• No results found

Some Limitations and Potential Extensions

Al llevar a cabo esta investigación, se halló que había un escaso número a disposición de artículos orientados a la enseñanza y aprendizaje del japonés o que estos no estaban traducidos. Yoshiko y Junko Mori hicieron un resumen del estado de las

investigaciones recientes sobre la enseñanza del japonés en su artículo “Review of

recent research (2000-2001) on learning and instruction with specific reference to L2

Japanese”, publicado en “Language Teaching” de la universidad de Cambridge, en el

cual evidencian la falta de coordinación en las investigaciones de lengua japonesa. Al final de este artículo, escriben:

“... pocos de estos estudios han sido puestos a disponibilidad de una audiencia

internacional. Este mismo hecho es un indicio del estado actual de la investigación sobre el japonés como L2: falta de colaboración internacional exhaustiva entre investigadores de japonés como L2, o entre estos y aquellos de otras segundas lenguas.” (pp. 475-476. Traducido, adaptado)

El artículo está dividido en dos secciones: la primera trata los problemas en la adquisición del japonés como L2 y la segunda, los problemas en las prácticas pedagógicas. Aunque todo el artículo resulta informativo, debido a su extensión y la diversidad de temas que aborda, se ha hecho una selección de las investigaciones de cada sección que resultaron esclarecedoras de las dificultades lingüísticas o culturales de la lengua japonesa.

a. La adquisición de vocabulario y aprendizaje de kanji. Debido a la dificultad que representa para cualquier estudiante que no esté familiarizado con el uso de ideogramas, la mayor parte de la investigación se centra en el aprendizaje de kanji. Sin embargo, las autoras hacen énfasis en que aprender los tres tipos de

escritura del japonés6 es solo una de las dificultades que surgen: en primer lugar, gran cantidad de palabras son polisémicas y su sentido depende del contexto en el cual están siendo utilizadas. Aunque tradicionalmente se estudia usando una lista de vocabulario, investigaciones realizadas por Kitajima (2001) y Adachi (2005) sugieren que hay mayor retención de vocabulario si se presentan las palabras en un contexto particular.

b. La lectura y la escritura del japonés. Nuevamente, debido a su importancia en el idioma, se retoma el problema de los kanji. Hay estudios que parecen demostrar que, en lo que concierne a la escritura, los estudiantes chinos, quienes en general se encuentran familiarizados con la escritura en kanji, tienen mayor facilidad en el aprendizaje de la escritura japonesa (Iwashita & Sekiguchi, 2009), pero no necesariamente tienen una ventaja en lo que concierne a la lectura (Machida, 2001). Otro estudio se centra en la escritura del japonés en computador (Chikamatsu, 2003), encontrando que el uso de computadoras parece permitir a los estudiantes mayor precisión en las palabras y mayor uso de kanji en comparación con la grafía manual. No obstante, Yoshiko y Junko Mori aclaran que la escritura del japonés por computador debe en primera instancia explicarse a los estudiantes, puesto que hay algunos procedimientos particulares de esta que no son instintivos.

c. La pragmática de la interlengua y el uso del idioma en situaciones sociales.

Debido al uso cotidiano de diferentes registros de voz, honoríficos y ciertas expresiones particulares para demostrar que se está prestando atención al interlocutor, a los estudiantes de japonés se les dificulta la interacción con los nativos japoneses. Una investigación (Nakai, 2002) encontró que la falta de conocimiento de conectores y expresiones idiomáticas hacía que los estudiantes parecieran no prestar atención o estar interesados en lo que un hablante nativo les contaba.

d. Problemas particulares en los enfoques de enseñanza y el diseño de currículo. Recientemente, en el 2010, la Japan Foundation publicó unos estándares de enseñanza de japonés que tomaban como modelo el Marco Común Europeo de Referencia. Todavía no se ha logrado que todas las instituciones educativas sigan estos estándares, y problemas como falta de variedad en el material (Tsutui, 2001 y Wei, 2003), actitudes de los estudiantes hacia el contenido no lingüístico (Kubota, Austin & Saito-Abbot, 2003) y la incomprensión sobre el enfoque comunicativo (Parry, 2000) generan dificultades para la construcción de cursos.

e. La concepción de la cultura en la enseñanza del japonés. Aquí las autoras aclaran que no se debe menospreciar el reciente interés por la cultura popular japonesa, ya que aunque existen varias anécdotas, existen pocas investigaciones que realmente hayan aprovechado este interés, y citan solamente la investigación de Fukunaga en el 2006, titulada “Those anime students”. Las últimas investigaciones sobre el concepto de cultura parecen

estar más centradas en la manera en que los libros de texto y los profesores han tomado el japonés de Tokio como el japonés “correcto” y el único que puede ser

utilizado en el aula de clase, lo cual limita la reflexión cultural del estudiante y sus elecciones lingüísticas. Además, a través de esta predilección por el japonés estándar, también se está dando prelación a la ideología de aquellos que lo

hablan y que determinan que es lo “correcto” en la interacciones del día a día

(Ando, 2005), desautorizando las variaciones lingüísticas.

Lo anterior es solo un resumen de algunas problemáticas presentes en la enseñanza y aprendizaje del japonés, puesto que se debe lidiar con características particulares de este idioma, tradiciones educativas bastante arraigadas e incomunicación entre la comunidad educativa japonesa y las otras comunidades educativas.