Chapter 3 Control-Flow Decoupling
3.2 Software Side
Como ilustran las palabras de Aristóteles en el capítulo V de su obra Política V, la música ha tenido un importante papel tanto como reflejo de los estados del ser humano como elemento capaz de provocar diferentes sentimientos:
Y la música, según parecer de todo el mundo, es un delicioso placer, aislado o acompañado por el canto. Museo lo ha dicho: “El canto, verdadero hechizo de la vida”.
Y así no deja de tenerse presente en toda reunión, como un verdadero goce […] Nada hay tan poderoso como el ritmo y el canto de la música, para imitar, aproximándose a la realidad tanto como es posible, la cólera, la bondad, el valor, la misma prudencia, y todos los sentimientos del alma, como igualmente todos los opuestos a estos.
Pearse Hutchinson es consciente de esto y lo refleja en algunos de sus poemas, en los que la música y el baile producen un efecto en los sentimientos de los personajes o, en otros casos, forman parte del entorno en el que se suceden las historias narradas. La música como elemento vital es una constante en la obra de Hutchinson y se refleja en
mayor o menor medida en la práctica totalidad de sus poemas, donde los sentimientos que florecen al son de la música son principalmente positivos.
Es interesante destacar que el papel de la música como elemento vital en la obra de Hutchinson se puede dividir en dos bloques principales en función del entorno en el que ocurren las historias, ya que un cierto número de los poemas que presentan esta característica tienen lugar en pubs. Esto no es casual, ya que los pubs son lugares donde la gente hace vida social, se relaja y pasa un buen rato. “[Para Pearse] el pub era un centro social donde poder estar en compañía y cordialidad, sin duda,” dice Vincent Woods. “En su juventud, sé que aquí en Dublín fue a pubs literarios como el Bailey, el Oval, el Palace… muchísimos pubs. Y en su propia zona, en Rathmines, al Slattery’s”.189 Además
de punto de encuentro, el pub también fue ocasionalmente lugar de trabajo para Hutchinson, pues escribió alguno de sus poemas en ellos, como “In the Front Bar” (ALFAW 11), y fuente de inspiración, ya que Vincent Woods señala que “a veces escribía en pubs, pero la mayoría de las veces lo hacía en silencio, solo, en casa, mucho después de dejar el pub. Creo que [lo] absorbía todo del pub y lo llevaba consigo, y escribía en soledad”.190
La música suele ser un elemento más dentro del pub, por lo que se propicia esta unión entre música y sentimientos humanos. Un claro ejemplo de esto es “Leeds or Amsterdam” (TSTKTB). La música, junto a la bebida, sirve de catalizador de sentimientos y hace que los clientes del pub canten y bailen:
You set the music jumping:
The Boys of Blue Hill and Planxty Drury, that put a stop to the juke-box,
the whole pub was dancing with us, you’d launched the drinkers
into full sail of sound (51)191
Esto no solo hace que los clientes estén animados y de buen humor, también hace que Hutchinson se sienta como en casa, ya que se reproduce el ambiente de los pubs
189 Entrevista personal. 24 octubre 2013. 190 Ibíd.
191 “De un salto pusiste música: / “The Boys of Blue Hill” y “Planxty Drury”, / con esa paró la gramola, /
irlandeses. Es un reflejo de cómo la música puede hacer que alguien sienta la comodidad, la tranquilidad y el humor que siente en su tierra aunque no esté en ella:
and others making music besides them
and others drinking and all of us gulping down the music: I said to Francey in the jax:
‘Here we are’ and he took the words out of my mouth ‘in the heart of England’ –
‘in the heart of Ireland,’ said I correcting him – (51)192
Como se aprecia en las estrofas analizadas, Hutchinson escoge cuidadosamente las palabras, potenciando los sentimientos a través del vocabulario: Atribuye a la música propiedades físicas o tangibles, como se aprecia en “you set the music jumping”, “all of us gulping down the music” y “they’d never in their Lowlands / tasted such music before”, convirtiéndola en una parte “real” de la fiesta; emplea adverbios de cantidad que indican totalidad y verbos que dan mayor magnitud a la escena, como en “the whole pub was dancing with us / you’d launched the drinkers / into full sail of sound”, e incluso combina palabras, como en Amsterdancing. Todo esto contribuye a dar una mayor magnitud a los sentimientos del poema y refleja la vitalidad y el ánimo de Hutchinson en aquel momento, ya que el uso de este vocabulario también podría ser resultado del buen momento que estaba viviendo en el pub.
