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9. GLUCOCORTICOIDES: USO RACIONAL EN REUMATOLOGÍA

Óscar Uribe Uribe, M.D.

Especialista en Medicina Interna y Reumatologia Clínica Las Américas. Reumatologya S.A. Medellín, Colombia

Bioquímica de los glucocorticoides

La cortisona y prednisona necesitan hidroxilarse en el hígado para convertirse en

hidrocortisona y prednisolona respectivamente, las cuales tienen actividad

antiinflamatoria local y sistémica. El doble enlace entre los carbonos 1 y 2 del

anillo A en la prednisolona, aumenta el efecto glucocorticoide y disminuye la

actividad mineralocorticoide comparada con el cortisol. La metilación de C6 de la

prednisolona, produce metilprednisolona, con lo cual se incrementa el efecto

glucocorticoide (antiinflamatorio) y se disminuye la actividad mineralocorticoide. La

Triamcinolona, tiene un potente efecto antiinflamatorio con poca capacidad

retenedora de sodio, resultado de la adición de flúor en posición alfa del C9.

Farmacología

Es absolutamente necesario conocer las propiedades farmacológicas de los

100 La concentración fisiológica normal de cortisol es de 5 a 25 mg/mL de plasma y se

mantiene gracias al mecanismo de control de retroalimentación ejercido en el eje

hipotálamo-hipófisis suprarrenal. 80% del cortisol se une a la transcortina o

alfaglobulina transportadora de corticoides (CBG), 10% a la albúmina y otro 10%

es responsable de la actividad biológica . Los esteroides sintéticos no compiten

por los sitios de unión del cortisol a la transcortina y se unen menos a la albúmina,

razón por la cual se difunden más hacia los tejidos. La CBG se sintetiza en el

hígado y por esto en presencia de enfermedad hepática severa, hipoalbuminemia

y/o síndrome nefrótico se disminuye la fracción unida a proteínas, se aumenta la

porción libre biológicamente activa y se incrementan los efectos secundarios. Los

medicamentos que activan enzimas microsomales como fenitoína, barbitúricos y

rifampicina, aumentan la degradación hepática de los esteroides.

La depuración plasmática de la prednisolona está retardada en pacientes con

hepatopatía, con prolongación de la vida media, mayor permanencia tisular y

aumento de efectos secundarios, por lo cual es recomendable en pacientes con

alteración hepática importante, utilizar prednisolona en dosis más bajas que las

usadas corrientemente.

La vida media plasmática es el tiempo necesario para la disminución del 50% de la

concentración y es más corta que la duración de la acción antiinflamatoria, debido

a factores como capacidad de unión a proteínas, dosis administrada, variación

metabólica individual, unión a receptores intracelulares, duración del efecto de la

unión del receptor sobre la transcripción del DNA y acción sobre el eje hipotálamo

101 Según el tiempo de acción sobre la supresión del eje HHS, los glucocorticoides se

clasifican en 3 grupos: acción corta, acción intermedia y acción larga.

La potencia relativa de los glucocorticoides se estima de acuerdo a la vida media,

al tiempo de supresión del eje HHS, a la capacidad de estimular el depósito

hepático de glucógeno y la gluconeogénesis y al poder retenedor de sodio

(mineralocorticoide) y con base en estos parámetros se calcula la dosis

equivalente.

Todos los glucocorticoides pueden suprimir el eje HHS y su recuperación después

de la suspensión del esteroide, depende del paciente, pero especialmente de la

dosis recibida y la duración del tratamiento La prednisona o su equivalente en

dosis mayores de 15 mg/día por más de 1 semana produce supresión del eje

HHS. Dosis entre 7,5 y 15 mg/día necesitan alrededor de 1 mes para suprimirlo.

En general las dosis suprafisiológicas administradas por más de 2 semanas

producen supresión del eje HHS, razón por la cual los pacientes se deben

proteger en las situaciones de estrés como por ejemplo en cirugía, mediante

incremento de la dosis de glucocorticoides. Se recomiendan 100mg de

Hidrocortisona IV en dosis única para cirugía menor y 100mg IV cada 6 horas por

4 dosis para las intervenciones mayores.

