El cáncer comienza en una célula. La transformación de una célula normal en tumoral es un proceso multifásico y suele consistir en la progresión de una lesión precancerosa a un tumor maligno. El cáncer está producido por múltiples causas que iremos analizando en este libro. Para que una célula evolucione de sana a cancerosa debe sufrir muchas alteraciones. Estas alteraciones son el resultado de la interacción entre los factores genéticos e internos del paciente y los agentes medioambientales.
Factores internos
• Mutaciones genéticas heredadas. • Hormonas.
• Estado de nuestro sistema inmune. Agentes medioambientales
• Carcinógenos físicos, como las radiaciones ultravioleta e ionizantes.
• Carcinógenos químicos: Asbestos, los componentes del humo del tabaco, las aflatoxinas (contaminantes de los alimentos), arsénico (contaminante del agua de bebida), el benzopireno (presente en los alimentos fritos u horneados a altas temperaturas). Fármacos (quimioterapia, inmunodepresores).
• Carcinógenos biológicos, como las infecciones causadas por determinados virus, bacterias y parásitos.
• El consumo de tabaco y alcohol, la dieta insana, la obesidad y la inactividad física son los principales factores de riesgo de cáncer en todo el mundo.
Algunos tipos de cáncer, como los de próstata, mama y colon, son más frecuentes en los países desarrollados, pues son los más relacionados con una mala alimentación. Otros tipos de cáncer, como los de hígado y cuello uterino, son más frecuentes en los países en desarrollo. Estos tumores se relacionan con la infección crónica por virus.
La exposición a un solo factor de los que hemos visto no causa cáncer, por muy cancerígeno que sea. Es necesaria la conjunción de varios factores para que el cáncer se manifieste y desarrolle. Si estamos en una habitación conviviendo varias personas y una de ellas tiene gripe, y estornuda y tose, el virus de la gripe estará en el ambiente y todas las personas de la habitación tendrán contacto con él, pero no todas las personas desarrollarán gripe. Dependerá de muchos factores que la gripe se desarrolle o no, y uno de los más importantes es nuestro sistema inmune. Si nuestro sistema inmune está sano no tendremos gripe; si nuestro sistema inmune está deprimido probablemente desarrollemos gripe.
Genética y cáncer. ¿Qué papel juegan los genes?
¿Qué papel juegan los genes? Mucha gente achaca a la genética heredada de nuestros padres la causa del cáncer y creen que no pueden hacer nada para cambiar su destino, pues ya llevan la palabra cáncer escrita en su ADN. Nada de eso, el papel de los oncogenes en el origen del cáncer es muy pequeño. Puedes tener un gen que te predisponga a sufrir cáncer, pero para que ese gen se exprese y termine desarrollando un cáncer es necesario que concurran muchos factores que finalmente determinen la aparición de un tumor. El medio ambiente es lo que más influye en la aparición del cáncer por mucha carga genética que traigamos heredada de nuestros antepasados.
En el caso de sufrir cáncer, el 90-95% recae en el factor ambiental y nuestro estilo de vida, y el 5-10% en la genética.
Desde el ámbito científico se pone mucho empeño en estudiar nuestros genes para así poder prevenir y tratar las enfermedades degenerativas, entre ellas el cáncer. Cuando lleguen a descifrar el ADN nos podrán decir si tenemos predisposición a sufrir cáncer de pulmón, pero de ahí a que lo suframos hay un largo camino. De hecho, tienen más influencia en la posibilidad de sufrir cáncer nuestros cambios de domicilio que nuestros genes. Cuando nos mudamos de un país a otro nuestra posibilidad de sufrir cáncer varia, adoptando la probabilidad de sufrir cáncer del país al que emigramos65. Cuando se estudia la posibilidad de que dos hermanos gemelos sufran cáncer, se observa que la incidencia de esta enfermedad es variable. Sin embargo, si la genética tuviese tanto peso, los gemelos deberían sufrir los mismos cánceres. De hecho, sólo el 20% de las gemelas idénticas sufren
ambas cáncer de mama66.
¿Por qué estamos ante una epidemia de cáncer? ¿Por qué padece tanta gente joven cáncer? ¿Por qué aumenta el número de muertes, si cada vez hay más investigaciones e innovaciones en los tratamientos? ¿Por qué recidivan tanto los cánceres? Entender por qué hay tantos casos de cáncer es el objetivo de este libro. Si sabemos por qué se produce el cáncer tendremos en nuestras manos herramientas para prevenirlo y ayudar en su tratamiento. Con sólo eliminar las causas estaremos plantando cara al cáncer y podremos reducir la probabilidad de padecerlo. Si además de eliminar los factores que causan cáncer cambiamos nuestra dieta hacia una dieta rica en fruta y verdura, reduciremos nuestra probabilidad de sufrir cáncer en un 70%67.
Los cambios en los hábitos de vida no sólo influyen en la prevención del cáncer. Una vez diagnosticado, podemos hacer muchas cosas, además de los tratamientos médicos convencionales, para curar y evitar la muerte por cáncer.
Según la OMS, más del 30% de las muertes por cáncer podrían evitarse si elimináramos:
• El consumo de tabaco.
• El exceso de peso o la obesidad.
• Las dietas insanas con un consumo insuficiente de frutas y hortalizas. • La falta de actividad física.
• El consumo de bebidas alcohólicas. • Las infecciones por virus.
• La contaminación del aire de las ciudades.
• El uso de productos tóxicos en cosmética y en cocina.
Si el 90-95% de los cánceres tienen una causa medioambiental, el cáncer se puede prevenir. Así que manos a la obra, vamos a ver una a una las causas
del cáncer para evitarlo cuanto antes. Ya sabemos que el cáncer puede ser originado por mutaciones genéticas heredadas y eso no podemos cambiarlo, pero nuestros hábitos dietéticos y nuestro estilo de vida están en nuestras manos. Cambiemos y podremos alejar la palabra cáncer de nuestra vida.
Recuerda que esto son sólo estadísticas y como tales hay que interpretarlas. Hay gente que fuma, bebe, come comida basura a diario, no hace ejercicio, es obesa y no tiene cáncer y, sin embargo, hay personas que se cuidan mucho y padecen cáncer. Pero lo habitual es que si vives presa de los tóxicos y la comida insana enfermes ya sea de cáncer, diabetes, hipertensión o infarto de miocardio, y que si sigues una vida sana goces de una buena salud. Pero si un día te tomas una copa o un día comes una hamburguesa no vas a sufrir cáncer. Lo que nos dice la OMS y las estadísticas es que tenemos que cuidamos, intentar llevar una vida equilibrada en la que mantengamos alejado al tabaco y al alcohol. Que realicemos ejercicio físico y comamos de forma saludable, de este modo nuestras posibilidades de padecer cáncer disminuirán de forma considerable.
Alcohol y cáncer
La toma abundante de alcohol se relaciona con un aumento de incidencia y muerte por cáncer de esófago68, colorrectal69, hígado70 y mama71.
Si además de ingerir alcohol tenemos una infección por el virus de la hepatitis B o C, el efecto nefasto del alcohol se multiplica72.
Entre el 25-65% de los cánceres de la cavidad oral y aparato digestivo son atribuidos al alcohol, y el 80% de estos tumores se podrían prevenir si dejásemos de fumar y beber73.
Las muertes por cáncer atribuidas al alcohol varían entre el 6 y 28% dependiendo del país. En Francia el 20% de las muertes por cáncer se deben al alcohol74.
¿Cómo influye el alcohol en el cáncer?
El alcohol es un potente inflamatorio, sobre todo del hígado. Además, el alcohol contiene etanol, otro potente carcinógeno75. El etanol se convierte en acetaldehído y radicales libres. El etanol podemos eliminarlo al calentar el alcohol por encima de los 80°. Si usamos el vino para dar sabor a nuestros arroces, al cocinarlo el etanol se evapora.
El alcohol también activa el factor nuclear kappa beta (NF-kappa B)76, nuestro mayor enemigo77 si queremos vivir libres de cáncer.
Cuando se asocian alcohol y tabaco, una combinación bastante frecuente, sobre todo los fines de semana, el benzopireno presente en el humo del tabaco se absorbe más en el esófago78 y aumenta el riesgo de padecer cáncer. Para metabolizar el alcohol necesitamos contar con la acción de una enzima llamada aldehido deshidrogenasa. Entre las poblaciones que no poseen esta enzima o la poseen de forma deficitaria, como por ejemplo los orientales y muchas mujeres, el riesgo de cáncer de esófago atribuible al alcohol es mucho mayor79. El déficit de esta enzima hace que no toleremos el alcohol y que rápidamente notemos sus efectos negativos.
La relación tabaco-cáncer está muy asumida en nuestra sociedad y el gobierno poco a poco va adoptando medidas para reducir su consumo.
El tabaco debería considerarse un veneno y estar prohibida su venta, pues se sabe que es uno de los carcinógenos más potentes que existen. El tabaco
influye en el origen de la mayoría de los tumores, pero especialmente en el cáncer de pulmón.
El 90% de las personas diagnosticadas de cáncer de pulmón son fumadoras. El tabaco es el causante del 25% de las muertes por cualquier tipo de cáncer. Sobre el tabaco voy a añadir poco. El tabaco no sólo origina cáncer, sino que disminuye el efecto de la quimioterapia8
Dieta y cáncer
Existe una gran correlación entre lo que comemos y las enfermedades que desarrollamos.
Habitualmente adoptamos la dieta y el estilo de vida del país en el que vivimos. Pues bien, según cual sea ese país, la repercusión del cáncer varía, así como la incidencia de los diferentes tipos de cáncer.
En los países asiáticos la incidencia de cáncer de próstata es veinticinco veces menor que en Occidente (Europa y Estados Unidos), y la de cáncer de mama diez veces menor. Cuando un asiático emigra y se va a vivir a Estados Unidos y adopta el estilo de vida y alimentación americano, las tasas de cáncer por las que puede verse afectado son similares a las de la población americana81.
El 30-35% de los cánceres son debidos a la dieta82, pero la dieta que adoptemos no sólo influye en la prevención del cáncer, sino que también lo hace, y mucho, sobre la evolución y progresión de éste83.
Mucha gente piensa que una vez que le han dicho que tiene cáncer ya no hay nada que hacer y que por mucha fruta y verdura que coma lo único que puede ayudarle a vivir es la quimio. Pues no, los cambios en la alimentación pueden ayudarte a superar el cáncer y mejorar la calidad de vida durante los tratamientos de quimio y radioterapia.
La influencia de la dieta sobre el cáncer varía dependiendo del tipo de cáncer. En el caso del cáncer de próstata el peso de la dieta es de un 75%.
A través de la dieta no sólo ingerimos alimentos, sino que tomamos grandes cantidades de tóxicos que pueden ser cancerígenos: pesticidas, nitrosaminas, nitratos, dioxinas, aditivos, etc. Y todos estos tóxicos podemos eliminarlos en gran parte de nuestra alimentación consumiendo productos ecológicos y
suprimiendo la carne de nuestra dieta; con este sencillo gesto ya estaremos plantando cara al cáncer.
Veamos cómo influye la alimentación en los cánceres más frecuentes en el mundo occidental.
Cáncer de mama y alimentación
El cáncer de mama se relaciona con una dieta rica en azúcar, alimentos refinados, grasas y proteína animal.
A mayor consumo de azúcar, alimentos refinados y derivados de la carne, mayores niveles de hormonas femeninas en sangre (progesterona y estrógenos). La menopausia se presentará de forma tardía y la menarquía temprana y, en consecuencia, las hormonas más tiempo estarán actuando sobre el tejido mamario.
Los niveles de estrógenos nos hablan del riesgo de padecer cáncer de mama84. El cáncer de mama es un tumor hormonodependiente. Depende de los niveles anormalmente altos de hormonas sexuales (estrógenos y progesterona) en sangre85.
Los estrógenos participan directamente en el proceso canceroso86.
Una alta ingesta de grasas saturadas en nuestra dieta aumenta en un 13% nuestro riesgo de padecer cáncer de mama.
Las mujeres chinas tienen un nivel de estrógenos en sangre entre 2,5 y 3 veces menor que las europeas y americanas. Esto es debido al tipo de alimentación de cada grupo. Las dietas ricas en grasas y proteína animal y pobres en fibra y vegetales producen unos niveles muy elevados de estrógenos87.
Se puede evitar el riesgo de padecer cáncer de mama mediante el consumo de alimentos que regulen los niveles de estrógenos. Sin embargo, los médicos no solemos dar este tipo de información ni a las mujeres sin cáncer ni a las que ya lo padecen. Principalmente por falta de información. En las facultades de medicina se enseña mucha teoría, muchos conocimientos de fisiología y muchos datos que olvidas tras el examen de tumo, pero no nos enseñan medicina preventiva práctica. No nos enseñan que no basta con lo que te cuenten en la facultad, que tenemos que investigar constantemente y estar al día de los últimos descubrimientos científicos. Los laboratorios farmacéuticos se encargan de enseñamos las últimas novedades en cuanto a fármacos se refiere, pero nadie nos habla de cómo influye la alimentación o el ejercicio en el desarrollo y evolución de la enfermedad. Los médicos debemos tener más inquietudes científicas y pensar más en prevenir que en curar. La medicina preventiva debería ser la base del sistema sanitario y no intervenir para poner el parche una vez desarrollada la enfermedad.
En el caso del cáncer de mama lo que suele hacer la comunidad médica es prescribir durante cinco años un tratamiento con tamoxifeno a las mujeres que lo han padecido. El objetivo del tratamiento con tamoxifeno es bloquear los estrógenos e impedir que sigan actuando sobre el tejido mamario, y con
ello evitar que el cáncer vuelva. Pues bien, a estas mujeres les prescriben durante cinco años un fármaco que como efectos secundarios puede producir cáncer de endometrio y tromboembolismos, pero no les dicen que además de esto dejen de tomar azúcar, carne y productos refinados, y mucho menos que tomen alimentos con fitoestrógenos que regulen los niveles de estrógenos circulantes en sangre. Si se toman el tamoxifeno pero siguen tomando alimentos que alteran sus hormonas y además no realizan ejercicio físico, el fármaco tendrá más difícil su labor de regular las hormonas femeninas. Éste es uno de los muchos ejemplos sobre lo que es poner el parche pero no ir a la raíz del problema.
El cáncer de mama y ovario se relacionan con dos genes, el BRCA-1 y el BRCA-288-89. Cuando existe una mutación en estos genes, las posibilidades de padecer estos dos cánceres aumentan. Esta mutación es heredable y una de cada quinientas personas es portadora de la mutación90. Pero aunque tengamos esta mutación no implica que desarrollemos cáncer. Los factores medioambientales y nutricionales juegan un papel primordial para que estos genes se inhiban o se expresen. La mitad de las mujeres que son portadoras de esta mutación no desarrollan cáncer. Para que se expresen estos genes y se produzca cáncer es necesario que la mujer siga una dieta rica en proteínas animales y azúcares.
Las mujeres que presentan esta mutación se someten de forma anual o bianual a mamografías desde edades tempranas. Al hacer tantas mamografías se detecta el cáncer de mama en estadios tempranos, pero no se previene. Es más, las radiaciones frecuentes pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer. Las mujeres que se someten a mamografías frecuentes sólo tienen un índice de mortalidad levemente inferior a las que no se las hacen.
Cuando existe una marcada historia familiar de padecer cáncer de mama, a muchas mujeres se les ofrece la posibilidad de tomar tamoxifeno de forma preventiva e incluso realizar una mastectomía. Pero a ninguna se le ofrece la opción de seguir una dieta sana y equilibrada que regule los niveles de estrógenos. ¿Por qué gastamos tanto dinero en promocionar Un fármaco que tiene tantos efectos secundarios y no promocionamos una dieta vegetariana sin productos azucarados? La respuesta es: no interesa económicamente. Hay sustancias químicas presentes en el medioambiente que elevan los niveles de estrógenos. Estas sustancias se llaman xenoestrógenos. Entre ellas encontramos las dioxinas y los policarburos. Estas sustancias no se metabolizan y se acumulan en nuestro organismo, en especial en la grasa y en la leche materna, y favorecen la aparición de cáncer.
Hay otras sustancias que sí se metabolizan y se relacionan con el cáncer de mama. Son los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) presentes en los tubos de escape, en el humo de fábricas y del tabaco, y en los productos derivados del petróleo. Los HAP favorecen la expresión de los genes BRCA-1 y BRCA-2.
La ingesta abundante de fibra procedente de las verduras se ha relacionado con una reducción de un 10% en el riesgo de padecer cáncer de mama.
El consumo de alcohol también se relaciona con el cáncer de mama: por cada 10 g de alcohol que consumamos al día, nuestro riesgo de padecer esta enfermedad aumenta en un 10%.
Cáncer de próstata y alimentación
El cáncer de próstata es el más relacionado de todos los tumores con la alimentación, siendo este factor el responsable del 75% de estos cánceres.
La próstata es un órgano sexual masculino situado entre la vejiga y el colon. Es el cáncer más frecuente entre la población americana y europea, siendo extraordinariamente raro entre la población japonesa y china.
En Estados Unidos la mitad de la población presenta cáncer de próstata latente, es decir, lo padecen pero no se les ha diagnosticado. Es un cáncer de progresión lenta y poco agresivo, sólo el 7% de quienes lo padecen fallecen a los cinco años.
El Índice de cáncer de próstata varía mucho de un país a otro. Los países con estilos de vida y alimentación occidental son los que más padecen este cáncer Los hombres que viven en países con bajas tasas de cáncer de próstata y se trasladan a países donde esta tasa es alta adoptan la misma probabilidad de cáncer que la población a la que se trasladan. Esto indica que la dieta y los hábitos de vida están estrechamente relacionados con el cáncer.
El cáncer de próstata se ha relacionado especialmente con el consumo de leche animal y derivados91. Los hombres que más lácteos consumen tienen el doble de riesgo de padecer cáncer de próstata y un riesgo multiplicado por cuatro de sufrir metástasis en comparación con aquellos que apenas consumen lácteos92.
El consumo de lácteos implica la elevación de una hormona fundamental para el cáncer, la IGF-1. Esta hormona es responsable del crecimiento descontrolado de las células cancerosas. Cuando los niveles de esta hormona están elevados en sangre el riesgo de padecer cáncer de próstata es cinco veces mayor93. Cuantos más y más lácteos consumimos, más IGF-1 produce nuestro cuerpo94.
Sin embargo, un alto consumo de soja fermentada y tofu se ha aso- dado a una menor incidencia de cáncer de próstata95.
Cáncer de estómago y alimentación
La sal y los alimentos salados, ahumados y mal refrigerados96 aumentan el riesgo de padecer cáncer de estómago97. Deberíamos consumir menos de seis gramos de sal al día (una cucharadita de café) para prevenir el cáncer de estómago. Es mejor utilizar hierbas y especias para sazonar los alimentos que la sal. Además, las especias tienen propiedades anticancerígenas como