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Suggested Solution for Mobile Hierarchal Navigation 36

5.   Implementation of Prototypes 32

5.4   Prototypes 33

5.4.2   Suggested Solution for Mobile Hierarchal Navigation 36

(En porcentajes del producto interno bruto a precios corrientes)

Fuente: CEPAL, sobre la base de cifras oficiales y del Fondo Monetario Internacional.

a Saldo de las balanzas de capital y financiera, más errores y omisiones.

b Incluye préstamos y uso de créditos del Fondo Monetario, y financiamiento excepcional. c Proyecciones. -1 0 1 2 3 4 5 6 1 9 9 1 1 9 9 2 1 9 9 3 1 9 9 4 1 9 9 5 1 9 9 6 1 9 9 7 1 9 9 8 1 9 9 9 2 0 0 0 2 0 0 1 2 0 0 2 2 0 0 3c/

A utónomos a/a Compens atorios b/b

c

Otro elemento positivo ha sido la inclusión de las denominadas cláusulas de acción colectiva (CAC) en las emisiones de bonos soberanos, lo que contribuirá a solucionar controversias entre los gobiernos y los inversionistas. Las CAC son disposiciones contenidas en los contratos de bonos, en virtud de las cuales los gobiernos emisores y una mayoría calificada de los tenedores pueden tomar decisiones que comprometen a todos los acreedores de una emisión en particular.25 Esa mayoría puede imponer

al resto las condiciones de un acuerdo de reestructuración,

antes o después del incumplimiento. Así, las CAC permiten que tanto los inversionistas como el gobierno, en su carácter de emisor, tengan mayor certidumbre y facilitan los procesos de reestructuración de la deuda externa, en caso de que esto fuese necesario. Los gobiernos de México y Brasil adoptaron esta normativa en sus emisiones de bonos en el 2003 y, en ambos casos, las colocaciones tuvieron exceso de demanda; asimismo, el gobierno de Uruguay incorporó las CAC en el canje de deuda realizado en mayo del 2003.

Sin embargo, subsisten algunos problemas en cuanto al financiamiento externo. Algunos países de la región han accedido a recursos externos significativos en relación con su PIB, sobre todo a través de colocaciones de bonos. En algunos casos, los gobiernos han destinado estos recursos a financiar gastos corrientes, sin ejercer efecto alguno en los sectores productivos. Al respecto, la CEPAL ha planteado que “el contagio de optimismo lleva a muchos agentes a subestimar los riesgos de canalizar recursos a economías que no tienen indicadores del todo favorables”.26 Resulta preocupante que se repitan

experiencias de utilización inadecuada de recursos externos que tienen un costo en términos de endeudamiento externo y su servicio.

También constituye un problema la entrada de capitales especulativos (golondrinas), incentivados por la recuperación de las cotizaciones en las principales bolsas de la región. En los primeros meses del 2003, dichos ingresos han contribuido a la apreciación de las monedas de algunos países latinoamericanos. Sobre este

26 Véase CEPAL, Una década de luces y sombras, América Latina y el Caribe en los años noventa, Bogotá, D.C., Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)/Alfaomega, p. 54, 2001.

27 Los 13 países mencionados son Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, México, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

punto, desde comienzos del decenio de 1990, la Secretaría de la CEPAL ha manifestado que se debe evitar la entrada de capitales transitorios, que buscan aprovechar a corto plazo el diferencial entre tasas de interés internas y externas. Para contener el ingreso de esos fondos, se ha propuesto, como instrumento de política, el encaje, que obliga al capital extranjero a permanecer en el país durante un determinado período y, en caso de retiro antes del plazo establecido, impone el pago de un impuesto. Precisamente con el fin de moderar la gradual apreciación de la moneda nacional, en junio el gobierno de Argentina promulgó una normativa en la que se dispone que el capital (explícitamente se excluye la inversión extranjera directa) debe permanecer en el país durante seis meses, contados desde la fecha de su ingreso; también se establece que los giros de divisas deberán registrarse en el Banco Central y que las autoridades económicas podrán ampliar o reducir el plazo de permanencia de los capitales en cuestión.

10.

La inversión extranjera directa

Desde el 2000, la inversión extranjera directa (IED) en la región ha sufrido un gradual y notorio descenso, pero se mantiene como la principal fuente de financiamiento externo (véase el cuadro A-16 del anexo estadístico). En el 2002 ascendió a casi 39.000 millones de dólares, cifra inferior al promedio de 67.000 millones registrado en el quinquenio 1997-2001, pero superior al del quinquenio 1992-1996. La información disponible en los primeros meses del 2003 para 13 países de América Latina permite anticipar que en el año las entradas de IED en la región mostrarán un nuevo descenso con respecto al 2002, esta vez cercano al 30%, lo que aproximaría su monto a unos 30.000 millones de dólares.27 En Brasil, el flujo neto de IED se redujo de

8.584 millones de dólares en el primer semestre del 2002 a 2.844 millones en igual período del 2003. Sin embargo, el Banco Central estima que habrá una recuperación en el segundo semestre y proyecta un flujo anual de IED de 10.000 millones de dólares para el año en su conjunto. Por su parte, en Argentina, la IED fue prácticamente nula en los primeros meses del 2003, siguiendo la trayectoria descendente iniciada en el

2001. En Venezuela en el primer trimestre del año se registraron salidas de inversión por 617 millones de dólares, por primera vez desde el cuarto trimestre de 1994, lo que confirma el deterioro que comenzó a observarse en el 2002.

Entre los factores que explican la tendencia declinante de la IED figura el agotamiento del proceso de privatización en muchos países y la disminución de las adquisiciones de activos privados nacionales por parte de residentes extranjeros. También se ha debilitado notoriamente la estrategia de expansión de algunos grupos transnacionales, que los había llevado a adquirir empresas de distintos giros en América Latina, incluidas muchas de capital privado, fenómeno que se enmarcó en una fase excepcionalmente activa de fusiones y adquisiciones internacionales. En la disminución de la IED en el 2002 también influyeron razones coyunturales propias de la región, las que pueden haber radicado, según el país, en una recesión, una mayor inestabilidad política o la incertidumbre provocada por cambios de las “reglas del juego”, como ocurrió en Argentina.

Entre los países en que la IED muestra dinamismo, una proporción importante de las entradas (del orden del 30%) se origina en la reinversión de utilidades. De acuerdo con proyecciones oficiales, México mantendría en el 2003 un flujo cercano a 13.000 millones de dólares, que registra desde 1994. Otros países que seguirían en la trayectoria positiva de los últimos años serían Bolivia, Ecuador y

Fuente: CEPAL, sobre la base de información al mes de junio del 2003 proveniente de la empresa Merrill Lynch.

Perú, con inversiones significativas en el subsector de los hidrocarburos. En Chile y Colombia, la IED bajó en el primer trimestre del 2003, pero con respecto al alto monto alcanzado en igual período del año anterior. En ambos países hay proyectos de inversión autorizados que sugieren un repunte en los próximos trimestres.

11.

Las condiciones crediticias y el nuevo financiamiento externo

Después de un período de muy escasa colocación de bonos, que se extendió de mayo a noviembre del 2002, se ha podido apreciar un incremento del caudal de este tipo de flujos entre diciembre de ese año y junio del 2003. Así lo demuestran las colocaciones de nueve países de la región que, en el primer semestre del 2003, ascendieron a 20.600 millones de dólares (sin incluir el canje de bonos de Uruguay en mayo del 2003), monto que se compara favorablemente con los 13.000 millones del primer semestre del 2002. Las colocaciones brutas de títulos en los mercados de bonos internacionales en el 2002

totalizaron 18.215 millones de dólares, algo más de la mitad de la cifra registrada en el 2001 (véase el cuadro A- 17 del anexo estadístico). Estas operaciones consistieron mayormente en emisiones soberanas, efectuadas en gran parte por Brasil, Colombia, México y Uruguay, cuyos gobiernos las destinaron casi en su totalidad a la amortización de deudas o a canjes de deuda. A estas colocaciones se agregaron las de Chile, Costa Rica, El Salvador, Jamaica y Perú, este último por primera vez desde 1928. En estos casos, los recursos se emplearon principalmente para refinanciar pasivos externos.

Gráfico II.16

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