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6.8 Applications : hierarchical adaptive sparse grid using high-dimensional model rep-

6.8.4 Subdomain high-dimensional model representation

Podemos definir al turismo cultural como el uso y disfrute del patrimonio cultural en momentos de ocio y tiempo libre. Este tipo de turismo conlleva aparejados una serie de componentes sociales y educativos.

Otra definición puede ser de aquel viaje turístico motivado por conocer, comprender y disfrutar el conjunto de rasgos y elementos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o grupo social de un destino específico.

Una de las motivaciones principales del turismo cultural es conocer la cultura, la historia, las manifestaciones artísticas, la artesanía, la gastronomía y las costumbres de otros pueblos.

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En este tiempo de creciente globalización, la protección, conservación, interpretación y presentación de la diversidad cultural y del patrimonio cultural de cualquier país o región es un importante desafío. Para la adecuada gestión de ese patrimonio es esencial comunicar su significado y la necesidad de su conservación tanto a la comunidad anfitriona como a los visitantes. El acceso físico, intelectual y/o emotivo, sensato y bien gestionado a los bienes del patrimonio cultural constituyen al mismo tiempo un derecho y un privilegio, que conlleva la responsabilidad de respetar los valores, intereses y manifestaciones de las comunidades anfitrionas, así como la obligación de respetar sus paisajes, su cultura y sus formas de vida (Santa Ana, Agustín. “Patrimonio Cultural y Turismo: Reflexiones y dudas de un anfitrión, 37-41).

 

El turismo nacional e internacional es uno de los medios más importantes para el intercambio cultural, al ofrecer una experiencia personal no sólo sobre lo que pervive del pasado, sino también acerca de la vida actual de otras sociedades.

El turismo es cada vez más apreciado como una fuerza positiva para la conservación de la naturaleza y de la cultura, es un factor esencial para muchas economías nacionales y regionales y puede ser un importante factor de desarrollo cuando se gestiona adecuadamente.

La riqueza del patrimonio artístico, histórico y cultural de los países iberoamericanos hace que el turismo de motivación cultural tenga en ellos enormes posibilidades de desarrollo. El turismo cultural pone en contacto la historia, el patrimonio, las identidades y la cultura de los pueblos, pero para que este proceso sea efectivo se debe concebir como una experiencia respetuosa de diálogo, contacto y aprendizaje intercultural, que implique valorar nuestras culturas en su diversidad, conocerlas, reconocerlas y saber que el turismo cultural y todo lo relacionado al mismo incumbe a toda la sociedad (CARTA INTERNACIONAL SOBRE TURISMO CULTURAL, La Gestión del Turismo con

Ma. Pilar Sánchez Illescas Página | 50 La Organización Mundial de Turismo define al turismo cultural como un acto que supone un desplazamiento que conlleva el gasto de renta y cuyo objetivo principal está en conseguir satisfacciones y servicios que se ofrecen a través de una actividad productiva, generada mediante una inversión previa, dentro del cual englobamos al turismo cultural, el cual debe cumplir las siguientes condiciones:

 Que el turista o excursionista posea el deseo de entender y conocer obras, construcciones y formaciones que va a visitar.

 

 Que se utilice un recurso cultural.  

 Que se produzca la intervención de un intermediario, persona, documento o material audiovisual.

Esta actividad facilita a la vez la conciencia de una identidad cultural comunitaria e incentiva el desarrollo económico y social de determinadas áreas y ciudades.

Estas condiciones no dependen de si es la finalidad principal perseguida por el turista o tiene un carácter secundario en sus actividades.

El turismo cultural por tanto:

 Facilita la aparición de nuevos productos.  

 Permite el establecimiento de formas de aprovechamiento turísticos no sometidas a ciclos estacionales.

 

 Ofrece posibilidades de desarrollo de nuevos destinos y consumos complementarios a los destinos tradicionales.

 

 Responde a la creciente segmentación de la demanda.  

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 Proporciona mayor satisfacción a segmentos de demanda activos.  

 Añade valor a la experiencia turística.

Entre las causas que justifican el crecimiento del turismo cultural podemos destacar:

 Fragmentación de los períodos vacacionales.

 Aumento del turismo de corta duración y de fin de semana.  

 Nuevas pautas de la demanda turística en las que prima el individualismo en la experiencia turística y un mayor nivel de exigencia por parte del turista.

 

 Aumento de la motivación cultural como motivación secundaria.  

 Renovada atracción y motivación por los recursos patrimoniales y urbanos, los eventos culturales y la amplia variedad de actividades de ocio y diversión.

El turismo cultural se encuentra profundamente centrado en la oferta monumental más importante, con un objetivo fundamental de adaptar los recursos turísticos a las demandas del turismo individual, concediendo un papel esencial a la oferta complementaria.

Un componente fundamental radica en la accesibilidad, tanto en términos de horario como de modalidades de acceso, a los recursos culturales. Es un turismo con una estacionalidad sostenida, influida relativamente por las vacaciones escolares. Es una actividad de corto plazo con gasto medio diario reducido, donde la relación calidad – precio determina en gran medida la selección del destino. Un factor importante radica en la obtención de información rápida y actualizada sobre el producto, calidad y oferta de los actos culturales, exposiciones, etc.

