El sector rampa (R) conserva los depósitos pleistocénicos más antiguos documentados hasta
el momento, habiéndose excavado una extensión de aproximadamente 100 m2 y una secuencia de 3
m de espesor, sin que se haya alcanzado la roca madre. En esta área se han identificado dos unidades estratigráficas: S1 y 497 (Benito Calvo, Martínez Moreno et al. 2009, Martínez Moreno, Mora et al. 2010, Mora, Benito Calvo et al. 2011).
Atendiendo a la secuencia geológica de estas unidades, la unidad inferior (S1) consiste en depósitos de caídas de roca autóctonos en lechos en los que el contacto es gradual o separado por bloques caídos de la visera (Fig. 8B). Se trata de sedimentos compuestos por clastos angulares con gravillas de tamaño mediano a ordinario. La matriz es dispersa (<20%) y consiste en arenas limosas/arcillosas. La fracción fina, principalmente de calcita y dolomita, decrece hacia el techo coincidiendo con un aumento de minerales silíceos (cuarzo, albita, ilita y clinocloro) y yeso (Benito Calvo, Martínez Moreno et al. 2009). Las capas basales excavadas al Este de la Rampa forman una pendiente deposicional hacia el Oeste-Suroeste, que gradualmente se torna horizontal. Las capas superiores, localizadas en la zona Oeste de la Rampa, buzan en sentido Este-Noreste. La presencia de bloques angulares gravitatorios junto con gravas de caliza y arenas procedentes del desmantelamiento de la roca madre se asociarían con condiciones climáticas frías y sin circulación de agua (Martínez Moreno, Mora et al. 2010).
Sobre esta secuencia se apoya el cuerpo sedimentario (497) con pendiente NE y un buzamiento de 12º hacia el Este. La unidad 497 contiene materiales autóctonos y está formada por bloques de caliza subangulares y clastos en las secciones inferiores y medias y clastos sub- redondeados en el tramo superior (Fig. 8A). La matriz de arenas lutíticas (40%) y arcillas contiene calcita, cuarzo y cantidades más discretas de ilita, albita y clinocloro (Benito Calvo, Martínez Moreno et al. 2009, Mora, Benito Calvo et al. 2011). El tipo de sedimento granular observado sugiere unas condiciones más templadas que las descritas en la unidad inferior (Martínez Moreno, Mora et al.
La figura 8 resume la estratigrafía geológica con las unidades descritas anteriormente. Destaca la diferencia geológica entre ambas unidades que, como hemos mencionado, podría indicar condiciones climáticas diversas durante la sedimentación de cada unidad.
Atendiendo a la distribución vertical del material coordenado en cada nivel arqueológico, estos se definen por una extensión vertical discreta, tanto en la unidad geológica inferior como en la superior. Cada nivel documentado se encuentra separado de los subyacentes y superiores por estériles, en los que no aparece material arqueológico y el escaso material documentado parece corresponder con percolaciones de material entre los clastos de las unidades sedimentarias. En la unidad inferior se han identificado seis niveles arqueológicos, 5 de ellos del Paleolítico medio final (S1B, S1B1, S1C, S1D y S1E) y el nivel 497D atribuido al Paleolítico superior antiguo (Fig. 9). En la unidad superior (497) se han identificado dos niveles arqueológicos (497A y 497C), igualmente asignados a un Paleolítico superior antiguo no determinado. Como se observa en la figura 9, salvo los niveles inferiores S1C, S1D y S1E, el resto de unidades arqueológicas aparecen claramente diferenciadas entre sí por momentos de sedimentación sin material arqueológico. Los niveles de Paleolítico medio final (S1B, S1B1, S1C, S1D y S1E) buzan en dirección Oeste-Este, mientras que los conjuntos de Paleolítico superior antiguo (497A, 497C y 497D) presentan una pendiente
Figura 8: Secciones estratigráficas transversales del sector Rampa. (A) Unidad sedimentaria superior, 497; (B) Unidad sedimentaria inferior (S1). Leyenda: 1, arenas y arcillas con clastos redondeados y subredondeados; 2, clastos angulares en matriz de arenas, arcillas y limos; 3, bloques de caliza; 4, niveles arqueológicos. Modificado a partir de Mora, et al., 2011.
