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Study Location: San Joaquin Valley

In document Vol 2 No 4 (2012): Open Call Papers (Page 48-50)

A lo largo de la presente investigación, hemos querido dar respuesta a si es posible o no, que una comunidad se autogestione si las personas que la integran se mantienen unidas y sus miradas se dirigen hacia un objetivo común.

Lo hemos hecho a partir de entrevistas con personas relevantes que han formado parte activa de la comunidad, aportándonos diferentes interpretaciones y puntos de vista, que hemos ido analizando a través de distintas técnicas metodológicas. A esta información, hemos aplicado también nuestra observación participante, apoyada y contrastada en el análisis de una extensa bibliografía que hemos podido consultar "in situ" y que, en definitiva, nos ha aportado una línea de investigación y un camino a seguir, en el contraste y análisis de una compleja y heterogénea sociedad, como es la formada en Villa El Salvador, Perú. Una información obtenida de personas que han vivido esta experiencia en Villa El Salvador y que decidieron movilizarse y luchar por sus derechos como ciudadanos. Lo hicieron invadiendo las afueras de Lima, y fue entonces, cuando sus ganas por aspirar a una vida mejor y el apoyo del Estado, hicieron de esta experiencia, el asiento humano más reconocido en la historia de América Latina. Reconocido no solo nacionalmente, sino internacionalmente, por su organización, lucha, y unión ante las adversidades.

Por tanto, el trabajo se ha basado en una investigación cualitativa, a partir de la cual, hemos tratado de dar respuesta a nuestra hipótesis inicial, basándonos en unos objetivos generales y específicos que, ahora, nos van a ayudar a concluir, o no, la veracidad de la hipótesis planteada.

En base a ello, concluimos lo siguiente:

La necesidad es el en principal motor de empuje para la organización y participación ciudadana. La propia subsistencia, casi de forma natural, hace que las personas se movilicen en busca de mejores condiciones de vida, que luchen por lo que creen que merecen, que no es menos, que sus derechos como ciudadanos. Es importante destacar que esto es algo que ocurre a nivel individual, pero cuando son miles de personas las que tienen la misma situación, la unión se hace prácticamente de forma inintencionada. Este conjunto de personas, en el que no había diferenciación de clases y todos tenían la misma situación, supo unirse como comunidad y luchar por sus derechos de forma conjunta. La fuerza de esta comunidad está en la visión hacia el futuro, en los objetivos comunes y la organización vecinal. Fueron capaces de organizarse sin

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la presencia de política formal, decidiendo todo en asambleas participativas y poniendo sus propias soluciones a sus propios problemas.

Es por ello que decimos que la visión y objetivos conjuntos en una comunidad son aspectos fundamentales para el buen funcionamiento de la misma.

En segundo lugar, ponemos en valor el aspecto cultural. Las raíces, el saber de dónde venimos, el sentimiento de pertenencia. En definitiva, la identidad. Según Bembibre (2011), “la cultura es ese vínculo invisible que nos une entre personas y que expone formas de pensar y de vivir”. La existencia de metas comunes dentro de una comunidad, pasa por que las personas integrantes se sientan parte de dicha comunidad. Los pobladores que a Villa El Salvador traían consigo costumbres, valores, creencias, etc. Traían cultura de sus diferentes lugares de origen. Supieron unir toda esa riqueza y convertirlo en un ejemplo de interculturalidad, de donde obtuvieron, como lo califica Edwin en su entrevista “un idioma propio”, una forma de hacer exclusiva de Villa El Salvador.

Las personas cuidamos aquello que valoramos, que queremos, aquello que sentimos como nuestro. Valoramos lo que conseguimos con nuestro esfuerzo y velamos por su mantenimiento. Estamos hablando del sentimiento de pertenencia, unido al esfuerzo común. Una vez más, cuando este sentimiento está generalizado dentro de una sociedad, la comunidad pasa a ser un ente fuerte y unido que valora lo que tiene, lo que ha conseguido, y soluciona sus problemas de forma democrática y unida.

Estas dos ideas que hemos planteado, van muy unidas a la siguiente. Y es que cuando valoramos algo, es cuando nos cuesta trabajo conseguirlo. En VES sucedió (y sucede) que las personas dejaron de movilizarse y la Municipalidad empezó a hacer su labor. Esto supone que cuando te dan las cosas hechas, no lo sientas como tuyo, no le das a las el valor del que hablábamos anteriormente, el que surge del esfuerzo y la lucha personal y colectiva.

En el siguiente planteamiento hablamos del significado de democracia. Tal y como hemos visto, Villa El Salvador ha sido un claro ejemplo de lo que es democracia real, democracia participativa. Este sistema supone que la población tenga el poder, el poder último de decisión, siendo la Municipalidad una mera ejecutora de las iniciativas que nacen del pueblo. La CUAVES como institución legalizada, era la encargada de mediar entre comunidad y Municipalidad, y como dice Michel Azcueta “la Municipalidad es hija de la comunidad, y no al contrario”. Y así debería ser, pues el empoderamiento de las personas significa poder. Poder como parte activa de una comunidad con la capacidad de dirigir su propia vida y tomar sus propias decisiones. Sin embargo, ahora esa democracia está pasando a ser más bien representativa, y en función de lo expuesto en la categoría de análisis 4, está suponiendo que los

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ciudadanos caigan en el individualismo característico de un modelo de gestión en el que no se promueve la participación ciudadana.