Ma. Pilar Sánchez Illescas Página | 52 CENTRO HISTÓRICO

Fernando Carrión en su libro, El Centro Histórico como proyecto y objeto de

deseo define al Centro Histórico como un lugar privilegiado de la flexibilidad

que se vive en la ciudad respecto a las relaciones estado – sociedad y público – privado. Lo es porque se trata del lugar que más cambia en la ciudad -el más sensible y por lo tanto, manejable para adoptar innovaciones-, debido a que se produce la simbiosis (encuentro), lo simbólico (identidades múltiples y simultaneas) y la polis (espacio de disputa y disputados, esta condición es posible de comprenderla si se le entiende al centro histórico como un “espacio público” que debe ser reconocido no por sus partes aisladas (visión monumentalista) o por las calles y plazas, sino por el significado que tiene como un todo para la ciudadanía.

El centro histórico es el espacio de encuentro por excelencia, que hace que sea un punto céntrico de la ciudad, como por la suma de tiempo al pasado le permite adquirir un valor de histórico.

Por esta doble cualidad de espacialidad (centralidad) y temporalidad (historia), es el lugar de encuentro de una población que vive en espacios que lo superan (trans-territorialidad) y también es el ámbito donde se encuentran distintas sociedades provenientes de distintos tiempos y momentos históricos (trans- temporalidad)2. Esta condición le asigna al centro histórico la cualidad simbiótica particular del encuentro de la diversidad de espacios, tiempos y de sujetos patrimoniales, cuestión que permite introducir el concepto de ciudadanía derivada3, en términos de que se encuentran sociedades distintas       

2 Esta es la base de la definición de patrimonio como herencia, la cual le otorga su doble dimensión: como espacio de conflicto y disputa de la heredad y como escenario de la transmisión generacional de una sociedad hacia otra, incrementando su valor de historia. 3 Entendemos como “ciudadanía derivada” a los derechos y deberes que se transfieren de un sujeto patrimonial constituido en un momento histórico hacia otro que se apropia socialmente en otro momento.

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provenientes de momentos diferentes. El centro histórico trasciende en el tiempo y el espacio, produciendo transmisión generacional y alteridad en comunidades simbólicas transnacionales.

El centro histórico –como un todo- es el espacio público por excelencia de la ciudad, y por tanto, el elemento fundamental de la integración social y de la estructuración urbana. Como eso no ocurre en la actualidad, dado que existe un aislamiento, el centro histórico aparece como objeto del deseo y como proyecto de escala variable, según su significación patrimonial.

De esta conclusión matriz se desprenden otras de no menor valor, como son las siguientes:

Con el nuevo patrón de urbanización de reflexión cosmopolita en América Latina, la ciudad construida adquiere una nueva función y un mayor peso en el conjunto de la urbe. Este hecho determina que las centralidades urbanas e históricas puedan asumir –como proyecto y deseo- roles de encuentro (simbiótico), representación (simbólico) y disputa (polis) en términos sociales y urbanos.

Los centros históricos son espacios públicos que tienen elementos de integración social, que deben mejorar su accesibilidad múltiple para contrarrestar la foraneidad4 urbana, y de estructuración, que deben recuperar la centralidad para proyectarse a la ciudad desterrando el fraccionamiento urbano.

En el contexto histórico actual, los centros históricos se convierte en los lugares privilegiados de producción de memoria, intentando, de esta manera, romper con la uniformidad que busca imponer la globalización; en ese sentido, el centro histórico se convierten en un símbolo más de la resistencia de identidad y además, en una plataforma de innovación de la ciudad toda, dado que es el

      

Ma. Pilar Sánchez Illescas Página | 54 espacio público que más cambia en la ciudad, y por ende, el que más tiempo acumula (valor de historia).

Los centros históricos son lugares cívicos donde la sociedad invisible se visibiliza y donde la alteridad se genera.

Así como no hay ciudades sin ciudadanía, no existe ciudadanía sin estado; por tanto, cualquier propuesta sobre el centro histórico tiene que estar presente esta tríada indisoluble: ciudadanía, ciudad y estado. Sólo de esa manera se tendrá más ciudadanos para más ciudad, y a su vez, más ciudad para más ciudadanos.

En otras palabras, la importancia de los centros históricos radica en la posibilidad de preservar y potenciar la memoria, para generar sentidos de identidad por función y pertenencia, y de convertirse en plataforma de innovación del conjunto de la ciudad. Por eso es importante tener un sujeto social con voluntad consiente (planificación). Así como construcción de un gobierno único de carácter público (transparente, legítimo y representativo) que sea capaz de encarar este reto. Por eso, finalmente, es más un proyecto y un objeto de deseo que realidad (I. Municipalidad de Cuenca, gestión social de

áreas patrimoniales, 2008).

 

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CAPÍTULO 4