2010). Los niveles identificados están truncados por la erosión de la pendiente en la parte Este del área excavada. La sucesión de diferentes niveles arqueológicos separados por niveles estériles sugiere una desocupación generalizada del abrigo con una sucesión de visitas ocasionales de grupos humanos al abrigo.
El espesor medio de los niveles del Paleolítico medio es de 10-15 cm., mientras que los niveles superiores muestran un espesor de 5-10 cm. La definición de estas unidades arqueológicas se realiza a partir del material arqueológico documentado, combinándose la información que deriva de niveles discretos verticalmente, su distribución horizontal y la presencia de estructuras de combustión. La tabla 4 indica la superficie excavada para cada nivel, el total de coordenados y estructuras recuperadas en cada unidad, que varían dependiendo del nivel analizado, y la superficie preservada.
Figura 9: Distribución vertical de los niveles arqueológicos identificados en sentido Oeste-Este en y= 499200-499600. En esta figura se observa la sucesión de niveles arqueológicos separados por niveles estériles, así como la pendiente opuesta de los niveles de Paleolítico medio respecto a los de Paleolítico superior. También se indica la pendiente de la superficie en sentido Este, la cual provoca la erosión de los niveles arqueológicos
Tabla 4: Valores de las unidades arqueológicas identificadas en los que se indican los metros excavados y en los se ha preservado material. Se indica también el total de artefactos coordenados, el porcentaje de material lítico y óseo y las estructuras de combustión identificadas en cada uno de los niveles arqueológicos.
Nivel Superficie excavada Superficie con
material Material lítico Material óseo
Total
coordenados Número hogares 497A 32 m2 29 m2 1700 (80,3%) 107 (5,05%) 2117 2 y 1 vaciado 497C 54 m2 48 m2 2035 (83,44%) 51 (2,09%) 2439 2 497D 88 m2 67 m2 5176 (75,37%) 695 (10,12%) 6867 10 y 2 vaciados S1B 95 m2 68 m2 5039 (73,23%) 1189 (17,28%) 6881 6 S1B1 31 m2 31 m2 2088 (70,66%) 638 (21,46%) 2955 2 S1C 95 m2 54 m2 7909 (71,27%) 2280 (21,6%) 11097 11 S1D 30 m2 30 m2 7362 (69,24%) 2700 (25,39%) 10633 7 S1E 22 m2 22 m2 2989 (70,55%) 1011(23,86%) 4237 0
En Cova Gran se han detectado un total de 40 hogares. Estas estructuras pueden aportar indicadores relevantes a la hora de evaluar la actividad antrópica, a la vez que constituyen elementos de clasificación microestratigráfica. La superposición de estas estructuras dentro de un mismo nivel indicaría procesos de reocupación dentro de una misma unidad arqueológica (Martínez Moreno, Mora et al. 2004)
Los hogares identificados en los niveles de Paleolítico medio suelen ser superficies planas de entre 0,5 y 1 m de diámetro y con un desarrollo vertical limitado, aunque también se documentan cubetas excavadas. Su presencia sugiere un uso regular del fuego, sin que se haya podido definir su función precisa, aunque posiblemente está relacionada con el aporte de luz y calor, procesos de talla en torno a estas estructuras y el procesado de recursos animales o vegetales (Mora, Martínez Moreno et al. 2012). Por su parte, los hogares del Paleolítico superior suelen presentar pequeñas dimensiones (50 cm) y están excavados (hogares en cubeta). Estas diferencias podrían estar relacionadas con diferencias en el uso del fuego o en la duración de las ocupaciones (Martínez Moreno, Mora et al. 2010).
Una vez indicada la distribución vertical de todas las unidades arqueológicas y su contexto estratigráfico, en las figuras 10 a 13 se muestra la distribución horizontal de todos los materiales coordenados en cada unidad arqueológica, así como la disposición vertical de cada uno de los niveles en la sección indicada en la planta. Estas figuras muestran la evolución de la excavación y cómo la excavación en extensión de las distintas unidades arqueológicas permite identificar líneas erosivas que explican la ausencia de material arqueológico en esas áreas. Los niveles superiores de la secuencia (497A y 497C) se han conservado en una extensión menor que el resto, mientras que en el nivel 497D, a pesar de no haber sido agotado, se observa cómo se ha erosionado hacia el Este. Los niveles de Paleolítico medio muestran una erosión similar en la parte Este, mientras que los espacios sin material arqueológico en la parte Oeste se deben a que se trata de sectores que aún no han sido excavados, puesto que aún se preservan las unidades superiores en esas zonas. Respecto a la distribución vertical de las unidades, los ploteados del material arqueológico en sentido Oeste- Este indican cómo los niveles de Paleolítico superior buzan en sentido Oeste-Este hasta desaparecer debido a la pendiente erosiva. Por el contrario, los niveles asignados al Paleolítico medio buzan en sentido contrario o presentan una pendiente más horizontal.
