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Statement on the remuneration policy applied to the reported year: remuneration

Board of Directors • Karel Boone, Chair

1.3.4. Remuneration report

1.3.4.3. Statement on the remuneration policy applied to the reported year: remuneration

Todos sabemos, en algún nivel consciente o inconsciente, que hay hombres que suelen llevarse la mayoría de las mujeres, mientras que todo el resto los mira con envidia. No hace falta ser muy detallista para darnos cuenta que, incluso de niños, este tipo de niños son los que suelen ser los líderes de los grupos, incluso sin darse cuenta. Los que no entran en esa categoría simplemente llaman la atención de forma esporádica, ya que las mujeres no se suelen fijar en ellos desde un punto de vista sexual. A veces, sin embargo, los ven como buenos amigos. Justamente no debemos caer en esto si buscamos tener algo sexual con las mujeres, sino que debemos actuar de forma más dominante demostrando liderazgo, tal cual haría un macho alfa en la naturaleza.

Si hay algo que los caracteriza es su capacidad de liderazgo: las mujeres suelen valorar muchísimo a los hombres que son capaces de liderar a otros hombres, por lo que muchas veces con el simple hecho de dominar (de buena forma, claro) a sus amistades masculinas habremos sumado varios puntos a sus ojos. Entre sus características podemos encontrarnos con que suelen ser seguros de sí mismos, con una alta autoestima, lo que hace que se vean poco afectados por cualquier problema que les surja, incluyendo también indiferencia al rechazo.

Un macho alfa puede ser agresivo si se ve amenazado, pero al mismo tiempo es capaz de bromear con las mujeres sin problemas. No son posesivos o celosos (porque un macho alfa puede estar con quien quiera, así que una mujer particular no hará que lo haga sentir necesitado por ella). A pesar de todo, son emocionales: se apasionan por lo que hacen y lo transmiten a los demás permanentemente, pero lo que no les interesa los despreocupa.

En contraste con los machos alfa, nos encontramos con los machos beta. Los beta son nerviosos, tienen un estado social bajo y son normalmente seguidores del líder, porque carecen del carisma de los alfa. En general se suelen ver muy afectados por el rechazo, y muchos de ellos son algo tímidos, con autoestima más bien baja. Cuando ven una mujer, se suelen poner pesados y demostrar algo de desesperación debido a su falta de éxito, cosa que a los machos alfa no les sucede.

La mayoría de los beta son los clásicos tipos buenos que componen la mayoría de los hombres. Ellos en la práctica casi parece que suplicaran por tener sexo con una mujer, haciendo todo tipo de despliegue esperando ser recompensados (llegar a su casa en un buen auto, llevarla a una cena de lujo, etc). Al final de la noche, se quedan con las

La mayor carencia de los tipos buenos (betas) está en el hecho de que son predecibles y aburridos. No presentan un desafío. Si se les pide algo, cumplen. Intentan convencer lógicamente a las mujeres de que son buenos para ellas, sin entender porqué no pueden darse cuenta por ellas mismas. Las mujeres necesitan acción, desafíos, que las cosas las tomen por sorpresa de vez en cuando… y todo eso es lo que les transmite un macho alfa al ser impredecible.

Sabiendo como actúa un beta y sus dificultades para ganar mujeres, debemos evitar todo tipo de pensamientos como “si esta mujer me deja, me costará mucho conseguir otra”, “¿cómo hago para caerle bien a esta chica?”, “cualquier oportunidad que tenga con una mujer es bienvenida porque sino puedo llegar a no tener sexo por meses” y demás actitudes que no se corresponden con cómo un alfa pensaría o actuaría. Ese esfuerzo por agradarle a las mujeres, especialmente si es notorio y exagerado, baja nuestro valor muchísimo. Históricamente, los machos beta basaron su acotado éxito en ser proveedores de las mujeres: como no podían darles una personalidad y actitud dominantes, decidieron ofrecer bienes materiales, comodidad y servicios a cambio. Este tipo de actitudes las mujeres las decodifican rápidamente: invitarles un trago en un boliche, especialmente si ni siquiera saben su nombre, es una actitud de proveedor, característica de un beta. Es como si estuvieran transmitiendo que se dan cuenta de que su valor es menor al suyo, por lo que agregan una cena, regalos, rosas y demás para compensar esa carencia, lo cual no funciona. Un macho alfa no necesita de esto para conquistar a una mujer: sabe como hacerla sentir, instintivamente, que esa personalidad avasallante, de hombre siempre decidido y sin tapujos, es lo que debe elegir.

