aged population
GROWTH IN THE AGED POPULATION AT THE SUBNATIONAL LEVEL, 2011 TO
8.2.3 Subnational change in the size of the aged population 2011 to 2031 at the substate level
Por fin desde el Estado macro se ha llegado a la identificación de sectores para apuntarle a una orientación de selectividad en tres grandes agrupaciones:
Una primera de actividades tradicionales con las cuales el país debe buscar dinamizar su inserción en el corto y mediano plazos.
Una segunda agrupación de sectores de nuevas tecnologías o de sectores que incorporan mayor contenido tecnológico y cuyo desarrollo se prospecta a mediano plazo.
Y la tercera agrupación que privilegia servicios exportadores, cuya consolidación será posible a mediano y largo alcance.
Lo que viene ahora es desarrollar una estructura de instrumentos específicos para la segunda y tercera agrupación de actividades promisorias, donde deben haber mecanismos de aplicación horizontal y otros selectivos acordes a las características propias de las nuevas actividades más estratégicas de las tecnologías más avanzadas. Adoptar por instrumentos iguales de política para todas las actividades es una orientación errónea por las mismas imperfecciones del mercado y porque no todos los sectores generan externalidades positivas iguales o generan externalidades negativas semejantes. Lo acertado es una mixtura de políticas horizontales y selectivas.
Además, la política industrial revela la crisis fiscal y financiera de la economía, puesto que no se evidencian los recursos para hacer posible la nueva política industrial, pero también es una constatación de que no hay diálogo entre ésta y la política macroeconómica. Así, los responsables de las políticas macroeconómicas y monetarias son quienes deben asignarle recursos importantes, cualquiera sea su fuente formal. La estabilidad macroeconómica sólo es un instrumento de una proactiva política industrial, y por tanto no debe afectarse.
En tal sentido la banca colombiana ha estado concentrada en el mercado de consumo y en actividades de corto plazo de tipo especulativo, donde absurdamente las líneas de crédito para las empresas son consideradas dentro de ese criterio.
En el nuevo modelo económico la banca oficial de primer piso desapareció, y simplemente la financiación a las empresas se hace a través de la banca comercial cuyo margen de intermediación es muy elevado y cuya filosofía no es precisamente apoyar al sector productivo y menos el desarrollo de actividades incipientes o de nuevas tecnologías cuya maduración, necesidades y concepción es distinta a la de sectores tradicionales, de manera tal que no hay una banca de fomento estatal o privada y de primer piso para la evolución estructural o del patrón de especialización de
la economía.
Esto se constata en el diseño de la nueva política industrial, que no discrimina entre las tres grandes agrupaciones sectoriales definidas en la política, ni discrimina entre las empresas consolidadas, las de nacientes emprendedores exportadores en el marco de la política de exportaciones y los nuevos emprendedores vinculados a incubadoras de empresas de base tecnológica, ni los que vayan a los parques tecnológicos en dos o tres años. Por tanto, el desarrollo de proyectos productivos de nuevos emprendedores tiene el mismo tratamiento crediticio que el dado a una mediana y gran empresa consolidada, o a empresas de tipo tradicional. Otra constatación de que el futuro se mira como al pasado.
Todo esto es efecto del enfoque de neutralidad o de horizontalidad de la política industrial, del modelo neoliberal reproducido y reactivo, de la atomización de la estructura productiva derivada del modelo de economía cerrada y de la apertura indiscriminada y hacia adentro, de la carencia de una renovada visión de sustitución de importaciones, de la falta de visión para atraer inversión extranjera directa (IED) al no ofrecer una plataforma de desarrollo en campos estratégicos y de la carencia de políticas para el desarrollo de sectores de nuevas tecnologías, razón por la cual no se dispone de suficientes fuentes de capital semilla para los nuevos emprendimientos, sobre todo para los vinculados a las incubadoras.
A lo anterior se añade que los incentivos fiscales son escasos respecto a los brindados en otros países, y los incentivos financieros para estimular nuevas inversiones de gran impacto estratégico e incentivos estructurales relacionados con la formación del recurso humano y actividades de I&D que emanan de las nuevas inversiones de capitales nacionales como los de la IED, no se dan en el caso colombiano.
