Al crearse la ficción jurídica Estado, cabe preguntarse ¿qué se desea alcanzar por el ser humano al crear esa ficción?
Aquí al dar respuesta los autores, sus opiniones se vuelven diferentes, divergentes, confusas muchas de ellas. Hay quienes creen que el Estado se crea para amalgamar a los habitantes que forman una nación; otros dicen que se crea para defender los intereses comunes de un grupo de personas que habitan un mismo territorio; para realizar la solidaridad social, etc., etc., y si no se creara esa ficción persona moral que se denomina Estado, no se podría obtener una representación común a todos los habitantes del territorio, y lograr esos fines o metas.
Para mí, un tanto escéptico a encontrar los orígenes reales del Esta-do, me basta con enfocar mi atención a los motivos que denomino:
A.-Pasión por el poder.
B.-Pasión por poder mandar a otros seres humanos.
C.-Pasión por sentirse "amo y ser1or", y en muchos casos "rey" o "dios"; creo son cuando menos los orígenes del Estado mexicano, en un gran por ciento. Quizá en otros estados las finalidades de sus fundadores, hayan sido en verdad nobles y altruistas, pero si se da un repaso al origen del Estado mexicano, creo que habrá pocos, pero muy pocos de los fundadores que no se hayan guiado por los motivos que antes anoto.
Considero que con el advenimiento de las doctrinas revolucionarias que pregonaron que el rey no gobernaba por derecho divino, sino que el poder radica en el pueblo, se hizo ya un tanto difícil mandar y gobernar a los hombres ambiciosos del poder escudándose en esas ideas de sangre real, o de mandato de un dios, y les era preciso inventar algo que les permitiera gobernar, como había gobernado el monarca, el rey, el emperador o el nombre que se le quiera dar, pero sin la apariencia que ya repugnaba al pueblo, de un solo hombre con el mando y el poder absoluto. Además, había que compartir el mando y en cierta medida el poder, pues ya eran entonces muchos los que lo ambicionaban.
¿Qué mejor que crear una ficción, una persona moral, que asumiera teóricamente ese poder, y se dijera que ella es la que gobierna en forma omnímoda? Así entonces, los hombres que a la caída de los reyes se apoderaron del poder, empezaron a hablar de una persona moral, que atendiera al bien público, a la "representación" del pueblo, a la defensa de los derechos de los gobernados, y tantas y tantas expresiones demagógicas, para envolver y halagar a las multitudes humanas.
Se habló así del Estado, del Estado Nacional, del Estado democrático, del Estado que encarna y representa al pueblo. ¿Pero qué había de verdad en el fondo? pues sólo un grupo de hombres ambiciosos, anhelantes de poder, de poder mandar a los demás, muchos de esos hombres
QUE SE BUSCA AL CREAR EL ESTADO 15 ególatras que tenían el deseo desde mucho tiempo atrás, refrenado por la figura del monarca, del rey, para gobernar, de ser ellos los monarcas
ο los dioses.
No podían ya, no era conveniente ya, apoderarse y vestirse con el título de "rey", "monarca", "emperador", cte., pues tal titulo ya era odioso al pueblo, y por ello entonces recurrieron a una ficción que les permitiera alcanzar el poder y el mando y, que de otra manera no podrían alcanzar. Entonces crearon la "FICCION ESTADO", y para manejarlo inventan la figura del "presidente", "primer ministro" o títulos semejantes.
Además, esta persona ficticia, el Estado, permite que no sea ya uno solo, sino muchos, los que en mayor o menor jerarquía, detallen el mando y el poder. El presidente tiene sus ministros, tiene sus legisladores y tiene sus jueces. Así, recurren a la histórica y platónica división tripartita de! poder, y que en México, cuando menos, es meramente teórica, ya que hay preeminencia del poder presidencial.
Y ya, a través de este sistema teórico de la división de poderes pueden ser muchos los hombres que, escondidos tras de la persona moral del Estado, manejan los destinos de los gobernados, y satisfacen sus pasiones de poder, de mando, y en algunos muy principalmeme, de riqueza económica. En nombre del Estado, determinan impuestos a pagar por los gobernados y cambian así el nombre de los tributos que exigía el monarca a sus Súbditos; en nombre del Estado imparten lo que ellos dicen que es justicia, y la imparten segÚn su conveniencia, y poniendo por encima del derecho de sus gobernados, el "SUPREMO DERECHO DEL ESTADO"; en nombre del Estado, inician guerras y arrastran a las juventudes al sacrificio de la vida en nombre de un ideal, que casi nunca es el ideal de los sacrificados pues ni lo conocen, y ellos los que mandan, no se exponen con ir a la guerra, ni los suyos y asÍ' logran que luchen esos jóvenes por lo que los gobernantes tienen por metas, las más de ellas egoístas e imperialistas.
