• No results found

Study 2: “Not all environmentalists are like that…”: Exploring How

La experiencia religiosa va de la mano de la fe en Dios y en el mundo trascendente de Dios, pues es la fe la que permite la vivencia plena y profunda de la relación con Dios. Es por ello que el tema de la fe religiosa auténtica resulta fundamental como un aspecto base que permite comprender aún más la experiencia religiosa auténtica, a donde debe dirigirse la formación que acompañe la religiosidad popular desde la evangelización.

En tal sentido, hay que partir por reconocer los aspectos del ser humano que le pueden conducir al camino de la fe, partiendo de que:

El hombre, por la estructura misma de su inteligencia, no puede renunciar a comprenderse y por ello, en una forma u otra, teorética o prácticamente, tendrá que enfrentarse a la cuestión radical de por qué y para qué de su existencia. De la respuesta que se dé a esa pregunta depende el sentido de la vida y la escala de valores que han de regir todas las actuaciones del hombre, privada y públicamente. De esa respuesta depende fundamentalmente el valor de hombre para el hombre.101

Los cuestionamientos trascendentes del ser humano son el punto de partida que auspicia encontrar los límites de su comprensión que abren espacio a la fe. Esto significa que las personas conocen, actúan, poseen y viven hasta unas determinadas fronteras que son los límites en donde sus posibilidades se restringen. Allí es donde se abren sus mayores interrogantes, buscando ―saber que se oculta más allá de los límites de sus saber, de su experiencia, de su vida‖.102

En tal sentido, se forma una subjetividad trascendental en cuanto al interrogarse sobre sí mismo se experimenta de forma subjetiva al tratar de definir su ser personal.

101 Bravo, Carlos. El marco antropológico de la fe. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana. 1993. 4. 102

Es entonces cuando devienen las reflexiones y cuestionamientos trascendentales acerca de su origen y su destino último, y donde se asume la presencia de Dios como fundamento de lo que no puede conocer en términos convencionalmente objetivos. Esto significa cuando la persona se interroga trascendentalmente por su existencia, la información objetiva que encuentra es limitada, no puede construir una respuesta, lo que abre el espacio al conocimiento en la subjetividad trascendental, dando pie a la presencia de la fe que más que aportar conocimiento, aporta sentido a su vida.

Esto se relaciona con la característica que tiene en lo relativo a ―entender la tendencia natural a la búsqueda de sentido, como un deber y una tarea que se traduce en dirigir la capacidad de entrega y amor, exclusiva del hombre, hacia un objetivo que la haga digna de vivirse; significa la decisión de llegar a ser el hombre que tengo la capacidad de ser y que me he propuesto ser‖103

.

La vinculación de la búsqueda de significado para la existencia del hombre con la visión trascedente de la misma, representan el ámbito de la presencia de Dios en tal existencia, pues es en Él en donde está la explicación última que hay en esa búsqueda. Es así como la idea de Dios se extiende en las diversas respuestas no encontradas en lo mundano, y es así como se establece la fe que da el significado y el sentido a la vida y existencia del hombre.

Como se puede apreciar, la fe religiosa está planteada en la relación íntima del ser humano consigo y con Dios. Por lo tanto, representa la fuerza suprema que señala el camino de la conciencia, el conocimiento y la praxis en la vida, por lo que cualquier vinculación con creencias que se aparten de la vivencia de Dios, implica una desviación de la fe religiosa auténtica. En este sentido, la fe es un factor fundamental para abordar el campo de la religiosidad popular.

103

En el dinamismo de una nueva evangelización, la religiosidad popular es una riqueza y puede ser un medio adecuado para la transmisión del cristianismo. Ahora, para que este propósito se cumpla es necesario revitalizar la fe en su identidad y su arraigo en la cultura de los pueblos. En tal sentido, la afirmación de la fe es una respuesta al problema de la verdad y a la búsqueda de sentido que angustian al hombre.

Todo esto se trata del fundamento objetivo de la experiencia cristiana, a saber:

a. Experiencia en la gracia: que acrecienta la santidad de la Iglesia en la vida litúrgica y sacramental; y en donde se manifiesta la dimensión sobrenatural del cristianismo.

b. Experiencia de la praxis cristiana: la libertad como obediencia de amor a la voluntad de Dios y respuesta a su amor, según los valores de la naturaleza humana.

c. Experiencia de la intimidad con Dios: la relación personal con Dios, sin supersticiones alienantes, lo que se constituye en una auténtica experiencia religiosa.104

Se puede destacar que la fuente de la gracia es la liturgia sacramental como celebración del misterio de Cristo, y por ello toda la realidad simbólica de lo humano es asumida en relación con la vida de Dios. En tal sentido se debe puntualizar que la piedad popular es una expresión del culto cristiano, no se equipara ni se opone a la liturgia, puesto que el cristianismo es una religión y no es sólo una práctica de ritos religiosos.

