CHAPTER SIX CONCLUSIONS AND SUGGESTIONS FOR
6.2 Suggestions for future research
y los alcances de la presencia militar norteamericana en la región. En ella Colombia manifestó sus reparos a la cooperación regional y en especial de sus vecinos para combatir a los grupos al margen de la ley, argumentando de esta manera el acuerdo militar con los Estados Unidos como una ayuda esencial en la lucha contra el terrorismo.
Sin embargo dicha tesis fue controvertida cuando se dio a conocer un cable de la embajada de EEUU en Bogotá, el cual señalaba que Uribe tenía tres propósitos para prestar dichas bases militares a los EEUU. Por un lado, el gobierno colombiano buscaba fortalecer la cooperación militar con ese país tras los recortes del Plan Colombia, combatir a los grupos al margen de la ley y fundamentalmente disuadir a Hugo Chávez para entrar en un conflicto bélico con Colombia. En suma este cable no hizo más que reafirmar el temor que sentía Uribe por una posible agresión militar en territorio colombiano.
Durante la cumbre de mandatarios de UNASUR en Bariloche, al igual que en la reunión extraordinaria de cancilleres de relaciones exteriores y ministros de defensa programada para mediados de septiembre del año 2009 en la ciudad de Quito no se lograron los acuerdos esperados. Especialmente ante las trabas que
mantuvo Colombia para avanzar en las medidas de confianza y seguridad mutua propuestas por la cumbre de presidentes10.
En general la negativa de Uribe a compartir los detalles del acuerdo militar de Colombia con los EEUU se puede circunscribir en la suma desconfianza que le generaba el hecho de que mientras su país compartía con la región un acuerdo militar de vital importancia para su gobierno, Venezuela incrementaba sus compras de armamento a Rusia11 y Brasil negociaba con Francia la compra de submarinos y helicópteros por más de US$ 12.000 millones, situación que no fue si quiera discutida en el seno de la UNASUR y dejo en evidencia las falencias institucionales del CSD.
El canciller de Bolivia, David Choquehuanca, no dudo en pronunciarse al respecto de la posición colombiana y la calificó de intransigente, lamentando que no quisiera ofrecer garantías formales para debatir el tema de las bases militares a instalarse en ese país. Mientras tanto el canciller venezolano, Nicolás Maduro, criticó que Colombia necesitara autorización de EEUU para presentar el convenio militar ante la UNASUR (LA NACION, 2009)
Bajo ese contexto se dio la lógica y no se llegó a ningún tipo de acuerdo en el seno de UNASUR en el año 2009. De tal forma, las relaciones bilaterales entre ambos países se mantuvieron bastante tensas hasta el mes de agosto del año 2010, en donde se daba el cambio de administración de Uribe a Santos.
La primera medida que tomó Santos en su administración fue reinsertar a Colombia en el panorama regional, dejando de lado la política exterior aislacionista de su antecesor y optó por darle un giro radical a las prioridades colombianas12. En
10 El ministro de Defensa colombiano, Gabriel Silva, dijo que el convenio con EEUU se encontraba
en proceso de aprobación interna de los respectivos organismos y “una vez que este firmado lo podremos compartir”
11 En el mes de abril del año 2010 se oficializo la compra de armamento ruso por un valor de US$5000 millones
12 Durante el gobierno de Uribe la política exterior de Colombia se orientó hacia temas de conflicto y narcotráfico, con lo cual concentró y dirigió todos sus esfuerzos en mejorar y mantener los lazos comerciales y diplomáticos con los Estados Unidos, aislándose completamente de su vecindario, de Europa y Asia. En consecuencia el relacionamiento de Colombia con otros actores globales se mantuvo en un segundo plano durante dicho periodo (Pastrana, 2011)
ese sentido la primera medida que tomó el presidente electo fue iniciar una serie de visitas por el continente con el objetivo de mejorar, diversificar y reconstruir las relaciones diplomáticas de Colombia con sus vecinos latinoamericanos. Este nuevo escenario cambió la diplomacia presidencialista, personalista y de micrófono que caracterizó las relaciones bilaterales de Colombia durante el último año de la administración de Uribe, y permitió devolverle el manejo institucional a las relaciones exteriores dándole pasó a los canales diplomáticos tradicionales de la cancillería (Pastrana, 2011).
Adicionalmente esta el factor económico, en ese sentido, ambos mandatarios revaloraron la importancia de restablecer los lazos comerciales entre ambas naciones que en el año 2008 alcanzaron su pico más alto con unos US$ 6.000 millones. En el caso de Colombia difícilmente podría reemplazar a su segundo socio comercial en el corto plazo. Mientras que por el otro lado, para Venezuela la sustitución de las exportaciones a Colombia de productos químicos, plásticos, entre otros por más de US$ 1000 millones, sería una cuestión sumamente difícil de lograr teniendo en cuenta que su principal competidor en la región en esa industria es Brasil.
Esta circunstancia sin lugar a dudas proporcionó el escenario ideal para la mediación del Secretario General de UNASUR, Néstor Kirchner, quien se encargo de manejar un discurso impregnado de cautela y sensatez durante su mediación, poniendo todo el esfuerzo para, construir desde la posición relativa de cada uno, un espacio que brindara las condiciones necesarias para superar las diferencias. De esta manera sacó el máximo provecho a los gestos mostrados por los presidentes Santos y Chávez, para propiciar el acercamiento de las dos partes, teniendo como principal aliado al presidente brasileño, Lula da Silva, que con su discurso mediador mostró todas las garantías para facilitar el diálogo entre ambos países. Finalmente luego de tres días de haber asumido el cargo como presidente, Santos se reunió con su homologo, Hugo Chávez, al igual que con el secretario general, Néstor Kirchner. Durante dicha reunión surgió como gran conclusión el restablecimiento pleno de las relaciones diplomáticas.
Cabe destacar que la UNASUR logró persuadir al gobierno de Santos para desistir en su intención de promover dicho acuerdo en el congreso de su país. Convenciéndole que dicho escenario profundizaría las divergencias políticas e ideológicas existentes en el panorama regional y en consecuencia un país mucho más aislado de la agenda integracionista suramericana siendo un excesivo costo político que Santos no estaría dispuesto asumir.
En suma más que la mediación del Secretario General de UNASUR, la principal razón que impulsó la solución de la crisis diplomática entre Colombia y Venezuela durante los últimos meses radicó en el cambio de presidente en Colombia, propiciando un ambiente más oportuno para el dialogo, circunstancia que logró distender la relación entre ambos países.
4.4. CRISIS EN ECUADOR (2010): Poco después de darse a conocer