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Solutions for increasing the co-financing capacity of Romania

CHAPTER 4. FINANCIAL ABSORPTION CAPACITY

4.1. Co-financing capacity – key factor influencing financial absorption capacity One of the main principles of the cohesion policy is the need for co-financing,

4.1.3. Solutions for increasing the co-financing capacity of Romania

Análisis de suelos

El análisis químico del suelo es una herramienta analítica de interés para el diagnóstico nutricional en paltos. Aunque presenta ciertas restricciones, es muy útil en algunos casos específicos tales como deficiencias nutricionales de K, Zn, B y Fe. El análisis de suelo proporciona antecedentes fundamentales sobre las características de salinidad, alcalinidad y/o presencia de iones tóxicos. A continuación, se indican parámetros de suelos que pueden servir de guía nutricional y que han sido validados bajo las condiciones del cultivo en Chile.

Déficit de potasio

A pesar que el síntoma de déficit visual de K no estaría presente en huertos de paltos en Chile, sí aparecen frecuentemente niveles foliares deficitarios

de K de acuerdo a estándares californianos y/o sudafricanos (ver Cuadros 3 y

4). En la mayoría de los casos estos ocurren en suelos de texturas gruesas y/o

zona de suelos de origen graníticos del secano interior y de cerros, los que pertenecen mayoritariamente a la serie de suelos Lo Vásquez. Esta serie de suelo se caracteriza por presentar valores bajos de K disponible (menores a 100 mg/kg), en especial en el subsuelo. Como norma general valores inferiores

a 80 mg/kg de K disponible en el subsuelo (25-60 cm) (Cuadro 1), llevan a

niveles bajos de K foliar en paltos.

Déficit de zinc

Es muy común en paltos y puede aparecer en todo tipo de suelos, en especial en suelos calcáreos y de texturas muy gruesas. Estudios efectuados en paltos plantados en el área de suelos calcáreos en Chile indican que un valor de seguridad para no tener problemas es de 15 mg/kg de

Zn-DTPA (Cuadro 1). Sin embargo, en el área de suelos no calcáreos, el déficit

Otra condición que favorece la aparición del problema, sin asociación con niveles deficitarios en el suelo, son las aplicaciones de guanos de origen avícola, en especial en huertos jóvenes (uno a tres años).

Déficit de boro

Valores de B en el suelo, inferiores a 0,5 mg/kg (Cuadro 1), conducen a déficit

de boro en las plantas. Estos niveles se presentan en la zona central del país en las áreas de suelos graníticos erosionados y/o de texturas gruesas, ya sea en planos aluviales o en el área de lomajes y cerros. En suelos graníticos del

Cuadro 1.

Niveles de referencia de nutrientes (potasio, zinc, boro, hierro y cloro), conductividad eléctrica (CE), saturación de calcio (%) y RAS (%) en el suelo para palto.

Nutriente Déficit / Exceso / Frecuencia Tipo de

problema problema del problema suelos

Potasio (mg/kg de K Poco Suelos de

disponible en el subsuelo ≤ 80 No frecuente textura fina

entre 25-60 cm) fijadores de K

Frecuente Suelos

Zinc (mg/kg de Zn-DTPA) ≤ 15 No básicos

y calcáreos

Poco Suelos

Boro (mg/kg) 0,5 ≥ 1,5 frecuente básicos

y calcáreos

Moderadamente Suelos

Hierro (mg/kg de Fe-DTPA) ≤ 15 No frecuente básicos

y calcáreos

Cloruro (meq/l en el – ≥ 5 Frecuente Suelos salinos

extracto saturado)

Suelos

pH ≥ 7,5 Frecuente básicos

y calcáreos

CE (dS/m) extracto – ≥ 1,3 Poco Suelos

de saturación frecuente salinos

Poco Suelos

% saturación de calcio ≤ 80 (1) ≥ 95 frecuente calcáreos y

coluviales

% saturación de sodio ≥ 6 Poco Suelos salinos

frecuentes y sódicos

RAS (%) ≥ 6 Poco Suelos salinos

frecuentes y sódicos

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secano interior y costero de la zona central del país se desarrollan arcillas de tipo illita que son fijadoras de B (Ruiz, 2000). Siendo en esta área frecuente las plantaciones nuevas de paltos, se debe monitorear periódicamente el boro.

