Chapter 4 CONTROLLABILITY ANALYSIS
4.3 State-controllability
“En gran parte, la historia del huaquerismo es una historia
de hombres en busca de “El Dorado”, aventureros motivados por la esperanza de encontrar algún día la huaca que les servirá como una veta madre, enriqueciéndolos como recompensa de sus labores”. (Heath, 1971: 1). EL SAQUEO EN COSTA RICA: UNA INTRODUCCIÓN
Denuncias sobre la problemática de la destrucción de los contextos arqueológicos han sido reportadas desde las primeras décadas del siglo XX, es así como Pedro Pérez Zeledón17 denunciaba la práctica desmedida del huaquerismo en Buenos Aires de Puntarenas cuando narró: “Los hallazgos recientes ha atraído la atención de los habitantes de
aquellos lugares a este nuevo ramo de la industria, que debe ser reglamentado cuanto antes, en previsión de grandes daños que seguirán a una exploración irrestricta” (Pérez Zeledón, 1914: 66).
Existen pocas investigaciones en torno a la práctica del saqueo en Costa Rica sin embargo, entre las más completas están las realizadas por los antropólogos norteamericanos Van Horne en el año académico 1964-1965 y Dwight B Heath a finales de la misma década (1969). Para el primer caso, se abordó la forma de excavar en 3 de los lugares donde –para esa época- se daba una concentración de esta práctica: Guápiles, Filadelfia y la Zona Sur. Allí Van Horne observó los procedimientos, el entorno familiar y las redes socio económicas de los huaqueros. Asimismo, analizó las maneras por las cuales se ubicaban y comercializaban los artefactos en el mercado local costarricense (Van Horne, 1965).
Por su parte, Heath estudió las razones económicas por las cuales se daba el ejercicio del huaquerismo en Costa Rica, buscó establecer datos aproximados de la demografía de esta población extrapolándola a nivel nacional (1971; 1973).
De los huaqueros
Una fuente importante de información lo constituye la prensa escrita. Los reportajes en periódicos nacionales brindaron un panorama relativamente completo de lo que representó el oficio del huaquerismo en las décadas de los años 1950 a 1980. Por ejemplo,
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Constantino Láscaris18 (1973: 15) exhortó a la erradicación del huaquerismo y valoración del patrimonio a través de investigaciones científicas dejando en evidencia la problemática que representaba para el país el contrabando de artefactos precolombinos. Ricardo Quesada19, acusó de alarmante el latrocinio al que se estaba sometiendo el recurso arqueológico mencionando que “El saqueo sistemático de piezas arqueológicas es casi una industria nacional.
Algunos expertos consideran que Costa Rica es el primer país en contrabando arqueológico”, además cita el trabajo de Dwight Heath para sustentar las razones por las cuales el huaquerismo tenía tanto auge, mencionando que era un medio por el cual se aminoraba los problemas por falta de empleo (Quesada, 1975: 8A).
Estos escritos reflejan la magnitud de la problemática acaecida por el saqueo principalmente para las décadas de 1960-1970. Ante esta situación, y como necesidad de sistematizar la calidad de los partícipes, Quesada (1980) postuló la existencia de diversos tipos de huaqueros, dato importante en la presente investigación ya que los catalogó según sus características y grado de implicación en el procedimiento mercantil del patrimonio a saber:
Tabla Nº 1 Caracterización de los huaqueros según Quesada20
Tipo de huaquero Características
1. El campesino Dueño que cultiva la tierra, puede ser huaquero en forma casual
cuando al sembrar se topa con algún artefacto o fragmento. Sin embargo, no es exactamente un huaquero y si lo es, es de forma ocasional porque encuentra el bien sin venderlo.
2. Asalariado del campo Hombre que trabaja en la finca por un salario y para reunir más dinero se dedica a huaquear, es el huaquero de medio tiempo. 3. El huaquero habitual Traficante dedicado tiempo completo a huaquear. Vive en los
centros urbanos y acostumbra realizar dos actividades. 4. El huaquero
profesional
Traficante internacional, la pieza comprada por el huaquero profesional al huaquero habitual por un precio muy bajo la vende al coleccionista millonario a un alto costo.
5. El coleccionista Millonario que es un personaje excéntrico y extravagante, a quien lo que más le interesa es aumentar su colección, en la
mayoría de los casos el coleccionista se encuentra ayudado por el conocimiento técnico del arqueólogo.
18 Filósofo español. 19 Abogado y escritor.
20 Dicha generalización la hace generalizando según cómo observó el fenómeno del huaquerismo de
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Si toma como base la propuesta anterior, se verá que únicamente el número 2 y 3 representa la figura de un huaquero. En el primer caso, “el campesino” se habla de un saqueador, sin que necesariamente vaya a comercializar con los bienes extraídos ya que no se dedican a esta labor, la cual se torna ocasional y no de manera premeditada. Generalmente, estas personas (quienes encuentran objetos arqueológicos en sus terrenos o los campesinos que recuperan artefactos en sus lugares de trabajo) tienden a conservarlos en su casa o darlos como obsequios a familiares, amigos o visitantes, son mucho menos las ocasiones en las que lucran, ejemplo de ello lo constituyen las personas que tienen en sus fincas un sitio arqueológico y atesoran como un patrimonio familiar.
El “huaquero habitual” caracterizado por Quesada como el número 3, vive en los centros urbanos y acostumbra realizar dos actividades, este técnicamente no altera por sí mismo los sitios arqueológicos, más bien tiene una función de redistribuidor del artefacto en el mercado demandante, generalmente este es quien disfruta de un mayor beneficio económico en contraste con quienes extraen las piezas, al ser un topador o comerciante que se dedica a comprar artefactos a los huaqueros. En otras palabras, se dedican al trasiego o mercantilización del bien cultural, no necesariamente tiene un conocimiento sobre los contextos arqueológicos, los lugares a huaquear, ni mucho menos las técnicas usadas en la recuperación de los artefactos. Por su parte, al ser su lugar de trabajo en las ciudades o cabeceras de cantón, su conocimiento está orientado al gusto del público que adquiere las piezas, los costos, especulación y en general los mercados inmediatos.
Por otra parte el punto 4 “huaquero profesional” es el traficante internacional, encargado de comprar las piezas a los huaqueros habituales por un precio muy bajo; y venderlas a los coleccionistas. Él tampoco se dedica explícitamente a alterar o saquear los sitios arqueológicos, pero es quien más promueve su destrucción y delimita los cánones que deben cumplir los artefactos que pretendan ser comercializados. Su clientela es selecta y busca artefactos particulares, que va a vender en sumas muy altas. Por último, a pesar de que la categoría 5 “el coleccionista” incide indirectamente en la destrucción de los sitios arqueológicos (no es un huaquero), es el principal actor en pérdida de los mismos, ya que al adquirir los bienes les da un carácter monetario que va en aumento de acuerdo a las capacidades de oferta y demanda por lo que a la vez, promueve la búsqueda de artefactos cada vez más distintivos para que formen parte de su colección.
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A pesar de lo anterior, el análisis de esta realidad es mucho más complejo. Estas categorías no resultan suficientes para caracterizar la práctica el saqueo y a la vez deja por fuera a grupos considerables de actores. Es por ello que se toma como base y se incluye otras a la luz de los datos analizados:
a. El huaquero oportunista: vecinos de comunidades quienes conocen la presencia de sitios arqueológicos y aprovechan desastres naturales para la búsqueda y recuperación de evidencia arqueológica la cual será conservada generalmente entre los núcleos familiares y comunales (vendidos a personas particulares o en bares-cantinas, restaurantes, hoteles, etc.). No son destructores de los sitios arqueológicos ya que este proceso se hace de manera natural, pero tampoco se busca minimizar las condiciones de riesgo que afectan los sitios, ni los reportan ante el Museo Nacional para su respectivo salvamento, un ejemplo se da en zonas inundables o con deslizamientos, por ejemplo tras “las llenas” del río Tempisque en la comunidad de Filadelfia de Guanacaste;
b. Los herederos familiares: quienes conservan artefactos y/o sitios arqueológicos y tutelan con gran recelo, para ellos la propiedad privada les concede la potestad de huaquear y mantener sus piezas ya que lo ven como un legado familiar que les pertenece, en ocasiones no tienen problema en aumentarlas y generalmente ven la figura del arqueólogo e instituciones encargadas de la conservación del patrimonio como una amenaza, por lo que sus actividades se realizan con mucha cautela y privacidad;
c. Los “amateurs”: personas que sin formación institucionalizada se dedican a realizar “investigaciones” que se relacionan con el patrimonio arqueológico, este personaje floreció por mucho tiempo durante el siglo XIX y hasta la década de 1980 que se promulga la ley 6703 de protección al patrimonio arqueológico. Mantenían un contacto estrecho con profesionales en el área y en ocasiones aprovechaban su estatus para liderar investigaciones aunque no fuesen estrictamente de carácter científico, asimismo, se relacionaban con huaqueros locales buscando con ello tener un mayor conocimiento de los contextos arqueológicos, algunos ejemplos conocidos son Carlos Balser, Ricardo Quesada, entre muchos otros21;
d. Los “monteadores” o apropiadores: personas que se organizan y como parte de su socialización y diversión exploran una zona determinada apropiándose de todo lo que se presente en ella, así pueden salir a pescar, cazar y/o huaquear: actividades denominadas
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Se aclara que el término “amateur” no se usa de forma peyorativa, solamente alude a personas que ejecutan actividades sin tener un título académico que lo acredite para hacerlo.
como “montear”, sin tener reparo ni prioridades al hacerlo, es visto como un deporte y lo único que los motiva es la curiosidad de “qué me puedo en
mayoría de las veces se ocasiona una gran destrucción al sitio arqueológicos sin que realmente se recuperen artefactos completos, por ende dejan en el campo los fragmentos excavados (generalmente realizan grandes huecos si
contienen la evidencia arqueológica); aunque también se dio como medio de sobrevivencia ante “la neo colonización”:
“No, no, nosotros andábamos monteando y la cacería… ah negrita cuando llegamos aquí, aquí esto era muy pelado de todo, más bien la cacería nosotros nos ayudaba a sobrevivir!. Había veces que se trancaba la línea, pero nosotros teníamos carne para comer, sí claro!, nosotros teníamos carne de toda clase de bichos de aquí porque aquí había cantidad!. Había venados, saínos… había de todo, los ríos estaban llenos de pescado blanquísimo riquísimo, nosotros. Aquí hubo tiempos que el río se llevó el rancho… También se sembraba… Antes de todo había aquí, pescaditos, carnes blancas, rojas, había una cantidad…!, se e
de todo! y las maderas también…”
e. Los recicladores del recurso arqueológico: son quienes huaquean o buscan que alguien lo haga y aprovechan la presencia de artefactos para reutilizarlos. Esta es una prácti
antigua evidenciada en Costa Rica, de manera general se ha dado el saqueo para el uso de metates y manos de moler que se
procesamiento del maíz, pero que también se le ha visto utilidad para efectos arte
ejemplos palpables se tienen con relación a las piedras para pulir que todavía se conservan con gran recelo en comunidades alfareras como San Vicente, Guaitil y Puerto San Pablo en la provincia de Guanacaste, algunas de las cuales pasan de generac
Figura Nº 5 Pulidores precolombinos reutilizados en la manufactura cerámica.
Fotografía: Mónica Aguilar, diciembre 2006; Puerto San Pablo, Guanacaste.
f. Artesanos: algunas personas que se dedicaron al huaquerismo, pero dadas las restricciones de esa práctica aprovechan sus conocimientos para la elaboración de artesanías o “réplicas”; conservan fragmentos de artefactos que en la actualidad junto a libros
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como “montear”, sin tener reparo ni prioridades al hacerlo, es visto como un deporte y lo único que los motiva es la curiosidad de “qué me puedo encontrar”, por la inexperiencia la mayoría de las veces se ocasiona una gran destrucción al sitio arqueológicos sin que realmente se recuperen artefactos completos, por ende dejan en el campo los fragmentos realizan grandes huecos sin que logren llegar a los estratos que contienen la evidencia arqueológica); aunque también se dio como medio de sobrevivencia ante “la neo colonización”:
nosotros andábamos monteando y la cacería… ah negrita cuando llegamos aquí, y pelado de todo, más bien la cacería nosotros nos ayudaba a sobrevivir!. Había veces que se trancaba la línea, pero nosotros teníamos carne para comer, sí claro!, nosotros teníamos carne de toda clase de bichos de aquí porque aquí había cantidad!. Había enados, saínos… había de todo, los ríos estaban llenos de pescado blanquísimo riquísimo, nosotros. Aquí hubo tiempos que el río se llevó el rancho… También se sembraba… Antes de todo había aquí, pescaditos, carnes blancas, rojas, había una cantidad…!, se e
de todo! y las maderas también…” (E. Ch. comunicación personal, 2008).
e. Los recicladores del recurso arqueológico: son quienes huaquean o buscan que alguien lo haga y aprovechan la presencia de artefactos para reutilizarlos. Esta es una prácti
antigua evidenciada en Costa Rica, de manera general se ha dado el saqueo para el uso de metates y manos de moler que se reutilizaban hasta hace pocas décadas para el procesamiento del maíz, pero que también se le ha visto utilidad para efectos arte
ejemplos palpables se tienen con relación a las piedras para pulir que todavía se conservan con gran recelo en comunidades alfareras como San Vicente, Guaitil y Puerto San Pablo en la provincia de Guanacaste, algunas de las cuales pasan de generación en generación.
Pulidores precolombinos reutilizados en la manufactura cerámica.
Fotografía: Mónica Aguilar, diciembre 2006; Puerto San Pablo, Guanacaste.
f. Artesanos: algunas personas que se dedicaron al huaquerismo, pero dadas las restricciones de esa práctica aprovechan sus conocimientos para la elaboración de artesanías o “réplicas”; conservan fragmentos de artefactos que en la actualidad junto a libros
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como “montear”, sin tener reparo ni prioridades al hacerlo, es visto como un deporte y lo contrar”, por la inexperiencia la mayoría de las veces se ocasiona una gran destrucción al sitio arqueológicos sin que realmente se recuperen artefactos completos, por ende dejan en el campo los fragmentos n que logren llegar a los estratos que contienen la evidencia arqueológica); aunque también se dio como medio de sobrevivencia
nosotros andábamos monteando y la cacería… ah negrita cuando llegamos aquí, y pelado de todo, más bien la cacería nosotros nos ayudaba a sobrevivir!. Había veces que se trancaba la línea, pero nosotros teníamos carne para comer, sí claro!, nosotros teníamos carne de toda clase de bichos de aquí porque aquí había cantidad!. Había enados, saínos… había de todo, los ríos estaban llenos de pescado blanquísimo riquísimo, nosotros. Aquí hubo tiempos que el río se llevó el rancho… También se sembraba… Antes de todo había aquí, pescaditos, carnes blancas, rojas, había una cantidad…!, se encontraba
(E. Ch. comunicación personal, 2008).
e. Los recicladores del recurso arqueológico: son quienes huaquean o buscan que alguien lo haga y aprovechan la presencia de artefactos para reutilizarlos. Esta es una práctica muy antigua evidenciada en Costa Rica, de manera general se ha dado el saqueo para el uso de utilizaban hasta hace pocas décadas para el procesamiento del maíz, pero que también se le ha visto utilidad para efectos artesanales, ejemplos palpables se tienen con relación a las piedras para pulir que todavía se conservan con gran recelo en comunidades alfareras como San Vicente, Guaitil y Puerto San Pablo en la
ión en generación. Pulidores precolombinos reutilizados en la manufactura cerámica.
