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Students’ perspectives on ability grouping

ABILITY GROUPING IN SECONDARY EDUCATION

3.4 Students’ perspectives on ability grouping

La postura de la paz transformadora tiene un enfoque sociopráxico, que proviene de una visión particular sobre la naturaleza del ser humano. Esta postura permite concebir la paz (transformadora) ―como un proceso vital en constante búsqueda de equilibrio, dada la necesidad de compatibilizar las realidades que los sistemas humanos tenemos. Entendiéndose la paz como un armónico desequilibrio del sistema‖ (Ramos y Montañés 2012:246). ¿Qué significa entonces para esta postura de paz, la sociopráxica naturaleza humana? Y ¿cuál es el sistema que se desequilibra armónicamente para que podamos creer que existe una paz transformadora?

Respecto a la sociopráxica naturaleza humana, está sustentada en que el ser humano es un sistema

37 De este modo plantea Muñoz que debería conceptualizarse la paz imperfecta, cuando afirma que: ―Una parte considerable de las realidades históricas y sociales de los conflictos se podrían explicar a partir de las distintas mediaciones e interrelaciones (diacrónicas y sincrónicas, etc.) entre la Paz imperfecta y la Violencia estructural. En realidad habría que hablar de una paz estructural imperfecta y de una violencia estructural imperfecta en cuyo caso se comprenderían fácilmente las limitaciones de una y de otra y a su vez las posibilidades de complementariedad en sus intentos de explicar la realidad‖ (Muñoz, 2001: 15)

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sociopráxico, es decir, capaz de transformarse en la acción de transformar lo que está a su alrededor, energéticamente abierto, lo cual quiere decir que somos receptores de estímulos y emisores de energía, también somos autopoiéticos38, no triviales y reflexivos. Como debemos acoplarnos con estas características perceptivomotoras al mundo que nos rodea y quienes lo habitan, inferimos un particular sentido a los estímulos que del mundo percibimos. Para que el sistema funcione y pueda sobrevivir, precisa compatibilizar las realidades construidas. La complejidad surge debido a que la constante entrada de estímulos y la interacción humana provocan perturbaciones en el sistema lo que genera su desequilibrio. Dicho desequilibrio ―llevará a emitir una respuesta con la que lograr el equilibrio, pero es precisamente esa respuesta la que al alterar el medio producirá un efecto que volverá a propiciar un desequilibrio en el sistema, que obliga a emitir una respuesta que… y así sucesivamente […] El sistema al emitir respuestas con las que atender sus propias necesidades […] logrará estabilizarse, encontrándose éste en un estado de ―desequilibrio armónico‖. Esto es en paz, o estable, dentro del permanente desequilibrio propio de las estructuras disipativas‖ (Ramos y Montañés, 2012:247).

Por eso la paz se concibe como armónicos desequilibrios del sistema y por tanto, se relaciona con la convivencia en todos los ámbitos, micro, meso, macro. Es en tanto, ―un proceso vital de transformación de modelos de convivencia que inhiben o violentan la atención de las necesidades del conjunto de la población en modelos sinérgicos de atención integral de las mismas‖39

(Ibídem: 247). En ese sentido, esta postura de paz también lleva implícita una visión particular de lo que es conflicto y un conflicto

38 Autopoiético: Para Ramos Muslera significa que se autocrea. Está basado en las postulaciones de los teóricos Maturana y Varela (1998), quienes han desarrollado ampliamente estos conceptos. Para Maturana, básicamente este concepto lo elabora para dar cuenta de lo que es en esencia un ser vivo, que lo traduce como un sistema autopoiético molecular, es decir, que los seres vivos existen como tales sólo como sistemas autopoiéticos moleculares. Pero en sus reflexiones sobre lo autopoiético no sólo lo limita a lo biológico molecular de los seres vivos, también comprende que el concepto puede aplicarse a dominios por fuera de lo molecular afirmando que: ―ciertamente es posible distinguir entre los seres vivos sistemas autopoiéticos de distintos órdenes según el dominio en que ésta se realiza. En tal distinción, las células son sistemas autopoiéticos de primer orden en tanto ellas existen directamente como sistemas autopoiéticos moleculares, y los organismos somos sistemas autopoiéticos de segundo orden en tanto somos sistemas autopoiéticos como agregados celulares. Sin duda es posible hablar de sistemas autopoiéticos de tercer orden al considerar el caso de una colmena, una colonia, o de una familia, o de un sistema social con un agregado de organismos. Pero allí lo autopoiético resulta del agregado de organismos y no es lo definitorio o propio de la colmena, o de la colonia, o de la familia, o del sistema social, como la clase particular que cada uno de estos sistemas es‖. (Maturana y Varela, 1998: 18-19).