Déficit de hierro

Su manifestación en paltos como clorosis férrica es difícil de corregir y de alto costo, por lo que es recomendable prevenir su aparición. En este sentido, el análisis de suelo ha demostrado ser una buena herramienta para ello. Antecedentes generados en la zona productora de paltas en Chile por Ruiz (2006), indican que el problema se produce por alguna o varias de las siguientes condiciones:

• Valores de bicarbonatos superiores al rango 3-5 meq/l. Problema severo con valores sobre 8 meq/l.

• Cualquier nivel de caliza activa o de carbonatos. El problema es especialmente severo sobre 5% de caliza activa o 10% de carbonatos.

• Valores de Fe-DTPA inferiores a 15 mg/kg (Cuadro 1).

• Situaciones anteriores asociadas a problemas de drenaje o déficit de aireación incrementa la clorosis férrica.

Calcio en el suelo. En las áreas de suelo aluviales del valle central de Chile no

se presenta el déficit de calcio, ya que es muy abundante en el agua de riego y en el suelo en su forma intercambiable. Los valores de Ca intercambiable de esta área fluctúan desde 80% en el valle de Aconcagua hasta 95% en el valle del Maipo. En suelos con valores inferiores a 40% de saturación de Ca o con

Ca intercambiable menor a 4 meq/100 g de suelo seco (Cuadro 1), se afecta la

nutrición del Ca y se inician problemas de estructuración. En áreas de suelos coluviales de lomaje y cerro se han detectado valores inferiores a un 40%, lo cual incide en la mala estructuración del suelo, siendo recomendable el uso de enmienda cálcica, como yeso.

Salinidad e iones tóxicos específicos en el suelo

El palto está dentro de las especies sensibles a salinidad. De acuerdo a Mass y Hoffman (1977), el palto presenta un valor umbral de conductividad eléctrica

(CE) del extracto de saturación del suelo de 1,3 dS/m (Cuadro 1). Ello significa

que sobre este valor el palto comienza a afectarse. Adicionalmente, diversos estudios indican que con 2,0 dS/m, el rendimiento desciende en un 10%.

Cloruros

Entre los iones que inciden mayormente en la salinidad el cloruro es el más común en el país. Este ion es abundante en las aguas de riego del área centro norte y central de Chile. Altas concentraciones de cloruros presentan las aguas del río Aconcagua (4-5 meq/l) y las del Maipo-Mapocho (6-8 meq/l). En la toxicidad producida por cloruros y sales en general, es tan importante la concentración de cloruros, como las distintas prácticas de riego. Por ejemplo, se ha observado necrosis que afectan más del 50% de la lámina de la hoja, en huertos con valores de cloruros en el agua de 3,8 meq/l, debido a que se efectuaban riegos cortos sin intercalar una lámina de agua en exceso para el lavado de sales. Al no existir lixiviación, el cloruro se acumula en el suelo hasta producir toxicidad, que en el caso específico estudiado alcanzó los 9,3 meq/l. Los valores de referencia para cloruros en el suelo dependen del patrón que se utilice. Información extranjera indica que mexícola se afecta a partir de 5

meq/l en el extracto saturado (Cuadro 1), mientras que West Indian lo hace con 8

meq/l. En áreas donde el nivel de cloruros en aguas es muy alto, es conveniente el uso de fuentes nitrogenadas nítricas ya que el ion nitrato es competitivo con cloruros y se ha demostrado que se atenúa la toxicidad de cloruros (Bar et al., 1987). Estudios en el país indican que el ion cloruro se concentra fuertemente

en paltos en proceso de decaimiento (Foto 21) (Ruiz, 2006).

Sodio

La toxicidad por sodio (Na) es poco frecuente en el país ya que las áreas donde se cultiva el palto son bajas en Na y existe una alta proporción de Ca en las aguas y el suelo. Se debe recordar que la acción tóxica del Na debe evaluarse no como ion individual, sino en relación al calcio. En áreas localizadas en los valles de la zona norte del país se presentan niveles altos de Na. Sin embargo, la presencia del mismo no se expresa, debido a los altos niveles de Ca en las aguas y en el complejo de cambio del suelo. De acuerdo a información extranjera, valores de la Relación de Absorción de Sodio (RAS)

(ecuación) sobre el 6% afectan la productividad del palto (Cuadro 1).

RAS* = Na

Ca + Mg

2

* RAS: Es un índice que expresa la relación entre los iones de sodio y la relación existente entre el calcio y el magnesio presente en el suelo.

