• No results found

3.6 Problem dimension, time complexity and execution time

3.7.1 Spectral resolution

Los ideólogos del progreso predicen solemnemente que los bancos de información electrónicos almacenarán el saber de la humanidad y lo pondrán a disposición de todo el mundo. El correo, el periódico, y la revista, se remitirán electrónicamente. Cada receptor se convertirá en emisor en virtud de la abaratada miniaturización desarrollada por la industria electrónica japo- nesa. Cada cual podrá producir sus propios mensajes (Enzens- berger). Lo que hasta ahora hacían los periodistas profesionales será de aquí en adelante cosa de aficionados, puesto que todo el mundo habrá aprendido a manipular los nuevos aparatos. Todos

y sociales, es una cuestión del estudio de los me dios.

Todo lo que tiene que ver con la información y la co- municación está relacionado también con el poder, la impo tencia y la violencia. Como se trata de medios, la diferente posesión de los mismos constituye la desigualdad. La persona que care- ce de medios, o, más exactamente, de medios de in tercambio comunicativo, no puede hacerse entender. Es el perjudicado en el intercambio social, si es que llega a parti cipar en él. Y no se trata de ninguna metáfora. Hay que imaginarse al disminuido físico o psíquico, al ciego o al sor domudo, al analfabeto, y com- pararlo con el político, sobre el que se concentran cámaras y micrófonos, cuyas palabras se difunden a los cuatro vientos y penetran el pensamiento, las emociones y la acción de la gente. Si Marx tenía razón cuando decía que la emancipación era la reducción de las relaciones al hombre, la investigación de los medios resulta entonces una tarea científica emancipadora. Su material no permite más tratamiento que el de reducir el mundo humano al hombre mismo, ya que los medios de información y co municación no se conciben de otra manera.

El estudio de los medios debe entenderse, por consi guiente, como un campo de trabajo que aspira a una mayor precisión en la comunicación y a un conocimiento más pro fundo de sus causas. Su objetivo estriba en descubrir las condiciones de la libertad, o falta de libertad, concreta del hombre en la comuni- cación pública.66

El nivel actual de desarrollo de la técnica de la infor mación, la comunicación y los medios amplía los límites an teriores, y, a decir verdad, tanto por lo que se refiere a las posibilidades de aplicación como a las consecuencias. Ya no se puede seguir manteniendo la división tradicional entre técnica de transmisión de información, 66. Cf. Romano, V.: Introducción al periodismo. Información y con ciencia, loc.cit., pp. 93-95. ción del proceso de información ha sido siempre una ocupación

científica que ha tenido que re currir a otras ciencias.

Ahora bien, para penetrar en la esencia de la informa- ción hay que estudiar sus manifestaciones externas, cuyo co- nocimiento permitirá seguir investigando. El estudio de los medios parte, en este sentido, de las formas y modalidades de información. Se estudian los medios para aclarar los fines a los que están subordinados.

No se trata, por tanto, de estudiar una emisora de radio, o televisión, o una revista ilustrada, sino de aclarar los pro cesos en que aparecen esos instrumentos. El estudio de los medios se asemeja así al del tráfico, que no analiza un auto móvil, un avión o un tramo ferroviario, sino las conexiones existentes entre estos vehículos. El parecido aumenta si los medios de comunicación se conciben como medios de trans porte que llevan estados de cosas psíquicas, los contenidos de conciencia de personas.

Exponer los enfoques de la investigación de los medios equivale, en primer lugar, a explicar lo que se entiende por me- dio de comunicación, así como las modalidades de infor mación que se toman en cuentan. Aquí se hace una clasifica ción desde la perspectiva histórica, puesto que, junto a los medios de siempre, existen refinadísimos instrumentos técni cos. Estos, a su vez, resul- tan inimaginables sin los medios del contacto elemental humano. La investigación de los me dios siempre ha tenido que ver con la mezcla de arcaicas formas de expresión y los últimos sistemas técnicos, que re lativizan esas formas de expresión. No es que la gente deje de sacarse la lengua o hacerse un corte de mangas porque tenga un televisor en color. La mueca sigue siendo un medio elemental de expresión, pero significa algo distinto cuando se transmite electrónicamente a millones de telespectadores. Lo que esa realización significa para los grupos, los sistemas políticos

profesional (producción industrial de mensajes) y con ciencia profesional (profesión libre).

Pero la electrónica de la redacción no sólo ha repercu tido en la autocomprensión de los profesionales sino también en los contenidos, íntimamente relacionados con la cantidad ingente de informaciones que se producen y desechan dia riamente en todo el mundo. Cualquier redacción tiene ya más que suficiente con reducir de forma inteligible la compleji dad informativa a unas proporciones asequibles y publicables. La diversidad informa- tiva crea, por lo pronto, problemas de orientación. Falta tiempo para separar lo importante de lo no importante, para descubrir lo nuevo que se oculta tras la fa chada. También disminuye la disposición a hacerlo, lo que se puede deber en primer lugar a razones políticas. El que también se reduzcan las posibilidades tiene mucho que ver con la técnica. El carácter y el tratamiento de las informa ciones vienen determinados en una proporción jamás cono cida por las estructuras técnicas y, en consecuencia, por la comprensión empresarial de la producción. Como con- ceptos clave en este sentido pueden figurar: funcionalización, estan darización, eliminación de lo superfluo, tan necesario para la comprensión de la comunicación. El alud de informaciones se filtra de forma rutinaria, y las informaciones se fragmen tan. Allí donde el saber teórico debería ser más importante que nunca como fuente de obtención y clasificación de in formación, donde la práctica sólo podría desplegarse plena mente sobre la base de los conocimientos teóricos, ésta dege nera en mero trabajo ma- nual que algún día podrá desarro llar por sí solo el ordenador. Se reducen el acceso, la rela ción con lo auténtico, el contacto con el objeto de trabajo. En este sentido hay que señalar así mismo que a plazo más o menos largo se modificará el carácter del lenguaje cuando se compongan textos destinados a la pantalla. Cuando procesamiento elec trónico de datos y técnica de medios. La nove-