Y esto considero que es universal. Ahí se tiene esa trágica guerra de Vietnam, en donde los Estados U nidos de América perdieron no sólo la guerra, sino a un gran sector de su juventud, jóvenes que no creían en esa guerra, pero que tenían que ir porque los gobernantes los arrojaban a la hoguera del "honor nacional", y que no era sino el espíritu imperialista en todo su esplendor, que privaba en ese país, y en ese momento.
Y todo ello lo hacen a través de la idea Estado, que es una ficción, que no tiene corporeidad física. Antaño, los súbditos iban a la guerra impulsados por una persona física, el rey, el monarca, el emperador, el gran jefe, e iban guiados por él, las más de las veces, e iban al lado de algo que ellos veían, algo que tenían al alcance de sus sentidos.
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de bandera, de himno nacional, del honor y amor a la patria, etc. y así se amalgama a los seres humanos, que tienen necesidad de seguir creyendo en algo, y qué mejor que hacerlos creer en el Estado. Ahí se tiene el monstruoso caso de la Alemania nazi de las décadas 30 a 40 del Siglo XX, en donde se tenía al Estado y a Adolfo Hitler como dioses.
Pero viene después la lucha entre los hombres que inventan la persona moral del estado, pues si bien hay cargos de mando para todos, muchos aspiran al más alto, al de primer mandatario, al de presidente, al de primer ministro, y se desata entre ellos la violencia, y así se vio en México al derrocamiento del presidente Francisco 1. Madero en el año de 1913, por Victoriano Huerta con el apoyo de Lane Wilson, embajador de los Estados Unidos de América ante nuestro país.
Luego viene la lucha fratricida entre los soldados del "ejército constitucionalista" y los del "ejército federal", el primero acaudillado por Venustiano Carranza, y el segundo por Victoriano Huerta y demás generales que habían sido del régimen del presidente Porfirio Díaz. Después la lucha de Venustiano Carranza en contra del que fuera el mejor general, Francisco Villa, vencido por Alvaro Obregón, y luego la lucha de Alvaro Obregón que culmina con el asesinato de Venustiano Carranza, y posteriormente la lucha de Alvaro Obregón que viola una de las banderas enarboladas contra Porfirio Díaz, la no reelección, y es así como hace que se le reelija presidente, frente al general Serrano y otros más, que tiene su preámbulo en la "matanza de Huitzilac", en donde asesinan al mencionado general Sen-ano.
y al final, la genialidad del general Plutarco Elías Calles, que al ver como se "desgarran" entre sí los "caudillos revolucionarios", ya que todos aspiran a la presidencia de la República o algo similar, planea la creación de una persona moral, dentro de la persona moral Estado, para decirlo de alguna manera, en donde se amalgamarán las ambiciones y los ambiciosos del poder, en donde estuvieran todos los aspirantes a ocupar la silla más importante en materia política del país, y se pusieran de acuerdo en quién sería el sucesor sin necesidad de asesinatos o cuartelazos.
Se agrupan así, para determinar de común acuerdo, o presionados por el más importante de ellos, quién sería el que ocupara la presidencia, naturalmente que bajo la bandera demagógica de "para servir al pueblo".
Se creó entonces a inspiración del general Calles, el llamado "Partido Nacional de la Revolución" o "P.N.R.", que después cambia el nombre a Partido Revolucionario Mexicano o P.R.M. y después vuelve a cambiar de nombre para ser el PARTIDO REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL o P.R.I. y con ese P.N.R. se pone fin, como por arte de magia, a
CREACION DEL P.R.I. 17 las luchas entre correligionarios que habían militado en contra de Victoriano H llena, después en contra de Carranza, y luego en contra de Obregón.
Pero ¿qué viene a ser esta persona moral, partido político P.N.R.?
pues ya lo habrá entendido Ud. lectora(or), aluml1a(o), nada más ni nada menos, que una FICCION JURIDICA, OTRA PERSONA MORAL A LA QUE GOBIERNAN Y DIRIGEN LOS MAS INTELIGENTES, O LOS MAS DUCTILES, O LOS MAS AMBICIOSOS, Y A51 SE APODERAN A TRAVES DEL CONTROL Y DE LAS DECISIONES DE ESTA PERSONA MORAL, DEL MANDO DE OTRA PERSONA MORAL, El. ESTADO, SIN VIOLENCIAS Y SIN CATACLISMOS SOCIALES.
En el P.N.R. se toma la decisión de quien va a ser el candidato a ocupar la presidencia de la República, y cuando ese candidato sale "electo por el pueblo", como le debe al "Partido" el haber sido electo y haber alcanzado la primera magistratura, tiene que distribuir los cargos o puestos de mando secundarios en el Estado, entre sus correligionarios del P.N.R.
Es así como se ha logrado por más de 60 años mantener el poder por los miembros del P.N.R., luego P.R.M. y luego P.R.I., y con ello una razonable paz social, interrumpidos sólo en forma parcial por pequeños movimientos sociales de grupos de descontentos que no pudieron obtener nada de su militancia en el "Partido Oficial".
De esta manera se puso fin, en forma sabia, utilizando una ficción jurídica persona moral, a los cuartelazos, a las rebeliones, a los golpes de Estado, y así se logra un remanso de paz que permite, sin duda, que se empiece a pensar por los "caudillos", ya no en apoderarse del mando sólo para tener el placer de mandar y ser temido, a más de enriquecerse económicamente, sino que les permite sentirse ya hasta paternalistas y empezar a realizar obras en beneficio de la colectividad, de los gober- nados, pero sin descuidar por un solo momento sus intereses personales.
Corre la anécdota. expuesta por el propio presidente Alvaro Obregón, en donde él les decía a sus amigos que él, Alvaro Obregón, era el presidente más honrado que hubiera tenido hasta entonces el país, pues como le faltaba un brazo, "SOLO PODIA ROBAR CON UNA MANO".
Ya después los presidentes se dedicaran a favorecer a sus amigos, y ver que éstos constituyeran "sociedades anónimas", para que éstas también personas morales, se hicieran cargo de las "obras públicas que hace el Estado en beneficio del pueblo", obras que si se hubieran pagado en su justo valor, tendrían un costo de 100, y sin embargo se le cobraron al Estado a razón de 1000 o 2000, obteniendo así el señor presidente y sus amigos, pingues ganancias, pero figurando como beneficiados eco- nómicamente sólo los amigos, pues el señor presidente debía permane-
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cer "impoluto", limpio, inmaculado, sin mancha, y que nadie pudiera probar que había dispuesto del dinero del pueblo.
Después ya se empiezan a descarar los presidentes, yesos contratos de obras públicas, se les da no sólo a los amigos, sino básicamente a los parientes, y empieza así la época del nepotismo, en donde hermanas, hermanos, y demás familiares del presidente y de los más altos funcionarios empiezan a ocupar cargos públicos al lado del presidente y de sus secretarios, para conducir así al Estado, con la cómoda y demagógica [Tase de "beneficiar al pueblo".
y así sigue el país, pero se aprecia entonces que tiene la creación y uso de la persona moral Estado, una finalidad muy diferente de la que en la teoría se piensa, y muy lejana de obtener el "bien común".
6.-Qué es el bien común.
Estimo que para no atiborrar de ideas sobre esta noción al lector(a), alumno(a), es suficiente con darle las palabras que externa Gustavo Radbruch. Este autor dice
"Se puede definir el bien común confiriéndole un sentido específicamente so- cial; es el bien de todos 0, por lo menos, del mayor número de individuos posible, el bien de la mayoría, de la masa, pero el bien común puede también revestir un sentido orgánico: es el bien de una totalidad que este representada por un Estado o por una raza, y que es más que el conjunto de los individuos. Se puede, en fin, atribuir a esta noción el carácter de una institución; el bien común consiste entonces en la realización de valores impersonales que no responden ni solamente a los intereses de los individuos, ni a los de una totalidad cualquiera, pero cuya importancia reside en ellos mismas... "(16)
7.-El Estado y los Partidos Políticos.
La ficción Estado en México, permite a quienes lo guían, tener el poder, el poder para gobernar como ellos deseen, el poder de dirigir, el poder de determinar, como ya dije antes, cuál estiman ellos que debe de ser el camino que se le imprime a todos los actos del pueblo; pero como siempre sólo habrá un sujeto, una persona física en la "silla presidencial", yeso daba lugar a las arrebatingas por la silla; entonces el problema se solucionó en 1929 con la creación del llamado "partido oficial" del cual ya hablé antes.
Esa persona moral "partido oficial" ficción jurídica, dirigida por los más fuertes políticamente hablando, de los políticos los más inteligentes8
(16) Radbruch, Gustavo. El fin del Derecho. En los fines del Derecho. Bien común, Justicia, Seguridad. Trad. de Daniel Kuri Breña. Imprenta Universitaria. 3a. Ed. 1960, pág. 94.