La recuperación del eje, una vez suspendidos los glucocorticoides, se tarda

aproximadamente 12 meses y se revierte con la misma secuencia de la supresión,

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Mecanismos de acción

Los GC, son moléculas altamente lipofílicas que ejercen su acción por dos

mecanismos principales: 1º genómico, por el cual se unen con un receptor a nivel

citoplasmático, forman un complejo (GC-R) el cual induce cambio conformacional

en el receptor y se dirige al núcleo de la célula donde se une reversiblemente a

sitios específicos en la cromatina. Dependiendo del gen sobre el cual actúen,

producen transcripción positiva (trans-activación ) o negativa (trans-represión).

La transcripción positiva induce síntesis de RNA mensajero (mRNA) para la

codificación de enzimas responsables de la gluconeogénesis, osteoporosis,

habitus cushingoide y retardo en el crecimiento, efectos secundarios principales de

los GC. La transcripción negativa, es responsable de la inhibición de moléculas

proinflamatorias (citoquinas, interferón, TNF, etc.), y por tanto del efecto

inmunosupresor y antiinflamatorio.

2º. El mecanismo de acción no genómico, es complejo y tiene tres vías de acción:

1. Interacción físico química del GC con la membrana celular. 2. interacción del

GC con un receptor en la membrana celular y 3. Unión del GC con receptor en el

citosol, pero con mediación de efectos no genómicos. Por estas vías se produce

un control rápido de los procesos inflamatorios, con menos efectos secundarios y

constituyen una gran avenida de investigación para encontrar moléculas

específicas, sin efectos secundarios., como los estimuladores selectivos de los

receptores de GC (SEGRAS, por las siglas en ingles), o los nitro-esteroides,

moléculas en donde el óxido nítrico se une al GC y se produce una liberación

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Efectos antiinflamatorios e inmunosupresores

Los glucocorticoides disminuyen la permeabilidad capilar, protegen el endotelio,

disminuyen la expresión de moléculas de adhesión e inducen vasoconstricción.

También afectan el tráfico y distribución de neutrófilos. Disminuyen su

acumulación en el sitio de la inflamación. Se produce neutrofilia por liberación

desde la medula ósea, disminución del ingreso al sitio de la inflamación y de la

quimiotaxis. Inhiben generación de radicales libres de O2, y, reducen la actividad bactericida, la formación de granulomas y disminuyen la fagocitosis. Producen

linfopenia, por redistribución fuera del compartimiento vascular.

No se conoce exactamente el efecto sobre el brazo humoral de la respuesta

inmune. Los pacientes que reciben dosis altas diarias por períodos prolongados

desarrollan disminución de inmunoglobulinas séricas, especialmente IgG,

posiblemente por alteración en la síntesis por células de la medula ósea y por los

linfocitos B. El efecto inhibitorio sobre las células T ayudadoras, contribuye con la

disminución en la producción de inmunoglobulinas. No obstante, las respuestas

primaria y secundaria en la producción de anticuerpos son normales de donde se

deduce que la acción de los glucocorticoides sobre la respuesta inmune humoral

es baja y su significado clínico incierto.

Sobre el brazo celular de la respuesta inmune los glucocorticoides tienen un rango

de acción muy amplio. Negativizan la intradermorreacción a la tuberculina. Inhiben

la linfoblastotransformación inducida por mitógenos in vivo e in vitro, la

proliferación de células T en el cultivo mixto de linfocitos y la citotoxicidad

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Usos: Antes de utilizar glucocorticoides se deben responder las siguientes preguntas:

1. ¿Qué se quiere modificar o controlar con su aplicación?;

2. ¿Cuál es la dosis adecuada?;

3. ¿Cuál es el mejor régimen de administración?;

4. ¿Cuándo o en qué momento debe cambiarse el esquema de administración?;

5. ¿Cuándo usar megadosis o pulsos?; y,

6. ¿Cuándo aplicarlos localmente (infiltración)?

La respuesta a estos interrogantes será fundamental para elegir el preparado más

adecuado, la vía de administración, dosis requerida y esquema de aplicación. En

la elección del glucocorticoide, es indispensable conocer la estructura básica del

medicamento, la equivalencia con otros preparados, la vida media biológica, sus

mecanismos de acción, la potencia antiinflamatoria, los efectos secundarios y sus

costos.