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Además el análisis de suelo, el monitoreo foliar es un buen complemento para saber si se está ante un exceso de Na en áreas con antecedentes de problemas con este ion.

Boro

No se conoce de problemas de toxicidad natural de B en el país. Esto se debe a que en las áreas cultivadas con paltos, en muy pocas ocasiones se presentan niveles altos de B en suelos o aguas (más de 1,5 mg/kg). El déficit

de B en el suelo se presenta con valores inferiores a 0,5 mg/kg (Cuadro 1).

Cuando se realizan aplicaciones de B para corregir problemas de déficit, se pueden inducir problemas de toxicidad, debido a que el umbral es fácilmente alcanzado con dosis de aplicación que no sean las adecuadas.

Análisis de la calidad del agua de riego

Para evitar daño por sales es preciso evaluar el agua de riego considerando las condiciones del suelo, ya que este problema depende estrechamente de las características del suelo en cuanto a su percolación y drenaje. Un agua de riego de baja salinidad puede provocar un problema salino si se aplica a un suelo con subsuelo impermeable o con mal drenaje. También las malas prácticas de riego, como hacerlo con alta frecuencia sin considerar la fracción de lixiviación, puede incrementar la concentración salina del suelo.

Usualmente las aguas de riego presentan problemas derivados de un exceso de sales totales y/o la presencia de iones tóxicos específicos, tales como Na, B,

cloruros y bicarbonatos. En el Cuadro 2 se presentan los niveles de referencia

establecidos en California.

Cuadro 2.

Niveles de referencia en conductividad eléctrica (CE, dS/m), sodio (RAS), cloruros (meq/l), boro (mg/l) y bicarbonatos como parámetros de calidad del agua de riego.

Parámetro Sin problemas Problema creciente Problema Severo

CE (dS/m) <0,75 0,75-3,0 >3,0

Sodio (RAS) 6 6,0-9,0 >9,0

Cloruros (meq/l) <3,0 > 3,0 > 5,0

Boro (mg/l) <0,5 0,5-2,0 >2,0

Bicarbonatos (meq/l) <1,5 1,5-8,5 >8,5

Como el palto es una especie sensible a sales, puede señalarse un grado

de precisión mayor en algunos valores (Cuadro 2). Por ejemplo, entre 3 y 5

meq/l de cloruros en el agua de riego, se presentan problemas moderados de toxicidad y entre 5 y 7 meq/l, los problemas pueden ser severos si no se toman precauciones especiales con la fracción de lavado. También los valores de bicarbonatos sobre 5 meq/l causan clorosis férrica.

Es recomendable y preciso evaluar el contenido de nitratos en las aguas de riego. En diferentes áreas del país, en especial aquellas cercanas a establecimientos porcinos o avícolas, se pueden presentar altos niveles de nitratos que son producto del vertido de aguas provenientes del tratamiento de purines. En ese caso, para el cálculo de la dosis de nitrógeno, es preciso descontar el N presente en ellas, considerando el volumen de riego.

Respecto de otros iones tales como sulfatos, presentes en muchas de las aguas de riego de la zona central, es preciso señalar que éstos, a pesar de estar en el rango considerado alto, no revisten problemas al estar acompañadas de altas cantidades de calcio.

Análisis foliar

Es la técnica más utilizada para el diagnóstico nutricional en frutales y específicamente en paltos. Cabe señalar que, en Chile no se cuenta con validaciones de los estándares utilizados como guía para el diagnóstico nutricional. Como referencia, los diferentes laboratorios que brindan este servicio utilizan principalmente los estándares californianos.

En Chile la toma de muestras de tejido más utilizada es aquella que considera hojas de 5 a 7 meses de edad del ciclo de primavera sin fruto y sin crecimiento

de verano. En el Cuadro 3 se presentan los estándares desarrollados en

EE.UU. e Israel para análisis foliares, a excepción del N, el cual corresponde a información generada recientemente en el país.

Ensayos realizados en Chile por Ruiz y Ferreyra (2011), determinaron que niveles de N foliar sobre 2,4% provocan incremento de problemas de firmeza y pardeamiento de pulpa luego de 1 a 2 meses de conservación en frío. Este problema no se observa al momento de la cosecha, pero sí se manifiesta en la fruta almacenada, siendo un factor que limita la calidad de fruta para su

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exportación a mercados lejanos. Por ello se recomienda ajustar la fertilización

nitrogenada para acercarse al nivel 2,4% indicado en el Cuadro 3. Este valor

difiere del 2,6% indicado por investigadores californianos.

