Action Plan
Outcome 05: Social Care Needs Theme: Effective Services
DIGNIDAD FEMENINA
1.1.Qué es la violencia
Para abordar el tema de violencia contra la mujer, es necesario establecer una serie de conceptos clave o puntos de partida comunes. Entender qué es la violencia, cuáles son sus causas, consecuencias y categorías, son aspectos indispensables para constituir una mirada general de partida para abordar esta problemática.
Para comenzar, me parece conveniente hablar de la raíz etimológica del término violencia; este remite al concepto de “fuerza”. Este sustantivo se relaciona con verbos tales como “violentar”, “violar” y “forzar”. A partir de esta primera aproximación semántica, podemos decir que la violencia implica siempre el uso de la fuerza para producir un daño.
Es por lo anterior, que en sus múltiples manifestaciones, la violencia siempre es una forma de ejercicio del poder (lo desarrollaremos más adelante cuando hablemos de relaciones de poder) mediante el empleo de la fuerza, ya sea física, psicológica, económica, política, etc.; e implica la existencia de un “arriba” y un “abajo”, reales o simbólicos, que adoptan habitualmente la forma de roles complementarios: padre-hijo, hombre-mujer, maestro- alumno, patrón-empleado, joven viejo, en fin. “El empleo de la fuerza se constituye, así, en un método posible para la resolución de conflictos interpersonales, como un intento de doblegar la voluntad del otro, de anularlo, precisamente, en su calidad de ‘otro’. La violencia implica una búsqueda de eliminar los obstáculos que se oponen al propio ejercicio del poder, mediante el control de la relación obteniendo a través del uso de la fuerza” (Corsi, 1994, pp.22-25).
Considero ahora válido, abarcar la violencia desde otro punto de la mirada, desde el significado que le da el Observatorio de Violencia y Delincuencia de la Secretaría Distrital de Gobierno de Bogotá. Allí la violencia ha sido definida como un comportamiento, bien sea un acto o una omisión, cuyo propósito es ocasionar un daño o lesión y en el que la
acción trasgreda el derecho de otro individuo. “La violencia es una manera de actuar, una conducta, una opción desarrollada, aprendida y ejercida en las relaciones entre los seres humanos y en las instituciones y organizaciones que ellos han ido construyendo” (Franco, S. 1999 p. 18). Esta apreciación supone varios postulados: primero, sobre el origen cultural de la violencia en cuanto aprendida y ejercida en las relaciones entre las personas y las instituciones que éstas forman. Segundo, que al ser exclusiva de la especie humana, la violencia se asocia con una intención y una finalidad, es decir con una racionalidad instrumental. Necesariamente es un acto intencional; si el acto o la omisión fueran accidentales o involuntarios de ninguna manera podría hablarse de violencia. El móvil de quien ejerce la violencia es someter y controlar a otra persona como forma de resolver un conflicto.
Según este observatorio, para ejercer la violencia es indispensable el uso de la fuerza en condiciones de dominación o superioridad sobre “otro”, tal como lo había mencionado anteriormente Corsi. El daño causado por el uso de la fuerza puede ser físico, moral o psicológico y el mayor daño causado a una persona en un hecho violento es la muerte. (Fernández y Giraldo, 2006, p. 7)
Tal vez el mejor intento por definir y clasificar la violencia desde una perspectiva un tanto más operativa ha sido la propuesta por la Organización Mundial de la Salud, retomado en el proyecto del Observatorio de la Secretaría de Bogotá, quienes la tipifican como: “El uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones”. Esta consideración explica dimensiones de la violencia más allá de ésta frente a otra persona, incluyendo la del tipo autoinfligida, y la comunitaria. En relación con la naturaleza del daño o a los medios empleados, la violencia se puede clasificar en sexual, física, psicológica y económica.
Las prácticas violentas generan, como todo acto injusto, una serie de consecuencias, que han sido señaladas en las conclusiones del mismo Observatorio de Violencia y Delincuencia. Se advierte que, según la gravedad, hay diferentes grados de violencia. La
más grave es aquella que conduce a la muerte o que deja serias secuelas físicas, psicológicas y emocionales, como la tortura o el abuso sexual de menores. La gran dificultad para discernir entre comportamientos violentos y no violentos, y lograr consenso en la definición operativa del término, se encuentra en los casos de violencia leve o moderada y radica en la diversidad de códigos morales a través de las culturas y momentos en el tiempo. La violencia es un fenómeno sumamente difuso y complejo cuya definición no puede tener exactitud científica, ya que es una cuestión de apreciación; se convierte, entonces, en un acto que se juzga de manera subjetiva y superficial.
La clasificación utilizada por la Organización Mundial de la Salud en el Informe mundial sobre la violencia y la salud, divide a la violencia en tres grandes categorías según el autor del acto violento: 1. La violencia auto infligida comprende el comportamiento suicida y las autolesiones. El primero incluye pensamientos suicidas, intentos de suicidio también llamados "parasuicidio" o "intento deliberado de matarse" en algunos países. Por contraposición, el automaltrato incluye actos como la automutilación.
2. La violencia Interpersonal se divide en dos subcategorías: la violencia familiar o de pareja (esto se desarrollará más adelante) es decir la violencia que se produce entre los miembros de una familia o de una unión relativamente estable, y que por lo general, aunque no siempre, sucede en el hogar y la violencia comunitaria que se produce entre personas que no guardan parentesco y que pueden conocerse o no, y sucede por lo general fuera del hogar.
3. La violencia colectiva se subdivide en violencia social, violencia política y violencia económica. Es aquella que se produce entre individuos no relacionados entre sí y que pueden conocerse o no, que acontece generalmente fuera del hogar, e incluye la violencia juvenil, los actos violentos azarosos, las violaciones y las agresiones sexuales por parte de extraños, y la violencia en establecimientos como escuelas, lugares de trabajo, prisiones y residencias de ancianos. (Fernández y Giraldo, 2006, p. 15)
De lo anterior se infiere que la violencia es un acto susceptible de ser efectuado por cualquier tipo de persona, sobre cualquier tipo de individuos, en escenarios diversos, soportado y respaldado por la fuerza del poder en una relación y que, por no poderse medir, su impacto se ve afectado por un juicio subjetivo que no permite establecer su verdadera magnitud.