5. DESIGN AND IMPLEMENTATION DETAILS
5.1 IP Forwarding Engine
5.1.1 Stream Program
En cuanto al sistema de servicios en salud, la atención que se brinda a la población presenta graves deficiencias en términos de cobertura, acceso, eficiencia y calidad, acentuándose estos problemas en los grupos más vulnerables: los niños, las mujeres, los pobres, los indígenas y los que residen en el sector rural. De acuerdo a datos del Ministerio de Salud, la cobertura de la salud pública alcanza al 63% de la población; existen 7,7 médicos por cada 10.000 habitantes; la distribución de camas, indica que existen por cada 1.000 habitantes, 3,7 camas en Asunción y Área metropolitana y 0,7 camas en el interior.
La baja cobertura y sobre todo la mala distribución, en términos de recursos humanos calificados, de equipos y tecnología adecuada (70% de las camas se encuentran en Asunción), se traduce en los niveles de mortalidad y morbilidad según regiones. Por ejemplo, un niño que nace en Asunción tiene casi dos veces más posibilidades de supervivencia que un niño que nace en la zona norte del país.
En los servicios públicos en general, incluyendo aquí a los servicios de la Seguridad Social Pública (IPS), existe una constante disconformidad por parte de los usuarios por su baja productividad, su frecuente mal trato hacia los pacientes,
la falta de recursos disponibles y la mala calidad de la atención que brinda el personal. El Ministerio de Salud, tiene delineadas políticas en relación a los sectores más vulnerables, pero sus programas son aún débiles y requieren de mayor apoyo financiero del Estado.
Se puede concluir que los problemas del sector salud en Paraguay comprenden los problemas específicos de salud, así como el funcionamiento del sistema de servicios de salud y de todos los factores políticos, económicos y sociales, que se están desarrollando en esta nueva etapa de construcción social. Tal vez sea en el área de la Salud donde más se identifique la pérdida de derechos y oportunidades de la población.
El análisis de la situación sanitaria en el Paraguay debe ser considerada teniendo en cuenta que la información disponible oficialmente en el Ministerio de Salud, sólo corresponde a la población asistida por los servicios de dicho Ministerio y no de todo el sector. De todas maneras, los datos oficiales del Ministerio pueden considerarse como fuente para una aproximación bastante importante a la realidad nacional, ya que la institución cuenta con los mayores recursos en infraestructura de servicios sanitarios y de recursos humanos, y es la única extendida por todo el territorio nacional.
Por otra parte, conviene destacar que la información del sector salud en el Paraguay, sigue siendo insuficiente, inoportuna y no siempre confiable, por las deficiencias de los sistemas de información de las instituciones públicas y privadas del sector salud. Se reconoce oficialmente un alto nivel de sub-registro de los eventos vitales (40 a 50%, según fuentes, esto significa que se registran uno de cada dos casos realmente ocurridos), lo que no impide definir ciertas características principales de la problemática de salud en este país. La población es eminentemente joven, siendo el 40% menores de 15 años y el 15% menores de 5 años. Las mujeres en edad fértil constituyen el 20 %, ello significa que el 60% de la población del Paraguay son niños menores de 15 años y mujeres en edad fértil.
A pesar de ser uno de los países con menor densidad poblacional, su crecimiento anual es uno de los más altos de América Latina. La tasa de fecundidad es de 4,5 hijos por mujer (que corresponde a 1,24 veces la tasa promedio de
Latinoamérica). Además, el inicio de la actividad sexual es temprana (jóvenes y adolescentes) y la incidencia de embarazos precoces es alta.
Las condiciones de salud del Paraguay son resultantes de las características socio-culturales políticas y económicas del país.
Epidemiológicamente, el Paraguay presenta aún altos indicadores de enfermedades ligadas a la pobreza; sin embargo, en los últimos años se han incrementado otras causas de enfermedades ligadas a estilos de vida urbana de los países más desarrollados, así como los problemas de salud ligados a la cultura de la violencia, las adicciones, los accidentes y el abandono de los niños y los ancianos.
El otro condicionante importante que demarca la situación de salud del país, es el deterioro del medio ambiente, la falta de saneamiento básico y la falta de acceso al agua potable o por lo menos segura. Estos condicionantes mantienen altos niveles de enfermedades endémicas, infecto-contagiosas, que pueden ser fácilmente prevenibles y evitables, por ejemplo malaria, dengue, parasitismo intestinal, lehismaniasis entre otras. Solamente dos tercios de la población urbana y 7% de la población rural tienen acceso al agua potable y sólo un tercio de la población total tiene acceso a la misma. La cobertura para la disposición de excretas en condiciones adecuadas es sólo accesible para el 22% de la población total y el servicio de recolección de basura a nivel del país alcanza tan sólo al 17% de la población.