Métodos de administración: Los corticoesteroides se pueden administrar por vía sistémica parenteral u oral o local, intraarticular, en bursas o vainas tendinosas. La

elección de un método particular, resulta especialmente del balance

riesgo-beneficio y éste de la adecuada resolución del cuestionario planteado para el uso

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Administración local: Los ésteres microcristalinos de glucocorticoides, administrados intra-articularmente, son muy útiles en el manejo de la monoartritis

inflamatoria aguda inmune o inducida por microcristales (Gota, Pseudogota,

Osteoartritis), en las formas subagudas reumatoides y en el compromiso

extra-articular de tejidos blandos o en los síndromes de atrapamiento de nervios

periféricos.

Mejoran la sinovitis, la función articular y producen alivio del dolor por períodos

variables pero usualmente largos. La duración de la acción terapéutica es

inversamente proporcional a la solubilidad del preparado. El hexa-acetónido de

triamcinolona, es relativamente insoluble y su efecto benéfico sobre la inflamación

puede prolongarse hasta 3 meses. Este preparado no está disponible en nuestro

medio. Usamos el acetónido, con muy buenos resultados.

La administración frecuente y repetida de esteroides intra-articulares, puede

producir una lesión similar a la neuroartropatía de Charcot, al interferir con el

mecanismo protector propioceptivo intraarticular. También pueden producir

condrolisis directa o necrosis avascular. No se ha precisado cuál es la dosis

adecuada ni la frecuencia de la aplicación. Se deben utilizar dosis entre 5 y 20 mg

de acetónido de triamcinolona, de acuerdo al tamaño articular, sin pasar de 3 o 4

infiltraciones por año en una misma articulación.

La infección articular, si se toman todas las precauciones de asepsia, y si el

diagnóstico es correcto, es de muy rara ocurrencia. Hasta en 10% de los

pacientes, se puede presentar sinovitis aguda por microcristales de

106 tendones o daño en los ligamentos, atrofia cutánea, atrofia grasa y calcificaciones

periarticulares

Además de los efectos locales, también tienen acciones sistémicas como

descompensación de diabetes mellitus, calor y enrojecimiento facial.

Administración oral de glucocorticoides: Esta es la ruta más frecuentemente empleada en el tratamiento de las enfermedades reumáticas. Dependiendo de la

enfermedad a tratar se emplean dosis variables, inicialmente en dosis divididas,

hasta lograr control de la manifestación inflamatoria y luego se coloca una dosis

única matinal y se inicia descenso de la dosis, hasta encontrar la mínima

necesaria para el control de la enfermedad y evitar efectos indeseables.

En el tratamiento de las enfermedades autoinmunes existen indicaciones

absolutas y relativas. La dosis, cuando la indicación es relativa, no debe ser mayor

de 10 mg de prednisona o su equivalente por día, preferiblemente en

administración única matinal, o en 2 dosis, dando 2/3 de la dosis en la mañana y

1/3 en la noche. Las indicaciones absolutas, ameritan empleo de dosis altas (1 a

2 mg/kg de peso día) por vía oral en dosis dividida.

Pulsos o megadosis de glucocorticoides: La metilprednisolona es el compuesto glucocorticoide más utilizado en la terapia de macrodosis intermitente. Se usa en

dosis de 500 a 1.000 mg en aplicación intravenosa, por 2 a 3 días consecutivos,

en infusión de mínimo 30 minutos de duración. Son muy efectivos y de acción

107 adhesión. Se recomiendan en situaciones que amenazan la vida o la integridad de

un órgano vital como en vasculitis necrosante sistémica con compromiso renal,

neurológico o pulmonar; en LES grave, con glomerulonefrits rápidamente

progresiva, citopenias graves (trombocitopenia o anemia hemolítica autoinmune).

Administración en días alternos: Con este método de administración, se busca minimizar los efectos secundarios, sin perder la eficacia. Se emplea una vez se ha

controlado el proceso inflamatorio con dosis diarias divididas, se ha bajado la

dosis y se ha dejado en una toma matinal. Entidades como artritis reumatoide,

polimialgia reumática y arteritis temporal, no responden a esta forma de

administración y se reactivan en el intento de la instalación. Esta forma de

administración no previene el desarrollo de osteoporosis.

