CHAPTER 5. CONCLUSIONS AND RECOMMENDATIONS
5.6 Study Limitations
La quema de biomasa está asociada a numerosos tipos de uso de la tierra causantes de emisiones de CO2, CH4, N2O, CO y NOx. En esta sección se examinan dos tipos generales de quema de biomasa: la quema en bosques gestionados, y la quema durante una conversión de uso de la tierra. La metodología básica para estimar las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la quema de biomasa es siempre la misma, con independencia del tipo de uso de la tierra. Se expone a continuación esa metodología, que servirá de referencia para otras secciones del presente capítulo (por ejemplo, en relación con las tierras convertidas en tierras agrícolas). En la presente sección se ofrecen orientaciones sobre buenas prácticas para estimar las emisiones procedentes de la quema de biomasa en:
• Tierras forestales que siguen siendo tierras forestales; • Tierras convertidas en tierras forestales;
• Tierras convertidas en tierras agrícolas; y • Tierras convertidas en praderas.
En las Directrices del IPCC se examinan ambos tipos de quema de biomasa en el sector de cambio de uso de la tierra y silvicultura (Capítulo 5). Las emisiones procedentes de quemas efectuadas para cambiar un uso de la tierra se examinan en el apartado sobre conversión de bosques y praderas, y las emisiones procedentes de quemas realizadas para la gestión de la tierra se examinan en la sección sobre la quema in situ de biomasa forestal. Aunque se exponen por separado en las Directrices del IPCC, el método y los factores por defecto son los mismos que los utilizados para estimar las emisiones. En esta Orientación, la metodología aplicable a las emisiones procedentes de quemas destinadas a la conversión de la tierra sigue siendo esencialmente la misma que en las Directrices del IPCC, aunque en el caso de las tierras forestales gestionadas se recoge una mayor diversidad de emisiones procedentes de quemas para la gestión de la tierra, que incorpora los efectos de los incendios prescritos y espontáneos sobre las emisiones de CO2 y de gases distintos del CO2 en todas las tierras forestales gestionadas.3
En OBP2000 se examina la quema destinada a la gestión de las tierras agrícolas. Se ofrecen orientaciones para estimar las emisiones procedentes de la quema prescrita de sabanas y de la quema in situ de residuos agrícolas, conforme se examina en la sección Agricultura. Se supondrá que el CO2 liberado es extraído por fotosíntesis de la vegetación anual que rebrota durante el año siguiente, por lo que se tienen en cuenta solamente los gases distintos del CO2.
3.2.1.4.2 CUESTIONES METODOLÓGICAS
En términos generales, los incendios pueden clasificarse en prescritos (o controlados) y espontáneos. Los incendios asociados al desbroce y a las actividades de gestión de ecosistemas suelen ser incendios controlados. Algunos tipos importantes de incendios prescritos son: i) incendios para desbrozar la tierra durante una conversión forestal; ii) métodos de desbroce y quema de maleza; iii) quema de residuos posterior a la tala y recolección; y iv) incendios prescritos de baja intensidad para la gestión de la carga de combustible. La finalidad de estas quemas suele ser la eliminación de biomasa indeseada. La temperatura promedia del fuego está controlada, las condiciones de la quema son más uniformes, y los factores de emisión son menos variables. En cambio, las características de los incendios espontáneos son muy variables: la temperatura del fuego, la cantidad de biomasa disponible, el grado de combustión, y el impacto sobre la población forestal pueden ser muy diversos. En cuanto a los incendios espontáneos, los incendios a nivel del suelo son menos intensivos, y su impacto sobre los árboles es menos grave que en los incendios a nivel de copas. Cuando se quema una tierra gestionada, deberían notificarse las emisiones resultantes tanto de los incendios prescritos como de los espontáneos, de modo que puedan tomarse en cuenta las pérdidas de carbono en tierras gestionadas.4
Estimar el impacto de un incendio es más difícil cuando éste es espontáneo, especialmente si su temperatura es elevada. Por lo tanto, se conocen mejor los efectos de los incendios controlados.
En los bosques gestionados es necesario estimar el CO2 emitido por combustión, ya que hay que tomar en cuenta la absorción de carbono por la vegetación que rebrota (Kirschbaum, 2000) – véanse las Ecuaciones 3.2.2 y 3.2.6. Por ello, es una buena práctica estimar las emisiones de CO2 y de gases distintos del CO2 procedentes de la quema de biomasa en tierras forestales gestionadas. El método a emplear se expone en las partes de la Sección 3.2.1.1 relacionadas con la Ecuación 3.2.9. La liberación de CO2 en un incendio no influye inmediatamente en la tasa de absorción por los bosques que rebrotan, y podrían transcurrir muchos años hasta que se secuestre la cantidad de carbono liberada en un incendio espontáneo o prescrito. Si se aplican métodos que no recojan las absorciones por rebrote después de una alteración natural, no será necesario informar de las emisiones de CO2 asociadas a perturbaciones naturales. Es una buena práctica documentar con claridad tales situaciones.
La metodología que se describe a continuación permite estimar las emisiones de CH4, N2O, CO y NOx procedentes de la quema de biomasa en tierras forestales gestionadas, así como las emisiones de esos gases procedentes de incendios asociados a conversiones de uso de la tierra.
3.2.1.4.2.1 Elección del método
La metodología descrita en las Directrices del IPCC permite estimar la liberación de carbono durante un incendio en un 50% (suponiendo que sea éste el contenido de C de la biomasa) de la masa de combustible efectivamente quemado, y utiliza ese valor como base para el cálculo de las emisiones de gases distintos del CO2 (véase la Ecuación 3.2.6). Parte del combustible parcialmente quemado subsiste en forma de carbón vegetal, que es relativamente estable a lo largo del tiempo (Houghton, 1999).
3 Estas explicaciones se refieren solamente a las tierras forestales, dado que la quema destinada a la gestión de la tierra en tierras de cultivo y praderas se examina en la sección Agricultura de OBP2000.
La liberación de carbono procedente de la quema de biomasa durante la conversión de bosques en praderas se calcula utilizando una metodología simple descrita en las Directrices del IPCC (Sección 5.3). Dicha metodología se detalla más adelante, para todos los tipos de vegetación.
Las emisiones de gases distintos del CO2 pueden estimarse sobre la base del carbono total liberado, mediante la Ecuación 3.2.19 (Crutzen y Andreae, 1990; Andreae y Merlet, 2002):
ECUACIÓN 3.2.19