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CHAPTER 4 RESULTS AND DISCUSSION

4.4 Model Setting: Step 2: Forecasting Models

4.4.2 Strategy 1: Two-Level Catalogue Classification Majority Vote

En el capítulo anterior, se trabajó lo referido a cómo la participación y liderazgo dentro del comedor popular terminaba por desarrollar una serie de capacidades asociadas a la articulación de discursos y las habilidades discursivas y organizativas.

En esta sección, se aborda la forma específica en que estas capacidades son desarrolladas por cada uno de los tipos de liderazgo.

En el caso de la lideresa de comedor, el desarrollo de capacidades de articulación de discursos gira en torno al intercambio de opiniones y argumentos entre las lideresas para elaborar discursos efectivos frente a la familia a fin de conseguir la aprobación de su participación. Asimismo, en tanto su horizonte está planteado a nivel del comedor, las habilidades personales que desarrollan giran en torno a la creciente eficiencia en el desarrollo de trabajo reproductivo. Así, se interesan en aprender cómo preparar los alimentos en cantidad o cómo cuidar y enseñar a varios niños a la vez.

Fueron varias veces a capacitarnos [...] en nutrición, cómo había que preparar los alimentos, todo el tema de higiene y esas cosas”

(Petronila, lideresa de comedor, comedor “Forjemos la alegría”, II Zona Plana)

Las lideresas vecinales más bien aprovechan el comedor para mejorar su participación en los diferentes espacios por los que transita. Así, aprenden a organizar actividades, a gestionar recursos, a tejer redes de contactos, etc.

Venían unas jovencitas de SEA a capacitarnos en diferentes cosas. Hablaban de alimentación, nutrición, nos enseñaban de política, de nuestros derechos, así. También nos íbamos a capacitar allá en el centro con las señoras del Vaso de Leche (Mara, lideresa vecinal, comedor “Forjemos la alegría”, II Zona Plana).

Aunque el desarrollo de este tipo de habilidades son necesarias para todos los tipos de lideresas, destacan especialmente dentro de las lideresas vecinales, quienes tienen en estas habilidades una fuente importante de legitimidad frente a sus bases y externos a la organización. Es lo que además las hace más visibles dentro del barrio, lo que les facilita el tránsito hacia otro tipo de organizaciones. En ese sentido, son ellas las que potencian este tipo de habilidades de una manera especial, pues constituye lo que las sostiene como lideresas.

Me decían que se estaba organizando el Vaso de Leche. Me decía ‘Parece que está mal organizado acá’ [...] Me decían ‘mira tú que sabes, tú que estas metida’. Les dije ya, les apoyo a ustedes a gestionar, a ver cómo es todo son estas cosas y ya luego ustedes se organizan (Hilda, lideresa vecinal, comedor “Forjemos la alegría”, II Zona Plana).

Para las lideresas políticas, por su parte, el comedor representa una oportunidad para mejorar, sustentar y legitimar sus discursos asociados a la apuesta práctica que las motiva.

Esas cosas [violencia de género] vi no solo en mi hermana, en mi vecina, había otra y otra. Yo decía ‘Dios mío, por qué tanta justicia, si somos iguales’. Por eso yo me metía a todas las capacitaciones que había. Siempre estaba ahí para escuchar, para entender. Entonces poco a poco aprendí que era el machismo, que las mujeres éramos utilizadas simplemente... por siglos, ¿no cierto? Entonces ahí empecé a entender y a luchar y hacerles despertar a las mujeres (Zenaida, lideresa política, comedor “Jesús de Nazareth, II Zona Plana).

En esa misma línea, las habilidades personales que desarrollan en el comedor tienen que ver con aprender a liderar una organización, a hablar en público, a posicionar sus discursos y a negociar. Al igual que en el caso anterior, si bien se trata de una capacidad transversal a las diferentes lideresas en tanto que la propia actividad de tomar decisiones dentro del comedor la requiere, es una capacidad que aparece con mayor énfasis y en mayor intensidad en las lideresas políticas, quienes al estar más expuestas a espacios de deliberación y conflicto de ideas, las necesitan para hacerse oír con efectividad, esto es, canalizar las demandas de sus representados en los espacios que sean pertinentes. Desarrollan la habilidad de convencer con mayor efectividad.

Si se analiza particularmente el tema de la articulación de discursos en torno a la desigualdad de género, las diferencias vuelven a hacerse explícitas. Las lideresas políticas, al igual que en otros casos, son las que presentan mayor claridad sobre lo que piensan al respecto, conectan con su experiencia y convierten su indignación en iniciativas concretas sea para mejorar sus propias condiciones de vida o las de sus compañeras.

Yo me preguntaba siempre por qué había esa situación [la desigualdad de género y la violencia hacia la mujer]. A mi hermana

mayor, el marido le pegaba duro. Antes eso... mi indignación, mi coraje, tú no te imaginas, yo todo lo que quería hacer [...] Yo decía ‘no, el día que yo me case y mi esposo me quiera hacer eso, yo le meto un puñete y a ver si le gusta andar con el ojo verde’ [risas] (Zenaida, lideresa política)

En esa línea, las lideresas también organizan a las demás mujeres a tomar acciones concretas al respecto:

Venía acá al comedor [una vecina] y la veíamos con moretones... en todo el brazo. Le preguntábamos qué le pasaba pero no decía... ‘él tiene más fuerza’ decía siempre. Así que fuimos a su casa todas y le dijimos que sí volvía a pegarle, nosotras le íbamos a hacer igualito. Ay, si vieras, nos botó pero ya después era menos, creo que no volvió a pegarle (Zenaida, lideresa política, comedor “Forjemos la alegría”, II Zona Plana)

En el caso de las lideresas vecinales, la información se utiliza no tanto para reivindicaciones concretas dentro del hogar, sino que evidencian la importancia de transmitir dichos conocimientos a otras personas.

O sea diferentes cosas del proyecto de vida que las señoras quieren hacer, que sea personal y otra cosa de su familia. Entonces [...] vemos los problemas que tienes. Eso es lo importante, tiene que ver contigo. No solo es tu hijo, tu esposo, tienes que ver por ti. Es qué importante eres tú para tu familia. O sea, era parte del autoestima con ellas, ¿no? Problemas de violencia. También se trabajó con ellas lo que es casas de refugio porque también habían problemas de violencia familiar bien fuertes y se formó por eso la Red de Corazones Solidarios [otra organización de la que participa] (Mara, lideresa vecinal, comedor “Forjemos la alegría”, II Zona Plana).

Finalmente, en el caso de las lideresas de comedor, esta conciencia de género aparece menos estructurada, más difusa, e incluso menos interiorizada. Sin embargo, con todo, está presente.

Nos juntábamos, nos reuníamos, y algunas de ellas me contaban sus problemas, cosas así, y nosotras le decíamos “no, no puede ser, tú tienes tu valor como mujer, como te puede sacar el ancho, él no te valora, y eso que haces las cosas” y sí, el cura también era buenazo (Santos, lideresa de comedor, comedor “Forjemos la alegría”, II Zona Plana)

“Yo ahora sé que las mujeres podemos hacer más cosas. Los varones son medio cobardes a veces [risas]. No quieren hacer lo que sí pueden” (Petronila, lideresa de comedor, comedor “Forjemos la alegría”, II Zona Plana).

3. Diferentes formas de experimentar el acceso a redes,