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Aquella Esa mañana me sentí terrible. Extrañé la mañana en la que me sentía bien, y creía que haría un ex- celente trabajo. No solo estaba mal, también estaba enojado.

Era como la una y media cuando me acordé de leer el diario. Era sábado, y a esa hora ya me estaba reem- plazando Jack, ese joven novato de 22 años. Diría que es demasiado joven para este trabajo, pero parece que en esta época a nadie le importa éste. Es raro que a un extranjero quiera le interese ser guardia de seguridad de un museo.

Ese chico también me reemplazaba desde las doce y hasta las dos de la tarde. En fin, cuando leí la noticia a un costado de la primera plana, no me lo podía creer(,): habían robado dos muestras de arte de las dos salas donde yo vigilaba.

Enseguida fui hasta la página donde estaba la noticia.En la noticia decía Decía que un "dandy" entró salu- dando con un "good morning" y las robó sin que nadie lo viera. Las cámaras fueron las únicas que captaron todo. Esto es fue lo que me enojó. También el artículo hablaba de personas que contrataban extranjeros para cometer sus críme- nes, pero en ese momento el enojo me desvió de toda la noticia. Se suponía que a esa hora de ese día (a las doce sucedió todo) también me reemplazaba Jack. ¡Y esas obras valían como $10.000!

“A menos que... no - me dije-, no puede ser que él lo hiciera." Pero aún así la mayoría de los daos le apun- taban. Todos salvo Exceptuando el de que el culpable era un "dandy". Jack no solía vestir muy elegante. De hecho(,)

en el trabajo usaba el uniforme de agente de seguridad, y cuando no estaba trabajando estaba andando en patineta y esas cosas, o durmiendo en su casa, según él me cuenta. Y no creo que necesite estar de traje para hacer eso. Es un muchacho muy tranquilo para las cosas que hace. "Pero ¿en qué estás pensando? - me dijo de nuevo mi mente - ¡Jack estaba trabajando a esa hora, y sabes que, por cómo es, no vestiría de esa forma! ¡Es un chico actual, que viste de forma actual!" Digamos que le hice medio caso, no sé(,) pero la cuestión es que salí corriendo para el teatro, que es donde estaba ese tipo de museo, en parte para trabajar (porque ya iban a ser las 14:00) y en parte para tener más detalles, la mayoría de parte de Jack.

Cuando llegué, por un momento me sorprendió que no hubiera policías, pero después me dije que por qué los habría, si todo había pasado el día anterior. Esto me enojó un poco Entonces en ese momento me enojé más, ¿por qué nadie (ni siquiera Jack) me había avisado? No tenía sentido: eran justo las dos salas donde yo trabajaba. Entré al edificio y encontré a mi jefe hablando con Jack. Este último se veía desanimado, y movía negativamente la cabeza. Yegué junto a ellos y mi jefe (que se llamaba Bernardo Fusca) me miró fijamente, que me vioy me dijo:

- Lamentamos no haberte avisado, pero no tuvimos tiempo. Quizás te hayas enterado, pero sucede que robaron las dos obras de las dos salas donde tú trabajas. Como nadie vio nada y el que en ese momento estaba de guardia era Jack, y hubiera sido se supone que podría haberlo visto muy fácilmente ver al ladrón, hemos decidido despedirlo por estar ausente a esa hora en ese momento.

No podía creerlo. No podía creer que despidieran a Jack por eso... no podía creer la tranquilidad con que me lo dijo de

mi jefe al decirlo. Insistí en que yo tenía que hacerme cargo de Jack y no él, y al final y milagrosamente cedió. Jack me dijo que no tendría que haberlo hecho, pero igual quedó muy agradecido. Le dije Yo le contesté simplemente que no iba a dejar que lo despidieran, pero empezé empecé a hacerle preguntas de sobre dónde había estado el día anterior, por qué él no vio nada y por qué al menos él no me había avisado antes. Me dijo contó que todo estaba tranquilo a esa hora, como de costumbre,así que fue a buscar un café de la cafetera de la planta baja y que cuando subía de nuevo, por las escaleras se cruzó con un hombre bien vestido al que le pareció vio aspecto sospechoso, pero que tenía que seguir trabajando, así que siguió subiendo las escaleras hasta llegar al piso a la sala, en donde se sobresaltó al ver que faltaban las dos obras.

Dijo que no me pudo avisar porque Bernardo no se lo permitió.

Después del trabajo me fui a mi casa y me decidí. Al día siguiente iba a "interrogar" a Fusca. Me acosté temprano y a la mañana siguiente las 13:45 de esa tarde fui corriendo al teatro. Llegué y pasé directamente a su oficina, donde estaba leyendo el diario. Me saludó, lo saludé, y antes de que pudiera empezar a hablar abrir la boca, me dice con una cara de cansancio:

- Extraño, lo del robo, ¿no? - se notaba en su voz que estaba como apesadumbrado, aunque sonreía.

Sólo se me ocurrió responder que sí; no entendía por para qué quería hablar de eso ahora. Bueno, claro que podría haber tenido razones, como la mía…

- Esto cansa ¿sabe? es agotador...

