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6. Methods and Materials 121 !

6.3 Post-Survey Methods 140!

6.3.3 Statistical Analysis 157 !

La herramienta básica usada dentro de las organizaciones es hablar para descubrir el pensamiento y actuar para entender lo hecho. En otras palabras, el aprender se convierte en expresión y se entiende en la práctica significativa del acto de la palabra. Algunos de los mecanismos comunicativos para mejorar las interacciones se vinculan con la manera de utilizar nuestras palabras.

Muchos autores recomiendan que el diálogo se caracterice por ser cálido, simple, directo y comprensible. Al difundir una información se debe repetir los puntos más importantes, escuchar con atención, ponerse en el lugar del otro para tratar de comprender sus puntos de vista, utilizar señales no verbales coherentes a lo que se dice y conocer los diferentes roles que cumplen las distintas personas, como las funciones que asumen en las relaciones cotidianas.

Debemos ser conscientes de los mecanismos de percepción selectiva que influyen en la organización bloqueando con sus valoraciones la variación necesaria para el cambio y el crecimiento de la escuela. En ese sentido, debemos tomar en cuenta los procesos de retención que pueden coevolucionar con los sistemas organizativos.

Variación como rasgo peculiar de algún grupo o personas tratando de cambiar rutinas con el fin de mejorar las estructuras existentes en los procesos formales y/o internos. A estos grupos los llamaremos de vanguardia.

La selección de estas variaciones dependerá del sentido de convivencia organizativa en cuanto a los modelos de teorías de uso defensivo o de entendimiento productivo. Por consecuencia las escuelas madurarán, algunas más rápido que otras y muchas se estabilizarán con su modelo predeterminado.

Es necesario entender que la organización madura en la medida que cambia analíticamente con la información refrendada por la acción significativa.

Estas variaciones serán concertadas en los procesos comunicativos donde la toma de decisiones se basa en la participación consensual del equipo. La herramienta necesaria para una selección pertinente es la retención. Ella constituye el elemento clave para construir sentido en la acción y estará indudablemente ligada a la experiencia. Así como, las percepciones de las limitaciones del ambiente que en muchos casos constituyen nuestras barreras, restricciones y prohibiciones que encubren resistencias y temores.

Superar las barreras y filtraciones que dificultan una buena comunicación sea en: la omisión (supresión de aspectos claves) la distorsión (cambios o alteraciones importantes), la evasión (olvido consciente), las sobrecargas de mensajes, y las incoherencias de las propuestas se vuelve necesario para dar forma a nuestras decisiones en nuestras acciones.

Para ello, es importante reconocer que los sentimientos cuentan tanto como el pensamiento derivado de nuestras experiencias: "Diremos mejor que una experiencia previa puede teñir de emotividad las percepciones posteriores. Y eso implica una forma de valorar, de adjudicar sentidos que condicionan directamente la conducta a seguir." (Prieto, 1985:317).

En esa dirección nuestras mentes están exquisitamente coordinadas; los sentimientos son esenciales para el pensamiento y el pensamiento, a su vez, lo es para el sentimiento pero, cuando aparecen las emociones incontrolables la mente emocional domina y aplasta a la mente racional, perdiendo el control hasta un extremo, en que luego con un poco de comprensión y reflexión nuestras reacciones nos parecen injustificadas:

"Estos estallidos emocionales son asaltos nerviosos. En esos momentos, como sugiere la prueba, un centro del cerebro límbico declara una emergencia y recluta al resto del cerebro para su urgente orden del día. El asalto se produce en un instante, desencadenando esta reacción unos decisivos instantes antes de que la neocorteza, el cerebro pensante, haya tenido la oportunidad de vislumbrar plenamente lo que está ocurriendo."

(Goleman 1998:33) La búsqueda de evidencias nos permite vislumbrar señales que nos colocan en posición de alerta antes de suscitar reacciones incontrolables. Sólo en la apertura de la comunicación se podrá aclarar distorsiones o interpretaciones equívocas suscitadas en la discusión de alternativas de solución.

La aceptación de una decisión está asegurada cuando hay racionalidad y coincidencia entre el mensaje que se presenta con los

procesos de la realidad vivida por la organización. Influyen la confianza plena de la integridad del líder que invita a participar en una determinada toma de decisiones; las relaciones entre los miembros; y la concordancia con la cultura institucional compartida por el equipo de trabajo.

Su evidencia permitirá la cooperación y participación coherente esperada para el éxito de las acciones. Así, las personas involucradas actuarán con honestidad con los demás y compartirán informaciones cuando sean requeridas con el fin de propiciar el crecimiento del equipo institucional.

Los códigos manejados en los procesos de comunicación para la toma de decisiones adquieren una importancia vital en la organización. Ellos permitirán la flexibilidad, la adaptación a situaciones nuevas y redes de sentido. Es decir, más allá de las palabras intervienen también gestos, movimientos, postura corporal, diseño de objetos y espacios que personalizan compromisos en el accionar cotidiano.

Prieto (1985:353) nos refiere:

"Estos conjuntos de reglas sólo pueden ser comprendidos a través de la captación del contexto de sentido en que aparecen y que, en definitiva sostienen. Son respuestas a situaciones vividas en algún momento por un grupo social, y en general son respuestas eficaces, válidas para enfrentar la vida diaria. Su continuidad depende de la permanencia de las condiciones que la originaron, o al menos, algo cercano a ello".

Para tomar decisiones entonces requerimos de una afirmación cultural que nos permita la posibilidad de diagnosticar y evaluar reflexiva y

críticamente situaciones reconociendo que una forma de filtración negativa en los procesos comunicativos es cerrarnos a determinados estereotipos o clasificaciones por nuestros propios prejuicios, los cuales, muchas veces distorsionan en la crítica destructiva la comunicación abierta y de crecimiento.

El rechazo y la resistencia en los procesos de comunicación se producen cuando los individuos se sienten desinformados o atacados por reacciones ajenas sin lograr entender las causas y razones que las motivan ya que sólo este conocimiento es manejado por uno y/o unos cuantos, produciendo una suma de conflictos internos ocasionados por las incoherencias entre la realidad común, sus percepciones y sus propios intereses.

Logrando cohesiones culturales producto de rutinas de colaboración en los procesos se podrá lograr los ideales suscitando compromisos comunes de integración y de cooperación en la institución donde la participación respeta democráticamente las diferencias, esto es, asumir al otro con toda su complejidad.

CAPÍTULO 3