Respecto del contenido de Fe que entregan los análisis foliares, se debe

tener precaución con los rangos que indica el Cuadro 3. Cabe señalar que,

de acuerdo a estudios nacionales (Ruiz, 2006) y de Florida (EE.UU.) no

existe una correlación entre el nivel foliar medido como Fe total (Figura

2) y la sintomatología. Sin embargo, sí existe asociación entre la fracción

Fe-activo (fracción Fe+2) y la sintomatología (Figura 3). Dado que este análisis

lo efectúan pocos laboratorios (Fe-activo foliar), lo mejor para manejar el Fe es guiarse por la sintomatología carencial expuesta anteriormente y por los análisis de suelo.

Cuadro 3.

Estándares para análisis foliar en palto Hass (1).

Nutriente Deficiente Adecuado Exceso

Nitrógeno (%) <2,0 2,0-2,4 >2,7 Fósforo (%) <0,14 0,14-0,25 >0,30 Potasio (%) <0,90 0,90-2,0 >3,0 Calcio (%) <0,50 1.0-3,0 >3,0 Magnesio (%) <0,15 0,25-0,80 >1,0 Azufre (%) <0,05 0,20-0,60 >1,0 Manganeso (mg kg–1) <15 30-500 >750 Hierro (mg kg–1) <40 50-200 – Zinc (mg kg–1) <20 40-80 >100 Boro (mg kg–1) <20 40-60 >100 Cobre (mg kg–1) <3 5-15 >25 Cloro (%) – – 0,25-0,50 Sodio (%) – – 0,25-0,50

(1) Estándar en base a hojas de 5-7 meses del flujo primaveral sin crecimiento nuevo y sin fruta. Fuente: Lahav y Whiley (2002), Jones y Embleton (1978); Embleton y Jones (1966) y Ruiz y Ferreyra (2011).

Figura 2. Fe total y sintomatología de deficiencia de hierro (Fe). Sin 40 0 50 60 70 80 90 100 Nivel crítico Leve Moderada Sintomatología Fe total (mg kg -1) Fuerte

Figura 3. Fe activo y sintomatología de deficiencia de hierro (Fe).

Sin 0 4 8 12 16 Leve Moderada Sintomatología Fe activo (mg kg -1) Fuerte

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Si se tiene la certeza de la presencia de clorosis férrica, se puede utilizar un sensor de verdor o SPAD, ya que existe una buena relación entre los valores determinados y la deficiencia de Fe.

En otros países como Australia y Sudáfrica para el análisis foliar también se utilizan el muestreo en base a hojas del ciclo de verano, las que correspondería

al segundo peak de crecimiento (Cuadro 4).

Existe la contradicción que a pesar de los bajos valores foliares de K determinados en 10 a 18% de los huertos de paltos en estudios recientes en la Región de Valparaíso (Ruiz y Ferreyra, 2011), no se presentan los síntomas foliares indicativos del déficit en los árboles como lo señala Gardiazabal (2004). En cuanto al B, el síntoma se presenta más bien como deformaciones

en la inserción del pedúnculo y en la fruta (Foto 22), pero su relación con los

niveles de B foliar no son tan claros.

El análisis foliar es una herramienta útil, a pesar de las limitaciones indicadas anteriormente, pero se necesita complementar con otras consideraciones para su correcto uso cuando esa información es utilizada en la fertilización del palto.

Cuadro 4.

Estándares para hojas de verano en palto Hass.

Nutriente Deficiente Adecuado Exceso

Nitrógeno (%) <2,2 2,2-2,6 >2,6 Fósforo (%) <0.08 0,08-0,25 >0,25 Potasio (%) <0,71 0,71-2,0 >2,0 Calcio (%) <1,0 1,0-3,0 >3.0 Magnesio (%) <0,25 0,25-0,80 >0,80 Azufre (%) <0,20 0,20-0,30 >0.30 Manganeso (mg kg–1) <30 30-500 >500 Hierro (mg kg–1) <50 50-200 Zinc (mg kg–1) <30 30-50 >300 Boro (mg kg–1) <50 50-100 >100 Cobre (mg kg–1) <5 5-15 >15