6.9 Interactions between SMC-B and SMC-A or RFID Token
6.10.2 DF.SMA (Security Module Application)
como jurídicos, así como formas de participación, dentro de las cuales pueden existir múltiples variables, por lo que Maude Barlow y Tony Clarke afirman lo siguiente:
“En consideración de Barlow y Clarke, existen tres modelos predominantes de privatización de los sistemas operadores de agua potable y consecuentemente de gestión de los recursos hídricos:
El primer modelo consiste en la venta de los servicios de tratamiento y suministro del agua por parte de los gobiernos a las empresas privadas, por el que la propiedad de toda la infraestructura del sector del agua potable y el saneamiento pasa a manos privadas; el segundo se caracteriza por la concesión que realizan los gobiernos de los Estados a las empresas, de licencias de explotación del suministro público del agua; en estos sistemas el sector público mantiene la propiedad de los organismos y son, por lo general, las empresas las que realizan la operación, mantenimiento, construcción de redes y el cobro por los servicios a los particulares más un suplemento que obra como beneficio de la explotación; el tercer ejemplo consiste en que el gobierno contrata a una empresa para que ésta gestione los servicios de agua potable a cambio de un precio administrativo, la empresa no cobra el servicio global del agua, solamente un suplemento garantizado en el contrato. Dichos modelos de participación privada en la gestión de los recursos hídricos han sido los más característicos hasta el momento, aunque el más socorrido es el de la concesión, que puede operar por medio de empresas mixtas, es decir, público-privadas.
La participación del sector privado en la gestión y suministro del agua potable implica la implementación de nuevas reglas dentro de la administración misma de los recursos hídricos y sistemas operadores, ya que se entra al ámbito del comercio con lo que las leyes públicas cambian o al menos se mezclan con normas corporativas dentro de las que se incluyen la recuperación total de costos, entre otras reglas. También es preciso mencionar que la sola participación privada en los organismos operadores de agua potable y saneamiento no implica la privatización de los recursos o los servicios, sin embargo, ha recibido dicho nombre debido a la participación cada vez mayor de los agentes privados en un sector que antes era enteramente público”70
Situación la anterior que me permito afirmar, que hace delicado que el suministro del agua se dé por la iniciativa privada, ya que el Estado se deslindaría de una obligación primaria que tiene con la sociedad con su pueblo, entregando ese servicio en manos de la iniciativa privada, que lo único que busca es el lucro del servicio beneficiando únicamente a los que más tienen, además que el efecto inmediato sería el aumento considerablemente de dicho servicio, como sucede por citar un ejemplo con las autopistas y donde además la iniciativa privada se vería amparada y protegida por el propio gobierno.
70 Cfr. BARLOW, Maude y Clarke, Tony, Oro azul, las multinacionales y el robo organizado de agua en el mundo, Barcelona, Paidós,
2.8. Problemática del agua y la importancia de las aguas subterráneas
En el seguimiento de las posibles alternativas de solución a la problemática del agua, se tiene la explotación para su consumo humano, las aguas subterráneas que se depositan con motivo de los escurrimientos de las diversas aguas y que se trasminan por el suelo, hasta el subsuelo, situación que hace algunas décadas no eran tan importantes como actualmente se han dado, como una alternativa inmediata de solución para las comunidades, regiones, población o sociedades, pero como en todos los excesos, van en perjuicio, ya que la sobreexplotación de dichos mantos acuíferos, al no dejar que se recuperen crea consecuentemente asentamientos en el suelo, como una de las tantas consecuencias que se pueden dar en estos hechos, cuyos antecedentes y problemática se precisará durante el desarrollo del presente apartado, iniciando el tratamiento de la problemática con Judith Domínguez y Joel Carrillo- Rivera, quienes al respecto manifiestan lo siguiente:
“El agua subterránea ha existido en el ambiente desde antes de la formación de la vida en el planeta. Desde el inicio, los habitantes de un territorio se incorporaron a ella como una parte integrada, reconociendo el poder de ésta sobre la vida de la comunidad.
Si bien es posible que usualmente fuera considerada un ente religioso y místico, no es casual que los habitantes en cualquier región de antaño hayan logrado un equilibrio entre el agua existente, la densidad de población y la actividad particular, así como una distribución poblacional específica basada en un conocimiento inteligente de las características de su presencia. Por ejemplo, en el hoy estado de Oaxaca se han congregado comunidades con diferente densidad y número de habitantes, que contrasta con poblaciones del norte árido del país. En efecto, la distribución de la densidad de habitantes en Oaxaca había estado controlada por el caudal de agua asequible que la fuente, usualmente un manantial, aportaba.