La quinta conclusión la relacionamos con la educación y su importancia en el proceso de creación de desarrollo de una comunidad. Es muy interesante porque todo lo anteriormente dicho podría estar dentro del marco de la educación. Entendiendo educación como progreso de las sociedades, Montessori (1979) señala: “Nadie puede ser libre a menos que sea independiente (…) las primeras manifestaciones activas de libertad individual del niño deben ser guiadas de tal manera que a través de esa actividad el niño pueda (…) llegar a la independencia”

En este caso Montessori habla de la infancia, pero nosotros lo extrapolamos a todas las edades que incluye una sociedad, pues nunca es tarde para educar en valores que supongan el empoderamiento de las personas.

Nos referimos, además, a todo tipo de educación, desde la impartida en las escuelas, hasta la que se aprende en la calle. El caso de VES, nos parece un ejemplo de educación en valores aprendida directamente de las personas, y que ha sido transmitida a otras. En este sentido, cuando dichos valores de identidad han quedado de lado, es cuando la situación de Villa El Salvador comenzó a decaer. Es por ello que ponemos la educación en las primeras filas de los factores que han sido imprescindibles para la creación del distrito, y entre los que hoy en día estaría la solución a problemas actuales.

Por otro lado, como decíamos en la categoría 5 del análisis de información, existen ciertos factores que han contribuido al decaimiento de la sociedad de Villa El Salvador. El momento en que se estableció la democracia en todo Perú y VES se ve obligado a decidir cómo quiere que se le reconozca, llegan los problemas.

Merece la pena destacar que el mantenerse como sociedad sin reconocer con titularidad podría mantenerse mientras la ciudad está en creación, mientras la ciudad es pequeña y se están cubriendo aún las necesidades básicas. Una vez se cubren esas necesidades, las prioridades pasan a ser otras y la obligación de cubrirlas pasa a ser del Estado y no de las propias personas. El factor económico es muy importante por la evolución de la que hablamos. Ana Sofía habla de esto cuando dice que la ciudad creció y que “toda ciudad pequeña aprende de la grande lo peor lo primero”, con lo que quiere decir que cuando las necesidades básicas se cumplen, las prioridades pasan a ser otras y esas vienen determinadas en gran medida por la información que llega de los medios, por la globalización. Esto, añadido al problema de corrupción y neoliberalismo del Perú en general, supone para Villa El Salvador la ruptura y progresivo decaimiento de la organización y participación ciudadana.

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Por último, expondremos la conclusión obtenida sobre la autogestión, y daremos respuesta a nuestra hipótesis inicial.

En función del análisis de las entrevistas realizadas, de la indagación bibliográfica y de nuestras aportaciones a través de la observación participante, podemos concluir afirmando NO existe autogestión absoluta. Son muchos los ámbitos que deben recogerse dentro del funcionamiento de una comunidad y, consideramos, que no podemos hablar de autogestión en rasgos generales si el factor economía no está dentro de esa autogestión. Cierto es que existen muchos ámbitos de actuación, pero creemos que el económico es, queramos o no, la base para sostener las necesidades básicas y derechos que todo ser humano necesita, a día de hoy, para vivir dignamente. El Estado fue quien cedió el espacio en el para los pobladores, y quien les facilitó los recursos económicos necesarios para crear de ese desierto, un hogar. Además, fue el precursor, también, de la organización urbanística. Es por esto que consideramos que decir que Villa El Salvador fue una comunidad autogestionaria, es querer abarcar demasiado.

Sin embargo, igual de importante es destacar lo que sí creemos puede ser definido como autogestión dentro de esta comunidad. A pesar de tener apoyo por parte del gobierno, la población se movilizó muy rápido y no esperó a que el gobierno les cubriese todas sus necesidades. Esa rapidez, provocada por la necesidad, es digna de llamarse autogestión, pues de no ser por el ímpetu y capacidad organizativa de los pobladores, probablemente el gobierno no hubiese puesto tanto de su parte para que este asentamiento se convirtiera en un ejemplo de organización vecinal a nivel internacional. En el factor social, de solución de problemas, de participación activa… ahí sí se podría decir que existió autogestión, pues la propia comunidad ha sido capaz de organizarse, crear “gobierno” en comunidad, formar asambleas para solucionar problemas, participar solidariamente unos con otros, etc. Esa autogestión de la que hablamos se refleja en la actividad de la CUAVES, como ya hemos visto anteriormente.

Por tanto, nos quedaríamos con la afirmación de Edwin cuando dice que la forma correcta de definir lo que sucedió aquí, es COGESTIÓN, donde comunidad y Estado van unidos. De esta manera, la organización vecinal hace el trabajo más sencillo a la Municipalidad y para ella es mucho más fácil responder de forma eficiente. En Villa El Salvador, la unión y el empoderamiento de las personas ha sido la base de su crecimiento y desarrollo, y para mantener eso, lo ideal, lo utópico quizá hubiera sido mantener esa idea de COGESTIÓN. En este sentido, aportamos, por lo tanto, un nuevo concepto de interés, que permite abrir diferentes líneas de pensamiento y, por lo tanto, distintos planteamientos metodológico y objetivos que, pueden aportar nuevas investigaciones futuras.

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A modo de cierre, cabe destacar el papel de la educación social en todo este trabajo. Desde la primera persona que decidió que debía luchar por sus derechos, hasta la dirigente, la que participó en las asambleas vecinales, la que ayudó a su vecino a poner la luz, la mujer que luchó por aparecer reflejada en la historia de Villa El Salvador… Desde el primer valor transmitido, el primer choque cultural y el primer aprendizaje sobre ello… Desde el principio, y hasta el día de hoy, la educación social, entendida como desarrollo de autonomía y desarrollo personal y social, está presente, y es que, como dijo Nelson Mandela:

“La educación es el arma más poderosa que se puede utilizar para cambiar el mundo”.

El mundo de las personas que emigraron a Villa El Salvador cambió, y gracias a ellas, muchas otras personas a día de hoy, siguen su ejemplo luchando por sus derechos. Nada menos de lo que merecen.

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