Figura 10: Distribución horizontal y vertical de las unidades arqueológicas 497A (superior) y 497C (inferior).Se indica la totalidad de elementos coordenados (restos líticos y óseos) en la distribución horizontal (puntos negros) y la distribución vertical de restos líticos y óseos de la sección oeste-este seleccionada marcada por un rectángulo rojo (40 cm.) en la planta de cada nivel (497A y= 506000- 501000; 497C y= 497800-498200. El polígono marcado por una línea negra indica la extensión total de la zona excavada. La línea situada en la parte superior derecha de ambas plantas representa una alineación de piedras de gran tamaño de época reciente. La línea gris y negra a la izquierda de la zona excavada representa la pared del abrigo
Figura 11: Distribución horizontal y vertical de las unidades arqueológicas 497D (superior) y S1B (inferior).Se indica la totalidad de elementos coordenados (restos líticos y óseos) en la distribución horizontal (puntos negros) y la distribución vertical de restos líticos y óseos de la sección oeste-este seleccionada marcada por un rectángulo rojo (40 cm.) en la planta de cada nivel (497D y= 500400-500800; S1B y= 497800-498200. El polígono marcado por una línea negra indica la extensión total de la zona excavada. La línea situada en la parte superior derecha de ambas plantas representa una alineación de piedras de gran tamaño de época reciente. La línea gris y negra a la izquierda de la zona excavada representa la pared del abrigo
Figura 12: Distribución horizontal y vertical de las unidades arqueológicas S1B1 (superior) y S1C (inferior).Se indica la totalidad de elementos coordenados (restos líticos y óseos) en la distribución horizontal (puntos negros) y la distribución vertical de restos líticos y óseos de la sección oeste- este seleccionada marcada por un rectángulo rojo (40 cm.) en la planta de cada nivel (S1B1 y= 495600-496000; S1C y= 499400-499800. El polígono marcado por una línea negra indica la extensión total de la zona excavada. La línea situada en la parte superior derecha de ambas plantas representa una alineación de piedras de gran tamaño de época reciente. La línea gris y negra a la izquierda de la zona excavada representa la pared del abrigo
Figura 13: Distribución horizontal y vertical de las unidades arqueológicas S1D (superior) y S1E (inferior).Se indica la totalidad de elementos coordenados (restos líticos y óseos) en la distribución horizontal (puntos negros) y la distribución vertical de restos líticos y óseos de la sección oeste- este seleccionada marcada por un rectángulo rojo (40 cm.) en la planta de cada nivel (S1D y= 499400-499800; S1E y= 499600-500000. El polígono marcado por una línea negra indica la extensión total de la zona excavada. La línea situada en la parte superior derecha de ambas plantas representa una alineación de piedras de gran tamaño de época reciente. La línea gris y negra a la izquierda de la zona excavada representa la pared del abrigo
Como se ha indicado en la figura 8, el nivel 497D es el primer nivel de Paleolítico superior y se identifica dentro de la unidad sedimentaria S1. Esta posición estratigráfica resulta destacable puesto que indicaría que los procesos de formación, y probablemente las condiciones climáticas, durante el momento de sedimentación de este nivel serían similares a las observadas para los niveles de Paleolítico medio, y distintas a los niveles posteriores del Paleolítico superior. Este hecho, unido a la geometría horizontal y vertical de las ocupaciones del 497D y S1B es clave para la discusión sobre la transición entre el Paleolítico medio y superior en Cova Gran, ya que se detecta el cambio entre ambos períodos culturales: atendiendo a la industria lítica, el nivel 497D representaría las primeras ocupaciones atribuidas a un Paleolítico superior inicial, mientras que en la unidad S1B se identifican las últimas ocupaciones de Paleolítico medio.