Por otra parte, es importante considerar que los indicadores de salud de los últimos años, en el Paraguay, considerando las tasas de mortalidad general y las referidas específicamente a la mortalidad materna e infantil han descendido. Sin embargo, a pesar de los logros alcanzados, el país se caracteriza aún, en comparación a sus vecinos, por sus altas tasas de mortalidad materna e infantil. Entre las causas más frecuentes de mortalidad infantil se destacan los problemas perinatales, las diarreas y las neumonías, que representan el 62% de las mismas. Los factores que más inciden en la mortalidad infantil son: la localización rural, el bajo nivel de instrucción de la madre, las malas condiciones de higiene y la poca disponibilidad de agua potable.
Si consideramos la mortalidad materna, el Paraguay ocupa los primeros lugares en América Latina, por sus elevadas tasas de mortalidad. Las principales causas se relacionan a la hemorragia del parto y del puerperio (24%); al aborto y sus complicaciones (22%), seguidas de la toxemia (19%), y la sepsis (14%). Todas estas causas, son consecuencia directa del deficiente control del embarazo y el pre y post-parto, del alto porcentaje de partos atendidos por personal no capacitado, de la limitada cobertura y difícil acceso a los servicios de salud.
El embarazo en la adolescencia, es uno de los principales males que afecta a la juventud paraguaya sobre todo en las zonas del interior.
A los problemas materno-infantiles, se debe agregar todo lo relacionado a la problemática alimentaria, donde sobresalen las anemias por déficit de hierro, hipoavitaminosis, el bocio endémico y la desnutrición calórico-proteica. El Paraguay es en la actualidad uno de los países latinoamericanos con mayor prevalencia de enfermedades por desórdenes por deficiencia de iodo (DDI). Se estima que el problema afecta aproximadamente al 25 % de la población del país. Las Infecciones Respiratorias Agudas continúan siendo la primera causa de consulta externa y representan el 36% de todas las consultas en la población general, y el 50% del total de consultas en los menores de cinco años
Las diarreas representan la tercera causa de la demanda en consulta externa de los servicios de salud del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.
La prevalencia de VIH-SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual es baja en la población general, los casos predominan en hombres, de área urbana, y la incidencia en usuarios de drogas es aún moderada.
En los últimos años se ha visto también un recrudecimiento de enfermedades anteriormente controladas, como es el caso de la tuberculosis, el dengue, el paludismo, lehismaniasis, chagas, que han aparecido sobretodo en los nuevos asentamientos rurales.
Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de mortalidad en el país, con un promedio anual del 33% de todas las defunciones en ambos sexos. Los tumores malignos en la población general constituyen la tercera causa de muerte.
Otro de los problemas de salud que afecta a los paraguayos son las mordeduras por serpientes venenosas ya que por las crecidas del río Paraguay estas se han incrementado lo que ha provocado en ocasiones que necesiten de atención médica hasta cuatro pacientes a la vez por esta causa, de ahí que los médicos cubanos también se han visto precisados a una ardua preparación para enfrentar este mal, pues en Cuba no existen estas serpientes.
El Hospital Neuropsiquiátrico sigue siendo la única institución asistencial a nivel nacional; prácticamente no se han desarrollado modelos comunitarios, de autogestión, descentralizados, que permitan ir cambiando el modelo de atención en salud mental.
A pesar de que el Ministerio de Salud ha definido dentro de sus planes algunas estrategias para el área de la salud mental, los recursos destinados en términos económicos y humanos son aún muy insuficientes. Por otra parte, hay que destacar que existen en el país grupos reducidos de trabajadores en salud mental, que bregan permanentemente por introducir cambios estructurales para la construcción de una nueva lógica social.
De cualquier forma el problema más crítico se daba por el nivel de desigualdad en el uso de los servicios médicos. La reducida estructura de salud del país estaba dirigida a satisfacer en realidad las necesidades de un sector increíblemente reducido de la población. La mayoría de los paraguayos, conformada fundamentalmente por los sectores más humildes y empobrecidos, no tenían acceso a la asistencia médica regular y sistemática.
Tal situación, y el reconocimiento de los resultados de la colaboración internacionalista cubana con otros pueblos en materia de salud, hicieron posible la realización de contactos entre ambos gobiernos con vistas a establecer una misión médica cubana permanente en el país.