Si decidimos invitarles algo, debe ser porque nosotros queremos o para recompensar que ella hace lo que buscamos, y no hacerlo porque ella nos lo pida. Si ella quisiera algo podremos tenerlo en cuenta, y dárselo en otro momento para quedar bien, sin de esta forma dar la imagen de proveedor permanente como si estuviéramos intentando comprarla con esas acciones. Es tanto el deseo femenino por los machos alfa que incluso más de una vez dejarán que sea el macho alfa quien las satisfaga sexual y sentimentalmente mientras que sea el macho beta quien sea el encargado de proveer a la familia. Mientras que el macho alfa en la naturaleza fecunda a las mujeres, el macho beta se hace cargo de sus hijos y da alimento a la familia con tal de al menos estar cerca de la mujer.

El problema de ser un beta entonces pasa también por el hecho de que la táctica de orbitar alrededor de la mujer esperando por una chance (“hombres satélite”) mientras pasa el tiempo sin resultados no suele funcionar. Especialmente los más tímidos

recurren a esto: esperar el momento adecuado y que en un golpe de suerte las cosas se den a su favor.

Lamentablemente, este tipo de hombres terminan siendo solamente una especie de tampones emocionales de las mujeres, ya que mientras las escuchan atentamente sobre todos los problemas con los hombres idiotas de sus vidas, jamás considerarán tener algo con ellos por considerarlos sus amigos. Admitámoslo: aún reconociendo que el tipo del que hablan es malo, siempre terminarán volviendo a acostarse con él en vez de con el bueno que lógicamente las intenta convencer gracias a incontables horas ofreciendo su tiempo para que se descarguen.

Al hablar de los requisitos de un macho alfa, se tendría que tener en cuenta también lo que inconscientemente muchas mujeres quieren, que es un hombre independiente, completamente responsable de sus actos, que no necesite de nada ni de nadie para estar bien, siendo siempre auto-dependiente. Por más que no lo admitan, la mayoría de las mujeres encontrarán esta actitud atractiva, mientras que otros hombres que les den cualquier cosa que deseen para lograr su simpatía no serán vistos de la misma forma. Preocupándose tanto por ellas, demuestran que valen mucho menos al no estar a la altura de las circunstancias. Estos hombres, con suerte llegarán a ser, a lo sumo, amigos. Las mujeres realmente lindas incluso llegan a acostumbrarse a este tipo de trato en que los hombres les dan todo lo que piden. Pensarán, incluso, que es común que ellos hagan cosas sin recibir nada a cambio. Nosotros debemos ser diferentes: no darles todo lo que quieran, o si decidimos dar, que sea porque nosotros queremos y no porque ellas pidan. Lamentablemente, llegado el caso actuarán como ofendidas. Nosotros instintivamente buscaremos recomponer las cosas ya que de lo contrario habrá más chances de que no progresemos más. La solución es lógica: no hicimos nada para ofenderlas, y no debemos siquiera pedir disculpas.

En la realidad, sucede lo contrario: ese miedo por fallarles nos jugará en contra, y les demostrará que “somos uno más del montón” porque buscarán justamente al que NO le dé todos los gustos. Si el hombre es lo suficientemente independiente y despreocupado como para no querer atender sus caprichos, eso será una gran demostración de lo interesante que puede llegar a ser, y tendrá un valor especial para ellas. Pasando esta prueba, nos veremos como un alfa a sus ojos.

Por más que no lo entendamos al principio (ya que nuestra mente funciona diferente a la de las mujeres), así es cómo debemos actuar… y ésta es una de las razones por las cuales los “chicos malos” más de una vez se quedan con la chica que todos quieren. Incluso sin quererlo, están más cerca de un macho alfa que los chicos buenos. Es

definitiva, son independientes, despreocupados y no se esfuerzan por comprarse su simpatía.

Obviamente, los chicos malos también tienen puntos negativos a montones: las tratan mal, las insultan, les son infieles, les mienten y les rompen el corazón. Claramente, esto no es lo que debemos hacer si queremos que nos vaya bien. Para las mujeres, hasta en el caso de contar con todos esos defectos, preferirán a este chico malo que a pesar de todo es un hombre independiente que no depende de ella, antes que al hombre sumiso que es uno más del montón que termina satisfaciendo sus caprichos. Lo ideal para nosotros será buscar un equilibrio, y al hacerlo llegaremos al punto justo donde ellas se sienten atraídas por nuestra independencia pero a su vez se encuentran conectadas sentimentalmente con nosotros.