dad de las lla madas “nuevas tecnologías” consiste precisamente en que transcienden las aplicaciones y consecuencias individuales, radica en la fusión de fuerzas diversas en una supraestruc tura téc- nica que se suele designar con el nombre de telemá tica o también tecnología de convergencia. Todas las estruc turas de redes llevan a la fusión entre procesamiento elec trónico de datos y sistema de medios, la técnica de la infor mación se convierte en tecnología universal. Bajo este signo no se puede emprender ya ninguna valoración parcial de las consecuencias sociales. Sólo se pueden hacer manifestaciones adecuadas cuando se parte de las ilimitadas posibilidades de aplicación de estas tecnologías, cuando se anali- za la acumu lación de repercusiones y cambios estructurales que resultan de ellas. Estos afectan a todos los ámbitos económicos y so ciales. Como apunta Claus Eurich:

– se dan procesos de racionalización en la industria y en el sector de servicios;

– se producen cambios en los puestos de trabajo y en el hogar;

– todos se ven afectados, personas en edad de trabajar, viejos y niños.67

Las tecnologías de la información y la comunicación mar- can así un salto cualitativo en la historia del desarrollo y apli- cación de la técnica: son las primeras tecnologías de la historia de la humanidad que afectan y modifican todo. En el marco de este trabajo el análisis se centra en algunas re percusiones sobre las profesiones comunicativas.

Uno de los primeros efectos ha sido la estrecha vincu- lación de la redacción con la técnica, con lo que desaparece la vieja separación entre redactores y tipógrafos, entre rea lidad 67. Cfr. Eurich, Claus: Computer, neue Medien und Kultur, Hamburg 1988.

bio creen en la función complementaria de los medios: no se da un desplazamiento sino una complementación. La polémica en torno a los nuevos medios ha polarizado esta discusión. Pero ambas posturas son demasiado simplistas y deben matizarse.

La televisión no ha frenado el desarrollo del libro y su conver- sión en un medio de masas, y al menos a corto plazo no se ve el fin de este desarrollo. El mercado del libro flo rece desde hace años, el número de nuevos títulos y reedi ciones así como las ventas crecen de año en año. El mercado de periódicos y revistas presenta con- tinuamente nuevas ofertas y mayor diversificación de productos. Junto a estas verdades estadísticas, también es cierto que la lectura y la cultura escrita sólo están difundidas entre determinados gru pos sociales. Un número creciente de personas obtiene su in formación diaria de los medios electrónicos. En el caso de España, el 65% de los españoles tiene como fuente exclusiva de información la TV. Se refuerza así la diferencia entre ri cos y pobres en información, de la que se hablará más ade lante. Lo que se traduce en diferencias entre los que trabajan y los que no trabajan.

Esta circunstancia plantea problemas a la hora de rein sertar a los parados. La necesaria educación continuada se efectúa principalmente a través del medio libro. Los saldos positivos del mercado de libros no deben ocultar el hecho de que un número cada vez mayor de personas no domina la lectura ni la escritura (son analfabetas) o sólo lo hacen de una forma muy limitada (analfabetos funcionales). Parece evidente que este hecho tiene que ver con la televisión y la cultura fijada en la pantalla. La difusión de los nuevos me dios, y en especial de las televisiones privadas y comerciales reforzará esta tendencia. Ante la mayor oferta de programas televisivos se produce un aumento del con- sumo medio de te levisión, especialmente entre los grupos que disponen de mu cho tiempo libre, esto es, viejos, desocupados y más ne cesita la sociedad a los comunicadores como mediado-

res de sentido, como instancia que ordene inteligentemente los fe nómenos de este mundo caótico y tenga siempre presentes a los lectores, oyentes o telespectadores, las técnicas de re dacción se interponen como técnicas de reducción entre el mundo y el espíritu comunicativamente creador.

Pero más grave que la eliminación de las barreras pro- fesionales es la desaparición del monopolio periodístico de la in- formación y la mediación. Las redes de datos permiten al individuo solicitar informaciones y servicios sin que tengan que intervenir los periodistas como mediadores. El proceso y el trabajo se desplazan cada vez más hacia los gestores de los bancos de datos. No se sabe, claro está, hasta qué punto están cambiando en los hogares priva- dos los hábitos de la infor mación. Los viejos hábitos no ofrecen ninguna garantía para el futuro. Los jóvenes de ahora están más abiertos a la téc nica que sus padres. Utilizan la electrónica en su vida coti diana, desde la televisión al ordenador, en menoscabo, claro está, del libro y del periódico. Son de esperar, por tanto, desplazamientos en los hábitos del empleo de los medios.

Como se sabe, técnica y tecnología han estado desde sus orígenes inseparablemente unidas al arte y a la cultura. Basta con recordar el significado originario de la tecné griega o la ars latina. El nivel de desarrollo tecnológico se refleja en los temas, contenidos y presentaciones de la vida artística y cultural y la marca en el plano material de los medios de producción y en el de los productos. Aunque la teoría de la comunicación también tiene algo que decir en este campo, aquí se va a subrayar de momento la relación entre los nue vos medios electrónicos y el libro, por ser un tema de preo cupación general.

Son muchos los que ven amenazado el libro, o incluso la cultura escrita, desde que apareció la televisión. Otros, en cam-

Related documents