De la misma manera, el cristianismo no es primariamente una moral, aunque incluye una dimensión moral junto con una praxis de la fe está la exigencias de

104 Groenen, Enrique. Pueblo, religión del pueblo y papel de la Iglesia (en línea). Consultado en noviembre 30 de 2013. Disponible en: http://www.mscperu.org/biblioteca/1esoterismo/esoterismoauge.htm

justicia; todo lo cual debe encontrar respuesta en la Sagrada Escritura. Igualmente, el cristianismo no es exclusivamente mística. Se busca enseñar a orar, que la relación sea con un Dios viviente. Por ello, una auténtica mística católica es una tarea de la Iglesia, proponer esa mística para subsanar las espiritualidades contaminadas con elementos esotéricos, supersticiosos, en la piedad popular.

En síntesis, la afirmación de la fe en su triple dimensión (gracia – praxis cristiana – mística) acentúa el carácter sapiencial del cristianismo. En la nueva evangelización el cristianismo es una sabiduría pues el Evangelio es sabiduría; el Cristo que se predicamos, nuestro amor, es sabiduría.

Siguiendo las orientaciones conciliares –Sacrosanctum Concilium, 12s-, la Iglesia establece que entre el culto litúrgico y las prácticas de piedad del pueblo cristiano se presente una mutua y fecunda relación. Por tal razón, sin una referencia a la liturgia como dinamismo operativo, contemplativo y estético de orden sacramental, la piedad popular pierde su identidad y cae en una religiosidad popular ambigua. Para superar esta deficiencia hay que reforzar la catequesis litúrgica para que los fieles descubran y vivan las celebraciones como auténticos momentos de gracia; se debe destacar la realidad sacrificial de la Eucaristía, hacer ver que todas las devociones deben estar enmarcadas en el misterio de Cristo, presente en la Eucaristía.

Las prácticas de la piedad popular son una manera de expresar la pertenencia a la Iglesia; sin embargo, puede ser vivida de manera marginal. En este sentido, se debe hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión –Novo millennio 43-, fortalecer la vida comunitaria de las parroquias y santuarios, para que se incorpore a la vida eclesial a los devotos, de manera que no se sientan necesitados de buscar en otras prácticas –esoterismo, superstición- la solución a sus problemas.

CONCLUSIONES

Al terminar esta investigación, podemos afirmar que como señala la exhortación apostólica Evangeli nuntiandi, Pablo VI insiste en la necesidad de orientar la religiosidad popular por medio de una pedagogía de evangelización (numeral 48). Hay que destacar que la denominaba ―piedad popular‖, religión del pueblo, más que religiosidad. En tal sentido, la piedad popular se puede definir como ―las diversas manifestaciones culturales, de carácter privado o comunitario, que en el ámbito de la fe cristiana se expresan principalmente, no con los modos de la sagrada liturgia, sino con las formas peculiares derivadas del genio de un pueblo o de una etnia y de su cultura‖105

.

Desde esta perspectiva, se puede considerar que la religiosidad popular es una experiencia universal; en cada persona, en la cultura de un pueblo, en sus manifestaciones colectivas, está presente una dimensión religiosa, la cual no tiene necesariamente que contar con una relación con la revelación cristiana. Por su parte, la piedad popular se presenta en el ámbito de la fe cristiana, a diferencia de la religiosidad popular en donde no necesariamente se exhibe una relación con la revelación. En medio de estos conceptos se presenta una problemática a nivel teológico y pastoral, que es lo concerniente a la vinculación entre fe y religión.

Como se ha desarrollado en la investigación, en algunas prácticas religiosas se manifiesta una distorsión de la fe hacia formas ambiguas que exigen un discernimiento pastoral. Tales deficiencias para la práctica de una auténtica actitud cristiana y de las prácticas consiguientes se pueden abordar desde dos aspectos: en relación a la fe y en relación a la vida moral.

105 Directorio sobre piedad popular y liturgia. Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Año 2001, numeral 9.

Por un lado hay que indicar que una auténtica experiencia religiosa se enraíza en la fe. Cuando ésta no se muestra con nitidez, la práctica religiosa puede caer en la superstición, lo que se aleja del verdadero culto a Dios y/o a los santos, puesto que da un desplazamiento de la centralidad salvífica de Jesucristo y la dimensión escatológica de la salvación cristiana. Por otra lado, con respecto a la vida moral, por la falta de una adhesión vital en la oración litúrgica, la piedad popular se también expone a la contaminación con la superstición, se desglosa de lo que es la auténtica experiencia cristiana, para caer en una incoherencia entre la fe y la vida.