Al analizar las cosas que buscan, curiosamente, veremos aspectos como que el tener confianza en nosotros mismos y el ser desafiantes serán clave en nuestro éxito con las mujeres, todo estrechamente relacionados con lo dicho hasta ahora. Todo lo relacionado a nuestros altos valores de supervivencia y reproducción entra en juego nuevamente. Hay varios elementos a tener en cuenta que las mujeres buscarán en nosotros: buenos genes, estatus o poder de algún tipo que pueda ofrecerles a ellas alguna posición ventajosa (alimento, vivienda, bienestar en general), protección y asistencia.

Hace poco escuché en una serie de televisión una buena frase: “Esta es mi filosofía en cuanto a los hombres. Es importante tener alguien que te haga reír, alguien en quien puedas confiar, y alguien que te excite sexualmente… y es realmente pero realmente importante que esas tres personas no se conozcan entre sí”. Increíblemente, es verdad: muchas mujeres buscarán llenar sus espacios vacíos con otros hombres si el que tienen a su disposición no las satisface.

En el caso de los machos beta, proveedores, probablemente las satisfagan solo en ese aspecto pero a la hora de tener sexo excitante y descontrolado, las mujeres terminen buscando un alfa porque son ellos quienes realmente las vuelven locas. ¿De más está decir que tenemos que ser el alfa, no?

Por suerte para los hombres, con el solo hecho de aparentar ser alfa (y no literalmente serlo) alcanzará. No necesitaremos hacer ninguna muestra de nuestro poder, liderazgo innato u otras cualidades. Simplemente transmitiendo esas cualidades alcanzará para lograr nuestro cometido. Es importante no caer en una burda exageración de lo que tenemos que ser: un macho alfa no es un hombre que anda buscando pelea con otros hombres, denigrando a las mujeres o siendo posesivos con todo el mundo. No caigamos en una caricaturización bizarra de macho alfa porque será incluso peor que estar lejos de aparentar ser uno.

En la naturaleza, más de un beta intenta ser alfa, dado el status ventajoso en todo sentido que eso conlleva. Dado que muchos de los alfa son determinados simplemente por sus capacidades físicas, los beta suelen ser más débiles y menos aptos para las demostraciones físicas en peleas o similares. Es por eso que a toda costa quieren demostrar su aptitud, haciendo exageración de sus dotes o buscando pelea ante otros machos más grandes.

Los machos más pequeños demuestran exagerada agresividad sin sentido, y generalmente les juega en contra. Un claro ejemplo de la vida cotidiana pasa con los perros: ¿alguna vez notaron como los más pequeños son los que más ladran e intentan (desde lejos) pelear a los más grandes como mostrándose fuertes, mientras que los grandes a duras penas se preocupan? Bueno, lo mismo pasa muchas veces con los hombres y es algo que se debe evitar para no caer en ridículo.

La actitud agresiva de los animales pequeños es una adaptación natural para hacer frente a los más grandes que de por sí son percibidos mejor por las hembras, ya que de esta forma, al menos, pueden llegar a intimidar a algún despistado. Estudios demuestran que en la mayoría de los casos, las peleas por el harén de hembras (que corresponde al macho alfa) son iniciadas por los animales más pequeños, y a su vez, son ellos también quienes suelen perder. Lógicamente, debería ser al revés: los animales grandes deberían ser los que, con todas las de ganar, pelearan a los más pequeños, pero en la naturaleza generalmente no se suele dar de esta forma.

Los machos beta se suelen sentir inferiores, ya que, de hecho, en general lo son. Esta actitud se la conoce como “complejo de Napoleón” (en honor a Napoleón Bonaparte, emperador y estratega militar francés, quien se piensa que debido a su corta estatura buscaba poder, guerra y conquista para compensarlo), también conocida en el lenguaje coloquial como “complejo de inferioridad”. Obviamente, el macho alfa no se ve molesto por sus defectos (ya que a su criterio no los tiene, o no son importantes) ni necesita mostrarle nada a nadie: está contento con como es y su autoestima es alta.

El macho alfa también tenderá a decir menos de lo necesario: no necesitará rellenar de palabras o explicar las cosas. De hecho, esto no es algo que lo preocupe. Cuanto menos diga, más misterio generará… y de todas formas, las mujeres se guían por lo que sienten, no por lo que les expliquemos así que en casi todos los casos será redundante. Lo que sí valorarán será nuestra decisión permanente: un hombre que sepa lo que quiere y las lleve por su camino valdrá mucho más que alguien que les pregunte lo que necesitan o intente satisfacerlas.

CAPÍTULO 9