gran cantidad de información que no va a ser concluyente para determinar la viabilidad o no de los proyectos, consumiendo tiempo y re- cursos. En definitiva, todas las partes implicadas en el proceso de evaluación de impacto am- biental (administraciones ambientales y sustantivas, público y promotor) están interesados en lo mismo, la clara exposición de los impactos que preocupan para poder evaluarlos, y pa- ra ello es necesaria una buena focalización.