PART II – GOVERNANCE REGULATION OF HYBRID FINANCIAL
Chapter 4. From the Classification to the Functional Approach
4.2. The structure of Part II
En el estudio general de suelos y zonificación de tierras, desarrollado por la Gobernación de Cundinamarca y el IGAC, en el año 2000; las tierras de vocación agropecuaria en el departamento suman 1.037.828 Ha, que equivalen al 42,6% del territorio regional, de las cuales solo 255.505 (10,5% de la región) son mecanizables, aptas para todos los tipos de cultivos según el clima; 325.820 Ha (13,4%) son laborables con animales (parcialmente mecanizables), aptas para gran parte de cultivos transitorios y permanentes con prácticas de manejo adecuadas; y 456.503 Ha (18,7%) son laborables manualmente y aptas especialmente para cultivos de tipo permanente y para pastos con prácticas de conservación adecuadas.
Las mejores tierras (correspondientes a los tipos II-III), con restricciones menores, se encuentran principalmente en la sabana de Bogotá, en los valles y abanicos de relieve plano a ligeramente inclinado y en algunos sectores del piedemonte de los Llanos Orientales, siendo de especial importancia, por su alto potencial agropecuario, la sabana de Bogotá, el valle Tocaima-Girardot y el valle del Magdalena al norte de Puerto Salgar, cuyos suelos, adecuados con obras de riego, pueden producir grandes volúmenes de alimentos y productos para la exportación (hortalizas, algodón, arroz, flores y otros).
Las tierras con restricciones moderadas (IV-V), laborables en general con animales y localmente con maquinaria apropiada, se encuentran especialmente en las zonas de relieve ondulado del altiplano, en las zonas inundables de la sabana y el valle de Ubaté, en el piedemonte llanero, en el abanico de Fusagasugá y en otros sectores de la región. Las tierras aptas para cultivos permanentes y pastos (VI) se encuentran dispersas por toda la región, de manera especial en la zona cafetera y en el altiplano cundiboyacense.
Las tierras no aptas para uso agropecuario suman 1.343.777 Ha, equivalentes al 55,2% del territorio, de las cuales la mayor parte (1.040.170 ha, el 42,7%) solo son aptas para conservación en su estado o recuperación y, 303.607 Ha (12,5%) para usos mixtos agrosilvopastoriles, en los cuales debe dominar la cobertura boscosa.
Sin embargo, de acuerdo con el “Mapa de uso actual y cobertura vegetal de los suelos” (2002), de la Gobernación de Cundinamarca, el 11,4% de la superficie del departamento se destina a la agricultura y de este porcentaje, las tres quintas partes, es decir 163.348 Ha, corresponden a cultivos permanentes y semipermanentes.
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De acuerdo con las “Estadísticas de Cundinamarca 2011 – 2013” los aportes porcentuales por cultivo al total general, sin los cultivos, que se tratan por separado, siendo estos: flores, follajes, tallos, caucho para el 2012; los cultivos transitorios aportaron el 61% al total de la producción; le siguen los permanentes, con 37,02%, y los anuales con el 2,00%. Para el 2011 las distribuciones fueron las siguientes: transitorios (90,11%), permanentes (6,8%) y anuales (3,12%). Puede observarse que para los años referenciados los cultivos transitorios son los más representativos, seguidos de los permanentes y por último los anuales.
Para la integración de la información agrícola y su caracterización, las variables que se consideran en cada uno de los productos fueron: la superficie sembrada, que corresponde al área donde se deposita la semilla, previa preparación del suelo, y de la cual se lleva el seguimiento estadístico, siendo la variable más importante ya que es aquella en la que se genera la actividad agrícola; también se tiene en cuenta la superficie cosechada, que es aquella de la cual se obtuvo la producción.
Observando los totales generales en área sembrada y cosechada, más producción, en 2012 se produjo una disminución del área sembrada (-4,11%) con relación al año anterior; esta tendencia fue similar a la obtenida en el área cosechada, donde la tasa fue de -3,95%. En cuanto a la producción obtenida para el 2012, también hubo decrecimiento (-4.3%). Esto ha implicado, igualmente, una caída de los rendimientos.
En el Plan Frutícola Nacional (2006), se definen las zonas agrícolas como áreas en las cuales más del 50% del área agropecuaria se encuentra en cultivos. De acuerdo con el grado de especialización, en la región se encuentran las siguientes situaciones:
Zona de agricultura especializada de caña panelera, localizada al centro-occidente del departamento, en los municipios de Nocaima, Nimaima, La Peña, Quebradanegra y Villeta. Por los rendimientos moderados de la panela, el nivel tecnológico de esta zona se considera subtecnificado.
Zonas de agricultura semiespecializada de café y/o café y plátano, localizadas en algunos municipios de la zona templada de occidente, entre ellos Sasaima, Vianí, Cachipay y el Colegio, los cuales se caracterizan, igualmente, por un nivel subtecnificado de la actividad agrícola.
Zona de agricultura semiespecializada de maíz y sorgo, limitada solamente al municipio suroccidental de Nariño, con rendimientos moderados de estos cultivos que permiten calificar su nivel tecnológico como subtecnificado.
Agricultura general (el resto de las zonas agrícolas sin especialización o semiespecialización), las cuales se confunden con las áreas agropecuarias.
Según el PDD (2012), el sector agropecuario departamental se ha visto afectado por situaciones coyunturales como la comercialización, intermediación, baja productividad, escaso aprovechamiento de suelos, fenómenos climáticos acentuados, deterioro de la infraestructura vial y productiva, limitada gestión de investigación, desarrollo tecnológico e innovación; deficiente planificación del sector, limitada cultura de la asociatividad, prácticas agropecuarias
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inapropiadas, así como el impacto generado por la apertura económica y los acuerdos comerciales con otros países, lo cual ha incidido en la pérdida de productividad y competitividad del sector, disminución del ingreso en la población rural y pérdida paulatina de la mano de obra rural.
No obstante, existe potencial productivo para el crecimiento del sector, se cuenta con un inventario bovino equivalente a 1.262.614 cabezas (año 2010); el subsector agrícola cuenta con un área cosechada de 264.089 hectáreas. Igualmente existe presencia institucional de gremios productivos y productores agropecuarios, así como políticas públicas sectoriales que permitirán desarrollar y fortalecer el sector, generando valor agregado, mejores calidades, volúmenes con canales de comercialización e incremento de la productividad.