Glucocorticoides de depósito: La aplicación intramuscular de estos preparados es de utilidad para controlar crisis agudas en pacientes quienes vienen recibiendo

esteroides vía oral. Sin embargo, se debe informar al enfermo la equivalencia del

medicamento en prednisona oral y advertir que no debe repetirse de manera

periódica, ya que aumentan significativamente los efectos secundarios. El efecto

antiinflamatorio es prolongado pero altamente variable, errático, impredecible e

individual, razones por las cuales no deben recomendarse con ninguna

periodicidad. El paciente debe conocer todas estas características con el fin de

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Efectos secundarios

El uso de GC siempre conlleva la aparición de efectos secundarios con diferentes

grados de gravedad, dependientes de dosis, forma de administración, preparación

farmacológica, tiempo de utilización (dosis acumulada), edad del paciente y

probablemente la respuesta individual, la cual depende de sensibilidad y

«resistencia», mediada, probablemente por receptores.

Los GC incrementan el riesgo de infecciones, aunque las dosis bajas tienen menor

riesgo. La asociación con el desarrollo de úlcera péptica es controvertida y el

riesgo es bajo a no ser que se suministren concomitantemente con AINE. Se

puede presentar pancreatitis pero no es frecuente y probablemente más

relacionada con la enfermedad. En la piel, inducen acné, estrías atróficas,

hirsutismo, aumento de la fragilidad capilar, equimosis y atrofia de piel .En los

adultos mayores este efecto es muy marcado.

Las cataratas subcapsulares posteriores se presentan en más de la mitad de los

pacientes que reciben GC por períodos prolongados. Pueden también inducir o

agravar el glaucoma. Sin embargo estos efectos están relacionados con

predisposición genética. Pueden inducir miopatía proximal, especialmente de la

cintura pélvica, de instalación gradual y en general sin elevación de enzimas

musculares, sobre todo con dosis altas por períodos largos.

Inducen obesidad centrípeta, cara de luna llena y joroba de búfalo, típicos del

síndrome de Cushing, dependiendo de las dosis administradas y del tiempo de

tratamiento. También producen aumento de catabolismo proteico, retardo del

109 glucosa e inducen o descompensan la diabetes mellitus. Los pacientes en

tratamiento con glucocorticoides, tienen un riesgo alto para desarrollar necrosis

ósea avascular, especialmente de caderas, rodillas u hombros. Los pulsos IV

pueden incrementar el riesgo.

Dependiendo de la dosis y de factores individuales los esteroides pueden producir

una amplia gama de alteraciones siquiátricas como depresión, euforia, insomnio y

sicosis. La mayoría de estos cambios se presentan en los primeros días de

iniciado el tratamiento aunque se pueden presentar después de varias semanas.

Ocasionalmente, pueden inducir hipertensión endocraneana «benigna» o

seudotumor cerebral. Su uso prolongado ha demostrado atrofia cerebral cortical y

alteraciones cognitivas.

La osteoporosis y las fracturas relacionadas con esta entidad son los efectos

secundarios más severos de los glucocorticoides. El riesgo de fracturas,

particularmente vertebrales y de cadera, está claramente incrementado. Esta es la

razón para recomendar acciones preventivas cada vez que se utilicen. La pérdida

de masa ósea se presenta en los primeros 6 a 8 meses del tratamiento y el hueso

trabecular se afecta más que el hueso cortical. Dosis mayores de 7,5 mg/día de

prednisona por períodos prolongados aumentan el riesgo de fractura por

disminución de la masa ósea, administrados incluso en días alternos. Se presenta

por efecto óseo directo, a través de dos fases, una rápida con pérdida de masa

ósea por aumento de resorción y una fase lenta por disminución de la

formación, porque impiden la proliferación de osteoblastos, la síntesis de colágeno tipo I y de proteínas no colágenas, e indirectamente, disminuyen la

110 absorción intestinal de calcio y aumentan la excreción a nivel renal y esto conlleva

a hiperparatiroidismo secundario. Reducen la secreción de esteroides sexuales,

por inhibición gonadal directa y la liberación de hormonas estimuladoras de origen

hipofisiario, especialmente la hormona luteinizante, con disminución de hormonas

anabólicas. La miopatía conlleva atrofia muscular y contribuye a la formación de

osteoporosis por desuso.

El paciente que está recibiendo o va a requerir corticoesteroides por tiempo

prolongado debe hacerse un estudio de densitometría ósea, realizado

especialmente mediante absorciometría de doble energía de rayos X (DEXA).De

acuerdo al resultado, el enfermo ingresará a un programa de prevención o de

tratamiento. Se deben identificar y corregir factores concomitantes que contribuyen

al desarrollo de la osteoporosis y que son modificables, como el consumo de

alcohol y cigarrillo, dieta baja en calcio y vitamina D, uso de otros medicamentos

que induzcan osteoporosis. Los diuréticos tiazídicos y la dieta baja en sodio, son

útiles para disminuir la hipercalciuria inducida por los GC.