“A True Story Ending in False Hope” (CTL), también desarrollado con anterioridad, es otra muestra de cómo la música, en un pub, funciona como un revitalizante. A pesar de que el dueño del local prohíbe expresamente la música (“We’ll have no music here”, 45), Justin saca un tin-whistle y alguna gente empieza a canturrear, pero son las palabras de una señora las que dan a la música el efecto revitalizador: “‘We like it,’ she cried, / it brightens things up a bit here’” (45). Frente a la seriedad y el ambiente apagado del pub, la música anima a la clientela. Las reticencias del dueño del establecimiento hacen que Hutchinson y sus amigos se marchen, pero no abandonan la música ni la ilusión que esta les insufla, ya que, como se puede leer en los últimos versos:
192 Ver nota 166.
(We) boarded a chopper for heaven, and played and drank till closing-time, thinking how musical
Ireland will
be. (46)193
La música no solo genera alegría, sino también deseo y esperanza, ilusión. En este caso, la ilusión de pensar en que en Irlanda sí podrán tocar, escuchar y bailar música dentro de un pub, pudiendo ser ellos mismos y disfrutando de la vida.
“Burns’ Nicht” (TFIAO) también muestra cómo los pubs actúan de punto de encuentro entre la música y los buenos momentos. Este poema corresponde a una serie de poemas, como podría ser el recién analizado “A True Story…”, cuya temática gira en torno a anécdotas o historias vividas por el propio Hutchinson. En este caso, el poeta cuenta cómo a pesar de querer visitar algunos sitios con su acompañante, siempre paraban en algún pub, como se lee en los primeros versos:
We never made Glencullen
but we drank in Blessington opposite the arch and in the Old Bawn we sang
Bonnie Charlie and Carrickfergus and The long black veil (14)194
No solo se paran en el pub para beber, sino también para cantar195 e incluso brindar
por poetas como Pòl Crùbach,196 lo que se traduce no solo en disfrutar del momento, sino también de la cultura e identidad nacional. Hutchinson aprovecha esta anécdota aparentemente irrelevante para reivindicar la importancia de contar con una cultura única, reflejada en los cantos, y la alegría y el orgullo que esto debería suponer. Estas ideas
193 Ver nota 159.
194 “Nunca llegamos a Glencullen / pero bebimos en Blessington frente al arco / y en el Old Bawn cantamos
/ ‘Bonnie Charlie’ y ‘Carrickfergus’ y ‘The Long Black Veil’”.
195 “Bonnie Charlie”, también conocido como “Will ye no come back again?”, es un poema de la autora
escocesa Carolina Oliphant (1766 – 1845) adaptado a una canción tradicional escocesa. “Carrickfergus” es una canción tradicional irlandesa de autoría desconocida.
“The Long Black Veil” es una balada escrita en 1959 por Danny Dill y Marijohn Wikin.
presentes en la primera estrofa se repiten nuevamente en la tercera, demostrando así su importancia:
And one day we took a bus to the Zoo but stopped for a drink in the last pub, and never made the beasts:
but you told me stories of your life and sang a song in Finnish,
we clinked glasses: “Kiipis” – (14)197
Una vez más, Hutchinson y su acompañante no llegan a su destino porque paran en otro pub. Sin embargo, en el caso de esta tercera estrofa, no se reivindica la cultura irlandesa, sino la finlandesa, a través de una canción y un brindis en finlandés. Este hecho refleja al Pearse Hutchinson europeísta, amante y valedor de las distintas culturas presentes en el viejo continente al mismo tiempo que, indirectamente, refleja las palabras con las que comienza el poema “The Frost is All Over”: “To kill a language is to kill a people” (42). Cantar canciones tradicionales y emplear palabras de una lengua la mantiene viva, y en este sentido, la música alegra a las personas y revitaliza la cultura en este poema.
Los poemas analizados hasta ahora muestran un sentimiento de alegría y festividad dentro de los pubs, pero también hay hueco para la tranquilidad y la rabia. Esto es lo que sucede en “Newcastle West” (ALFAW). La aparente tranquilidad que desprende el humilde local en el que se suceden los hechos del poema no es tal. Uno de los cuatro clientes es un anciano que no le quita ojo a la caja en la que otro cliente, Liam, guarda su violín. El anciano, airado al ver que el músico no toca su instrumento, se dirige enfurecido hacia él para reclamarle que toque:
he cried out fiercely, almost it seemed with venom such an anguish of hunger and thirst was in him, ‘Give us the music!’