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Según Ramos y Montañés (2012), basándose en las ideas de Max-Neeff, Elizalde, Hopenhayn (1986) ―son cinco los satisfactores para atender las necesidades humanas, se dividen en : violadores y destructores que atienden una necesidad de uno a costa de impedir o dificultar que se atiendan otras y que otros puedan atender las suyas; b) pseudosatisfactores que son las que crean una falsa sensación de haber cubierto una necesidad; C)inhibidores, que atienden demasiado una necesidad impidiendo u obstaculizando que se puedan atender otras; d) singulares, solo atienden una sola necesidad sin tener en cuenta la suerte que pueden correr las demás; e)sinérgicos, son los que atienden una necesidad estimulando y contribuyendo a que sean atendidas las demás necesidades‖ (Ramos y Montañés 2012:247)

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social, favorecido cuando en la sociedad se apuesta por los modelos inhibidores, violadores o pseudosatisfactores para atender a las necesidades propias, con lo que se favorece además perpetuar modelos de convivencia no pacífica.

Paz transformadora en ese contexto, viene dada por el hecho de que es posible transformar estas formas conflictivas de dar respuesta a las necesidades de manera violenta o inhibidora, y optar en consecuencia por otro tipo de fórmulas creativas sinérgicas de atender las propias y ajenas necesidades. Para lograrlo es indispensable hacer partícipes a la población en la transformación de sus conflictos (Construcción participada de Convivencias Pacíficas). Hacer esto es:

Hacer partícipes a los diferentes sistemas y redes constituyentes del conflicto en una reflexión colectiva respecto de las acciones-respuesta, valoraciones de estas, efectos e implicaciones que dicho conflicto supone en sus espacios de cohabitación o interrelación humana, con la finalidad de construir e implementar nuevas acciones y estrategias capaces de transformar los efectos que generan insatisfacción, en fórmulas sinérgicas y recursivas para la atención de las necesidades del conjunto de sistemas humanos

en el ámbito micro, meso y macro.(Ramos y Montañés, 2012: 256).

En otro artículo, Esteban Ramos Muslera, aterriza de un modo menos teórico y más práctico o político si se quiere, las ideas de la paz transformadora para una lectura más cercana al contexto colombiano y a propósito de las negociaciones de paz que se llevan a cabo en nuestro país, entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc. Allí enfatiza que la paz transformadora supera los postulados de la paz negativa y positiva, por no estar ligada simplemente a la presencia o ausencia de violencia directa o confrontaciones armadas, ni a la presencia de las violencias estructurales o culturales. Dice más precisamente que: ―La paz se relaciona con la convivencia y se entiende como un proceso vital de transformación de los modelos de convivencia que inhiben o violentan la atención de las necesidades del conjunto de la población en modelos sinérgicos de atención integral de las mismas, en modelos de Buen Vivir‖ (Ramos Muslera, 2014).

De un modo más categórico y cercano a lo que representa el proceso llevado a cabo por la CDPSJA, afirma que desde el paradigma de la paz transformadora ―se considera que para construir paz es necesario prestar prioritaria atención a la ciudadanía de base, a los pueblos. Es decir, a aquellos que a lo largo de la historia han sufrido los modelos de despojo, desarraigo, desamparo, humillación, miseria, exclusión y sometimiento impuestos por las buenas, las malas o las peores, por los grandes poderes fácticos de cada tiempo y forma‖ (Ramos Muslera, 2013). La CDPSJA representa esta ciudadanía de

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base, este pueblo campesino que ha sufrido de modo directo los modelos de despojo económico y el sometimiento de los poderes fácticos, (político-económicos) que confluyen en la región en alianzas perversas y criminales que niegan la dignidad humana de la población. Ante esto se confronta la comunidad, no sólo ante los actores armados ilegales, sino también ante la fuerza pública legítima, por no demostrar estar a su favor a lo largo de estas décadas.