Lo grave es que las autoridades macroeconómicas y monetarias parecen no entender cuatro cosas:
i) no conocen los instrumentos más intrínsicos de la competencia mundial (Norte América, UE, y Asia) para atraer inversiones, ni los específicos de un desarrollo endógeno y de ciudades del conocimiento;
ii) que los incentivos son únicamente para nuevos emprendimientos e inversiones en nuevos sectores estratégicos y de futuro, por tanto no afectan los ingresos fiscales del estado pues simplemente es como si no existieran esas nuevas organizaciones y por tanto no afectan la programación de ingresos. Entonces, no hay una comprensión de la diferencia que existe entre factores del pasado y factores del futuro, por tanto, el futuro se mira con las ópticas del ayer, como si el devenir fuera una copia de lo sucedido;
iii) que si no hay nuevos estímulos tampoco hay nuevas empresas en número e intensidad de las que se requiere para diversificar la estructura productiva y alcanzar tasas de crecimiento de más del 6%;
iv) no se reflexiona en cuanto a que si no hay incentivos no hay nuevas empresas de nuevo tipo, nacionales y extranjeras, para extender y desarrollar la producción y las
exportaciones. El ejemplo mencionado de Motorola en Porto Alegre, muestra la diferencia de enfoques con Colombia sobre cómo atraer IED.
En síntesis, la política macroeconómica viene fallando en cuanto a su concepción sobre el desarrollo.
En estas condiciones, si bien hay avances conceptuales y de instrumentos, la PI debe corregir las falencias anotadas. Si es así, habrán elementos extendidos a los territorios que serán apoyo a su desarrollo endógeno. Y si las condiciones de la PI no cambian, deberán las ciudades y territorios hacer su PI, que complemente a la nacional, pero diseñando los instrumentos que aquella no entrega. En todo caso, así las políticas de arriba sean más consistentes, siempre los territorios deberán hacer las propias, como es lógico de suponer en un modelo endógeno, en consecuencia bastante autónomo, y para que algunos ambientes evolucionen hacia territorios del conocimiento.
Cinco decisiones en torno a política industrial para estimular el desarrollo endógeno y la creación de ciudades del conocimiento.
i)
ii)
iii)
iv)
v)
desarrollar los instrumentos mediante los cuales los sectores de las segunda y tercera agrupación de actividades promisorias se puedan desarrollar. Esto tendrá un efecto orientador y dinamizador para la creación de nuevas incubadoras, apuntalar el desarrollo de los parques tecnológicos y diseñar una política de ciudades del futuro; los responsables de la política macroeconómica y el empresariado, deben concertar
el desarrollo de la nueva política industrial, asignándole los recursos económicos necesarios de largo plazo, para que luego el Legislativo la adopte como política de Estado;
al evolucionar la política industrial, se estarán generando condiciones para retener ahorro en la economía con el fin de disponer recursos hacia la inversión y la reestructuración productiva tal como lo han hecho todas las economías exitosas en el presente y en el pasado;
los territorios: ciudades y departamentos que quieran acometer procesos de desarrollo endógeno deben diseñar su propia política industrial, pues el desarrollo de clusters no es suficiente, éstos hacen parte de las políticas y estrategias territoriales sistémicas y en consecuencia no se puede asumir que los cluster (sinergía colectiva en torno a lo tecnoproductivo) son la política de desarrollo tecnoeconómico de cada territorio. Mas bien los clusters territoriales necesitan de una PI territorial para consolidarse. En este sentido, las ciudades y territorios que quieran avanzar en la construcción endógena de su futuro, deberán buscar los mecanismos locales de financiación; reestructurando los presupuestos de la municipalidad y de los departamento de acuerdo a la nueva visión de desarrollo, buscando mecanismos de financiación en la economía local a través de tasas destinadas a desarrollos específicos del nuevo tipo; y a su vez generando incentivos para suscitar la retención del ahorro local y atraer el externo;
es necesario que el período de alcaldes y gobernadores se amplíe a cuatro años y posibiliten su reelección. Pero, la ampliación del período de éstos gobernantes será efectiva en la medida en que se reglamenten sus responsabilidades en el desarrollo
tecnoeconómico del respectivo territorio, porque cualquier proceso hacia la autonomía regional debe disponer de gobiernos que tengan facultades y responsabilidades para liderar y consolidar los procesos de desarrollo respectivos, y darle sostenibilidad a las decisiones correctas y de futuro que provengan del gobierno anterior.
LA CONFORMACIÓN DE GRANDES AGLOMERACIONES INDUSTRIALES: