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En México, la desigual distribución espacial del fenómeno del envejeci- miento es una realidad histórica y estructural motivada por el grado de avance de la transición demográfica regional y por la emigración (Sán- chez- González, 2009; Negrete, 2001). La Geografía de la Población com- parte con la Demografía métodos e indicadores, sin embargo la Geografía inserta la variable espacial como fundamental para el análisis poblacional. El estudio de la vulnerabilidad espacial se refiere a cómo el comportamien- to espacial y el contexto ambiental repercuten en la vulnerabilidad de las personas mayores (Sánchez-González, 2009). Desde un abordaje socioes- pacial, en las personas mayores se debe profundizar en su heterogeneidad cultural y social, las cuales deben plasmarse en la planificación gerontoló- gica de los recursos y servicios, así como de la vivienda, infraestructura y transporte (Sánchez-González, 2007).

Investigación social en envejecimiento y vejez: perspectiva... /Nidya Velasco Roldán et al. La distribución territorial de la población depende de los recursos na- turales y servicios que puede obtener del medio ambiente. La cantidad y calidad con la que se utilizan afecta directamente a la sociedad en aspectos de salud y bienestar, así como en la disponibilidad y calidad de los mismos (Leyva, 2003). En México la distribución poblacional no es homogénea. En el año de 1990 el número de localidades era 156 602 de las cuales 98.3 por ciento eran localidades rurales (menos de 2 500 habitantes), 2.3 por ciento semiurbanas (de 2 500 a 99 999 habitantes) y 0.3 por ciento eran localidades urbanas (100 mil habitantes o más). Durante el año 2005 el nú- mero de localidades se incrementó a 187 938 manteniendo prácticamente la misma distribución (98.3 por ciento rural, 1.6 por ciento semiurbana y 0.1 por ciento urbana) al igual que en 2010 donde las 192 245 localida- des se distribuyeron en rural 98.1 por ciento, semiurbana 2.2 por ciento y urbana uno por ciento. Claramente el número de localidades rurales es mayoría, sin embargo, al revisar la forma como se distribuye la población el resultado es completamente distinto.

Aproximadamente 23 de cada 100 mexicanos habitan en comunida- des rurales, mientras que 29 y 48 lo hacen en comunidades semiurbanas y urbanas, respectivamente. Si ponemos especial atención a la distribución de la población de 70 años o más en el año 2010 y la comparamos con población de 60 años y más, así como con la población total, según el tamaño de la localidad, nos encontramos con una mayor concentración

Cuadro 1. Distribución de población total, mayor de 60 años y mayor de 70 años según tamaño de localidad, México 2010  

Tamaño de la

localidad   Población total   (%)   Población 60 años o más   (%)   Población 70 años o más   (%)   1-2 499   26 049 128   23.2   2 630 329   26.2   1 319 321   28.5   2 500-99 999   32 589 038   29.0   2 747 562   27.3   1 292 747   28.0   100 000 o más   53 698 372   47.8   4 677 488   46.5   2 009 580   43.5   Total   112 336 538   100.0   10 055 379   100.0   4 621 648   100.0   Fuente: elaboración propia con base en el Censo de Población y Vivienda 2010, México.

Hitos Demográficos del Siglo XXI: Envejecimiento Tomo I CIEAP/UAEM

Otro hecho relevante en la dinámica con la que la población se distri- buye es el incremento de localidades semiurbanas, es decir, más población habitando este tipo de localidad. Durante 1990, 29 por ciento de la pobla- ción se encontraba en localidades rurales, esta proporción disminuyó hasta llegar a 24 por ciento en 2005 y 23 por ciento en 2010. La distribución de localidades semiurbanas pasó de 27 por ciento en 1990 a 28 por ciento en 2005 y 29 por ciento en 2010. La población residente de localidades urbanas aumentó de 44 a 49 por ciento entre 1990 y 2005, disminuyendo posteriormente a 48 por ciento en 2010. En los adultos mayores sin embar- go, no se replica dicho fenómeno ya que en 2005, 27 por ciento de la po- blación de 60 años o más se encontró en localidades rurales, 27 por ciento en semiurbanas y 46 por ciento en urbanas, para el año 2010 representaron 26, 27 y 47 por ciento, respectivamente. Esto puede explicarse debido a dificultades para movilizarse, inclusive dentro de las mismas localidades, afectando otros factores.