Horizontalmente, estos niveles se distribuyen sobre superficies irregulares y en ambos se han
excavado más de 90 m2, sin que se haya agotado ninguno de los dos niveles. Ambas unidades se
superponen en una superficie aproximada de 25m2, y la distribución vertical de los coordenados
indica la superposición de S1B por debajo de 497D a lo largo de más de 6 m lineales (Fig. 14). Entre los dos niveles existe una capa estéril de 20-50 cm con grandes bloques que sellan y previenen la migración vertical y mezclas de materiales entre las dos unidades arqueológicas. Por su parte, la presencia de un nivel estéril en la distribución vertical de ambas unidades arqueológicas parece sugerir que estos grupos ocuparon el abrigo en momentos lo suficientemente espaciados temporalmente para que se produjeran procesos de sedimentación que sellaron las unidades y permiten la diferenciación entre ambas ocupaciones. A su vez, no se observan procesos post- deposicionales que hayan dado lugar a la mezcla de ambos niveles.
En la figura 14 se indica cómo ambos niveles se distribuyen sobre la misma superficie en el plano horizontal, superponiéndose, pero cómo el nivel S1B se ha preservado más hacia el Sur y el Este de la zona excavada (Fig, 14 A). Respecto al Oeste y Norte, aún no se agotado el nivel 497D, por lo se desconoce la geometría que presenta el nivel S1B en esa zona. No obstante, las proyecciones verticales, en las áreas en las que sí se ha excavado el nivel S1B, indicarían cómo este se acopla al nivel superior y buza en sentido Norte-Sur, mientras que el nivel 497D buzaría en sentido contrario o sería horizontal (Fig. 14B y C). Por su parte, las proyecciones en sentido Oeste-Este permiten observar un nivel estéril entre ambos niveles, sin que lleguen a acoplarse en la superficie excavada hasta el momento (Fig. 14 D).
Figura 14: A) Distribución horizontal de los niveles 497D (negro) y S1B (rojo) en la que se observa la superposición de ambos niveles en planta, así como la línea erosiva al sureste del área excavada en donde no aparece material arqueológico. Los ploteados inferiores muestran la distribución vertical de los niveles 497D (negro) y S1B (rojo) en las zonas marcadas por rectángulos azules en la planta: eje x= 192000-192400 (B), x= 192600-193000 (C),e y= 498800-499200 (D). En las 3 secciones seleccionadas se observa la superposición de los niveles 497D y S1B tanto en sentido S-N como O-E. En la primera de las secciones S-N representada (B) destaca el acoplamiento entre ambos niveles en el Norte que posteriormente se separan al extenderse hacia el Sur. La sección O-E (D) permite observar el nivel estéril que separa ambos niveles.
Las observaciones anteriores se fundamentan en que, aparentemente, ninguna de las dos unidades arqueológicas descritas ha sido afectada por procesos erosivos o perturbaciones syn/post- deposicionales intensas. A fin de confrontar estas observaciones, realizadas durante los trabajos de campo y mediante el ploteado vertical de coordenados, con datos geológicos que indiquen el efecto de los procesos post-deposicionales, se han llevado a cabo estudios sobre las fábricas arqueológicas y sedimentarias, así como experimentos que evalúen el efecto de fenómenos de pisoteo (trampling) en este tipo de depósitos.
El análisis de las fábricas sedimentarias en los niveles de Cova Gran indicaría la existencia de procesos gravitatorios de caída de rocas en planos deposicionales de pendientes suaves, unido a la influencia de pequeñas escorrentías en la superficie (Benito Calvo, Martínez Moreno et al. 2009). Los clastos tienden a mostrar orientaciones de tipo planar, siguiendo el relieve natural de las superficies, mientras los artefactos presentan un patrón isotrópico, sin que se aprecien pendientes ni orientaciones preferenciales (Benito Calvo, Martínez Moreno et al. 2009, Mora, Martínez Moreno et al. 2012). Las fábricas arqueológicas de Cova Gran presentan características (orientaciones y pendientes) diferentes al medio sedimentario que las contiene, indicando que los artefactos líticos y restos óseos no han sido reorganizados por procesos naturales, al menos para aquéllos superiores a 20 mm. Es decir, los procesos gravitacionales que originan la organización de clastos y bloques no explican la distribución del material arqueológico, fenómeno que se interpreta como una escasa actividad de procesos mecánicos o tractivos (Benito Calvo, Martínez Moreno et al. 2009, Mora, Martínez Moreno et al. 2012).
Los resultados de la simulación de procesos de trampling realizada en dos zonas experimentales sugiere que estos procesos no darían lugar a grandes desplazamientos en este tipo de substratos, si no que generarían la compactación de los sedimentos originando la ordenación de la orientación y pendiente de los objetos arqueológicos (Benito Calvo, Martínez Moreno et al. 2011). Por tanto, los procesos de pisoteo no parece haber sido lo suficientemente intensos como para modificar la posición original en la que se depositan los artefactos. Asimismo, los resultados de la experimentación sugieren que los materiales arqueológicos no estuvieron expuestos en superficie durante un largo período de tiempo, siendo sellados por sedimentos clásticos (Benito Calvo, Martínez Moreno et al. 2011).
Estos estudios indican una escasa perturbación sedimentaria y syn/post-deposicional de los niveles arqueológicos (Benito Calvo, Martínez Moreno et al. 2009, Benito Calvo, Martínez Moreno et al. 2011). Esta observación resulta relevante a la hora de evaluar el efecto del arroyo de Sant Miquel en el depósito, puesto que se han documentado eventos de paleo-inundaciones durante el Pleistoceno superior en valles incisos similares que se ubican en la misma área geográfica (Rico 2004). Asimismo, la divergencia entre las fábricas arqueológicas y las sedimentarias implica que nos encontraríamos ante conjuntos arqueológicos escasamente afectados por procesos de alteración post-deposicional, por lo que estos conjuntos reflejarían las actividades llevadas a cabo por los grupos humanos que ocuparon el abrigo, sin que estos fenómenos post-deposicionales impliquen modificaciones apreciables. De este modo, la organización espacial detectada tanto en la dispersión horizontal como vertical reflejaría significativamente las actividades antrópicas de ambos grupos (Benito Calvo, Martínez Moreno et al. 2009).
Otro de los elementos que nos permitirían valorar el papel jugado por los procesos post- deposicionales es el estado de conservación del material lítico y óseo. Los restos líticos no presentan alteraciones post-deposicionales tales como el redondeado de bordes y aristas o el retoque por rodamiento mecánico, observación que se podría relacionar con una incidencia limitada del arroyo Sant Miquel o fenómenos de pisoteo, tal como sugieren los estudios de las fábricas y procesos de trampling. Otro proceso que sugeriría que el material lítico no ha sufrido grandes remociones es la presencia de concreciones. Si bien en ocasiones el material lítico presenta concreciones, éstas se encuentran preferentemente en la superficie de contacto con el suelo, mientras que no se adhieren carbonatos en la superficie en exposición, lo que podría apuntar a que el material no ha sufrido grandes desplazamientos, permitiendo una deposición de carbonatos sobre la cara no expuesta.
Un factor destacable en el estado de conservación del material es la caída gravitatoria de los clastos de la pared. Este factor ha afectado ligeramente al material lítico, como indicarían algunos remontajes, sin embargo su efecto sobre el material óseo resulta muy agresivo. La caída de clastos ha provocado la destrucción aleatoria y la reducción del tamaño de los fragmentos óseos, impidiendo en muchos casos su determinación anatómica y específica. A su vez, otro proceso que afecta seriamente al material óseo es la precipitación de carbonatos. Estas concreciones llegan a cubrir por completo las superficies corticales y favorecen la compactación sedimentaria, lo que dificulta la observación de las superficies corticales y la extracción de los restos óseos. Estos factores post- deposicionales han influido tanto en la determinación específica del material como en la observación de sus superficies corticales. Por ello, hemos optado por realizar una breve descripción del estado de conservación del material óseo en cada uno de los niveles estudiados.
La observación macroscópica del material arqueológico advierte que, los fenómenos hídricos o el trampling no han afectado profundamente al conjunto arqueológico. Por el contrario, la caída de clastos sí debe tenerse en cuenta a la hora de valorar el grado de fragmentación de los restos óseos. No obstante, la distribución vertical discreta de las unidades arqueológicas, así como la identificación de estructuras de combustión y su valor microestratigráfico o la presencia de bloques que sellan los niveles parece indicar que las inferencias alcanzadas a partir del material lítico y óseo podrían aportar