Yo asentí. Aunque no sienta lo mismo que él, pero,¿a dónde quería llegar?

- Con lo de que nadie lo pudo ver al culpable, la gente empieza a hacer preguntas (...) y a quejarse de cosas como nuestra seguridad.

A veces, Fusca miraba por la ventana, cada vez más cansado. Estuvo hablando así hasta que me preguntó qué hora era. Le dije que era la una menos cuarto eran las dos y cuarto. Entonces me pidió que me fijara si estaba llegando afuera estaba la policía. Me asomé y vi los autos con las sus luces azul y rojo.

- Bueno, ya es la hora hora de irme - dice Fusca dijo, mientras se levanta del asiento, sonriendo sacando unos papeles de un cajón y entregándomelos – esto es para usted.

Me corro corrí para que salga, mientras se dirije dirigía a la salida, y los policías salen salían de los autos y se lo llevan

llevaban, mientras yo observaba, estupefacto, los papeles que confirmaban mi nuevo trabajo como jefe de seguridad, sólo faltaba que estuviera mi firma.

3.2.2 El dandy (Juana)

Les voy a narrar una historia que sucedió en 2010.//

Yo estaba en mi casa terminando mi grandioso plan para el día siguiente, iba a ser el robo más misterioso que alguien haya visto.

Al día siguiente fui al museo vestido con mi traje de inglés y con mi piloto, cuando cruzé crucé la puerta sa- ludé al guardia educadamente:

-Good morning! – dije.

El guardia miro miró con curiosidad pero hizo un gesto devolviéndome el saludo./ Me dirigí a la exposición de pinturas para esperar a mi buen amigo Lucio Agudo que hace poco lo habían contratado de guardia en el Teatro Argen- tino. Pasaron unos minutos en cuanto lo vi venir hacia mí.

-Hola Lucio! – repliqué. -Hola Francisco! – me saludó.

-Preparate Prepárate para el plan, tenes que estar muy atento a mi señal –le hizehice recordar.

-Sí, en cuanto vea tu señal apagaré las cámaras, solo tienes tenes cinco minutos antes de que se den cuenta de que hubo una falla, tene ten cuidado con el guardia que esta está vigilando- dijo mi amigo.

-Sí tendré cuidado.

Al decir esto me retiré. Me dirigí Iba hacia la pintura “palacios en brío” ya que era una de las pinturas más costosas de la exposición.

Me hize hice el que estaba interesado en la pintura y moví mi mano disimuladamente, esa era la señal. En cuanto las cámaras se apagaron, saqué el cuadro lo más rápido posible y me dirigí al cuarto de la limpieza donde me encontraría con Lucio, mi amigo. Llegué al cuarto y Lucio estaba ahí.

-Bien, lo hiciste muy rápido y discreto- dijo mi amigo socio.

-Sí, rápido escondé esconde esto!- replique señalando la pintura robada.

- Sí sí sí, mmm… lo voy a esconder acá, vos anda a robar otra pintura y pronuncia unas palabras en inglés así no sospechan de vos- me sugirió Lucio.

-Bueno, nos vemos luego.

Fui nuevamente hacia la exposición, en el camino me encontré otro guardia. -Hello! How are yoy you?

-Em… bien… good… thanks.

Seguí de largo, vi la pintura que quería, ésta se llamaba “Contraste”, la saqué saque de su lugar y me retiré disimuladamente hacia el baño, cuando llegué al baño me aseguré de que no haya nadie y le saqué el marco, la pintu- ra era muy hermosa, se trataba de una pintura de la década del ’60 por Miguel Ángel Vidal, esa pintura era muy cara y antigua. Cuando me quedé con la tela, la doblé y la metí en mi bolsillo. Tomé un atajo para ir al cuarto de limpieza más rápido. Lucio me esperaba con ansiedad, estaba intranquilo.

-¿Pudiste robar la pintura?- me preguntó Lucio. -Sí ya está hecho.

-Bueno anda hacia la tercera.

-¿Tendremos tiempo?- pregunté, no estaba seguro de que podríamos robar una pintura más. -Sí, vos solo andá anda y robá roba una pintura más la pintura- respondió Lucio.

- Esta Está bien, nos vemos luego.

Terminé de decir esto y me fui al cuarto de limpieza, en cuanto estaba saliendo vi muchos guardias y las per- sonas que estaban visitando el museo estaban sorprendidas, supe lo que estaba pasando, se habían dado cuenta de que faltaba una pieza en la galería! Corrí sin ser visto hasta el cuarto de limpieza, encontré a Lucio y le comenté conté

lo que estaba sucediendo.

-Esto no tendría que estar pasando!- comentó él. -Ya lo sé, ahora cómo hacemos para escapar- repliqué

-Em… ya sé solo tenemos que seguir con la actuación, vamos a ir ahí donde están todos y vamos a hacer de cuenta de que esto nos tomó de sorpresa.

-Buen plan, pero ¿Y las pinturas?- dije

-Solo vos vas a ir ahí yo voy a salir con las pinturas hacia la puerta de la salida de emergencia ya que ahí no va a haber guardias porque van a estar en la galería. Y nos fuimos a una esquina fuera del museo.

-Está bien en cinco minutos te veré allá.

En unos minutos estaba en la “escena del crimen” donde la gente estaba mirando con cara atónita. Me alegré un poco porque yo había causado todo estos esto, tengo que decirlo me gustaba que la gente no sepa como ocurrió algo y yo sí. Ya habían pasado 5 cinco minutos así que fui a la puerta principal y me retiré. En cuanto atravecé atravesé

la puerta vi el auto de mi amigo, no lo podía creer nuestro plan haba resultado! Me subí al auto y nos fuimos a una esquina fuera del museo.

-Creo que tenemos que dividirnos las pinturas- sugirió Lucio -Así es.

-Yo me quedaré con “Palacios en brío”- por un momento me pareció bien pero después me acordé que era más cara

costosa que la otra pintura.

-Eso es injusto porque es la más cara- reclamé

-Pero yo hize hice la mayor parte del plan!- se quejó Lucio

-Pero yo me arriesgué en que me arrestaran, a vos sin embargo nunca te descubrirían- estaba más que enojado, así que agarré la pintura “Palacios en brío” y me escapé. Sentí un dolor fuerte en la pierna y estaba sangrando, cuando miré atrás Lucio sostenía un arma, corrí lo más rápido posible y lo perdí.

Fui hasta mi casa que estaba mas más o menos a dos cuadras, la pierna me ardía pero yo disimulé hasta que llegué. Por suerte ya estaba en mi casa, me senté en mi sillón y traté de acordarme de mi entrenamiento para sacarme la bala. Me acuerdo que dolía mucho y ardía, sentía que mi pierna estaba en llamas.

Al otro día me desperté y traté de descubrir un lugar para vender la pintura. Dejé de pensar, estaba muy can- sado así que prendí la televisión en el canal del noticiero, estaban pasando una noticia sobre alguien que había robado dos pinturas costosas en el Teatro Argentino.

3.2.3 El inglés (Lucía)

Era el día jueves a la madrugada Era la mañana del día lunes cuando me llamaron de la comisaría diciendo que nececitaban ayuda sobre un caso de un señor vestido muy elegantemente.por teléfono para investigar una denun- cia de un robo Él robo dos obras al teatro Argentino. y le formulé unas preguntas al director del edificio:

Rapidamente fui a la comisaria donde me explicaron el caso nuevamente, me dijeron: - ¿Usted podría ayudarnos a buscar al culpable

- Claro pero ¿Cuanto me pagaran? - 113 pesos – dijo el mayor de los policías - Lo hare – dije

-¿Dónde robaron? ¿Estuvo allí?¿Qué robaron?

-Soy el director del museo en el que robaron, le contaré cada detalle pero es larga la historia. No estaba en el museo en ese momento, pero sé que pasó:

Los policías vieron pasar a un señor vestido de blanco como inglés que saludó con un "good morning", cuando estaban a punto de cerrar faltaban dos obras de arte que valdrían 25 mil pesos.

-¿Qué museo es? -El Argentino

-Estaré ahí mañana para saber si al señor se le perdió alguna pista -Bueno

Al otro día Al día siguiente como prometífui al teatro argentino, estaba en el museo. al principio no me dejaban entrar al area de las pinturas muy costosas pero después les dijo que era el policía que buscaría quién es el que robo las obras y me dejaron pasar. Primero revisé el aérea del crimen Allí me encontré, cuando investigaba me dijeron queuna señora que decía que ayer su marido había salido muy bien vestido y como es ingles pienso que fue mi marido había una mujer que me esperaba en la entrada... Fui y me encontré con la que se haría llamar la esposa del inglés. Me dijo que su esposo no estaba trabajando, que necesitaba dinero y que la noche anterior había salido con un traje blanco.

- ¿Qué tiene que ver que sea ingles? – dije

- Que el que robo las dos pituras es ingles, saludo a los guardias con un “good””morning”- - Ah, me a servido mucho usted –

- ¿Dónde vive usted señora? – dije - ¿Eso importa? – dijo

- Si, nececito la dirección de su esposo –

- Pero el señor no vive conmigo. Vive en 53 entre 29 y 30 n° 1964 - Ah bueno – dije pensando

- Gracias por su ayuda señora ¿Pero por qué culpa a su marido?- le pregunté. - Porque no me gustan los delitos - me dijo.

Al dia siguiente fui a la casa del señor al ver que estaba almorzando tranquilamente con una señora bastante joven, los policías que fueron conmigo lo esposaron y se lo llevaron a la cárcel. A las semanas lo declararon culpable y se gano 5 años de carcel.

Después de esa respuesta se fue, habiendo antes dado el teléfono y la dirección de la casa. Entonces arrestaron al señor.

Dias después encontró la mujer en que tanto confie para resolver el caso hablando con un hombre por telefono dicien- do:

- Si, los policías se lo creyeron – - ¿El que? –

- Que mi ex robo las obras – - ¿Y porque te alegra? –

- Porque es la venganza de dejarme…

Pero hay un secreto: ese hombre no es el verdadero culpable sino su mujer por acusarlo.