Los pueblos iniciales sabían que ciertos manantiales eran perennes y otros no, así que la población y su ocupación se encontraba condicionada por este aspecto. Los altibajos en las condiciones climáticas reflejados en sequía de varios años que eliminaba manantiales efímeros eran amortiguados por aquellos manantiales de presencia perenne con un caudal relativamente constante.
Los cambios ambientales, aunque casi imperceptibles en su inicio, comienzan a partir de la llegada del progreso resultado de efectos de la Revolución Industrial que se esparcieron durante el siglo XIX alrededor de América del Norte. Si bien el impacto de este cambio en la sociedad fue enorme, ya que es considerada como el mayor cambio tecnológico, socioeconómico y cultural de la historia y frecuentemente es comparado con el de la revolución neolítica (unos 6,000 años atrás), cuando el arado hizo posible el desarrollo de la agricultura originaria contribuyendo no sólo a la producción de alimentos sino también a una marcada y continua devastación de suelo, bosque y agua; hoy en día, la agricultura moderna tiende a la labranza conservacionista (labranza cero y siembra directa).
En México la perforación de los primeros pozos en 1847 dan inicio a la historia del uso del agua subterránea, dejando las norias cavadas a mano dentro de
un tiempo romántico de la extracción de agua. Los pozos cambiaron no sólo la forma en cómo la naturaleza proveía el elemento, sino que debido al enorme caudal de extracción que involucra, surgieron una serie de consecuencias ambientales negativas como resultado de la ausencia del conocimiento necesario para evaluar lo que implica la extracción de agua subterránea y del cómo ésta se encuentra ligada con otros componentes del ambiente.
Durante la fase inicial de la perforación los pozos surgentes representaron una ventaja. En un inicio se les llamó artesianos ya que los primeros pozos que se hicieron en México usaron la técnica traída de Artois, Francia, donde se perforaron y construyeron los primeros pozos con máquina de perforación moderna que resultaron surgentes. En este sentido, los primeros pozos incorporaron el control natural de la extracción, limitándose a ocupar el potencial artesiano. Por supuesto, existía el uso de bombas manuales de diferente tipo que incluían desde el ascenso de un volumen de agua con un recipiente, hasta la bomba de pistón. Es un hecho que los impactos ambientales dados por la despresurización inicial del agua subterránea producida por los pozos surgentes evolucionan en forma definitiva a mayores proporciones al incluirse otro instrumento de la modernidad, la extracción del agua subterránea mediante la bomba vertical de turbina. Esta herramienta permitió la extracción de grandes caudales de pozos profundos. Si bien esta práctica se generalizó en México durante la segunda mitad del siglo XX, ya para los inicios de ese siglo en el oeste del vecino país del norte, la práctica había causado ya preocupación (Meinzer, 1920). En buena parte este suceso se da por el bajo costo de la perforación y construcción de un pozo y su bomba vertical, además de la falta de una regulación que controle las características de la perforación, construcción y operación del pozo.
Se podría lanzar una pregunta, ¿cómo es que sólo el pozo y la bomba de turbina hicieron ese impacto? La respuesta está ligada al monto usado de agua subterránea en el país ya que siendo dos tercios de su territorio árido a semiárido es la base fundamental de desarrollo puesto que más del 99% del agua dulce asequible en el territorio está en el subsuelo. Esta es la razón de porque más de 70 millones de mexicanos, un 70% de la industria y más del 30% de la agricultura, dependen de esta fuente”.71
De lo anterior se puede resumir, que si bien es cierto que las aguas subterráneas siempre han existido también lo es que no siempre se habían explotado, esto en razón de que no se contaba con la herramienta y la tecnología adecuada para ese fin, ya que las que se explotaban eran las que se encontraban en pozos ya existentes y que no requerían mayor esfuerzo más que el extraer el agua con recipientes, más sin en cambio actualmente se las aguas subterráneas sean convertido en recursos naturales indispensables el cualquier región, por lo que de ahí deriva su importancia, no obstante que en algunas partes ni esta acción ha sido suficiente, como ha sucedido en el caso la Ciudad de México: