• No results found

TRAPS FOR FEATHERED GAME.

THE SPRING NET TRAP.

integración regional y apertura al exterior (IAEN, 2013: 26).

2.2.3. De Roma a Busan: principales, foros de cooperación internacional al desarrollo.

La Cumbre del Milenio definió la base del sistema de la cooperación internacional al desarrollo en el año 2000. Esta cumbre se celebró en la sede de las NNUU, en la cual se reunieron representantes de 191 países que adoptaron la Declaración del Milenio, en la cual se comprometieron a lograr un mundo más pacífico, próspero y justo. El compromiso de los países quedó plasmado en 8 objetivos concretos conocidos como los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que se constituyen como un marco de convergencia para todas las agendas. Los ODM marcan por lo tanto el direccionamiento para el sistema de la CID en el período 2000-2015. Los temas definidos como primordiales son: la erradicación de la pobreza extrema y el hambre, la educación universal, igualdad entre géneros, reducir la mortalidad de los niños, mejorar la salud materna, combatir el VIH-SIDA, sostenibilidad del medio ambiente, y el fomento de una asociación mundial (RACI, 2011: 27).

Al poco tiempo resultó evidente, que alcanzar las metas planteadas hasta el año 2015 no iba a ser posible, por lo que se inició una serie de reuniones, foros y cumbres, de las cuales se destacan la declaración de Roma en 2003, declaración de Paris en 2005, la Agenda de acción de Accra en 2008 y finalmente la Alianza de Busan para una cooperación al desarrollo eficaz, en 2011. Estos acontecimientos conforman la Agenda de calidad de la ayuda, que busca mejorar la eficacia de la Cooperación Internacional para el Desarrollo (CIDOB, 2012: 1).

El primer Foro de Alto Nivel sobre Armonización de la Ayuda, en Roma a principios del año 2003, fue impulsado por la Organización para la

Cooperación y el Desarrollo Económico. En este año se reunieron autoridades de instituciones multilaterales y bilaterales de desarrollo, representantes del Fondo Monetario Internacional (FMI), instituciones financieras multilaterales y países asociados para reafirmar su compromiso de erradicar la pobreza, lograr un crecimiento económico duradero y promover un desarrollo sostenible. Esta fue la primera vez que se realizó un balance en conjunto de los logros de la Cooperación Internacional y se finalizó con la aprobación de la Declaración de Roma. Este documento establece unos compromisos en torno a la armonización de políticas, procedimientos y prácticas operacionales entre las instituciones y los sistemas vigentes en los países, para aumentar la eficacia de la cooperación y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (RACI, S/F: 27).

La Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda al Desarrollo y la Agenda de Acción de Accra son la prueba del fracaso de la cooperación y la fatiga de la ayuda. La Declaración de París es considerada como el foro medular en cuanto a la agenda de la eficacia de la CID, que tiene como objetivo reformar la forma de proporcionar y gestionar la ayuda al desarrollo y mejorar la eficacia de la misma. Para lograrlo se plantean acciones concretas, que llevan a superar las debilidades institucionales de los países receptores, la insuficiente delegación de autoridad a los actores, la insuficiente integración de programas e iniciativas globales en área críticas y finalmente la corrupción y falta de transparencia (IAEN, 2013: 23). Estas acciones están resumidas en los 5 compromisos de cooperación definidos y ratificados en la Declaración de París, que se encuentran acompañados por los respectivos indicadores de progreso (OCDE, 2009:3).

El primer punto es la apropiación, en el cual los países receptores de ayuda, tienen que elaborar estrategias de desarrollo nacional que deben ser respetadas por los donantes, para que los países socios ejerzan una autoridad efectiva sobre sus políticas de desarrollo y puedan coordinar las acciones. El segundo elemento es la alineación, lo cual implica que los países donantes deben tener como base las estrategias y prioridades nacionales del país receptor, de tal manera que exista una coordinación permanente entre las partes (OCDE, 2009:7). Como tercer principio, la armonización, fomenta que: “Las acciones de los donantes sean más armonizadas, transparentes y colectivamente eficaces” (OCDE, 2009:8). Esto implica, que debe existir una complementariedad entre

donantes y países socios, utilizando procedimientos y métodos de análisis comunes. El cuarto punto es la gestión orientada a resultados, en la que los países donantes y países socios se deben unir para desarrollar estrategias comunes en función de los resultados deseados, y utilizando la información que poseen para la toma de decisiones conjunta (OCDE, 2009:9). Finalmente se encuentra la mutua responsabilidad, en la cual los “donantes y socios son responsables de los resultados del desarrollo” (OCDE, 2009: 9). Por esta razón, debe existir una evaluación conjunta de los avances en los proyectos y de los compromisos acordados sobre la eficacia de la ayuda.

Con la finalidad de profundizar y acelerar la puesta en marcha de la Declaración de Paris, en 2008 se da el tercer Foro de Alto Nivel sobre Armonización de la Ayuda en Accra, cuyo resultado fue el Programa de Acción de Accra. Este foro inició con la preocupación de la comunidad internacional, y el reconocimiento de que a pesar de que se habían logrado avances significativos en la Cooperación, los problemas del desarrollo significaban aún un reto para todos. Por esta razón se plantearon acuerdos encaminados a reforzar los compromisos de la Declaración de Paris, así como a integrar a nuevos actores como agentes del desarrollo (CIDOB, 2012: 1).

Se plantearon tres desafíos para mejorar la Cooperación al Desarrollo: la identificación del país, construcción de asociaciones más eficaces e inclusivas y el logro de resultados de desarrollo y rendición de cuentas abiertas en relación a los resultados. Adicionalmente se definieron medidas concretas, a las que es posible dar seguimiento con la finalidad de acelerar el progreso y cumplir con los compromisos planteados antes del año 2010. En este foro se tomó en cuenta la importancia de la creación de capacidades y de la Cooperación Sur-Sur, reconociendo la aparición de nuevos actores y valorando sus esfuerzos en el fomento del desarrollo (RACI, 2011: 28).

Finalmente, en el año 2011 se reunieron en Busan por cuarta ocasión jefes de Estado, ministros y representantes de países desarrollados y en desarrollo, cabezas de instituciones multilaterales y bilaterales, representantes de diferentes tipos de organizaciones públicas, de sociedad civil, privadas, parlamentarias, locales y regionales, con motivo de celebrar el cuarto Foro de Alto Nivel sobre la Eficacia de la Ayuda, también llamado Alianza de Busan para la Cooperación Eficaz al Desarrollo. En este foro se comparte

nuevamente la preocupación por la irregularidad en los avances en el progreso y la insuficiente rapidez y alcance de la CID. Adicionalmente se pone énfasis en la temática del crecimiento de los países del Sur junto con la CSS y triangular, así como una respuesta a la necesidad de fomentar las relaciones horizontales entre socios (RACI, 2011: 31).

Además de reforzar el cumplimiento de los temas tratados en anteriores foros, se estableció el marco normativo internacional relativo a los principios de eficacia de la ayuda y del buen desarrollo, estándares a los que todos los agentes del desarrollo deberían adherirse. De igual manera, se presentaron por primera vez temas centrales que deben ser tomados en cuenta al momento de gestionar la cooperación, entre los que se encuentran: transparencia y rendición de cuentas, intervención en países frágiles, empoderamiento de la sociedad civil y la perspectiva de género, entre otras (OXFAM, 2012: 11).

Los acuerdos a los que se llegó son similares a los de años anteriores: Apropiación de las prioridades del desarrollo, enfoque en los resultados, Alianzas incluyentes y transparencia y responsabilidad compartida. Sin embargo el mayor logro fue la creación de una nueva plataforma para permitir que el debate sobre la eficacia de la ayuda avance, es la Alianza Mundial para una Cooperación al Desarrollo Eficaz. Se debe tomar en cuenta, que esta plataforma cuenta con el apoyo no solo de la OCDE, sino también del sistema de Naciones Unidas (OXFAM, 2012: 12).

En este foro se critica nuevamente a la cooperación tradicional, y al mantener una relación de verticalidad entre donante y receptor, en lugar de una relación horizontal entre socios, para facilitar el intercambio de conocimientos. La Cooperación Sur-Sur cobra importancia al convertirse en una alternativa para mejorar la eficacia de la CID, que hasta el momento era desconocida o apenas mencionada para los miembros de la OCDE a pesar de su creciente alcance e influencia en varias regiones del mundo, principalmente en los países llamados en vías de desarrollo.