Estos aspectos manifiestan la necesidad de realizar prácticas pastorales en donde se busque ―tomar posición de mediador e interlocutor entre las prácticas religiosas del pueblo y la buena comprensión del hecho por parte de la Iglesia, para que la evangelización, labor primordial de la Iglesia, tenga un buen fin, evitando la formación de pseudoreligiones con matices católicos‖106

. Para esto se debe tener en cuenta que la religiosidad popular plantea entre sus componentes la línea de acción devocional, así como la evangélico-sacramental. Al respecto, la práctica pastoral se debe enfocar principalmente en el componente evangélico- sacramental de la religiosidad de los fieles, en cuanto se parte de:

… la asimilación de la palabra de Dios y de la naturaleza revelada de los sacramentos, y que como tal supone la evangelización; ésta acentúa la gratuidad y la donación en la relación con Dios, el seguimiento de Jesús en la vida concreta y la capacidad de encarnar la fe en la situación histórica, no sobra decir que esto es lo específico de la vida cristiana.107

106 Galilea, Segundo. Religiosidad popular y pastoral. 17. 107

Por su parte, lo referente a la preeminencia devocional que suele tener la religiosidad popular, esta debe resultar menos importante en la acción pastoral aunque se debe comprender su naturaleza, puesto que:

Lo devocional responde a las legítimas necesidades sicológicas, sociales y culturales de toda religión. Esta característica hace que se acentúe a un Dios que responde a las necesidades de la contingencia humana, es decir: necesidades de protección, de favores y gracias, de experimentar la cercanía de esa protección en ritos, símbolos, devociones articulares.108

Si bien este componente devocional es inherente a la naturaleza del ser humano y hace parte de la expresión religiosa en las culturas, la Iglesia debe enfocarse principalmente en su labor pastoral que corresponde a lo evangélico-sacramental, pero sin subvalorar el componente devocional que es una parte central de la religiosidad popular en la parte de las manifestaciones afectivas y simbólicas. En tal sentido:

Es importante el empeño por una liturgia viva y popular que asuma y exprese la religiosidad en las diversas asambleas, con sensibilidad para las diferentes categorías: masa, grupos particulares (…) Adaptaciones particulares de tipo cultural competen, como es claro, a la autoridad eclesiástica (conferencia episcopal), que debería obrar con sabiduría y apertura, partiendo de una buena teología de la liturgia y de sus posibilidades, cuidando siempre, como es obvio, la ortodoxia de la fe (…) pero con intrepidez misionera y evangelizadora.109

Esto implica que en la acción pastoral la liturgia debe ser más comunicativa y asertiva, de manera que se identifiquen y reconozcan las cercanías y diferencias que plantean las manifestaciones de la religiosidad popular con referencia a la práctica de una auténtica experiencia religiosa. De esta manera se podrá lograr

108 Ibíd., 17.

109

que el culto que se desarrolló en la religiosidad popular ―sea una fuente de evangelización y de verdadero encuentro con Cristo salvador‖110

.

Igualmente es fundamental que la práctica pastoral se base en un claro conocimiento de los fieles para que el mensaje les llegue de forma directa, o sea que se sientan correctamente aludidos en la comunicación que se les plantea, pues en la religiosidad popular esto ocurre al fundamentarse en sus hábitos, estilos de vida y su cultura. En este sentido, se plantea que:

Al hablar de salvación humana se involucre directamente al hombre a quien está dirigido dicho mensaje, esto quiere decir que es necesario conocer plenamente al hombre que acude a la Iglesia, saber de sus aspiraciones, de sus problemas y de su vida en general, de tal forma que este conocimiento sirva de iluminación, desde un marco antropológico, de las acciones pastorales (…) de lo contrario se cae en anacronismos y se crean figuras antropológicas que terminan lesionando la labor pastoral.111

Sobre estas bases es que se debe emprender la formación de los fieles, como medida para corregir las desviaciones que puede auspiciar la religiosidad popular. Esta formación debe tener un enfoque integral por lo que debe reflejar ―las dimensiones de la fe, de la vida cristiana y de la espiritualidad concebidas como una totalidad, más allá de cualquier posible reduccionismo‖112

. Esto se debe a que cuando se fragmenta o simplifica dicha totalidad, de puede dar pie a que se incorporen elementos ajenos a la doctrina que desvirtúen los verdaderos contenidos del catolicismo, generando confusión y desinformación en los fieles.