and his hurt hand was writhing
197 “Y un día cogimos el bus al zoo / pero paramos a tomar una copa en el último pub, / y nunca llegamos
[a ver] a las bestias: / pero me contaste historias de tu vida / y cantamos una canción en finés, / brindamos con nuestras copas:‘Kiipis’ –”
in front of the fiddler’s eyes (65)198
Estos versos reflejan en el personaje del anciano cómo la música y la ausencia de la misma pueden provocar diferentes sentimientos. La falta de música a pesar de haber un músico presente provoca en el anciano una reacción violenta, como muestran ciertas palabras (venom, anguish, hunger, thirst, writhing.) Para él es casi imperdonable que un músico no toque algo teniendo su instrumento a mano. Liam, el músico, se pone entonces a tocar, y es entonces cuando la verdadera tranquilidad surge, cuando el anciano se sienta a escuchar y se calma, recordando el dicho popular “la música amansa a las fieras”. Por lo tanto, la música puede provocar sentimientos positivos o negativos, “todos los sentimientos del alma,” como decía Aristóteles en Política V. Hutchinson hace suyas las palabras del filósofo a través de la escena del anciano y en los siguientes versos, donde habla de la música como continente de “lo más salvaje” o “lo más triste”:
and his hurt hand was writhing in front of the fiddler’s eyes
as if itself could make or summon up
the wildest or the saddest of that old music (65)199
El poema “Andalusia” (CTL), analizado en la página 95, sirve como último reflejo del triángulo música – sentimientos – locales. Los obreros de la construcción entran en un local a voces y golpeando las monedas contra la barra, haciéndolas sonar. Lo que para algunos es ruido, para otros es vitalidad (“some thought them noisy, others vital”, 54), y también puede traducirse como un sentimiento de orgullo de clase con el que los obreros se presentan ante los presentes, como se refleja en los versos “looking at the Catalan publican straight in the eye / as much to say, We’re as good as you” (54).200
Los poemas desarrollados hasta el momento constituyen un primer bloque en el que la música desempeña el papel de elemento vital en un entorno determinado, los pubs. Sin embargo, no es este el único entorno en el que música y sentimientos están unidos, por lo que se puede establecer un segundo bloque en el que los entornos son variables.
198 “Gritó furibundo, casi con veneno / vaya angustia de hambre y sed en su interior / ‘¡Danos la música!’ /
Su mano herida agitándose / frente a los ojos del violinista”.
199 “Su mano herida agitándose/frente a los ojos del violinista / como si la propia mano pudiera crear o
invocar / lo más salvaje o lo más triste de esa antigua música”.
The Frost is All Over muestra en “Mozarabic Wine” la música asociada al placer: “Drinking mozarabic wine / we played Buraku Music” (34).201 Los esclavos buraku
confeccionan los instrumentos, tocados por los nobles con un carácter meramente lúdico. Ese carácter lúdico, unido a las comodidades de su posición social, es lo que les hace disfrutar de los instrumentos y la música que tocan. Ese placer generado se refleja en las palabras del narrador, uno de los nobles, al dar a la música las cualidades del vino a través del recurso de la metáfora:
Drinking mozarabic music
till it fountained out of our eardrums, we sang the wine but never
let them listen in the slums: “they’d only drink it.” (34)202
Este es el único poema en el que la música está considerada un lujo al alcance de las clases pudientes. No obstante, a pesar de que estas clases se deleitan con los instrumentos, la música también genera sentimientos negativos en ellas. Los esclavos deben limitarse a confeccionar los instrumentos, no a tocarlos. De darse esta circunstancia, la música provoca rechazo en los nobles, repulsión y ofensa, castigando inmediatamente a los esclavos de forma brutal, como se aprecia en la cuarta, quinta y sexta estrofas: “If a slave with a blue birthmark dared / to play the glinting vibrant wood he’d shaped for us / we ordered other slaves to cut his hands off”, “If a gardener drank the fruit of his toiling music, / […] our stricted cousins rammed the glass in his face”, “If a slave played / if a gardener drank, / our clean hands were seldom too atrophied for justice” (34).203 Por consiguiente, este poema refleja que la música provoca dos tipos de
sentimientos diametralmente opuestos, en la línea de los versos señalados en “Newscastle West”.
201 “Bebiendo vino mozárabe / tocábamos música buraku”.
202 “Bebiendo vino mozárabe / hasta que sale cual fuente de nuestras orejas / cantamos el vino pero nunca
/ les dejamos escucharlo en las barriadas: / ‘Solo lo beberían’”.
