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Step 2: Geodesic Learning for Landmarking

CHAPTER 5: DEEP GEODESIC LEARNING FOR SEGMANTATION AND ANATOMI-

5.3 Step 2: Geodesic Learning for Landmarking

A través de este diálogo podríamos establecer como hacen Deleuze y Guattari (1978), posiciones de lo creado. Los autores distinguen entre “literatura mayor” y “literatura

64 Ya sea en la escritura automática, el creador elige, opta, conscientemente o no, por unas conjunciones de signos, de sonidos, podríamos afirmar que por una intuición que pudiera construirse desde el oído interno, oído de humana cavidad histórica y/o las imágenes.

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menor”, diferencia que amplifico a las artes en general65

. Por una parte, las artes mayores serían aquellas que vienen a hacer durar la tradición, a matizarla, a construir sobre ella, a través de ella, más o menos con su lenguaje, con sus palabras, con sus sentimientos. Por otra parte, las artes menores tendrían otro cariz, otro interés ya sea por rebeldía o necesidad de liberación, pues las artes menores son aquellas que se desarrollan en la frontera de las artes mayores, a veces con sus recursos, con sus formas instituidas, con sus colores y tactos. Pero la vitalidad de las artes menores se encontraría en la búsqueda por renacer, en algunos casos ignorando la historia. La vitalidad de las artes menores sería la vitalidad de un grito de autodeterminación y búsqueda. En esta búsqueda, el decir de las artes menores estaría distribuido entre el decir irónico y oscuro, y el decir manifiesto, ya sea por evitar el riesgo de decir lo que no se puede decir (porque te pueden “castigar”) y/o por la búsqueda de la producción de relaciones alternativas al imaginario social. La literatura menor involucraría una visión crítica que sea capaz de expropiar y apropiarse, transvaloración, transculturación, desjerarquizando, deconstruyendo. El escritor menor, de la razón de Haroldo de Campos66, sería un antropófago, un caníbal, polemista y antologista, luchador y elector de su dieta. Rumiante deglutinador de las metáforas de la tradición (evolución natural, progreso, graduación, gloria). La literatura menor avivaría la lengua, propone ruidos para el orden, como el ímpetu marginal de la antitradición del carnaval bajtiniano, profanador, desacralizante. Espacio lúdico de la polifonía y el lenguaje convulsionado, en donde todo puede coexistir con todo, al igual que en el “almagesto barroco” (de Campos, 2000).

El “arte mayor”, por mucho que quiera fijar y fijarse dentro de una tradición, elaboraría siempre una recreación del origen en un contexto socio-histórico concreto. Pero, toda vuelta a la “originalidad”, vuelta a los orígenes, a los fundamentos, consistiría en un remontar hoy la corriente del río heraclitiano. T. S. Eliot lo poetiza así en “East Coker”, el segundo cuarteto de Four Quartets (1945):

Y lo que debe ser conquistado

Mediante fuerza y sumisión, ya ha sido descubierto Una, dos, varias veces por hombres que uno no tiene esperanza de emular

65 La distinción no atiende a formas modernas de lo social como el Estado, la Nación… sino a estratos y flujos locales, concretos, de la institución de las formas de lo social. Respecto de lo que no traro, Haroldo de Campos (2000), a partir de la carta de Engels a Conrad Schmidt, arguye que los paises “subdesarrollados” sí pueden tocar el primer violín en filosofía. Canibalizar la tradición, rumiarla, deshacer y desechar sus ideas, porque “somos concretistas. Las ideas dominan, reaccionan, queman gente en las plazas públicas. Suprimamos las ideas y las otras parálisis, por los derroteros; creer en las señales, creer en los instrumentos y en las estrellas” “Nunca fuimos catequizados. Vivimos a través de un de recho sonâmbulo. Hicimos nacer a Cristo en Bahía, o en Belem do Pará / Pero nunca admitimos el nacimiento de la lógica entre nosotros” “Ya teníamos el comunismo. Ya teníamos la lengua surrealista, la edad de oro” Oswald de Andrare en Manifiesto Antropofágico (1928).

66 La razón antrpofágica se inspira en el Manifiesto Atropófago (1928) de Oswald de Andrade. Según Haroldo de Campos, la “razón antropofágica” deviene del barroco, momento de no-origen en que en América Latina surge descomunlamente una poesía orgánica, una poesía que se construye desde las líneas de fuerza de sus propios materiales, sin una poesía culta antecedente, como en el caso de Europa. Visto por Octavio Paz de la siguiente forma: “Desenraizada y cosmopolita, la literatura hispanoamericana es regreso y búsqueda de una tradición. Al buscarla, la inventa” (En Puertas al campo, 1961).

55 —Pero no hay competencia:

Sólo existe la lucha por recobrar lo perdido Y encontrado y perdido una vez y otra vez

Volver al origen sería diferente cada vez, la vuelta al mito por el rito, hace del mito repetición, lo modifica, lo tonaliza, lo colorea, lo ilumina. La originalidad está en la recreación, en la reproducción, en la imitación, lo que conlleva siempre una labor creativa en su aproximación. En Diferencia y repetición, Gilles Deleuze

(

1988

)

trata el tema de la creación reflexionando a partir del carácter temporal (y por tanto heterogéneo) de la “repetición”. Según el autor, repetición y reproducción serían lo mismo, y significan crear. La repetición no tiene que ver con la simple acción de hacer una copia de un modelo originario que lo sustituya, sino más bien, “la repetición es la diferencia sin concepto”, no sería así representable, convertida en “dato”. Deleuze subdivide la repetición en tres tipos: (1) repetición pasiva e irreflexiva de hábitos y costumbres; (2) repetición como la construcción de la memoria (“no percibimos prácticamente más que el pasado, siendo el presente puro, el imperceptible progreso del pasado que corroe el porvenir” que dijera Henri Bergson); y por último, (3) la repetición como lo nuevo, como lo que ha sido “purificado” y seleccionado, la repetición como la diferencia en sí misma, en otras palabras, la repetición creada por un sujeto activo sobre lo real, por lo que sólo es posible acceder a ella a través de la problematización que haga el sujeto de su realidad.

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