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Chapter 7 Visual search behaviour during laparoscopic training

7.4 Video viewing Experiment

7.4.1 Study design

Con algunos matices, la movilidad social suele definirse en sentido estricto como el conjunto de cambios o transición de los individuos desde una posición a otra en una escala social, en un período de tiempo determinado41 (Sorokin, 1959). Se dice que existe movilidad ascendente si la situación final es superior a la inicial y en el caso inverso, donde la situación final es inferior a la inicial la movilidad es descendente; no obstante, cuando se usa la expresión “movilidad social” se suele dar por sentado que se trata de “movilidad social ascendente” (Bergsten, 1964; Ringdal, 1994).

Por otro lado, es importante considerar el período de tiempo que se estudia y del sujeto de la movilidad social; así, es preciso distinguir entre la movilidad social de un individuo [intra-generacional] y la de dos generaciones de individuos: usualmente padres e hijos [inter-generacional]. Este último aspecto de la movilidad

40 A la manera de Vectores, esto es, con una dirección, magnitud y sentido, pasibles a ser

descompuestos o proyectados en cada una de las (sub)dimensiones analíticas.

41 Aunque el valor semántico del término movilidad se refiere a un proceso dinámico antes que

estático, autores como Fox (1993) hacen énfasis en las situaciones inicial [origen social] y final [destino social], lo que logra verse cuando, dada una escala social, la situación final resulta diferente de la inicial. Este énfasis – por supuesto – evita el tener que dar cuenta de procesos en los que hay movilidad tanto ascendente como descendente pero el individuo termina en la misma situación inicial.

social también nos lleva a pensar que la movilidad no solamente enfocará al individuo pero también a unidades de análisis más complejas como el hogar, la familia, e incluso, grupos sociales más amplios42.

Usualmente, la movilidad social tiene como referente una escala social vertical, es decir, implica la existencia de un conjunto de posiciones sociales jerárquicamente ordenadas. Sin embargo, se ha visto también la posibilidad de movilidad social en una escala horizontal, en la que los individuos cambian de posición social sin que se pueda afirmar que están en mejor o peor situación (Sorokin, 1959).

Otro aspecto que podría prestarse a cierta confusión y/o debate tiene que ver con el significado de lo “social” en la expresión movilidad social, que desde un punto de vista amplio podría incluir además las dimensiones política, económica y otras. A su vez, otras posiciones suelen distinguir entre la movilidad social, y la cultural por ejemplo (Sorokin, 1959), movilidad económica – definida por el ingreso, movilidad ocupacional, etc.

De alguna manera, lo anterior está relacionado con la concepción que se tenga de la estructura social, económica, política, cultural y laboral de un grupo social. Así, la existencia o no, y el tipo de movilidad social que pueda observarse dependerá enormemente de la manera en que se defina una sociedad y sus relaciones sociales, esto ha sido sugerido por diversos autores, entre ellos: Cortés y Escobar (2006) que logran distinguir tanto los efectos estructurales como los del curso de vida de los individuos. Para los citados autores y para Grusky (1994, citado en Solís, 2005, p. 52), la movilidad social está determinada por el sistema social de distribución y/o asignación de los activos sociales: económicos, políticos, culturales, sociales, honoríficos, civiles y humanos. Existe cierta correspondencia con la idea de Bourdieu de las formas del capital: económico, social, y cultural

42 Un ejemplo ilustrativo es el ranking de países que se suele hacer en función del Producto Interno

Bruto del Índice de Desarrollo Humano (UNDP, 2008), así, cuando en un período dado, un país “sube” alguna posición, podría decirse que ha experimentado movilidad social ascendente.

humano (Bourdieu, 2000), siendo que en cada una de ellas (en mayor o menor grado) co-existe la tensión entre lo estructural y lo individual.

Entre los diversos factores que contribuyen a ascenso social de los individuos, tales como la mayor tasa de acumulación de riqueza (ya sea por un mayor esfuerzo laboral o por la repentina llegada de una herencia), la mayor productividad (debido a innovaciones y/o adquisición de nuevas capacidades), la educación ha sido visto como uno de los principales factores determinantes del ascenso social. La educación, ya sea bajo la forma de capacidades o bien, bajo la forma de credenciales y licencias (institucionalmente sancionadas y legitimadas) ha permitido la movilidad social, ya sea que ésta se realiza como cambios en el status social, en la riqueza y el patrimonio o en términos de la estructura socio- ocupacional (Hauser, Warren, Huang, & Carter, 2000; McMurrer & Sawhill, 1998, p. 10; Nunn, Johnson, Monro, Bickerstaffe, & Kelsey, 2007). La meritocracia implícita subyace en el trabajo de Durkheim, para quien la educación era el medio idóneo para asignar a los individuos en sus posiciones en la estructura social y garantizar así la reproducción del orden social, así también lo reconoce Bourdieu (Bourdieu & Passeron, 1990; Durkheim, 1993).

Existen diversos estudios que han confirmado la importancia de la educación como factor determinante de la movilidad social (Machin, Pelkonen, & Salvanes, 2008; Von Metz, 2003, pp. 43 - ss), pero también existen algunos trabajos que relativizan y/o condicionan el impacto de la educación (Kingston, 2006), o incluso, no faltan autores que asumen posturas mucho más escépticas43 (Ianelli & Paterson, 2005; Romero S., 2006). En el capítulo 4, a la hora de evaluar empíricamente los procesos de movilidad socio-ocupacional, será necesario tomar

43 De hecho, en algunos círculos académicos que analizan el desempeño y las perspectivas de la

educación (como institución) en el contexto del cambio estructural asumen una posición crítica afirmando la pérdida de relevancia y capacidad del sistema educativo de reproducir capacidades que sean funcionales al desarrollo capitalista (etapa global-neoliberal) y – por tanto – existiría una crisis generalizada de los sistemas educativos (en particular, en los países en desarrollo) para reproducir consistentemente el orden social (Giroux, 1996; Ottone, 1996).

en cuenta la variable educativa para estimar de manera más precisa su papel en la movilidad social del caso de estudio.