Artritis Reumatoide: Existe mucha controversia en el empleo de los GC en la AR, particularmente por la aparición de los efectos secundarios. Por su potencial

antiinflamatorio e inmunosupresor, los GC son muy importantes en el manejo de la

AR, en las formas tempranas agudas. Existen estudios en pro y en contra de su

utilidad en esta enfermedad. La forma de administración y las dosis, no son

recomendadas de manera uniforme, aunque siempre se recomiendan dosis bajas,

111 acción lenta, alcanzan su cometido, con la esperanza de poder suspender o

disminuir al mínimo el esteroide, ya que éste, una vez iniciado, es prácticamente

imposible suspenderlo a menos que esté funcionando una «droga modificadora»

(DMARD) en un programa de terapia combinada. Varios estudios demuestran

efecto modificador del curso de la enfermedad reumatoide temprana. En la AR del

adulto mayor, factor reumatoide negativo, son de gran utilidad las dosis bajas,

menores de 7.5 mg/día; responde casi exclusivamente a estas dosis y

posiblemente en este grupo sean mejor tolerados que los AINE.

Varios estudios han demostrado el beneficio obtenido con dosis altas iniciales en

un esquema de aplicación descendente, hasta la suspensión y con mantenimiento

del tratamiento por medio de medicamentos de acción lenta como la sulfasalazina.

Los resultados han mostrado control de la inflamación aguda y del daño articular a

largo plazo, incluso a 20 años.

Las manifestaciones extra-articulares como el síndrome de hiperviscosidad, la

vasculitis necrosante, el compromiso ocular con escleritis nodular o difusa, la

neumopatía intersticial y la bronquiolitis obliterante con neumonìa organizada

(BOOP), son indicaciones absolutas para el empleo de dosis altas (1 mg/ kg/día) o

incluso megadosis (“bolos”) IV.

Lupus Eritematoso Sistémico (LES): El diagnóstico de LES “per se” no es sinónimo de tratamiento con GC. No están indicados en el manejo aislado de

alopecia universal, aunque la infiltración en las formas localizadas (alopecia

112 fenómeno de Raynaud, las artralgias, la pleuritis o la fiebre de bajo grado, las

cuales se pueden manejar con AINE. Tienen indicaciones relativas, con dosis

intermedias, de 7.5 a 30 mg/día (0,5 mg/kg de peso en los niños) la fiebre

moderada o alta, la poliartritis, la serositis, incluyendo pericarditis, pleuritis intensa

o peritonitis, y las manifestaciones inflamatorias cutáneas agudas, subagudas o

ambas. Las lesiones de lupus cutáneo crónico (lupus discoide), se pueden

beneficiar de la infiltración local. Tienen indicaciones absolutas, con indicación de

dosis altas (1 mg/ kg de peso) o de pulsos (macrodosis) IV, las manifestaciones

graves que ponen en peligro la vida del paciente o la integridad de un órgano vital,

como la glomerulonefritis rápidamente progresiva, la neuropatía periférica, la

vasculitis necrosante, el compromiso pulmonar con neumonitis intersticial o

hemorragia alveolar, el compromiso grave del sistema nervioso central y las

manifestaciones hematológicas particularmente trombocitopenia grave o anemia

hemolítica autoinmune. Cuando se emplean estas dosis altas, deben mantenerse

por período no inferior a 4 o 6 semanas e iniciar descenso gradual, usualmente 2,5

mg por semana hasta encontrar la dosis mínima necesaria para el control de la

enfermedad y para evitar las recaídas. Se deben emplear medicamentos

ahorradores de los esteroides, como los inmunosupresores y los antimaláricos. Se

debe evitar el uso de los esteroides por períodos prolongados, sin indicación

precisa, puesto que son responsables de daño, no relacionado con la enfermedad

primaria. El empleo de inmunosupresores, de medicamentos biológicos,

especialmente anti linfocitos B o del micofenolato mofetil, es de gran utilidad para

el control de las complicaciones lúpicas y para disminuir las dosis y el tiempo de