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Sub-theme 2: Relationships with mentors and the support they provide

5.2 Student teachers’ views of their learning experience

5.2.2 Theme 2: The experiences of the teaching practicum and its influences

5.2.2.2 Sub-theme 2: Relationships with mentors and the support they provide

TambiŽn llamada Mann. Corresponde a la letra M.

La raza humana nace en la mitolog’a vikinga a partir de un gigante. Dicho gigante llamado Haendall, es hijo de Od’n y de nueve gigantas, o nueve brujas, o nueve olas o nueve lunas, que es el tiempo de gestaci—n de la raza humana. No olvide- mos la importancia que el nœmero nueve posee en esta cosmo- visi—n. Od’n, padre de las runas, permaneci— nueve d’as y nueve noches colgado en un m’tico ‡rbol para recuperar esa sabidur’a hasta entonces perdida para la humanidad. Adem‡s cada novena runa da lugar al nacimiento de un nuevo octeto o camino inici‡tico de ocho letras rœnicas.

El mito de Haendall relata la historia de un dios que se vuelve hombre para engendrar la raza humana. Genera tres castas a partir de la fecundaci—n de una abuela, de una madre y de una hija; y as’ aparece respectivamente el grupo de los siervos, de los artesanos y de los sacerdotes. Se trata de un gi- gante que posee una percepci—n sumamente fina, y gracias a su excelente vista puede ver crecer la hierba en toda la tierra, y con su o’do poderoso consigue escuchar el sonido del vue- lo de una mosca. Haendall vive en un extremo del arco iris,

lugar de morada o tribunal de los dioses. All’ permanece vigi- lando esa uni—n entre lo sagrado y lo cotidiano.

A mi modo de ver, Mannaz est‡ muy relacionada con Moi- sŽs, el que da la ley. Mannaz es la fuente del origen paterno; y MoisŽs el gran patriarca que da al pueblo jud’o, la ley de Dios. En el grupo familiar, el padre es el encargado tradicio- nalmente de poner l’mites y de generar las defensas necesarias para que el hijo se relacione con el afuera, con los dem‡s, for- taleciendo su autoestima. El padre es la seguridad y es el l’mi- te. Mannaz pone orden, da contexto y representa el respaldo que proporciona la Ley.

Mannaz reœne en su dise–o a Dagaz y a Ehwaz. Dagaz, que es el amanecer, define el l’mite entre la noche y el d’a; y Eh- waz, que es el caballo, imprime movimiento en el instante del crecimiento de la luz, encarnando al sol como el dios padre en todas las mitolog’as. Mannaz es el continente por el que cir- cula un contenido, es la estructura, es el l’mite que proporcio- na certeza.

Esta runa posee posici—n invertida. Cuando aparece as’ sig- nifica que la persona est‡ repitiendo viejas escenas aunque con distintos actores. Es como si la vida nos diera en cada ocasi—n la oportunidad de reparar o de producir Òun darse cuentaÓ. Si esta ocasi—n que se reitera no se puede curar esa vez, siempre se presentar‡ otra oportunidad de resolverla. Mannaz invertida nos est‡ mostrando esa reiteraci—n y por lo tanto la posibilidad de responder con creatividad, o sea, de manera diferente a todas cuantas hemos probado anteriormen- te. TambiŽn nos est‡ se–alando una necesidad de trabajo so- bre la autoestima, es decir sobre las defensas de una persona, que en el plano f’sico est‡n representadas por el sistema inmu-

nol—gico. La interpretaci—n de esta runa invertida nos habla, adem‡s, de que la estructura de esa persona estar‡ literalmen- te Òpatas para arribaÓ hasta que se pueda restablecer el equili- brio o llegar a un nuevo y diferente estado.

El mensaje que Mannaz nos trae es: encontr‡ vos tu propia ley. Es una tarea que s—lo, vos podŽs realizar, pues nadie po- dr‡ hacerlo en tu lugar. Apoyate en tus defensas, en tu autoes- tima, que es lo que vos sabŽs que es tu don.

En el caso de salir invertida su mensaje es: no te refugies en tu ego’smo para resolver situaciones que se repiten en tu vida. Apel‡ a tu creatividad si pretendŽs salir de un circuito que te lleva al sufrimiento.

Mannaz trae en s’ el perd—n, en el sentido de que para per- donar realmente, tenemos que encontrar nuestro don. O sea que en el interior de aquella situaci—n o persona que necesita- mos perdonar, vive nuestro potencial. Dicha potencialidad nos pertenece, la obtuvimos como experiencia despuŽs de ese dolor. Descubrir el don, a partir de un momento conflictivo en la vida, nos conduce a encontrar nuestra ley. As’ como la ley que MoisŽs encontr— en la relaci—n con Dios: su misi—n. Di- cha misi—n le fue revelada durante el exilio en el que necesi- t— trascender su herida y perdonar, para responder a la gran Ley.

Existe un antiguo cuento en el que una bella mujer es atra’- da y repelida a la vez por una bestia. La historia se transfor- ma cuando ella se anima a besar al monstruo y Žl se convier- te en pr’ncipe. En este relato est‡ la clave del perd—n, es decir que los sentimientos de perd—n sobrevendr‡n cuando poda- mos abrazar nuestras situaciones m‡s monstruosas y enten- dercu‡l fue el potendial que obtuvimos de ellas. Entonces y

s—lo entonces podremos transmutarlas sabiendo que ese po- tencial vital no hubiera aparecido si la vida no nos hubiera puesto en aquella coyuntura aparentemente siniestra.

Lo que en el cuento se denomina Òla bestiaÓ es la promo- tora del hallazgo de todo ese poder de transformarnos. Dicho poder es el pr’ncipe de nuestro propio relato que con su apa- rici—n nos convida a olvidar los padecimientos. Al fin el be- so que nos animamos a darle a nuestras heridas, revela como por arte de magia, aspectos principescos de nuestro camino.

Mannaz muro fuerte

l’mite preciso que ayuda a crecer

como un padre severo y recto en su amor

yo te permito que continœes construyendo dentro de m’

ladrillo a ladrillo

estructuras fortalecidas en lo aprendido. Tu aparente inflexibilidad

me asegura que el universo tiene un plan para m’

mucho mejor de todos los que imaginŽ. Desde todo el potencial de mis defensas te agradezco.

Postura corporal

se apoya en el hombro contrario, y los brazos permanecen cruzados en el centro del pecho. La mirada se dirige hacia el ombligo. Observemos la actitud de introspecci—n.