Fotografía: Mónica Aguilar, diciembre 2006; Puerto San Pablo, Guanacaste.
f. Artesanos: algunas personas que se dedicaron al huaquerismo, pero dadas las restricciones de esa práctica aprovechan sus conocimientos para la elaboración de artesanías o “réplicas”; conservan fragmentos de artefactos que en la actualidad junto a libros de arqueología y
catálogos los cuales usan para elaborar reproducciones en diferentes materiales que gusta mucho al público, esta categoría puede o no contener la anterior;
Figura Nº6 a. Artefacto cerámico en elaboración, Filadelfia de Guanacaste. venta de artesanías en cemento y resina, Siquirres, Limón.
mármol, Turrialba, Cartago.
a.
c.
l. Los destructores desinteresados: En este grupo se incluye personas que ven el recurso y el estudio arqueológico como un impedimento para el des
actividades, si se topan con sitios arqueológicos busc
evidencia lo más pronto posible para continuar con sus actividades, o simplemente callan y continúan con sus actividades. En este grupo se incluyen propietarios de grandes plantaciones como la piña u otros productos,
bien no se dedican a la comercialización del patrimonio, si lo destruyen, razón por la cual pueden entrar en conflictos legales, además generalmente se apropian de los artefactos expuestos productos de la obra.
j. Los agricultores huaqueros: en este grupo se incluyen algunos agricultores que complementaban sus ingresos con la venta de artefactos que se encontraban en sus terrenos o sus lugares de trabajo.
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catálogos los cuales usan para elaborar reproducciones en diferentes materiales que gusta mucho al público, esta categoría puede o no contener la anterior;
Artefacto cerámico en elaboración, Filadelfia de Guanacaste.
venta de artesanías en cemento y resina, Siquirres, Limón. c. Colgantes elaborados en mármol, Turrialba, Cartago.
b.
Fotografías: Mónica Aguilar, a. mayo 2007; Puerto San Pablo, Guanacaste
Siquirres, Limón y c. junio 2007; Turrialba, Cartago.
l. Los destructores desinteresados: En este grupo se incluye personas que ven el recurso y el estudio arqueológico como un impedimento para el des
si se topan con sitios arqueológicos busca destruirlos y en ocasiones borrar la evidencia lo más pronto posible para continuar con sus actividades, o simplemente callan y continúan con sus actividades. En este grupo se incluyen propietarios de grandes plantaciones como la piña u otros productos, así como constructores de diversa escala. Si bien no se dedican a la comercialización del patrimonio, si lo destruyen, razón por la cual pueden entrar en conflictos legales, además generalmente se apropian de los artefactos expuestos productos de la obra.
j. Los agricultores huaqueros: en este grupo se incluyen algunos agricultores que complementaban sus ingresos con la venta de artefactos que se encontraban en sus terrenos o catálogos los cuales usan para elaborar reproducciones en diferentes materiales que gusta
Artefacto cerámico en elaboración, Filadelfia de Guanacaste. b. Exhibición y Colgantes elaborados en
mayo
; Puerto San Pablo, Guanacaste; b. junio, 2007; 2007; Turrialba, Cartago.
l. Los destructores desinteresados: En este grupo se incluye personas que ven el recurso y el estudio arqueológico como un impedimento para el desarrollo de sus a destruirlos y en ocasiones borrar la evidencia lo más pronto posible para continuar con sus actividades, o simplemente callan y continúan con sus actividades. En este grupo se incluyen propietarios de grandes así como constructores de diversa escala. Si bien no se dedican a la comercialización del patrimonio, si lo destruyen, razón por la cual pueden entrar en conflictos legales, además generalmente se apropian de los artefactos
j. Los agricultores huaqueros: en este grupo se incluyen algunos agricultores que complementaban sus ingresos con la venta de artefactos que se encontraban en sus terrenos o
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En realidad la heterogeneidad de practicantes evidencia que se debe producir una mejor discusión sobre el término propiamente de huaquerismo (Quesada, 1980; Heath, 1971; 1973, entre otros), ya que se ha visto tradicionalmente como quien destruye el sitio arqueológico en busca de un beneficio económico. Las relaciones, causas, modos y estrategias