Sobre la paz transformadora y sus expresiones en nuestro país, Laura Quintana Porras (2014), contextualiza algunos procesos sociales como el Congreso de los Pueblos, vistos como la articulación de una red de organizaciones locales y regionales que confluyen en representación del país en un encuentro de orden internacional, latinoamericano especialmente. Promulga la paz transformadora para el caso de las negociaciones de paz de nuestro país, argumentando no sólo que la población de base deba tener protagonismo en los diálogos, sino que enfatiza en que estos procesos ya por si solos, reflejan una reconfiguración de estructuras políticas y sociales. Al especificar que:

Allí en tales experiencias ya se están produciendo reconfiguraciones de estructuras políticas y sociales; ya se están tejiendo nuevas formas de relación local; ya se está mostrando la posibilidad de que las comunidades identifiquen y elaboren sus problemas para incidir desde abajo en los programas institucionales; pero sobre todo ya se está generando una institucionalidad alternativa desde la participación popular, que nos exige repensar los mecanismos de representación, las formas de auto-

gobierno y auto-gestión, y lo que entendemos por democracia. (Quintana, 2014).

Con lo anterior, nos está describiendo en buena medida lo que es, hace y representa el proceso de la CDPSJA en el sentido de que en la comunidad ya se generó un proceso de reconfiguración interna a nivel social y político, debido a que construyeron nuevas formas de relación como sujetos políticos a nivel local, lo que les ha permitido reconocer sus problemas, y por consiguiente, lo que se requiere desde el trabajo en las bases para afrontarlos, todo esto a través de formas de autogestión y procesos democráticos en una institucionalidad alternativa, creada de acuerdo a sus condiciones locales.

Para ir cerrando este apartado de la paz transformadora, vale la pena rescatar el propósito macro de articulación de las redes de organizaciones en lo que podría denominarse el movimiento social nacional por la lucha contra hegemónica hacia la desigualdad, que produce el modelo político-económico hegemónico neoliberal de nuestro país, y ante el cual, este tipo de propuestas, por utópicas que puedan parecer, a muchos pesimistas y seguidores del realismo político, son las que están insertas en muchos corazones y mentes de los militantes o activistas de tantos grupos locales y regionales de campesinos, indígenas, afrodescendientes, mujeres, comunidad LGTBI, ambientalistas, que son parte de las

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motivaciones que los llevan a asumir costos y riesgos en su acción colectiva y a establecer lazos con distintas redes sociales. A saber, la conclusión de que:

Por ello, desde una perspectiva transformadora, se considera necesario enfocar el proceso de construcción de paz más que en la negociación, en la acción popular para conformar sujeto social; en la construcción de contrapoderes diversos coherentemente articulados y en las reivindicaciones, apuestas, acumulados y exigencias que se consideren ideas fuerza por parte del movimiento popular.

Porque la paz entendida como proceso de construcción de modelos convivenciales de Buen Vivir debe contar con todos y todas (fundamentalmente, con los pueblos históricamente excluidos), las negociaciones entre cúpulas, líderes y representantes plenipotenciarios son, y deben ser, parte de un proceso más amplio cuyo principal reto es el de compatibilizar las ideas, propuestas y exigencias de los diferentes participantes en clave de generar una vida digna para el conjunto de la población, y no sólo para unos

pocos. (Ramos Muslera, 2013).

De este modo, se podría decir que existen elementos de la paz transformadora que se corresponden con el proceso de la CDPSJA y su contexto histórico-regional atravesado por el conflicto armado, social y político. Tales elementos, a su vez se articulan a un proceso incluso más global, caracterizado como lucha contra hegemónica ante la desigualdad. En este caso especial, notamos una elevada violencia directa que se produce sobre la comunidad, pese a su postura pacífica, no violenta y amparada legalmente por el DIH y los derechos humanos, de asumir una postura de neutralidad activa ante todos los actores armados, que han hecho tanto daño y han vulnerado sistemáticamente sus derechos fundamentales.

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