Research Context Country Profile
2.2 Kenya: An Overview
2.2.3 Structural Adjustment Programs
A pesar de que Nuevo León es uno de los estados más competitivos del país, que destaca por su dinamismo económico y la fortaleza de sus instituciones, también es un estado de contrastes; ya que aunque cuenta con uno de los niveles más altos de ingreso por habitante en el país y ocupa el segundo lugar en desarrollo humano, aún existen regiones y grupos sociales marginados que enfrentan la pobreza como su realidad cotidiana (IVNL, 2008). En el caso de la ZMM, también se observa esta dualidad, ya que si bien se han generado beneficios para la población metropolitana, se observa un crecimiento desequilibrado, así como el incremento en el rezago social, la pobreza urbana y la marginación, sobre todo en las áreas periféricas.
Al analizar el índice de marginación, se observa que en el caso de los municipios metropolitanos, éstos presentan un grado muy bajo de marginación, a excepción de Santiago en donde el nivel de marginación es bajo. No obstante los porcentajes están por debajo de los presentados a nivel estatal, en la ZMM el 21.26% de la población ocupada tiene un ingreso de hasta 2 salarios mínimos, el 2.37% de la población de 15 años o más es analfabeta, y el 10.9% de la población de 15 años o más no tiene primaria completa.
En relación a la distribución espacial de la población de la ZMM se observa que ésta es bastante desequilibrada, ya que existe alta concentración en ciertas
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171 áreas del centro y la densidad disminuye en los sectores de altos ingresos. Las diferencias socioeconómicas se traducen en agudos contrastes en vivienda, servicios y equipamientos, segregando social y geográficamente a la población según niveles de ingreso. Además, la excesiva concentración de actividades económicas y equipamiento en el centro de Monterrey, se ha traducido en altos costos sociales, disfuncionalidades, urbanización de laderas montañosas, deterioro ecológico, excesivos y prolongados desplazamientos centro-periferia, sobreutilización de la infraestructura y vialidad, así como un deficiente servicio de transporte (García Ortega y Barragán, 1995).
El Centro Metropolitano de Monterrey es un área distinguida como el anillo intermedio periférico, que forma parte estructural de la ciudad mediante la distribución de la población a sus diferentes actividades; cuyas cualidades distintivas son las de una ciudad postindustrial en fase de mutación ante los nuevos escenarios globales, en donde se tiene un stock de inmuebles patrimoniales, así como inmuebles de características opuestas que simbolizan altos niveles de marginación espacial. En los noventa, ésta área registró una importante disminución en su población; por lo que su densidad pasó de 24 personas por hectárea en 1990, a 19.6 personas en el 2000 (Fitch, 2008).
Además, el área central de la ZMM experimenta un gradual abandono de la población de mayores ingresos y ha sido ocupada por actividades o servicios de poca productividad o por el sector informal de la economía, y principalmente, por familias de menores ingresos. Al respecto, se ha identificado que la población que aun vive en el centro es propietaria de su vivienda y no desea cambiarse, y en caso de que así fuera, lo harían para resolver los problemas de inseguridad, deterioro y abandono que presentan algunos barrios o colonias del área central. Es por ello que la recuperación del centro de la ciudad no solo favorece la racionalización de los recursos que provee la infraestructura instalada, sino que apoya a la economía total de la zona (Veloquio, 2008).
172 Por otro lado, en cuestión de vivienda167, Nuevo León se ha caracterizado por ser una de las entidades en donde es más patente el aumento de actividad en este sector, ya que en los últimos años se ha colocado en los primeros lugares de captación de créditos otorgados por Infonavit y Sociedad Hipotecaria Federal, así como a nivel bancario entre los primeros tres estados en el comparativo nacional. La distribución de créditos en Nuevo León, al igual que la población y la actividad económica, se ha concentrado en el AMM; en donde el 75% de los créditos otorgados en los primeros diez meses del 2007 se otorgaron a los municipios metropolitanos168 , siendo los municipios de Apodaca, Juárez y García, los que más créditos recibieron (IVNL, 2008).
Al analizar el rezago cualitativo169 de la vivienda, el Instituto de la Vivienda de Nuevo León (2008) establece que del total de viviendas en el AMM, el 39% requería de ampliaciones o mejoras; un 19% eran hogares con rezago cualitativo en pobreza, es decir, casas en malas condiciones cuyos dueños no cuentan con los recursos monetarios suficientes para poder aumentar la calidad de su casa; y en un 7% de los casos, existe rezago cualitativo en pobreza sin seguridad social, en donde los dueños no solo no tienen los recursos suficientes, sino que además no cuentan con acceso a mecanismos de seguridad social. Los municipios de García, Juárez y Escobedo concentran un mayor porcentaje de viviendas con rezago cualitativo, al alcanzar niveles equivalentes al 69, 59 y 49%, respectivamente; mientras que en San Nicolás y San Pedro, éste porcentaje oscila entre el 26 y el 21% en cada caso.
Por otro lado, en el periodo 2000-2005 se observó una disminución en el rezago social de la metrópoli, modificándose favorablemente la estructura socio-espacial y propiciándose con ello una mejora en las condiciones de vida
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El dinamismo en el sector habitacional se refleja en el número de créditos otorgados para adquisición de vivienda; se excluyen los créditos utilizados para ampliaciones, mejoramientos y los llamados créditos conyugales.
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Es importante mencionar que este análisis fue realizado considerando el AMM y no la ZMM, por lo que se excluye a los municipios de Cadereyta, Salinas Victoria y Santiago.
169 El rezago de vivienda se refiere “al número de viviendas que por sus características de ocupación (hacinamiento) y componentes materiales en la edificación (deterioro), no satisfacen un mínimo de bienestar para sus ocupantes”. En donde el rezago cualitativo se refiere a cuanto la vivienda está construida con materiales frágiles o no es suficiente el número de cuartos para el número de habitantes (2008: 23).
173 de la población. Sin embargo, la estructura socio-económica entre los diferentes municipios que conforman la ZMM es todavía muy heterogénea; particularmente en los municipios de la periferia donde se presentan los rezagos sociales más altos. Llama la atención que aun y cuando las políticas nacionales del desarrollo urbano se abandonaron; indirectamente las políticas de financiamiento para el acceso a la vivienda y la creación de otros programas como el seguro popular, impactaron el grado de rezago social positivamente (Kinto, 2009).
En el año 2000, en la ZMM el 25% de la población vivía en colonias con alto rezago social; 35% lo hacían en colonias estratificadas como de rezago social medio y el 40% restante, en colonias clasificadas como de bajo rezago social. Este mismo año, la distribución del grado de rezago social entre los municipios metropolitanos era muy heterogénea. Mientras en municipios como García, Salinas Victoria, y Juárez el porcentaje de colonias con rezago social alto era del 85%, 73% y 69%, respectivamente; existían otros municipios como San Nicolás, San Pedro y Guadalupe en donde el grado de rezago social alto no superó el 15% y el porcentaje de colonias estratificadas como de bajo rezago social era igual o superior al 42%. En el 2005, se observa una mejora ya que el 17% de la población total de la ZMM, es decir, aproximadamente 573 mil personas vivían en colonias de alto rezago social; lo que equivale a 46% menos que en el año 2000. Además, un 37% lo hacía en colonias con grado de rezago social medio y el 46% restante en aquellas con rezago social bajo (2009: 16-19).