Así mismo, se debe ―reforzar la formación de nuestros fieles en los contenidos de la fe, para que puedan distinguir lo que pertenece a la religión católica y lo que no

110 Ibíd., 18.

111 Ibíd., 19.

112 Aguer, Héctor. La evangelización de la religiosidad popular. Consultado en noviembre 30 de 2013. Disponible en: http://padrefabian.blogspot.com/2011/04/la-evangelizacion-de-la-religiosidad.html

pertenece a ella, para que adquieran una serena seguridad en la fe que profesan y sepan dar razón de la esperanza que la acompaña‖113

. Como se observó en capítulos anteriores, buena parte del problema de la desviación de la religiosidad popular hacia prácticas esotéricas proviene de algunos fieles no hay total claridad de los límites entre uno y otro campo, lo cual se debe a que no cuentan con el conocimiento específico de los aspectos que marcan dichos límites. Por ello, el refuerzo de la los contenidos de la fe católica son necesarios constantemente.

En este orden de ideas, hay que resaltar un aspecto central en la pedagogía que concierne a la formación de los fieles en la fe, y este trata de que:

La educación de la fe no se puede proyectar hoy a base de conceptos, sino propiciando el encuentro con Dios por medio de su Palabra, de las celebraciones de la Iglesia y del compromiso con toda persona necesitada. Ni se trata de probar con argumentos abstractos la existencia de Dios o sus atributos, sino de acompañar a descubrir, a sentir e interpretar la presencia de Dios en la vida de los hombres y en su historia, para poder vivir la experiencia personal de esa presencia.114

Esto tiene que ver con la manera simplista y reduccionista con que algunas expresiones de religiosidad popular muestran sus contenidos de fe a los seguidores, con lo que les hacen a estos más fácil ser convencidos; mientras que en ocasiones la fe católica se manifiesta difícil de comprender en sus contenidos o en los métodos de pedagogía empleados para ese efecto.

Otro aspecto, dentro de los contenidos a incorporar en la formación de los fieles, que es importante destacar, como uno de los temas fundamentales, es que:

113 Ibíd., 4.

114 Baena, Gustavo y Otros. Nueva Evangelización y pedagogía de la fe. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana. 1991. 14.

La fuente de la gracia es la liturgia sacramental como celebración del misterio de Cristo; en ella es asumida toda la realidad simbólica de lo humano y se la pone en contacto con la vida de Dios según el misterio teándrico del Verbo hecho hombre. La piedad popular es otra expresión legítima del culto cristiano; pero no es homologable a la liturgia y no se debe oponer ni equiparar a ella. Aquí conviene recordar que el cristianismo es una religión, pero no una mera práctica de ritos religiosos.115

Al respecto hay que recordar que la religiosidad popular se detiene ampliamente en la parte devocional de la práctica religiosa, lo cual implica especialmente la mayor atención a los simbolismos y ritualidades; por ello es que se debe reorientar la formación de sus practicantes hacia los contenidos de la liturgia sacramental, que representan el eje para la experiencia de la fe. En este sentido, se debe buscar especialmente que dentro de las prácticas de la religiosidad popular, ―la Sagrada Eucaristía ocupe en ellas un lugar central, así como aprovechar dichas ocasiones para fomentar una mayor y más viva participación en las misas dominicales‖116

.

Hay que destacar que para los muchos fieles la Eucaristía ha perdido importancia, por lo que se pierde la oportunidad de aportarles la gracia del mensaje de Dios como algo propio de la cotidianidad, lo cual es causa importante de que otro tipo de mensajes pseudoreligiosos les lleguen por los medios de comunicación masivos, y que los incorporen como ciertos y reales a sus prácticas de religiosidad.

En esto hay que destacar que frecuentemente a los fieles se les dificulta encontrar a Dios en la vida de todos los días, por lo que no será fácil la ―distinción entre espacios, tiempos, personas y cosas que son sagrados, y espacios, tiempos,

115 Aguer, Héctor. La evangelización de la religiosidad popular. 4. Consultado en noviembre 30 de 2013. Disponible en: http://padrefabian.blogspot.com/2011/04/la-evangelizacion-de-la-religiosidad.html 116

personas y cosas que son profanos‖117

. Cuando los fieles no tienen el conocimiento claro de lo que sí es pertinente al catolicismoes cuando más susceptibles son a engaños o equivocaciones propias originadas en ámbitos distintos a los de la fe que originalmente han aceptado.

Esta falta de contacto con las verdaderas fuentes y mediaciones del catolicismo es una de las causales de las desviaciones en las manifestaciones de sus prácticas en el marco de la religiosidad popular. Dicho contacto directo con la Iglesia