Es el 20 diciembre de 1999 cuando se inicia en Paraguay el Programa Integral de Salud, idea tan humana que ha puesto Cuba a disposición de muchos pueblos de África, Asia y Latinoamérica. La colaboración cubana empezó con 51 médicos, 50 Especialistas en Medicina General Integral (MGI) y un Neonatólogo. La segunda brigada llegó en marzo del 2001 con 102 colaboradores, todos médicos, entre
ellos, un especialista en Dermatología y otro en Psiquiatría. En febrero de 2003, la tercera brigada releva a la primera entre sus integrantes contó con un Especialista en Medicina Interna y uno en Cirugía General. A partir del 2004 inició su estancia la cuarta brigada en el país, la que inicialmente estuvo constituida por 59 cooperantes médicos, 48 especialistas en MGI, uno en Medicina Interna y 9 Epidemiólogos, para completar los 20 de esta especialidad y un total de 70 cooperantes, según convenio entre ambos países. De los 48 especialistas en Medicina General Integral, 7 estaban preparados para una segunda especialidad: Cirugía, Neurología, Oftalmología, Neurocirugía, Dermatología, Anatomía Patológica y Neonatología y 7 de los epidemiólogos contaban con categorías docentes. Hasta el 2004 se habían realizado en este país 285 585 consultas médicas por nuestros especialistas de Medicina General Integral distribuidos en diferentes departamentos 3201 cirugías, 2503 partos, 3930 actividades de capacitación, 167 473 actividades educativas, ya se habían capacitado 111 910 personas y 57 929 habían sido vacunadas. Se logró una cobertura sanitaria al 60% de la población y se redujo notablemente la mortalidad infantil en las zonas atendidas por los colaboradores cubanos. Gracias a este programa se creo el servicio de neumatología, se organizó el servicio de urgencia y fueron capacitados más de 300 agentes locales de salud.
En este propio año 2004 la presencia de médicos cubanos se hizo sentir en 16 de los 17 departamentos de la nación y en 17 de las 18 regiones sanitarias. Los 20 epidemiólogos estaban distribuidos en 10 regiones sanitarias, incluyendo a dos que laboraban en el Programa de Control Nacional de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) y en el Instituto de Medicina Tropical. Los médicos cubanos colaboraron en 47 distritos para el 20,7 por ciento del total que existían en el país en ese momento. Allí atendieron a las comunidades de 89 puestos o centros de salud, correspondientes a localidades rurales y distantes, con escaso acceso a la atención medica, y ello significa una cobertura a 596 mil 769 habitantes, lo que representa el 10,2 por ciento de la población paraguaya.
Los galenos cubanos estaban agrupados en 8 brigadas, pero con la llegada en septiembre de 2004 de los 9 nuevos Epidemiólogos se incrementó una nueva y se
logró una cobertura médica en 753 comunidades, de las cuales 269 no habían recibido antes atención y 49 de las cuales eran consideradas poblaciones indígenas, donde están representadas las 17 etnias del país.
Refiriéndose a los colaboradores cubanos, el doctor Martín Chiola, exministro de Salud y Bienestar Social en Paraguay, en entrevista para Granma realizada por el periodista Orlando Oramas León, enviado especial apuntó: "Son profesionales que están atendiendo a núcleos de campesinos en situación de pobreza, y que no accedían a los servicios de salud".
Aumento de la cobertura médica, mejoramiento sustantivo de los índices de vacunación, contribución decisiva al sistema estadístico y de referencia, formación de promotores e inserción en las comunidades, son algunos de los aportes que los especialistas antillanos entregan a diario.
En los sitios donde laboran los cubanos la mortalidad materno-infantil se redujo a la mitad. Junto a sus colegas paraguayos trabajan para prevenir enfermedades que antes desgarraban la infancia de miles de niños. Mientras en Argentina y Brasil se reportan brotes de sarampión, Paraguay es territorio libre de la enfermedad. La parálisis infantil y el tétanos neonatal están prácticamente vencidos.
En la actualidad la labor médica en Paraguay se dedica fundamentalmente al pesquisaje de enfermedades oftalmológicas que puedan ser tratadas en Cuba gracias a la Operación Milagro.
La contribución cubana se complementa con centenares de becas otorgadas a Paraguay en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas, una visión de futuro de la que se benefician numerosos países del Tercer Mundo.
El 16 de mayo de 2007 Carlos Fleitas, cónsul de Paraguay en Cuba, al presidir el acto por el aniversario 196 de la independencia de la nación sudamericana, efectuado en la Escuela Secundaria Básica República de Paraguay, ubicada en Ciudad de La Habana, expresó la gratitud de su gobierno hacia la Isla por la formación de médicos y la atención a dos mil 500 pacientes en la Operación Milagro.
Fleitas calificó como "ejército de batas blancas" a los 900 paraguayos que se forman como galenos en la Escuela Latinoamericana de Medicina y significó la labor que ya realizan en su país más de 130 egresados de las dos primeras graduaciones.
La presencia de los colaboradores cubanos de la salud llena un tanto el espacio que necesitan las comunidades más humildes de este país.
CAPITULO 2