La distribución territorial afecta también las redes sociales de los adultos mayores. Con el incremento de viviendas de interés social en la periferia de las grandes ciudades se expulsa a las familias jóvenes, lo que dificulta el papel de la familia como cuidador informal para los adultos que requieren de cuidados y compañía. En 2005, 16.8 por ciento de los adultos mayores mexicanos que vivían solos presentaron alguna discapacidad y de ellos 60 por ciento carecía de prestaciones así como de apoyos institucionales económicos, médicos, sociales y asistenciales (Sánchez-González, 2009). Debido a las características de los adultos mayores, es importante analizar su movilidad dentro y entre localidades urbanas y rurales. La infraestruc- tura y redes de transporte con las que cuentan influyen directamente en las redes sociales y el acceso a servicios que los adultos mayores tienen.

Cabe señalar que una de las riquezas de la Geografía es que se tiene la oportunidad de redistribuir el territorio según el indicador que más conven- ga. En el siguiente caso se distribuyó el territorio empleando un indicador social construido por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) llamado Índice de Rezago Social, que permite analizar las desigualdades sociales que existen en nuestro país. El objetivo de emplear dicha distribución es analizar los egresos hospita- larios de los adultos mayores y sus diferencias según el grado de rezago. Los servicios hospitalarios entre la población envejecida tienen importante relevancia, durante su vejez la población deja de consumir infinidad de artículos y servicios en diversos ramos de la producción, para concentrarse

Investigación social en envejecimiento y vejez: perspectiva... /Nidya Velasco Roldán et al. Según datos del Sistema Nacional de Información en Salud (SINAIS) durante el año 2010 se registró un total de 2 632 258 egresos hospitalarios. De este total 25 por ciento son varones y nueve de cada diez egresos son de personas entre 0 y 59 años. El grupo de 60 o más años representa el restante diez por ciento y aquí las diferencias en la distribución por sexo práctica- mente desaparecen, ya que 46 por ciento de los egresos corresponden a varones y 54 por ciento a mujeres. Analizando a la población adulta mayor según el grado de rezago social a nivel estatal y egresos hospitalarios, se observa que la proporción de egresos hospitalarios en estados con muy bajo grado de rezago social llega a 36 por ciento, mientras que para estados con grado de rezago social muy alto el porcentaje disminuye a nueve por ciento. Estas cifras reflejan dos fenómenos importantes en atención a la sa- lud, el primero tiene que ver con el acceso a servicios de salud y el segundo con la disponibilidad de los mismos. Se deben analizar más a fondo las morbilidades existentes en dichas localidades, así como la disponibilidad y acceso a los servicios de salud.

El análisis a nivel localidad permitiría identificar similitudes entre loca- lidades con el mismo grado de rezago social que faciliten la implementa- ción de políticas públicas que contribuyan a mejorar la salud de los adultos mayores. La desigual distribución de recursos y servicios concentrados en algunas áreas impacta directamente el acceso que los adultos mayores po- drían tener y por tanto su calidad de vida. El estudio de la forma en que espacialmente se distribuye la población adulta mayor, así como de su re- lación con la distribución de recursos y servicios acorde a sus necesidades específicas considerando los aspectos sociales que en ellos inciden, surge entonces como la oportunidad para participar en avances para el bienestar de los adultos mayores.

El análisis geográfico del envejecimiento es amplio, no se limita al ta- maño de la localidad, sino que permite construir una diversidad de indica- dores. La distribución territorial afecta diversas esferas de la vida de los adultos mayores, como el acceso a servicios y la calidad de atención de los

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satisfacerse cuando las posibilidades de acceso a recursos y servicios fue- ran homogéneas, independientemente del espacio en que habiten. Es por ello que se requiere fortalecer las fuentes de información disponibles para el análisis geográfico del envejecimiento, así como incrementar el número de investigaciones socioespaciales del envejecimiento.