203 “Si un esclavo con una marca de nacimiento azul se atrevía / a tocar la brillante y vibrante madera a la
que había dado forma para nosotros / ordenábamos a otros esclavos que le cortaran las manos”, “Si un jardinero bebía la fruta de la música que tanto trabajo le había supuesto / … nuestros estrictos primos les rompían la copa en la cara” y “Si un esclavo tocaba, / si un jardinero bebía, / nuestras manos limpias casi nunca estaban atrofiadas para [impartir] justicia”, respectivamente.
Otro poema también recogido en The Frost is All Over, “All the Old Gems” (15),
ofrece un enfoque diferente. “All the Old Gems” es un poema que se divide en cinco partes que narran una misma historia en una sucesión cronológica. En este caso, la música está presente en un segundo plano, de fondo, como marco a la situación que describe Hutchinson en la segunda, tercera y cuarta parte. A raíz de las palabras de Hutchinson, en las que describe el cuerpo desnudo de su acompañante y las sensaciones que le produce el verlo, se deduce que ha habido un encuentro sexual. La imagen que el poeta tiene ante sus ojos, y que detalla ampliamente, provoca en él sentimientos de afecto y amor: “Never, my dear, a more beautiful body”, “Sometimes I lift the dark / dark brown, almost black / hair to kiss your nape” (16).204 Y al mismo tiempo, desata sus instintos animales, la pasión
y el deseo carnal: “It’s a good thing you wear your hair long. / Otherwise, you’d be raped all day long” (16), “so what can I do / but shrug out the colors / and lust and wait” (17).205 ¿Cómo se relaciona esto con la música? La cuarta parte del poema es la clave, ya que es donde la música hace acto de presencia a modo de banda sonora que enmarca la imagen de la figura en la cama y los pensamientos libidinosos de Hutchinson:
4 corduroy dancer corpo delgado at a basement party at 2 in the morning pastora imperio and paddy moloney are playing for you and the bossa nova (17)206
Si bien la música no tiene una incidencia directa sobre los estados de los presentes, forma parte del entorno que rodea las sensaciones y sentimientos de Hutchinson, algo que no pasa desapercibido para el poeta ya que unos versos más adelante compara a su
204 “Nunca, mi vida, un cuerpo tan bonito” y “A veces levanto tu pelo / castaño oscuro oscuro, casi negro,
/ para besar tu nuca”, respectivamente.
205 “Haces bien en tener el pelo largo. / Si no, te violaría todo el día,” “Así que, ¿qué puedo hacer yo / salvo
reprimir mi ser / y mi lujuria y esperar”.
206 “Bailarina de pana / cuerpo delgado / en una fiesta en un sótano / a las 2 de la mañana / Pastora Imperio
acompañante con una bailaora de flamenco,207 aunque más tranquila, para posteriormente
decir que sus movimientos son como bailes “a pesar de que ya no haya música”. Cumple la música, pues, una doble función: por una parte, es un elemento más del entorno, presente ante los sentimientos provocados en este caso por una mujer; por otra parte, sirve también para atribuir a esa mujer unas características determinadas al compararla con una figura del baile.
También en The Frost is All Over, “A True Story of Art and Friendship” es otro
poema en el que la música está presente en los buenos momentos. Escrito en prosa, “A True Story…” gira en torno a Hutchinson y el retrato que le hace uno de sus amigos en casa. El pintor trae consigo el material pertinente y un par de licores, algo de comer, una guitarra y canciones, dejando claro en las primeras líneas que más que pintar el retrato del poeta, lo que importa es disfrutar de la vida en compañía de los amigos. Y es que el retrato no es visto como un trabajo, sino como una excusa para reunirse, ya que mientras el pintor hace su trabajo, tanto Hutchinson como él tienen las copas a mano y charlan. Terminado el retrato, empieza la música: “the painter sang and played: ‘Mi marido es un minero’, the Dies Irae,208 Whack-fol-the-diddle209 and many more” (28), para
posteriormente parar para comer algo y seguir con la música. Al igual que en “Mozarabic Wine”, la música se toca por placer, siendo un elemento más de los que conforma la pequeña fiesta que se organiza en casa de Hutchinson, adquiriendo un cariz festivo que contribuye a que la velada sea agradable. Y así es, ya que el poema se cierra con la siguiente frase: “Never was a portrait so happily painted” (28).210 La música vuelve a ser
parte activa impulsora de sentimientos positivos en el ser humano.
Como último apunte de esta obra publicada en 1975, conviene revisitar otro poema analizado en las páginas 79 y 80, pero enfocado desde un nuevo prisma. Se trata de “Pibroch”. En el apartado referido a la música y la identidad cultural se concluía que la música del gaitero era imprescindible para los escoceses ya que representaba para ellos una parte de su tierra, al servir de vínculo con su cultura y su hogar allá donde estuviesen