EL ESTADO Y LOS PARTIDOS POLITICOS 19 duda, esa persona moral digo, es la que determina qUIen, en su nombre, se le ofrecerá teóricamente al pueblo, para que éste lo "elija" y ocupe la cabeza de] Estado, la cabeza de esa otra ficción que amalgama al resto de los gobernados, quiéranlo o no, pues si no lo desean, entonces se les crea el delito de "disolución social" para quienes no se some- ten a las decisiones y a la manera de gobernar del que fue "propuesto" e "impuesto" por el partido oficial.
Pero eso sucedía en la década de los años 30, en que el pueblo estaba poco po1itizado y permitía un férreo control por parte de los miembros del partido oficial; pero algunos años después, como no todos los políticos inteligentes del país estaban de acuerdo en que no se les dejara entrar a ese partido oficial, o bien no deseaban entrar a él, fue que pensaron en crear otras nuevas personas morales, ficticias, a las que se les ha llamado "partidos de la oposición".
Aquellos sujetos físicos que no estaban conformes con que se les tuviera marginados del poder de mandar, crearon unas personas morales que se titularon "partidos de la oposición", y empezó la lucha por alcanzar el poder, pero siempre en forma incipiente, pues el pal1ido oficial con tantos años de estar sus miembros en el poder, en los puestos clave de control de los dineros del pueblo, en forma de "patrimonio del Estado", hicieron y deshicieron a los pobres partidos de oposición y a sus miembros.
Surgió, sin embargo, un fuerte movimiento social, y sus iniciadores, después de ser atacados, asesinados muchos de ellos, lograron hacer que los del partido oficial entendieran que ya había grupos considerables de personas inconformes con estar marginadas del goce y uso de los beneficios del mando. En ese momento, "el Estado" manejado por los miembros del partido en el poder, recurrió a un artilugio que consistió en permitir que todos los proscritos, los que formaron los partidos políticos de hecho, y no reconocidos por el Estado, pudieran entrar al juego político del país, pero eso sí, siempre en minoría, para que el partido oficial, después de que los dejara hablar, y de la apariencia de que se respetaba la libertad de expresión política, pudiera seguir mangoneando a través de la votación que siempre la controla y la tiene mayoritaria.
Algo así como la frase que usaba D. Procopio cuando era pulquero; decía "aquí nada más mis chicharrones truenan", y así el Partido Revolucionario Institucional, instituido en máximo elector y controlador de los diputados y senadores, y de los gobernadores de las entidades federativas y del presidente mismo, quería dar la apariencia de una "democracia", en donde a los partidos políticos de "oposición" se les dejara hablar.
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repente, en los finales de la década de los '80, concretamente en 1988, se presentó un raro fenómeno de conciencia política, en donde el pueblo ya harto del partido oficial y de sus sistemas, reaccionó violentamente en las urnas, y se llevaron los del P.R.I. el susto de su vida, cuando se encontraron que en muchos lugares del país sus canditados oficiales perdían la elección, y que inclusive en el Distrito Federal sus candidatos a diputados perdieron en casi todos los distritos electorales, las elecciones.
Se dio por fin en la historia de México, un paso enorme en la busca de la democracia, para hacer que cuando menos por el momento, los del partido oficial para ganar votos en las siguientes elecciones, trataran de trabajar, ahora sí, en beneficio del pueblo, y así se preocuparon por los aspectos ecologistas, por llevar electricidad y servicios a los sectores sociales de bajos recursos, y de esa forma pareció y dieron la impresión de que el Estado estaba al servicio del pueblo.
Pero, para la siguiente elección de diputados y senadores en 1991, ese partido oficial volvió a recuperar la fuerza perdida y de nuevo arrasó en las elecciones, y obtuvo el control de la votación en las cámaras legislativas.
No obstante el pueblo se volvió un tanto consciente de sus derechos, y los partidos de oposición lograron variados éxitos en algunas entidades federativas.
Se llegó a dar el caso, por primera vez en la historia del país, que un gobernador de una entidad federativa, no fuera del partido oficial, así sucedió en Baja California.
Ojalá que esa incipiente apertura democrática, perdure y avance, y que haya en México verdaderos partidos políticos de oposición, que lleven la democratización al Estado, lo cual parece suceden al elegirse otro gobernador más, de un partido de oposición, en Chihuahua.
S.-Qué es en realidad el Estado. El Principio de Tonatiuh.
Jurídicamente hablando, el Estado es una "persona", con todos los atributos de las personas físicas, y con goce de derechos similares a los de las personas físicas, e inclusive en ocasiones con un régimen jurídico privilegiado. Substituye a la figura del rey, del emperador, del monarca, del brujo o del cacique.
Pero ¿sirve esa persona ficticia para ocultar algo? desde luego que sí, y ya se dijo