Part 2: Analysis by Member State
7. Spain
Las sesiones siguientes él ya sabe que si lo desea puede jugar después de hacer los ejercicios, lo cual parece entusiasmarle. Alejandro comienza a explorar el consultorio, primero lo hace visualmente, y después preguntando sobre determinados juguetes. En este primer momento su juego consiste en preguntar sobre los juguetes, solo diciendo el nombre del objeto, algo así como ¿Y ese camión?... ¿Y ese bote?... ¿Y eso qué es?.
Es importante destacar que el niño no se levanta del lugar donde se sienta desde que llega al consultorio (aún cuando se le sugiere hacerlo). También
comienza a participar en los ejercicios que se proponen aunque frecuentemente argumenta dolor físico para evitar realizar alguna actividad.
Al finalizar los ejercicios cuando se le proponía jugar, primero decía que no quería y su expresión era de desagrado. Poco a poco fue mostrándose curioso y después cuando decidía jugar y comenzaba a pedir cosas –principalmente la plastilina- se mostraba complacido. Comenzó a hacer marcas sobre la plastilina con las llantas de los carritos, después cuando el tiempo había terminado y se le señalaba, no deseaba salir del consultorio, sin embargo al explicárselo nuevamente, acataba la indicación diciendo “que bueno porque ya me quiero ir”.
Se tuvo un receso vacacional por la semana santa y al regresar de las vacaciones, comencé con la aplicación del WISC. Alejandro participa sin mostrarse motivado, observo que cuando aumenta el nivel de dificultad de la actividad que está realizando, dice que le duele el estomago como para terminar pronto lo que se está haciendo. Debemos recordar que las actividades del WISC-R, se asemejan a tareas escolares y ésta es un área en la Alejandro muestra dificultades, el niño realiza los ejercicios sin reflexionar sobre lo que está haciendo, como para salir del paso, en repetidas ocasiones dice que no quiere continuar, sin embargo se le motiva a seguir haciéndolo.
Por varias sesiones más, su juego sigue siendo hacer marcas sobre la plastilina, me pregunta qué cosas hago yo. Sigue pidiéndome que yo le pase los juguetes pues a él constantemente le duele algo.
Me llama la atención lo que ocurre en el subtest de rompecabezas, donde Alejandro arma sin forma ni sentido, en ocasiones reconoce su error pero no es capaz de corregir, no se observa motivado a hacerlo, cuando se le propone continuar dice que no quiere, como si no confiara en su capacidad para solucionar problemas. En el CAT y Fabulas de Duss, proporciona respuestas significativas, cortas y concretas ante los estímulos presentados. Sus respuestas son incongruentes y constantemente se contradice.
Al principio también observo que Alejandro llega a algunas sesiones callado y desanimado, diciendo– durante un buen rato- que no quiere hacer nada ni jugar. Después de comenzar a realizar algunas actividades y motivarlo a jugar, lo hace y se muestra relajado y contento. Esta actitud parece coincidir con los días que sus abuelos vienen juntos a traerlo.
Alejandro falta a las siguientes dos sesiones, avisa de su primera falta pero no de la segunda. Al volver la Sra. explica que ella tuvo bronquitis y nadie más podía traer al niño, aunque ella tampoco se los pidió. Alejandro se niega a pasar, diciendo que quiere que su mamá lo espere en la puerta y que no vaya a jugar con su hermana (prima) Gisela quien los acompaña hoy, se queda en el consultorio cabizbajo, parece enojado y contesta con gruñidos, como un niño pequeño, como hacía en las primeras sesiones.
Considero un momento importante cuando califiqué sus ejercicios y pruebas, específicamente el WISC. Por la ejecución que tuvo yo intuía que iba a salir
bajo, pero no pensé qué tanto. De manera integral, Alejandro parece cursar con un retraso importante en el desarrollo. La calificación obtenida se encuentra en el nivel de deficiencia mental, pero yo no pienso que Alejandro sea una persona con discapacidad intelectual. Me parece que el bajo desempeño es favorecido principalmente por un ambiente caótico y poco estimulante, así como por escasa motivación. Recuerdo que las personas con las que se relaciona tienen diversos problemas (violencia, depresión, desorganización), y no se muestran orientados a su resolución. Incluso la abuela quien ha llevado al niño al servicio con la intención de buscar ayuda, aún no parece consciente de que el trabajo con Alejandro, implica la participación de ella y de los demás miembros de la familia. Sus demandas son constantes y con un par de sesiones en CISAME, desea ver cambios rápidos.
Una pregunta que me hice es ¿qué tanto Alejandro está presentando un cuadro de déficit intelectual o algún otro problema?. En este momento me parece un enigma, afortunadamente fue posible contestar a esa pregunta en fases posteriores del tratamiento.
Una vez completados los ejercicios de evaluación, se lo digo. Y le cuento que hablaré con él y con sus papás de lo que observé, además que continuaremos reuniéndonos para jugar, platicar, saber qué cosas le gustan y qué no, así como qué podemos hacer para que se sienta mejor (también le informo que nos cambiaremos de consultorio). A Alejandro parece no importarle lo que le digo, y sólo me pide llevarse el trabajo que hizo con su abuela. Me da la
impresión que piensa que estamos despidiéndonos y quiere llevarse lo que más aprecia de lo que ha pasado en este espacio, el trabajo con su mamá.