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Step 5: IFD Processes Credentials

G. AUTHENTICATION PROCESS

6. Step 5: IFD Processes Credentials

Se dice que el auténtico amor aterriza en la entrega; que damos a quien amamos, sea mucho o poco. Y se dice que la ilusión invita a la entrega total. Pero, ¿te han dicho que, en ocasiones, no hay igual correspondencia? ¿Has oído que debes entregar todo, sin esperar nada a cambio? ¿Es esta propuesta una exageración?

Los enamorados tienen fama de locos, de flotar en la nube. Han conseguido esta fama con méritos, pues han llegado al suicidio, al rapto, a la fuga conjunta, a la renuncia de una gran herencia y al amor a escondidas. Aseguran su entrega total, sin límites. Tanto, que muchos jóvenes están convencidos de que nada debe negarse a la pareja. Pero, ¿es maduro dar todo con la base única de dos meses de enamoramiento?

—Mi opinión es que la entrega a la pareja es dar tu propia persona a alguien —dijo muy convencida.

—¿Todo? —Sí.

—¿Todo, todo? —Sí.

La donación de sí es un valor altísimo, porque se da el tiempo, las cualidades, las posesiones… Es el despojo de lo propio para beneficio de otro.

—Pero, ¿basta apoyarse en el sentimiento para una renuncia tan grande? —Yo creo que sí —respondió con seguridad.

—¿No te parece que primero debe aclararse que el noviazgo no es un martirio sagrado, donde se entrega la persona a la divinidad?

—Para mí, el noviazgo es tomarse de la mano para un largo viaje. —Y, ¿deben amar los dos?

—¡Pues claro!

—¿Tienes en cuenta que amar es también recibir amor? —asintió con la cabeza y yo añadí—. ¿Que se muestra en hechos y en entrega?

Volvió a asentir. Una amiga entró en la conversación y preguntó: —Pero, ¿cómo dar todo, si hay noviazgos que se rompen?

El desconcierto apareció por primera vez en el rostro de la joven, que me miró, como pidiendo mi opinión.

—Me parece que se debe dar todo cuando el amor queda comprobado. —Pero, ¿se puede comprobar el amor?

—Sí se puede. Más todavía: es necesario comprobarlo, porque hay amor verdadero y hay engaños, hay amor estable y hay emociones pasajeras.

—De acuerdo. Pero, ¿de qué manera se comprueba? —añadió la amiga.

—Lo primero es preguntarte y preguntar a la otra parte para qué se quiere formar pareja.

entrega total.

—Porque la finalidad del noviazgo no es sólo seguir la atracción o disfrutar el enamoramiento. La finalidad del noviazgo es probar ambos si se aman y si pueden vivir juntos.

—Algunos piensan que el noviazgo es ya vivir juntos, sin esquemas rígidos y costumbres anticuadas.

—Sí, muchos lo piensan, porque cambian la palabra noviazgo por la de unión estable, es decir, no asumen la responsabilidad de llamar prueba al ensayo. De hecho, ¿qué hacen si no funciona la química tras seis meses o dos años?

—Pues… se rompe la pareja.

—Entonces, ¿hubo amor en esa unión o simple enamoramiento?

Me criticarán porque muestro desconfianza hacia el enamoramiento. Pero recalco que el enamoramiento atrapa a la mayoría, nublándoles la mente. Desconocen que la potencia de los sentimientos, por muy fuertes que sean, no es amor. Pueden coexistir enamoramiento y amor, pero el primero cesa cuando los sentimientos bajan, mientras el amor no se interrumpe cuando las emociones disminuyen.

—Eso suena muy teórico —replicó un joven del auditorio cuando daba la conferencia. —Es más práctico de lo que parece. ¿Sabes por qué?

—hice una pausa para acentuar mi siguiente afirmación .

—Porque el verdadero amor se ve en la entrega, sobre todo cuando pasa la emoción, y hay enamorados que la frenan al desinflarse su enamoramiento. En cambio, la entrega surgida del amor, permanece.

—Pero poca gente se da cuenta de si su entrega nace del enamoramiento o del amor. Me detuve entonces a subrayar que un noviazgo sano conecta el amor de dos personas. Si predomina el interés sobre el auténtico amor en una de ellas, o en las dos, la relación funciona como un negocio, donde los socios se apoyan para conseguir más ganancias, pero se pelean cuando toca repartirlas. Es el caso de los novios que aguantan mientras disfrutan de las diversiones juntos, del sexo, de la compañía agradable… Pero llegan los disgustos, las disputas y sienten que la felicidad se ha esfumado. ¿Qué había en esas personas? ¿Amor o sólo enamoramiento?

—Cada persona tiene su idea del amor —comentó un asistente desde su butaca.

—¡Muy buena observación! —señalé—. Y es frecuente que no sea igual a la de su pareja.

—¿Tiene mucho peso esa diferencia? —Muchísimo. Lo explicaré más delante.

No entendí por qué, pero otro joven levantó la mano e hizo una pregunta que me desconcertó.

—¿Vale más el orgullo que el amor?

Me pareció, además, una consulta dura. Pensé que quizás él daba mucha importancia a no verse humillado, a presentarse con altivez, sin visos de debilidad. O quizás su pareja era demasiado orgullosa y no cedía en los acuerdos necesarios. Con honestidad le propuse.

—¿Puedes explicarme por qué lo preguntas?

—Creo que nadie es suficientemente buena para mí. Comprendí mejor su posición, por lo que le cuestioné. —¿Llega la persona orgullosa a una entrega suficiente? —¿Qué es suficiente? —replicó con seguridad.

—Suficiente es lo necesario para corresponder a la pareja, aunque no sea total. No respondió. Dejé que reflexionara y desvié la mirada al resto de los oyentes.

—¿Y da una entrega suficiente la persona perezosa? ¿Y la caprichosa, la envidiosa o la vanidosa? —dejé las interrogantes en el aire y concluí—. Todos nos entregamos cuando el amor supera esa debilidad que nos frena.

—¿Es verdad que los noviazgos son más importantes para las mujeres que para los hombres? —consultó otro joven.

—No es verdad. Porque existen varones igual que mujeres con entrega generosa a su pareja, así como hay mujeres y hombres que se aprovechan de esta generosidad. Porque la entrega nace siempre del amor.

—¿Por qué dijo que la idea que se tiene del amor influye mucho en la pareja? — preguntó una joven de cabello oscuro.

—Porque puede ser una idea correcta o un poco equivocada. —¿Puede poner un ejemplo?

—Imagina que alguien confunde el amor con el enamoramiento y, en cambio, su pareja quiere recibir amor, no solo emociones. ¿Cómo se tratarán? Quien confunde amor y enamoramiento exigirá más trato sentimental y quien da más importancia al amor pedirá algo más que emociones, como es entrega seria, apoyo cuando pasa una dificultad, compañía frecuente… Para colmo de complicaciones, cada uno trata a la pareja según el tipo de amor que busca. El que sigue la primera idea dará mucho apapacho y quien sigue la segunda idea exigirá más tiempo juntos, más cumplimiento de acuerdos… ¿Qué sucederá cuando la persona con el primer tipo de amor diga que está harto de que le exijan y quien tiene el segundo rechace tanto apapacho? Pues saltarán las chispas y sentirán decepción.

—Pero es normal que cada uno tenga su idea —remachó otro joven.

—Efectivamente. Por eso, conocer la idea del amor que yo tengo y la que tiene mi pareja evita muchos disgustos.

—¿Cómo se logra?

—Pues platicándolo. Es tan sencillo como decir: “Mi idea del amor es esto y esto. ¿Cuál es la tuya?” Las ventajas de esta conversación son muy superiores a lo que ustedes se imaginan.

Expuse luego que del hablar hay que pasar a la acción, pero una joven me interrumpió. —Yo no sé qué tan bueno sea entregarse cuanto pide la pareja.

Muchos la miraron y entendí que les inquietaba el tema, por lo que dije:

—Admitirás que satisfacer los deseos de la pareja es un gesto de amor. Pero reconozco que hay límites. Recuerdo una muchacha que, en una discusión, reprochó al novio que decía quererla mucho pero, aunque vivían juntos, ella no tenía firma en su

chequera. ¿Debía ser total la entrega del varón si el compromiso entre ellos era parcial? Otra joven dijo desde la última fila, con voz firme.

—Algunas personas se aprovechan del noviazgo para manipular a la pareja.

—Tienes razón. Por eso, la entrega completa requiere tiempo: nunca es el arranque de la relación, sino el punto de llegada.

Ella se desabrochó un botón más del escote. Supo que el jefe, en problemas con la esposa, trabajaría el sábado por la mañana. Fue a la oficina con la excusa de llevar unos documentos al archivo.

—¿También trabaja hoy? Nunca lo veo descansar— fue el arranque de la plática. —Se me sumaron muchos pendientes.

—¿Le traigo un café? —La acompaño.

Cuando llegaron a la mesa con la cafetera, ella apoyó la cabeza en su hombro. —Me he cansado mucho esta semana.

—Yo también.

Él sintió la piel fresca y suave de la mujer, quien rozó con los dedos el vello de su antebrazo…

Existen señales falsas de amor. Expresan interés por los gustos de la otra parte como muestras de amor… Pero estos gestos son únicamente seducción, que es diferente del cortejo amoroso con la propia pareja. Lanzan el anzuelo con el objetivo de atrapar, no de estimular a quien se ama. También en un noviazgo puede esgrimirse la seducción sin amor, dirigida a la ventaja caprichosa.

Otra señal falsa de amor es engrandecer la imagen del otro: se ensalzan sus cualidades, se le compara con otras personas para elevarle sobre ellas, se critica a sus adversarios… Se envían señales que esconden el objetivo perverso. Si se aceptan estas señales como amor, la persona falsa consigue retener a su presa, doblegarlo a sus gustos, manipular su libertad, ocultando su egoísmo.

—Pero anteponer el amor hacia los demás es siempre bueno —sugirió una muchacha. —Poner el amor por encima de todo es un valor de generosidad sobre los intereses individuales, un gran valor humano y cristiano, que encauza la entrega a la comunidad y al necesitado. Es válido también en la relación de pareja, siempre que se ejecute con equilibrio: construir una familia no es un acto de heroísmo ante una emergencia de la sociedad o de un individuo necesitado. Es amarse los dos. Entregarse no puede acabar en autodestrucción y en el ofrecimiento de la personalidad demolida o aniquilada a la pareja.

—¿Hay señales de advertencia graves?

—Sí, varias: el abuso físico, verbal, emocional o sexual, que se suelen apoyar en el chantaje. También las adicciones, la infidelidad, la inmadurez o irresponsabilidad que descuida los compromisos acordados…

Otra joven exclamó: —¡Son demasiadas!

—Pues no he terminado, porque también la falta de atracción física, algún lastre emocional o psicológico que reaparece, así como el miedo a romper, son síntomas de una

relación enferma.

Un muchacho comentó:

—Pero tengo que continuar la relación, porque ella me necesita para salir del bache. —Muchas personas sienten la obligación de soportar un defecto grave en su pareja, que ni siquiera intenta cambiar. Ya dije que mantener un noviazgo no es una obligación de llegar al martirio. Es un tiempo para ver el horizonte. Si la pareja quiere recibir amor, debe amar con hechos, con palabras y con avances. Si sólo promete, sin mejorar, quedándose en palabras y promesas, da señales de amor falso.

Existen señales falsas de amor.

Se expresa interés por los gustos de la otra parte, se engrandece su imagen, se ensalzan sus cualidades, se critica a sus adversarios…

Se envían señales que esconden un objetivo perverso.

Si se aceptan estas señales como amor, la persona falsa consigue retener a su presa, doblegarla a sus gustos, manipular su libertad, ocultando su egoísmo

¿Advertencias graves?

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