5.3 Comparison Study
5.3.4 Study Design and Tasks
Mientras que los fenómenos naturales durante el crecimiento del niño ocurren en una secuencia uniforme, la edad cronológica en la que cada evento ocurre, varía en cada individuo. Para determinar el nivel de desarrollo fisiológico y predecir el potencial de crecimiento restante, es más relevante conocer como su edad biológica se compara con su edad cronológica (25).
El concepto de edad biológica fue introducido por primera vez por Crampton (1908) para precisar el grado de maduración del crecimiento del niño. La edad biológica es el promedio de la edad cronológica obtenido de estándares específicos de una población en la que los niveles de maduración ocurren, sin importar la edad cronológica del niño (25,26).
El índice de crecimiento de un niño puede ser avanzado, normal o retrasado con respecto a la edad y a las normas de género específicas de cada población. El tiempo de crecimiento se mantiene relativamente constante a lo largo del tiempo en un niño. Tanner 1962, propuso el considerar los factores que afectan el tiempo de crecimiento separado de los factores que afectan el tamaño, la forma y la composición corporal de un niño, ya que los cambios producidos por el ambiente en el tiempo de crecimiento no necesariamente producen cambios en la forma y tamaño final (27-31).
Las diferencias en el desarrollo de niños de la misma edad cronológica han llevado al concepto de edad fisiológica como concepto hacia la definición del progreso de la finalización del desarrollo o madurez en un individuo. La edad fisiológica o su sinónimo usado frecuentemente, edad y desarrollo biológico, son medidas para describir el nivel de desarrollo de un individuo infantil, mientras que la edad cronológica indica sólo una fuerte aproximación al grado de desarrollo observado para determinada edad (32).
En nuestra sociedad actual, factores relacionados con sucesos de tipo socio- políticos, han incrementado la necesidad de desarrollar técnicas más exactas para la estimación de la edad cronológica, tanto en cadáveres como en individuos vivos. De igual manera, los abandonos infantiles y la inmigración, exigen la estimación de la edad, debido principalmente a la carencia de pruebas válidas sobre la fecha de nacimiento, lo cual es necesario en los casos de adopción de niños, delincuencia juvenil, reclamo de pensiones y solicitud de asilo político (33,34).
Durante muchos años se han desarrollado diversas edades biológicas: edad esquelética, edad morfológica, edad dentaria y edad de segundo carácter sexual como la
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menarquía en las niñas y la alteración de la voz en los niños. Pudiéndose aplicar estos criterios de forma conjunta o separada para valorar el grado de madurez fisiológica de un niño en edad de crecimiento. La evaluación conjunta de estos indicadores, proporciona una estimación de la edad biológica bastante exacta (35-37).La madurez dental, generalmente expresada como edad dentaria, es un indicador de la madurez biológica de un niño en crecimiento. La secuencia de los estadios de desarrollo pueden ser definidos en base al progreso de la mineralización, debido a que la formación dentaria es un proceso morfogenético continuo pudiéndose apreciar radiográficamente (38).
Los conocimientos acerca del grado de desarrollo dental en las distintas poblaciones son de gran utilidad al plantearse medidas preventivas y terapéuticas, como también lo son a la hora de realizar el diagnóstico y tratamiento de diferentes maloclusiones (38-40).
Aparte de tener relevancia en los estudios ortodóncicos y odontopediátricos, también es de gran importancia para otras disciplinas médicas, como la medicina forense, pediatría y endocrinología. En la medicina forense, la edad dentaria se usa para suplementar otros indicadores de la madurez en la estimación de la edad cronológica en niños de los que se desconoce o es incierta su fecha de nacimiento (39,40).
La mineralización de los dientes está menos afectada por las variaciones de la nutrición y del sistema endocrino que otros parámetros del crecimiento. Es por esto que la edad dentaria es considerada con menos variabilidad en relación a la edad cronológica en comparación con otros indicadores de la madurez y por lo tanto la más fiable en cuanto a endocrinopatías y otras alteraciones del desarrollo (38,41-44).
Aparte del desarrollo dental, la maduración esquelética se utiliza con frecuencia para la estimación de la edad. La madurez esquelética es una valoración importante en la medicina pediátrica, especialmente en cirugía ortopédica y endocrinología (44).
Se ha demostrado que la edad ósea es tan importante como la edad cronológica para la evaluación del desarrollo fisiológico del adolescente. Además, la determinación de la edad esquelética nos indica hasta donde llegará el crecimiento de un niño y permite la predicción de la altura final. También, el estudio de la madurez esquelética es un importante método de evaluación, seguimiento y estimación de la duración de la terapia en niños con desórdenes del crecimiento, como retraso en el desarrollo y deficiencia
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hormonal, así como también enfermedades endocrinológicas como hipotiroidismo, hiperplasia adrenal congénita y pubertad precoz (45).La edad, estudiando los huesos de los niños puede estimarse a través de varios métodos (46). La presencia o la ausencia de centros óseos en varias partes del cuerpo pueden anotarse y compararse con estándares tales como aquellos de Sontag y Reynolds,1945 (47); Flecker, 1942 (48); Pyle y Sontag, 1943 (49); o Hardig, 1952 (50). En un cuerpo intacto, estudios exhaustivos de centros óseos pueden requerir un número prohibitivo de radiografías. Pueden emplearse métodos menos precisos pero más prácticos de valoración regional (46-50).
Se ha usado con más frecuencia la radiografía de mano y muñeca como los de Todd, 1937 (51) y Flory, 1936 (52), debido a la presencia de muchos centros de crecimiento en esta área que sufren cambios en diferentes momentos y grados.
Uno de los métodos que se aplica con más frecuencia para la estimación de la edad esquelética es el atlas de Greulich y Pyle. Los autores afirman que el atlas tiene un gran valor para el diagnóstico de la edad cronológica (53).
La relación entre la edad dentaria y esquelética ha sido evaluada para correlacionar las dos edades con propósito diagnóstico. Demirjian y cols. (40) evaluaron la interrelación entre la madurez somática, sexual y esquelética e implica que los mecanismos que controlan la madurez dentaria son independientes de la madurez somática o la sexual. Gulati y cols. (54) encontró que la edad dentaría y esquelética tienen una cantidad máxima de correlación.
También Garamendi estudió esta relación en un grupo de jóvenes marroquíes de entre 13 y 23 años utilizando los métodos de Greulich y Pyle y el de Demirjian concluyendo que el primero, fue el método más útil para predecir la edad cronológica de un individuo (55).