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4. SUMMARY AND CONCLUSIONS

4.2 Further Study

Al igual que la identidad,concebida en términos generales, la identidad personal36

tiene muchas concepciones y es necesario precisar el concepto. Una primera

36 En la literatura referida al tema, se suele usar también el término identidad individual. Para efectos de esta investigación, se tomarán ambos términos en forma indistinta.

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aproximación la dan McCall y Simmos (1966) al definirla como las clavijas en la

que las identidades sociales y las biográficas se pueden colgar. Si un individuo no

puede ser reconocido en una ocasión y en otra como la misma persona, no se podrían construir relaciones sociales, y por lo mismo, no existirían identidades sociales. Para estos autores ambos tipos de identificación son de vital importancia

en el proceso de interacción humana37. Es así como las identidades personales

llevan expectativas de la interacción presente y futura en relación con los otros.

En relación con lo anterior, la Teoría de la Identidad Personal deriva en términos

generales de los principios del interaccionismo simbólico de Mead (1934)38. Para

Stryker (1991) cuatro son las premisas que sostienen la propuesta general de esta teoría: (1) Las personas son actores y reactores. (2) La acción humana y las interacciones se forman sustancialmente por las definiciones de los actores, y estas se basan en los significados compartidos surgidos de las interacciones entre sí. (3) Los significados y conceptos que las personas tienen sobre sí mismas son cruciales para el proceso que produce sus acciones e interacciones. (4) Al igual que otros significados, las autoconcepciones están modeladas en el curso de la interacción con los demás y son, en gran medida, los resultados de las respuestas de los demás a la persona.

37 Thoits y Virshup (1997) coinciden al tratar las identidades personales como identificadores únicos.

38 Mead (1934), teórico del interaccionismo simbólico, identifica dos aspectos o fases del self que los llama el yo y el . Afirma que ambos son partes de un todo pero separables en cuanto al comportamiento y la experiencia. El yo es la respuesta inmediata de un individuo a otro. Es el aspecto no calculable, imprevisible y creativo del self. Las personas no saben con antelación cómo será la acción del yo. No se es totalmente consciente del yo, tan sólo cuando se ha realizado el acto. El yo reacciona contra el que es el conjunto organizado de actitudes de los demás que uno asume. Es la adopción del otro generalizado, las personas son conscientes del pues implica una responsabilidad consciente. El otro generalizado es la actitud del conjunto de la comunidad hacia mí. Mead concibe entonces la sociabilización como el proceso mediante el cual los hábitos comunes de la comunidad se internalizan en el individuo o actor. Es un proceso esencial puesto que las personas no logran tener un self ni se construyen en genuinos miembros de la comunidad hasta que no puedan responder a sí mismas al igual que lo hace el resto de la comunidad. Considera que las instituciones deberían definir lo que las personas han de hacer sólo en un sentido amplio y general, de tal modo que dejen espacio para que la individualidad y la creatividad se desarrollen libremente.

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Por otra parte, la identidad personal también se ha relacionado con el tema del rol. Así, Foote (1951) rechaza las teorías de la motivación y aspectos basados en el determinismo biológico (la persona es impulsada desde adentro) y cultural (la persona es impulsada desde el exterior), y promueve una posición a favor de una psicología social de la motivación. Toma la idea de Cooley en donde identidad y sociedad se complementan, promoviendo una teoría de la motivación basada en el

lenguaje y la identificación39. De esta manera, el lenguaje es visto como un

poderoso ingrediente en la motivación, ya que ayuda a dar forma al comportamiento al permitir una interpretación significativa de él, etiquetando a su vez, sus acciones pasadas con el fin de formular resultados presentes y futuros.

En los años 70, aparece otra teoría, denominada Teoría del Control Afectivo (ACT

por sus siglas en inglés), cuyos representantes son: Heise (1977); MacKinnon (1994) y Smith-Lovin y Heise (1988). El núcleo de esta teoría consiste en la desviación de los sentimientos fundamentales y transitorios o situacionales producidos por la interacción con algún evento. Las personas se comportan con el fin de experimentar sentimientos de conformidad con las identidades que están tratando de confirmar en una situación en particular (identidad situada). Las emociones que experimentan en este proceso señalan hasta qué punto están teniendo éxito o fracaso en esa confirmación. Si a través de una acción una persona es incapaz de mantener los sentimientos situacionales adecuados, esta

39 El Sociólogo norteamericano Charles Horton Cooley (1902) buscó explicar la sociedad sin excluir lo individual. Es por eso que trató de sintetizar el individualismo y lo social en una forma orgánica, evitando caer en perspectivas parciales. “La visión orgánica hace hincapié tanto en la unidad del conjunto y el valor peculiar del individuo, explicando uno por el otro" (Cooley, 1964, p. 36). Este uno por el otro hace referencia al aspecto distributivo (las personas hacen la sociedad) y colectivo (la sociedad hace a las personas) de los aspectos de la vida. Su visión orgánica se sintetiza en el hecho que para él, la sociedad y los individuos no denotan fenómenos separables, sino que son sencillamente aspectos colectivos y distributivos de una misma cosa. No es posible dividir la psicología social del hombre en aquello que es social y aquello que no lo es. Todo es social en un sentido. Lo social es parte del común de la vida humana. “Todo lo humano acerca de su misma historia tiene un pasado social” (Cooley, 1964, p. 47). En este sentido, el autor define el yo en términos sociales. Esto es quizás su mayor contribución a la teoría de la identidad (Hatch y Schultz, 2004). Para Cooley, la idea de identidad es definida por la percepción de cómo nos ven los demás. Plantea a su vez, la idea, promovida recientemente por los postmodernistas, que la identidad es una construcción lingüística: “Que el "yo" del habla común está envuelto en el hecho que las palabras y las ideas que definen son fenómenos del lenguaje y de la vida comunicativa” (Cooley, 1964, p. 180).

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persona va a reformular la definición de acuerdo con la situación concreta con el fin de adaptarse. Las emociones personales brindan una señal particular dentro de las experiencias contextuales que las ayudan a definir su situación. Esta

concepción está en estrecha relación con la Teoría del Control de Identidad

(Burke, 1991; Burke y Stets, 1999). Al igual que la ACT, esta teoría también hace énfasis en entender la identidad no como el resultado del estado de un individuo o rasgo característico, sino como un proceso continuo. Burke (1991) la describe “como una operación continua de ajuste, el bucle de retroalimentación en donde los individuos continuamente ajustan el comportamiento a seguir a partir de su evaluaciones congruentes con sus estándares de identidades o referencias” (p. 840).

Retomando lo dicho, y con ánimo de ir clarificando esta discusión en torno al

concepto de identidad personal, es necesario proponer una definición. Aquello que

hace único a alguien, es la primera aproximación desarrollada. Vale la pena profundizar en ello partiendo del concepto de unicidad. Se puede entender como unicidad aquello que soporta una identidad, como la fotografía que tienen los demás de un individuo, o el conocimiento de su ubicación espacial dentro de una red de parentesco. Solo una persona a la vez puede encajar dentro de la imagen que otra persona pueda estar examinando y que llenó los requisitos del pasado al igual que los actuales. Por otro lado, la noción de unicidad también se refiere al hecho de que si bien la mayoría de los hechos aplicables a un individuo se le pueden aplicar a otro, se advierte que en ninguna otra persona se encuentra combinada la totalidad de los hechos que caracterizan a esa persona como tal. Así, la identidad personal se entiende, en términos de Goffman (2010), como:

las marcas o soportes de la identidad, y la combinación única de los ítems de la historia vital, adherida al individuo por medio de esos soportes de su identidad. La identidad personal se relaciona, entonces, con el supuesto de que el individuo puede diferenciarse de todos los demás, y que alrededor de este medio de diferenciación se adhieren y entrelazan, como en los copos de azúcar, los hechos en la melosa sustancia a la cual pueden adherirse aun otros hechos biográficos. (p. 78-79).

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En este pequeño recorrido se ha buscado aclarar los conceptos que giran en torno al tema de la identidad personal. Proceso similar se hará con las identidades basadas en grupos.

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